EL JEJÉN

EL JEJÉN

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UNA COLORADA (columna Internacional)
Centenario Burlado
Por: Lilia Cisneros Luján
27 de julio del 2009

Hace casi 100 años miles de campesinos mexicanos ofrendaron su vida, entre otras muchas causas, para contar con seguridad jurídica respecto a la tenencia de sus parcelas. “La tierra es de quien la trabaja” era el grito revolucionario de quienes por siglos, y luego de ser despojados por el colonizador, padecían hambre, miseria y explotación aun cuando el sudor de su frente regara el suelo que ancestralmente les pertenecía. La revolución triunfó, la reforma agraria, fue agenda permanente por sexenios. Primero se elevó a rango constitucional, después se promulgó la ley, luego se estableció el departamento agrario que posteriormente se convirtió en Secretaría de Estado. El reparto fue tema predilecto de muchos políticos. Se apoyó a ejidatarios y comuneros, para organizarse, capacitarse y tener acceso a crédito. Bien que mal la gente comía de sus parcelas y algunos hasta producían para comercialización interna y exportación. México era auto suficiente en maíz, granos, caña, cítricos, algodón y muchas hortalizas. Los problemas eran más bien de límites y definiciones. Se creó el registro agrario, se impulsó la colonización de tierras –en Baja California por ejemplo- y se invirtió en programas de capacitación. Los ejidatarios, comuneros y hasta pequeños propietarios cuyas tierras era pobres, se organizaron para programas turísticos y se unieron para comercializar; bien que mal el campo fue alguna vez riqueza, soberanía alimentaria, arraigo y alternativa para evitar la migración.

Un día llegó “el progreso”, la fiebre de los hidrocarburos convirtió a los hombres del agro en empleados de PEMEX y todas las subsidiarias. Las refinerías empezaron a quedar dentro de ciudades sobre pobladas sin control, la solución impensada fue cerrarlas –el mejor ejemplo fue la “18 de marzo” en Azcapotzalco- la justificación coyuntural el daño ecológico, la verdad oculta: negocios transnacionales que hoy nos venden gasolina a precios altísimos, aun cuando seamos productores de crudo. José López Portillo enarboló el fin del reparto agrario, se dieron títulos que definían la calidad de tenencia en cada caso, el reto era aumentar la producción agrícola y pecuaria. Se impulsaron empresas ejidales y cooperativas para la floricultura, la apicultura y la acuacultura. Se inició un programa para dotar de pequeños tractores –rusos por cierto- idóneos para un campo parcelado en pocas hectáreas garante de la autosuficiencia familiar y local, hasta que el precio subsidiado por gobiernos extranjeros que apoyan la agricultura extensiva dio al traste con todo. Entre el TLC, los cambios en la ley agraria, la liquidación de la banca de desarrollo, la venta de paraestatales y la designación de catrincitos de escritorio en los ministerios de la materia, se inició el desastre. Los huertos familiares promovidos por “Doña Esther” ahí quedaron, los ejidatarios y comuneros empezaron a vender para pagar al coyote que los pasaría “al otro lado”, los pueblos fantasmas son hoy una generalización de la geografía nacional, los niños no tienen más alternativa que aumentar el número de limosneros y fuerza de trabajo barata en las grandes urbes, hasta que se les presente la oportunidad de irse a probar el “american way life”.

Para rematar el drama, de pronto el gobierno federal, como por arte de magia, se percató del grave error de no invertir en petroquímica. Más como ocurrencia que resultado de una planeación seria, lanzó el proyecto de una refinería. Puso a competir a los estados miembros de la federación para su ubicación. Atrás quedaron los debates sobre petróleo como recurso de la nación o las acusaciones de que la brasileña Repsol vendería a México el gas más caro del mundo. Pocos son los que han reflexionado acerca de lo que se gastará de recursos del erario en dicho proyecto –mucho más caro de lo que en realidad costaría si hubiera decencia- y prácticamente nadie ha dicho “pío” del hecho de que ya sea en Hidalgo o en Guanajuato, se restarán al campo 700 hectáreas cultivables. ¿Por qué el Secretario de la Reforma Agraria luce más como un comerciante bienes raíces que como un defensor de la agricultura nacional? ¿Cuantos años pasarán para que se reconozca el daño ecológico de una refinería que contaminará con sus aguas residuales la tierra que hoy produce alimentos? A la luz de las pruebas irrefutables de la contaminación que produjo la refinería 18 de marzo, el jefe de gobierno ha negado, no ha más de diez semanas, que este hecho sea real ¿Se trata de una mentira más? ¿Porque no se establecen las refinerías en tierras infértiles? ¿Qué ganarán los políticos involucrados en esta decisión? ¿Quién se sacará la rifa del tigre, el priísta hidalguense o el panista guanajuatense? Sea cual fuere el resultado, el perdedor será México, sus campesinos y su pueblo cada vez más sometido a los intereses internacionales empeñados en hacernos creer que PEMEX está en quiebra, que la empresa privada es más eficiente y honesta y que todos los mexicanos compartimos con quienes nos dirigen esa miope concepción que los tiene atrapados en los negocios de corto plazo. Si en realidad el bicentenario en un recordatorio de la cruenta lucha de este pueblo, primero por su independencia y luego por una revolución que costó la sangre de un millón de mexicanos buscando paz y justicia social, debemos celebrar haciendo uso de la libertad de expresión que aun nos queda, para decirles a los autores de la traición a la patria, que habremos muchos con visión de largo plazo, con clara memoria de nuestra historia y compromiso fundamental con nuestra herencia. No tenemos el derecho de cancelar el futuro de las generaciones que hoy son infantes y confían en la sabiduría de nuestras decisiones. Celebremos actuando con patriotismo y no en fiestas patrioteras. El horno no está para bollos, la pobreza está aumentando para millones de excluidos, frente al acaparamiento de unos cuantos.

 


UNA COLORADA (columna Internacional)
...Tú, él, nosotros mentimos
Por: Lilia Cisneros Luján
20 de julio del 2009

En el libro bíblico del éxodo, desde el capitulo 20 hasta el 31, está contenida   la llamada ley o pacto mosaico, con tres divisiones según los expertos: los mandamientos, los juicios –que gobiernan la vida social de Israel- y las ordenanzas específicas para la vida religiosa del pueblo escogido. Una de las máximas de este capítulo de la historia –tanto judaico como cristiano- señala la prohibición de hablar falso testimonio contra el prójimo. Si Jehová, incluyó a la mentira como una falta grave, seguramente lo hizo porque conocía “la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación” y por ser celoso de estos principios, además de ejercer la misericordia a favor de los millares que le aman. El tema se hace pertinente en México frente a una realidad en la cual es muy difícil dilucidar la verdad. ¿La confesión “tersa” y sorpresiva de un nuevo delincuente presentado por la PGR, admitiendo ser el autor material de la muerte del niño Martí ¿es más cierta que la tomada en cuenta por los jueces del DF para consignar a los llamados “banda de la flor”? ¿Cuál de los dos procuradores es más sincero? ¿Tiene el pueblo elementos para conocer la verdad en un marco de versiones manoseadas por los poderes fácticos que extrajudicialmente, investigan, consignan, juzgan y ejecutan sentencias? El versículo 12 del capitulo 21 del éxodo sentencia “el que hiere a alguno haciéndole morir el morirá” y después de señalar la misericordia en favor de quien no pretendía herir al semejante remata “pero si alguno se ensoberbece contra su prójimo y lo matare con alevosía, de mi altar lo quitarás para que muera” Palabras duras que debieran tener presentes aquellos ministerios públicos y jueces que se expresan y actúan con ligereza.

En las últimas semanas, hemos sido testigos de una serie de golpes al Estado de Derecho. En el estado libre y soberano de Michoacán, se viola impunemente el pacto federal. En Sonora se aprovechan los ánimos, explicablemente exacerbados de familiares de niños que no debían haber muerto, fabricando culpables y advirtiendo anticipadamente que los homicidios son culposos y por ende no merecen privación de la libertad y en los tribunales internacionales se exhibe la impericia de abogados acostumbrados a una justicia local basada en el “arreglo” y no en la imparcialidad. En el borde del precipicio en que nos encontramos, en el cual resalta un proceso de descalificación colectiva, las únicas luces visibles son las mediáticas resaltando los miles de muertos, la ausencia de garantías individuales y la confrontación de todos contra todos ¿Cuál es la oferta para evitar que la gente se vaya? ¿Qué ciudadano está exento de la fabricación de un delito en contra suya o de sus cercanos? ¿Por qué el alivio de las heridas debe ser el espectáculo y no una restauración interna del espíritu o la psique? ¿Qué hace la Secretaría de Salud, para apoyar psicológicamente a los padres de Sonora, a los indiciados sin elementos y a los que, por ser simplemente pueblo, no ven avance en las denuncias que presentan? ¿Será la puerta para la paz, la aceptación de propuestas como las hechas por los narcotraficantes? ¿Tenemos todos que portar armas –como se propuso en Chihuahua- y volver al ojo por ojo y diente por diente? ¿Cuántos pueden tener acceso a los círculos de la política de facto –ante el vacío de poder que nos agobia- para capitalizar la desgracia de la pérdida de un hijo? ¿Que legitimación tienen quienes condicionan el actuar del poder legislativo a firmas y compromisos inconstitucionales?
Aunque suene a slogan, Alejandro Martí tuvo razón en señalar que “si no pueden renuncien” y en el borde del despeñadero no basta con que la PGJDF, rote a sus fiscales de tres delegaciones “para evitar la corrupción”, es necesario que muchos miembros del gabinete federal hagan lo propio. El mayor bien que le pueden hacer al país, es que los responsables de la seguridad en la federación se retiren a su casas, que los gobernadores respondan por éste derecho del pueblo en sus localidades, que los ministerios públicos en serio investiguen y persigan a los delincuentes en vez de fabricar chivos expiatorios, que los médicos prevengan los accidentes y enfermedades en lugar de propiciar el pánico y que todos, sin excepción, dejen de mentirnos.
Cuando los empresarios se dediquen a producir y crear empleos en vez de grillar, los clérigos se ocupen solo de las cosas del espíritu, los dueños del dinero inviertan en vez de especular, los jueces impartan justicia y dejen de cumplir órdenes del poderoso en turno, los medios diviertan o informen sin impostar funciones y los metidos en la política escuchen en vez de vociferar, se empezará a ver una luz al final de este túnel adosado por la mentira.


UNA COLORADA (columna Internacional)
¿Guerreros imperiales?
Por: Lilia Cisneros Luján
13 de julio del 2009

El Asunto de Honduras ha transitado desde la sorpresa, hasta la preocupación, cursando por supuesto fases de candidez, engaño, manipulación y arrepentimiento. Si la versión de que, con el triunfo demócrata,  el departamento de defensa no fue desplazado de la casa Blanca es cierta y que el poderío de la extrema derecha norteamericana –pulpos financieros de Manhattan, la CIA y los perversos parlamentarios republicanos- junto con el lobby internacional del neoliberalismo se ha propuesto socavar la presidencia del señor Obama, veremos como el ex empresario hondureño, jamás podrá regresar al puesto para el cual fue elegido por la ciudadanía de ese país centroamericano.
Para los guerreros Bushianos la posibilidad de una reelección de cualquier dirigente latinoamericano del grupo que ha osado platicar con los iraníes, los afganos y quizás los irakíes, es poco más que una invitación a la intervención. Pero el imperio siempre ha “sacado la castaña con la mano del gato”. En Honduras cuenta con militares entrenados por oficiales israelíes en técnicas contrainsurgentes –tortura, desapariciones etc.- quienes a finales del siglo pasado alentaron sin empacho la guerra de América central –El Salvador, Honduras, Guatemala- y que en éste continúan asesinando ferozmente a: afganos, paquistaníes, africanos, palestinos, mexicanos –Atenco, Acteal, Chiapas etc.- y todos aquellos que se les atreviesen en su afán de ser los dueños y explotadores exclusivos de los recursos del planeta y ¿porque no? del universo.
El territorio hondureño es apenas el patio de entrenamiento para la gran batalla, su pueblo –rico o pobre- es “sacrificable”, y quizá por empezar a percibirlo de dicha manera, algunos empresarios y ex presidentes de esta nación se están reuniendo para declarar que no apoyan lo que obviamente sí alentaron. ¿Cómo creer en tan inoportuno arrepentimiento si de entre la derecha hondureña unos viajaron a Washington, otros repitieron verdades a medias, uno más difundieron “noticias” sesgadas y hasta justificaron el grotesco espectáculo gastando recursos para la aventura de mandar a la calle a gente incauta en manifestaciones hipócritas? Más de uno han caído en la trampa. La opción para Zelaya era resistir oportunamente con el apoyo de sus aliados y romper de plano con la derecha perversa, o tragarse el cuento de un regreso negociado, en el cual ha perdido tiempo, presencia y espacio. ¿Arriesgará el señor Obama su presidencia por salvar a uno de los peones? Por lo pronto, mientras los poderes imperiales siguen tan vigentes como siempre, los dueños de los medios –algunos golpistas como Globovisión de Venezuela y siendo prácticamente todos expresión viva de la derecha- difunden versiones ambiguas de las declaraciones de la señora Hilaria, magnifican la figura del “medidor a modo” para resolver el conflicto, y señalan cacofónicamente que el presidente no ario, ha perdido puntos de aceptación popular. ¿Cuántos de los empresarios hondureños “arrepentidos” resistirán este tipo de mensajes? ¿Hasta donde llegará el candor del presidente Zelaya electo democráticamente? ¿Qué impacto tiene en la población nacional y mundial el que reiteradamente se le califique como “el depuesto Zelaya”?
Pero más allá de la manipulación mediática y de si Obama es víctima, hipócrita o una versión sofisticada del Guasón, las últimas semanas hondureñas significan una ruptura violenta e ilegal del proceso democratizador en América Latina. Una vez más el doble discurso se hace evidente, por un lado se pondera la necesidad de la participación popular en las grandes decisiones de la Patria y por otro, se usa la fuerza militar, en contra del único poder soberano. El Pueblo no es un ente etéreo ni un elegante vocablo de discurso. El Pueblo son personas, hombres, mujeres y niñ@s con derecho a una vida digna, a la salud, la educación, vivienda, un medio ambiente agradable y generoso que provea lo necesario para alcanzar estos satisfactores. Cuando la paz se rompe, La Política es excluida y en todo caso toma expresiones no siempre manejables. La historia tiene uno y mil ejemplos de cómo el control absoluto –de reyes, oligarquía, plutocracia y hasta estados totalitarios- va siempre de la mano de la represión, la injusticia y las violaciones a los derechos fundamentales. A los guerreros imperiales, les pone muy nerviosos los acercamientos de algunos de los mandatarios de Latinoamérica con los de otros territorios, donde son evidentes los vínculos perversos con traficantes de armas y otros productos dañinos a la gente.
Armas con las cuales ya se ha cegado la vida de algunos hondureños, armas que portan los que impiden a la gente transitar libremente, armas que ponen en riesgo la integridad de miles de campesinos intentado llegar a Tegucigalpa, armas que son, a fin de cuentas, un Pingüe negocio para unos y la absoluta extinción de una salida “diplomática” a la crisis. Armas en manos de militares, terratenientes, guardias blancas, clases pudientes, ciudadanos para-militarizados etc. cuya lealtad se mueve en la ola de las circunstancias. Armas de todos los calibres que portan guerreros imperiales y hasta sicarios y mercenarios a los cuales el pueblo –en Honduras y en todo el mundo- solo puede responder, con palos, piedras, dignidad y su propia carne.


UNA COLORADA (columna Internacional)
Traición

Por: Lilia Cisneros Luján

6 de julio del 2009

Pocos valores, como la fidelidad o la lealtad, tienen opuestos tan graves, como lo es la traición. Quebrantar estos valores es considerado por algunas legislaciones como delito, y en otras como agravantes del delito. No merece la misma pena quien mata a un semejante de manera fortuita, que aquel asesino maquinando como aprovechar la confianza de la víctima. Si algún magistrado, funcionario del nivel que sea, falta a sus deberes, estará prevaricando; pero si en esa falta va implícito un acto lesivo en contra de algún aliado por haber pactado con su enemigo, la traición es innegable. Si bien es cierto que el tema de las rivalidades entre poderes, muchas veces es trasladado al campo de la psicología personal –se considera traidor a todo aquel que dedica parte de su intimidad a una persona diferente de aquella con la cual se ha pactado, una relación de pareja, matrimonio etc.- o se comprende mejor el alcance de la infidelidad en el ámbito de las guerras y las batallas cruentas, lo cierto es que la traición se hace cada día que el mandatario –es decir aquel en quien el pueblo ha delegado parte de su poder- deja de cumplir las expectativas de la gente. Este tipo de conductas invariablemente producen en el afectado, un sentimiento de ruptura respecto de la confianza depositada cuando ésta se otorgó.

Más allá del posible cuestionamiento del porqué a veces se otorga confianza de manera irracional y simplemente como respuesta a las grabaciones –casi siempre subconscientes- de patrones culturales, sociales o religiosos, lo cierto es que si el sujeto a quien se ha otorgado cualquier tipo de confianza transgrede los patrones establecidos para la relación –de pareja, de gobernante y gobernado, de patrón y empleado etc.- lo más probable es que sobrevenga un estado primero de frustración, luego de hartazgo y en caso más virulento hasta de venganza. ¿Cómo cobrarse el daño recibido de aquel que sentimos nos ha traicionado? Las respuestas son tan infinitas como la creatividad humana; pero van, desde la negativa a continuar con la relación –personal o social- hasta la violencia revolucionaria, sin soslayar que, generalmente y antes de llegar a los extremos, el ser humano civilizado procura transitar por caminos de negociación donde la madurez en el manejo de las comunicaciones y la distensión de los malos entendidos obtiene mayores ventajas.

El pueblo cubano fue víctima por muchas décadas, de un sentimiento de traición mutua entre los gobiernos que se disputaban la isla como si se tratara de un objeto sin alma. Hoy un grupo de golpistas, condenado por la comunidad internacional arremete contra los ciudadanos de Honduras, sometiéndoles a toques de queda, restricciones en sus garantías y aislamiento financiero y político. Los autores de este lamentable evento, que pone en riesgo a toda región, utilizan el sentimiento de venganza para oponer a personas que desean vivir en paz. Esta táctica de confrontación para lograr la victoria es tan perversa que se adjudica al mismo demonio. “Divide y vencerás”, enseñaban la viejas catequistas para hacer entender a los niños cuan malo era el maligno. Así como en una relación cuestionada cada una de las partes debe hacerse responsable de lo cuestionable de su propia conducta, en el ámbito de la política también es valido comprender que aquel incapaz de asumir sus errores, tarde que temprano se encontrará en desventaja. Le ha ocurrido en México al partido en el poder. El resultado de la elección del día de ayer, no demuestra otra cosa que lo inoperante de las descalificaciones como herramienta de La Política. Lo deseable ahora, es que el PRI, no regrese con sus mismos errores, sino demostrando el alcance de la madurez que le impuso la ruptura de su gobierno con su pueblo y logrando que el triunfo electoral se convierta en un triunfo político. La convivencia, rígida, demasiado exigente, intolerante e incapaz de escuchar al otro, necesariamente entraña la posibilidad de encender los más recónditos sentimientos de dolor, hartazgo y valor para recuperar lo perdido. En el caso de México, históricamente hemos acreditado que somos un pueblo de paz, con un ejército alejado de lo bélico, felices por vivir en una colonia apacible, tranquilos por transitar en ciudades seguras, dispuestos al apoyo colectivo si en todos priva la solidaridad y no el abuso. Por recuperar estos valores es que el día de ayer votó la ciudadanía. Cada uno pensando en su opción, Cada cual expresando su sentir, pero todos con el mismo espíritu de recuperar la armonía, por medio del trabajo, la tolerancia y la inclusión pacífica de todos los actores de la vida nacional. Cada quién comprendiendo que alejarse de estos valores es transitar hacia la traición a la patria

 


UNA COLORADA (columna Internacional)
Encono y venganza

Por: Lilia Cisneros Luján

22 de junio del 2009

El clamor, reiterado -y machacón en su difusión mediática- pidiendo cabezas de culpables en casos como jóvenes muertos en una discoteca o los niños calcinados en Sonora, casi siempre está envuelto en la palabra ¡Justicia! pero ¿realmente se busca este alto valor o promover la venganza social? Abundan, en la historia de muy diversos países, reveses para gobiernos incapaces de eliminar las causas de la injusticia y proclives en cambio, a encarcelar, flagelar y hasta matar a individuos “desobedientes al sistema que encabezan o los intereses creados que protegen. La opinión pública es convencida de que los infractores –por supuestamente causar daños en propiedad ajena en una manifestación o daño moral al expresar libremente sus opiniones e incluso daño a la salud por estar involucrados en crímenes diversos- etc.- han sido castigados, sólo porque se les sometió a un proceso e incluso por dictárseles una sentencia condenatoria.

Convencer a las masas, es una tarea relativamente fácil en esta época de comunicación eminentemente impersonal. Con el influjo de la comercialización publicitaria, propaganda política y manipulación de la mente, son pocos los que reflexionan acerca de la posibilidad de que el encarcelado o el desparecido, sean víctimas. Aun cuando el tiempo permita que un hombre de color privado por muchos años de su libertad llegue a ser presidente de Sud África o se demuestre cualquier suerte de inocencia de aquel señalado como guerrillero, comunista o terrorista, es difícil que tales casos puedan contener emociones subconscientes de animadversión y mucho menos rectificarlas; si acaso serán reprimidas las reacciones de odio para evitar la condena de los más lúcidos. Al igual que ocurrió durante el nacionalsocialismo nazi, los individuos son conducidos por un entramado de regulaciones altamente punibles respecto de actos que el gobernante en turno define como lesivos; esto, en la inmediatez, controla conductas intencionalmente agresivas pero, no previene la gestación de las peores emociones, como es el resentimiento, la ira, el odio, la rabia, el rencor y la enemistad. Ninguna de estas animadversiones se castigan en términos jurídicos; sin embargo son en sí mismas los elementos para un estallido violento, si son los pueblos quienes obedecen de forma reactiva a situaciones que no pueden controlar o al autoritarismo si rigen el actuar de quien gobierna y responde “auto defensivamente” de forma vengativa.

En una sociedad, donde el que tiene que comer –burócratas, trabajadores de pequeñas, medianas y grandes empresas- roba impunemente –papelería, insumos del comedor de empleados, gastos de la caja chica etc.- el que tiene que investigar el delito holgazanea y el que tiene que servir o juzgar se colude con los que más tienen para atesorar en pocas manos lo que debiera ser de muchos, la ausencia de equidad produce necesariamente sentimientos de furia. Si tal virulencia –que es solo síntoma pero no causa- se generaliza, las manifestaciones que expresan inconformidad pueden convertirse en el estallido violento, en el cual se mezclen por igual, dolores confusos y situaciones no resueltas en lo individual, que el ensañamiento social por la victimización del perseguido sin causa, el ofendido sin reparación del daño y a veces sin siquiera la mínima atención de su caso, y hasta del inteligente excluido de las oportunidades de participación y desarrollo. La crueldad rompe todo límite de piedad. Cuando el delito aumenta y la justicia se ausenta, las heridas personales y sociales se enconan, sin importar cuantas más cárceles se construyan. Las acciones implementadas en contra del crimen y para abatir la pobreza son ineficaces en México, porque tienen como sustento el desquite por medio del ajuste de cuentas y no al Estado de Derecho. Por no actualizar –legislativamente ni en su cumplimento- las leyes rectoras de las instituciones protectoras de la vida y los bienes de las personas, hemos vuelto al ojo por ojo y la ley de la jungla. Como si se tratara de una manada de bestias en lugar de una sociedad de humanos civilizados, parecen imponerse quienes consideran “dulce” a la venganza; pero si todos comprendiéramos que esta es la forma primaria de pensar del resentido, quizá rechazáramos hacerles el juego a personas que aspiran algo sin poder alcanzarlo. Necesidades no satisfechas –de aceptación, reconocimiento, identidad, logro y desarrollo integral- pueden producir “ideales” negativos. La venganza es el ideal del amargado, su amargura alimenta los rencores de otros y todo ello produce insatisfacción e infelicidad en quienes le rodean. Solo un debate franco entre sociedad y gobernantes, directo y sin los equívocos adyacentes a los intereses mediáticos o de grupo, puede detener el incremento de la tensión personal y social, traducida en sabotajes tácitos a todo lo que cualquiera propone. Si realmente tenemos la intención de mantener a México como nación libre, fuerte y soberana, es necesario hacer un alto en este drama sangriento, que hoy por hoy ha cobrado la vida de miles de ciudadanos, dejando sin empleo a millones, expulsando a nuestros mejores cerebros y brazos hacia otras latitudes y dejando aquí a un pueblo de resentidos que, por su misma condición es fácilmente manipulable. Tenemos derecho a ser felices. Clamemos por un cuestionamiento estructural, maduro y honesto, para recuperar el Estado de Derecho vulnerado por el bestial incremento de la saña entre todos los miembros de la sociedad. Los retos que en si mismos entrañan venganza, no son el mejor camino para el afecto, la simpatía y la armonía. Recuperemos los valores personales y sociales que nos han arrebatado, no solo el crimen, sino la incompetencia. Si como afirmó Epicuro: “La justicia es la venganza del hombre social, como la venganza es la justicia del hombre salvaje”, propongámonos ser humanos y no bestias ávidas de matar a cualquiera que le represente amenaza.


15 de junio del 2009

Se cumplirán en breve 20 años de la firma de una convención que en 54 preceptos, resumió los principios fundamentales, vinculados con la participación de la infancia –expresándose y haciéndose escuchar- acerca de las medidas que se tomen para su desarrollo y supervivencia, habida cuenta que los Estados que la suscribieron se comprometieron a considerar el interés superior del niño así como a salvaguardar sus derechos fundamentales garantizando el máximo bienestar y protegiéndole de cualquier tipo de discriminación .

La realidad de millones de niños jugando en los camellones en vez de acudir a la escuela, trabajado desde los primeros años de vida –vendiendo chicles o como parte de un casting de producción publicitaria- siendo presa fácil de la pornografía o la droga etc. nos lleva a deducir que en México los compromisos suscritos para los derechos del niño en 1989, no se están cubriendo tal como lo observó el Comité de la materia con sede en Ginebra, apenas en el año 2006. A la luz del lamentable accidente de una guardería en Sonora ¿Podemos asegurar que el Estado mexicano está garantizando “el mas alto nivel de salud….. la rehabilitación que el caso requiere y la reducción de la mortalidad” en la niñez? En el inciso “e” de ese mismo artículo 24, se hace énfasis en la prevención, como el camino idóneo para “Asegurar que todos los sectores de la sociedad, y en particular los padres y los niños, conozcan los principios básicos de la salud …..” ¿Qué tendrían que comentar las autoridades sanitarias, por el incumplimiento de un convenio suscrito en el año 2000, mediante el cual, se reconoció entonces la eficiente labor de la primera ONG, que destacó desde 1985, la realidad de las quemaduras en niños y que a partir de esa fecha había logrado reducir en 19% la incidencia de estos casos? ¿Porque optar por el bloqueo a dicha organización, concretándose a mal reproducir los conceptos pirateados de los talleres cuya asistencia de promotores comunitarios ha sido además, boicoteada, con el resultado innegable de un repunte en este tipo de accidentes? ¿Qué intereses financieros y políticos están por encima del interés supremo de la infancia reconocido en la Convención de los Derechos del Niño? Mas allá de los show televisivos retratando menores escolares en las butacas de un congreso, al cual se denigra en la programación cotidiana, los derechos recocidos en el texto del artículo 21 se violentan; y habría que preguntarle a los legisladores de extrema derecha del estado de Morelos, ¿Por qué han cambiado su legislación interna prohibiendo, la participación de niños en cualquier tipo de manifestación pública, si dicho ordenamiento señala que “Los Estados Partes reconocen los derechos del niño a la libertad de asociación y a la libertad de celebrar reuniones pacíficas”? En abierta contravención al principio de no discriminación y pasando por encima del derecho infantil a ser defendido en uno de los elementos de su identidad como lo es la nacionalidad, (artículos 7 y ocho de la convención), se permite a médicos extranjeros, “seleccionar” a los niños con mejoría –según lo denunció un directivo del hospital de occidente en Guadalajara, para ser llevado a otra nación a partir de la duda, sembrada en la mente de los padres, por quienes traicionan a México sobre la capacidad de los galenos mexicanos ¿Hasta cuando seguiremos imbuyendo en la mentalidad del los niños la idea de que lo nuestro vale poco frente a lo de otros? Si México, como estado parte de dicha convención, estuviera comprometido a respetar el derecho del niño a preservar su identidad nacional, no tendríamos tantos infantes víctimas de los movimientos migratorios, ni separados de sus padres, porque éstos se van expulsados como resultado de la carencia de oportunidades de trabajo, educación y salud en su patria.

La infancia es quizá el tema de mayor importancia para la humanidad. De los niños de hoy depende la sobre vivencia del mañana. Si estas generaciones están siendo formadas sin valores –éticos, culturales, nacionales, históricos etc.- sin derechos e inmersas en la violencia y los vicios, los riesgos de extinción necesariamente se acrecientan. Por lo pronto 45 familias han visto ya truncada su trascendencia. Ciudadanos altruistas, vinculados con el Instituto para la Atención Integral del niño quemado, avizoraron y denunciaron este escenario desde hace varios años. Finalmente después de sufrir una política de exclusión, marginación y discriminación por razones de género, y de pensamiento social, sus fundadores, luego de advertir lo que está ocurriendo, han desistido de continuar en una obra que les desgasta y les ha valido hasta amenazas personales. Lo de Sonora, ha sido un “salto para atrás” en materia de prevención de quemaduras y de enseñanza en el manejo de éstas, además de la evidencia de que no necesariamente lo privado es mejor que lo público y que en los dos ámbitos hay incompetencia. El asunto es más delicado, por desechar la experiencia de mexicanos comprometidos, estamos ante la pérdida lamentable de 45 vidas infantiles, el trauma de otras tantas y las consecuencias psicosociales de todos los involucrados en esta sociedad que tenía el derecho a ser feliz.


UNA COLORADA (columna Internacional)
Ser rico sin Trabajar
Por: Lilia Cisneros Luján
8 de junio del 2009

En el mundo y particularmente en los países llamados “en desarrollo” “emergentes” o tercermundistas”, la cultura del azar ha sustituido a la del esfuerzo. De entre los múltiples factores que han abonado a este resultado, podemos resaltar: el auge del negocio de la llamada “industria de juegos y sorteos” la indiscriminada y descontrolada publicidad, sobre todo televisiva, de esta actividad -toda vez que los concesionarios de los medios electrónicos son también socios de tal “industria”- y el abandono por parte del gobierno de diversas funciones que garanticen a la población una vida sana –física y mental  es decir sin adicciones- educada y garante de los derechos fundamentales.

En diciembre del 2008, cuando la crisis se reconocía apenas como un “catarrito” sin las consecuencias que luego se adjudicaron a la influenza, el presidente de la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos, Alfonso Pérez Lizaur señaló que, por causas de la extorsión de organizaciones delictivas este negocio, directamente vinculado con la holganza, perdió 100 millones de dólares y 2,000 empleos principalmente en los estados del norte. ¿Cuánto reditúa a unos pocos “empresarios” la operación de 371 centros de apuestas remotas (sport books), 364 salas de sorteos de números (bingos o yaks), seis hipódromos, cuatro galgódromos, tres frontones y todos los que fueron autorizados por el secretario de gobernación del señor Fox? Sin que existan cifras exactas –lo cual lleva al “sospechosismo” de evasión de impuestos, vínculos con la mafia etc.- se estima con valor de mercado de unos 5,000 millones de pesos anuales, más “la pérdida” de 3,000 millones de pesos por la proliferación de un mercado ilegal en el país según datos de la (APJSAC). ¿Puede un trabajador rendir lo suficiente, después de haber estado pegado al televisor hasta altas horas de la madrugada, esperando ganar los miles de pesos que se ofrecen en las diversas opciones que le cargan cantidades exorbitantes en su celular y su teléfono fijo por cada intento? ¿Cuánto de esta seducción subliminal para confiar más en la suerte que en el desempeño, está detrás de los millones de demandas laborales de personas que se la juegan “a ver si es chicle y pega” mintiendo por supuestos despidos injustificados o malos tratos, que condenan sin posibilidad de defensa, a pequeños empresarios y comerciantes que representan la verdadera solución al problema del empleo?

La cultura de la riqueza como resultado de la buena suerte, afecta todo el ámbito del desarrollo del ser humano. En los Estados Unidos por ejemplo, sabemos que “la casa promedio nueva” creció hasta ser hoy un 50% más grande que hace dos décadas; pero la gran mayoría de quienes confiaron en esta premisa, hoy han perdido su vivienda en favor de las empresas hipotecarias, porque a final de cuentas “la casa -promotora de la apuesta- gana”. Al final de los 70 el 15% de la población norteamericana era obesa, hoy el 33% del adulto promedio tiene al menos 20 libras (9.2 kilos) más que alguien de su misma edad en esa época. ¿En cuanto ha influido, no solo la publicidad, sino las ofertas en las cajas de galletas, sopas, cereales etc. para ganar algo? El deseo de enriquecerse sin trabajar ha crecido tanto, que en solo 20 años los Estados unidos que en la época de Sinatra tenía    casinos en dos estados (Nevada y Nueva Jersey); hoy se cuenta con tales establecimientos en 12, y 48 más tienen alguna forma de sistemas de apuesta legales ¿A eso juegan en México quienes por más de una década se quejan de la caída hasta en un 40% de las ventas de apuestas por los efectos de la crisis financiera internacional y la aplicación de la ley antitabaco? ¿Cuántas familias más llegarán a la quiebra total si además del 8% de la población económicamente activa que hoy es atraída por la industria del azar, se agregan opciones para supuestamente atraer a turistas internacionales? Sin llegar al extremo de considerar “pecaminoso” el juego, el legislador del México institucionalizado, encontró un camino de justicia, al regular éste por la vía de la lotería nacional, cuyos remanentes dedicaba a la beneficencia pública. Hoy por la criminal tendencia privatizadora, esta institución de 235 años, ha sido colocada al borde de la quiebra. Con acusaciones de “monopolizadora”, se están poniendo en riesgo los 900 empleos directos que aun quedan después del embate de “la amiga de Fox” que resultó en la cancelación de 1,200 que existían en el año 2004. Hoy, los empresarios privados del juego, usan la red de distribución de la LOTENAL para vender sus productos, sin dejarle beneficio alguno a la beneficencia y, los buitres conocidos como “hombres de presa” se pelean por dirigir esta otrora benemérita opción; no para ayudar a los millones de pobres sino para terminar de engullirse sus huesos y carroña en la que han convertido a los programas sociales. ¿Podemos culpar de esto, sólo a los gobiernos priístas como acusa   provocadoramente la promoción electoral? ¿Quién se arriesgará a señalar –sin riesgo de ser asesinado o desaparecido- a los actuales responsables de la conducción institucional, que ven al país como un negocio y a los funcionarios como sus gerentes?
El embate de los cabilderos ha iniciado, a la par del “catarrito” Los 18 socios de la APJSAC -que son parte de los 24 permisionarios inscritos en el País- aceptan contar con 800 salas de apuestas remotas, de juegos y sorteos e hipódromos y galgódromos, nos venden un boleto que supone  no afectar el número de empleos (4,000 directos y 100,000 indirectos dicen) existentes ofreciendo una inversión de 4,800 millones de pesos en los próximos tres años, para aumentar en 20% las salas actuales a las que se proveerá de Ludoteca infantil, para niños y niñas de 1 a 12 años, en donde los padres encuentren un espacio seguro para dejar a sus hijos jugando y aprendiendo mientras ellos esperan hacerse ricos sin trabajar.

 

 

 

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