Sin tacto
¿Candidato ciudadano en Veracruz?
Aunque no faltan los que quieren ver para la elección de Gobernador de
Veracruz el año entrante un panorama similar al que acaba de ocurrir de
Nuevo León, y ya le apuestan a quien será el posible candidato ciudadano
triunfador, lo cierto es que las condiciones políticas son diferentes en uno
y otro estado.
Es evidente que de las votaciones locales de este año, el caso de Nuevo
León fue el más emblemático, dados sus resultados. Esa elección nos dejó
como paradigma que los temas que le importan a la sociedad son la corrupción
del sistema político, la violencia, y la falta de posibilidades laborales y
de crecimiento personal.
Vale la pena destacar que el complejo escenario que se vislumbraba para
el PRI en especial, que tenía el objetivo de repetir en el gobierno, se
volvía explosivo, pues el hartazgo social estaba calificado como alto.
Y habría que agregar que por el lado de las filas tricolores había varios
aspirantes. Además de Ivonne Álvarez García, la buscaron Marcela Guerra
Castillo, Cristina Díaz Salazar, Héctor Gutiérrez De la Garza, Pedro Pablo
Treviño Villarreal e Ildefonso Guajardo Villarreal.
Sin lugar a dudas, cualquiera hubiera perdido.
Todos esos personajes estuvieron mostrando el músculo durante varios
meses, hasta que se llegó a un cónclave del cual salió electa la entonces
senadora para volverse candidata.
Pero la similitud con Veracruz se desvanece, si atendemos a los
resultados locales: en nuestro estado, el control político del primer
priista se fortaleció, mientras que en Nuevo León iba y fue en picada.
La posibilidad avizorada de que se presentará una terna de precandidatos,
de la cual saldrá electo el candidato a través de una encuesta, por
convención o cónclave, confirma también la fuerza y protagonismo del
gobernador Duarte de Ochoa en el inminente proceso de sucesión. Ante la
falta de un liderazgo funcional, en Nuevo León hubo seis precandidatos
inscritos, y acá no se piensa que pueda haber una desbandada de aspirantes,
sobre todo porque se mantiene el control político en las fuerzas internas
del partido.
Todo eso no obsta para que podamos decir que en Veracruz también se está
dando la construcción de una ciudadanía, que parte de una situación de enojo
generalizada ante los problemas crecientes de la economía popular y la falta
de programas de seguridad eficientes que garanticen paz y tranquilidad.
Pero de eso a que vaya a surgir en los próximos meses un candidato sin
partido que pueda ganar al formidable aparato electoral con que cuenta el
priismo veracruzano, o que le pueda dar batalla a la estructura electoral
con que cuenta el panismo en nuestra entidad, hay una gran distancia.
La emergencia de una ciudadanía participativa, de una revolución pacífica
aunque combativa que termine por llevar al triunfo a un candidato emanado de
sus filas y no de algún partido, llevará más tiempo en nuestro estado.}
De acuerdo con las condiciones actuales, y de acuerdo con los resultados
de la reciente votación, todo hace suponer que tendremos un gobernador
priista de dos años, y seguramente otro que cubra el sexenio 2018-2024.
Ya veremos dentro de ocho años…
Sin tacto
Una respuesta al padre Suazo
A mí no me viene el saco, porque como periodista no informé o repliqué el
tema de la polémica declaración del arzobispo Hipólito Reyes con respecto a
las madres solteras.
Pero me pongo el saco aunque no me venga, presbítero Suazo, porque usted
de manera tan general como temeraria acusa a los periodistas veracruzanos de
calumniadores, difamadores y malinformadores. No lo dice de frente, es
obvio, porque su texto no precisa nombres de personas ni de medios, y deja a
la libre imaginación del lector, a la interpretación (a la exégesis, usted
me entiende) la buena fama de muchos esforzados comunicadores veracruzanos.
Le recuerdo la definición del Diccionario de la Real Academia Española de
“difamar”: porque le viene muy bien a usted: “Desacreditar a alguien, de
palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama.” Y ya
entrados en gastos, yo también le dejo tarea y le pido que analice
seriamente el término “calumnia”: “Acusación falsa, hecha maliciosamente
para causar daño.”
Pregúntese si no ha caído usted precisamente en el pecado que condena en
“muchos periodistas”
Yo lo trato de entender en su naturaleza humana, padre Suazo, y comprendo
que usted esté enojado porque maltrataron a su jefe inmediato, que eso es
monseñor Reyes para usted. De ahí tal vez surgen esas tronantes afirmaciones
no propias de alguien que es representante de la religión del amor y del
perdón.
Cuando leo lo que puso, no encuentro a quien debiera representar a los
mansos:
“Llama poderosamente la atención que muchos comunicadores hayan asumido
la afirmación sobre el Arzobispo de Xalapa como cierta. Resulta increíble
que algunos comunicadores hayan replicado simplemente esa falsa afirmación.
No hubo seriedad, profesionalismo ni investigación.
“Esto nos pone en alerta de lo que leemos todos los días, y nos lleva a
sospechar que probablemente mucho de lo que se dice, hay que creer la mitad.
Parece que muchos comunicadores construyen teorías sin investigar y sin
ningún código ético. No es lícito lapidar a alguien simplemente porque
aparece en internet o porque lo dijo tal o cual ‘famoso’ comunicador o
columnista.”
Lo cierto es que usted también ha cometido el pecado de la
desinformación, y deberá platicarlo con su confesor, para que éste le
otorgue el perdón, una vez que haya visto que su arrepentimiento es sincero.
Es posible que alguno de esos medios o periodistas que usted no menciona
haya cometido un error de apreciación en el caso de esta lamentable
declaración del señor arzobispo Reyes Larios, pero es usted injusto cuando
pone en la misma canasta a comunicadores que son serios y que diariamente
ponen en alto el nombre del periodismo veracruzano, incluso con el riesgo de
su propia vida y de la de sus familiares cercanos.
Trate de no enojarse tanto, presbítero Suazo. Entiendo su admiración por
quien es su guía y mentor, pero no deje que el afecto obnubile su corazón.
Recuerde las profundas enseñanzas de Jesús en el sermón de la montaña, usted
las conoce muy bien.
Aplíquelas en su vida cotidiana… y déjenos en paz a los periodistas.
Sin tacto
Tránsito y la
velocidad
No sé qué instalaciones piensa construir o rentar la Dirección General de
Tránsito y Vialidad del Estado, pues va a necesitar un gran espacio para
guardar los millones de infracciones por exceso de velocidad que generará, a
partir de los dispositivos electrónicos que detectarán automáticamente la
velocidad a la que van los vehículos en las principales ciudades de la
entidad.
Todos, todos, todos circulan a mayor velocidad de la permitida, cuando lo
hace posible la vialidad y no hay taponamientos. No sé de alguien que
conduzca a 60 por hora en la avenida Murillo Vidal de Xalapa, o a 40 por
hora en los puentes de Lázaro Cárdenas y en las calles del centro, o a 50
por hora en ciertos tramos de las avenidas Xalapa, 20 de Noviembre, Ávila
Camacho.
Nadie se salvará del ingenio electrónico que con su ojo de dios verá
todos los excesos que cometen quienes manejan vehículos en Xalapa y en todo
Veracruz. Así que muchos ciudadanos pronto empezarán a recibir las
notificaciones de una o varias infracciones.
Ya imagino las boletas que se almacenarán en la casa de los choferes de
funcionarios que tienen la indicación de llegar rápido, haiga sido como
haiga sido, al evento para el que va -siempre- tarde el jefe.
O las pilas de papelitos que acumularán las señoras en sus camionetotas,
que siempre tienen prisa al llevar a sus críos a la escuela, al ir de
compras al súper, al dirigirse al desayuno tardío con sus amigas o al ir
velozmente a la cita en la estética y/o spa.
O el cúmulo de multas que tendrán que gestionar (y seguramente terminar
pagando, porque dice la autoridad que ahora la cosa va en serio) los
abogados de los concesionarios de autobuses urbanos y suburbanos, y los de
las asociaciones o agrupaciones de taxistas, que se la pasan desfaciendo los
entuertos que cometen quienes son cafres y manejan ese tipo de unidades.
Vaya usted ahora mismo a la avenida Lázaro Cárdenas, y verá que de tramo
en tramo ya han colocado una hilera de aparatos con los que se registra la
velocidad que trae cada vehículo. Bueno, pues debajo de cada señalamiento
permanece incólume un letrero que dice: “Velocidad excedida”.
Hasta ahora, como todos los conductores rebasan los límites que señala el
reglamento, en realidad resulta una temeridad, un peligro para el propio
vehículo y para los extraños, viajar a las velocidades permitidas. Si
circula usted a 40 km/hora cuando todos vienen a 100 km/h, es muy probable
que sufra una colisión por alcance (que no es lo mismo que una “coalición
por alcance”, ¿verdad, señores del Partido Verde?). Y un vehículo que pega
con una velocidad de 60 por hora puede ser un arma mortífera, en el caso de
los pasajeros, y un verdadero demoledor para las carrocerías y motores de
los afectados.
Alguna vez un amigo me decía que mi problema es que soy muy confiado,
pero en verdad confío en que esta medida la tomen con valentía las
autoridades de Tránsito y sus jefes inmediatos, de modo que se aplique sin
distinciones (“distingos”, se dice ahora, no sé por qué), sin restricciones
y sin excepciones contra todo aquel o aquella que no se conduzca como es
debido en los asuntos de la velocidad permitida.
Por eso: Señor mío, en vos confío…
Sin tacto
Miriam Libhaber en el MAX
Yo diría que Miriam Libhaber no tiene manos sino que
tiene alas, y su arte vuela sobre los materiales para transformarlos en
pasmosos vuelos de colores y ensoñaciones del dibujo que nos dicen cosas
diferentes sobre las cosas que vemos todos los días. De la mano de sus dedos
plumas, en sus obras plásticas nos asomamos al mundo de la creación, vuelta
arte sobre la inmortal arcilla o sobre el novísimo acrílico.
Toda esta explosión de lirismo me ha salido -perdón a la
paciente lectora, disculpa al impaciente lector- ante la contemplación de la
obra de esta singular artista mexicana, que tendremos oportunidad de ver en
Xalapa a partir de este viernes 26 y durante muchos días más en el (¿o la?)
mezzanine del Museo de Antropología de Xalapa.
Se ha anunciado que en punto de las 6 de la tarde del día
señalado, la propia Rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de
Guevara, estará inaugurando oficialmente la exposición, y para los sedientos
hay la buena noticia de que habrá vino de honor.
Elijo no cansar a los lectores con la información
biográfica de la autora porque tendrán oportunidad de conocerla a plenitud
durante el evento inaugural, y además de platicar con ella y dar cuenta de
su sencillez en el trato y la profundidad de sus planteamientos artísticos.
La invitación está hecha y me planto en la incitación a
conocer la visión sorprendente de Miriam Libhaber, con sus ángulos
inusitados y su coloración discreta aunque despampanante, si se puede la
paradoja.
Como salida, dejo en adelante y hasta el final lo escrito
por Maliyel Beverido, quien se suma al entusiasmo por nuestra artista,
mexicana hasta las cachas no obstante su nomenclatura extranjera. Va la
poeta:
“Nuestra primera habitación es la piel, pero la
epidermis humana es frágil, vulnerable y ha sido necesario cubrirla para
protegernos. Nos hemos vestido de casas.
“La casa, más que una prolongación del cuerpo, es una
prolongación y envoltura de lo humano. Es la piel sedentaria. En su
interior los muros hablan de sus ocupantes, pero su exterior también refleja
la humanidad que encierran, y puede leerse como una alegoría o metáfora
inserta en el discurso urbano.
“Muchas culturas han proyectado en sus ciudades una
recreación de su cosmovisión: distribuyen sus componentes según el modelo
ideal del universo, sus trazos urbanísticos representan el ordenamiento de
las fuerzas naturales y divinas. Luego, el paso de la historia se encarga de
olvidar o desmantelar esas pautas y superpone otras, quizá cada vez más
dadas a un pragmatismo dictado por la economía, y un orden da paso a otro,
aunque éste se vaya pareciendo al caos. En todo caso, cada ciudad es visión
y heredad del colectivo humano en sus necesidades de misticismo y de
practicidad.
“A través del trabajo plástico, Miriam Libhaber propone
un reordenamiento personal de la ciudad y una reconceptualización de lo
urbano como enunciado de lo humano.
“De piel áspera o piel tersa, oscura o clara, agrietada o
firme, la ciudad dejar ver sus circunstancias actuales, su historia y su
devenir a quien la escrute con atentos ojos.
“La mirada de Miriam Libhaber funde y funda. Pone su
piedra de toque y erige en torno.
Así, la piel superpuesta -la casa- y el gran organismo de
funciones diferenciadas -la ciudad- se muestran aquí para recibir la caricia
de miradas, invitando a concebir nuevos ideales.”
Gracias a Maliyel por su texto y gracias a Miriam por su
obra, que este viernes 26 empezaremos a conocer mejor.
Nos vemos en el MAX.
Sin tacto
Vialidad y
stress
—El problema, querido amigo, —me dice un experto en asuntos de la sicología—
es que la gran mayoría de los habitantes de Xalapa están hundidos en un
stress permanente, debido a la vialidad. Por eso vemos choferes furibundos,
señoras enojadas y gritonas, taxistas hasta la madre, guachos iracundos.
(Lo de “guachos” me lo explica el especialista como un neologismo inventado
por él: “Lo formo con las primeras sílabas de las palabras “guarura” y
“chofer”; se aplica a esos individuos que son al mismo ambas cosas, y que
conducen por lo general una camioneta de grandes dimensiones, con vidrios
polarizados, a menudo blindadas, y que traen como equipamiento por default,
en el asiento de atrás, a una persona aparentemente poderosa”.)
De regreso al stress, mi amigo me dice que se podría evitar fácilmente si
todos nos pusiéramos a considerar un hecho irremediable: que es imposible
circular de manera fluida en esta ciudad de órdago.
—El problema que enfrentamos cotidianamente quienes vivimos en Xalapa
—continúa el docto interlocutor— es que siempre pretendemos desplazarnos con
rapidez entre las callejuelas angostas, las avenidas repletas y las
vialidades congestionadas. Eso no se puede hacer y además es imposible, como
diría el gallego. Si cada uno de nosotros se hiciera a la idea de que la
lentitud vial es parte de la vida xalapeña, entraríamos en un proceso de
aceptación, que es el primer paso para la solución de cualquier problema de
orden sicológico, y hasta síquico.
Digo, como el tema es cercano a todos los que tratamos de deambular por la
capital de Veracruz, y como tenía enfrente a alguien con una alta idea, me
propuse exprimirlo hasta donde fuera posible, por eso le pregunté que
recomendaba él que debíamos hacer.
—Después de reconocer el hecho -la aceptación-, viene entenderlo -la
resignación- y tomar decisiones al respecto -las acciones-. Mira, en
conjunto podríamos proponer medidas de orden público y convencer de que un
cambio de actitud generalizado haría que mejorara la calidad de nuestros
recorridos, aunque la velocidad sería la misma. Nos tardaríamos lo mismo en
llegar, pero tendremos una mejor percepción si no nos enojamos; si en lugar
de juntar ira y odio, acumulamos mejor paciencia y nos dedicamos a pensar en
cosas positivas, en lugar de pelearnos con los automovilistas de al lado,
con los choferes de taxis y urbanos, con los peatones y con los escasos
agentes de Tránsito…
Debo confesar aquí que íbamos en medio del tráfico cuando platicábamos eso,
y dejé de atender a mi compañero de viaje porque se me acababa de atravesar
un taxista y pretendía ganarme la posición que llevaba en la larga fila de
coches. Cuando empezaba a reclamarle al intrépido, mi amigo me dijo:
—Ahí lo tienes… En lugar de pelearte con ese señor, déjalo que siga con su
miserable vida, porque así como estuvo a punto de recibir una andanada de
insultos tuyos, en cada trecho que medio avance va a ser objeto de malos
tratos. Déjalo que pase, vive tu vida… y recuerda que más importante que la
cita que tengas es el buen cuidado de tu hígado, de tu organismo y de tu
tranquilidad.
Sin tacto
El cambio en
la Liga
Pasado el proceso electoral, ganados quienes ganaron y perdidos quienes
perdieron, queda como consecuencia la victoria del priismo veracruzano, que
le dará una veintena de diputados afines al gobernador Javier Duarte de
Ochoa y una renovada presencia en el concierto nacional y ante el Presidente
de la República.
Fortalecido así, el mandatario veracruzano se dispone a terminar de acomodar
las fichas del tablero con el que jugará los próximos 17 meses, últimos de
su sexenio, en los que transcurrirá el proceso de selección del candidato a
la gubernatura de su partido, quien de acuerdo con las cifras será el que
más probabilidades tenga de obtener el triunfo en la elección de 2016.
Y en este tablero, un escaque importante es el sector campesino, agrupado
alrededor de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de
Veracruz, que en los últimos dos años se ha visto envuelta en conflictos y
luchas internas, a partir de que Bertha Hernández dejara formalmente un
liderazgo que, hablando en plata, no trabajó con la consistencia que llegó a
tener en años anteriores.
En el rejuego de las pasiones, varios lidercillos quisieron ver una
oportunidad en la Liga acéfala y lucharon por conquistar el puesto, pensando
que éste les daría el poder y la presencia necesarias para controlar al
agrarismo veracruzano.
La verdad, fueron puros tigres de papel que sólo alcanzaron a protagonizar
tomas agresivas y desalojos violentos en torno al vetusto edificio que es
sede de la organización, a un lado del mercado Alcalde y García de Xalapa.
A tal grado llegaron las cosas, que tuvieron que intervenir para poner orden
el propio Gobernador de Veracruz y el flamante dirigente nacional cenecista,
el senador nayarita Manuel Cota Jiménez.
La cena de negros se disolvió con el nombramiento de un delegado especial de
parte de la CNC, Tomás Gloria Requena, a quien se le encomendó que se
pusiera al frente de manera temporal y que después del proceso electoral de
diputados federales lanzara la convocatoria para que se eligiera al mejor
veracruzano como dirigente del agrarismo estatal.
Gloria Requena, como delegado especial, se ha venido apoyando en Jesús
Edilberto Martínez, que es el coordinador político de la Liga, nombrado
también por la CNC, y juntos han hecho una mancuerna que logró llevar a buen
puerto al que era buque proceloso debido a los enfrentamientos internos.
Ahora lo que sigue es que los delegados terminen de cumplir bien su
encomienda, y que echen a andar un proceso democrático que permita elegir
entre los liderazgos agrarios estatales a quien deberá conducir la histórica
Liga.
¿Que quién es el conveniente, el más adecuado, el mejor visto, el más leal y
el que es garantía de unidad en torno al primer agrarista de Veracruz?
No hay que buscarle mucho, porque los rijosos que se peleaban la posición
quedaron descartados por sus propias y violentas acciones.
Persiste pues en el horizonte cercano la figura de un honesto líder
campesino, con profundas raíces indígenas y cenecista de corazón.
Su nombre: Fernando Hernández Flores.
No hay más….
Sin tacto
Los datos duros
Platico con José Luis Salas Torres, quien es en verdad una autoridad en
Veracruz respecto de los asuntos electorales. Pocos como él saben de qué
manera se muerde el queso y cómo se reparte el pastel en las votaciones
estatales.
Don José Luis, magistrado hasta hace poco tiempo y actualmente en una
especie de año sabático, se mantiene a la espera de que sus valiosos
servicios sean requeridos en pro de alguna buena causa veracruzana.
Espera, no busca.
Y como tiene tiempo para el análisis duro y objetivo, y como ahora tiene
tiempo también para detenerse un buen rato y platicar sobre asuntos de todos
los talantes, aprovecho su disposición y le he preguntado sus opiniones
sobre el pasado proceso en el que se eligieron los 500 diputados de la
próxima bancada federal.
Él, que durante décadas ha sido protagonista de muchas batallas tricolores,
me hace ver que al PRI en Veracruz le fue muy bien en cuanto al número de
distritos ganados, pero que le fue muuuy bien en cuanto al número de votos
obtenidos.
Obvio, yo le replico que hay quienes dicen que no le fue tan bien al
partidazo en la votación general, que apenas le ganó al PAN, que perdió en
las grandes concentraciones urbanas y que la tiene difícil para las
elecciones del año venidero de Gobernador y diputados de dos años.
—Echa cuentas, toma los datos duros —me dice en plan didáctico, metido en el
tema en que es maestro—. Te voy a dar cifras redondeadas, porque tampoco es
cosa de meterse a los números exactos. La coalición del PRI con el partido
Verde ganó en la votación global con un margen de 300 mil votos frente al
PAN. ¡300 mil votos, que es una barbaridad! Calcula que el candidato Fidel
Herrera Beltrán ganó la gubernatura con una diferencia de 25 mil votos en
2004 y el candidato Javier Duarte de Ochoa conquistó en 2010 la elección con
75 mil votos más que su más cercano opositor.
—Bueno, José Luis, —le hago al abogado del diablo— pero ésas fueron
elecciones estatales y ésta fue federal.
—¿Y qué? Los números valen igual, sobre todo por la cercanía que habrá entre
uno y otro proceso. Apenas acaba de terminar esta elección y en unos meses
ya estará empezando la otra: en octubre; dentro de unos tres meses, para más
señas. Hubo distritos que presentaron márgenes elevadísimos a favor del
PRI-Verde, y seguramente el candidato a Gobernador y los aspirantes a
diputados de esta coalición (que seguramente volverá a presentarse así en
2016) no tendrán problema para ganar con suficiente ventaja, siempre y
cuando hagan bien las cosas, mantengan una buena relación con los liderazgos
naturales en toda la entidad y traigan buenas propuestas en sus campañas.
Priista de siempre, convencido de su militancia y de las potencialidades de
su partido, José Luis Salas Torres predice desde su tranquila atalaya que la
alternancia en Veracruz deberá esperar, porque están dadas las condiciones
-a su ver- para un nuevo triunfo priista en 2016 para Gobernador, y una
nueva mayoría de diputados en la siguiente legislatura estatal.
Algo sabe de esto.
Sin tacto
Los otros candidatos (2)
Junto a los aspirantes a la gubernatura de Veracruz que se están anotando
en los partidos políticos, habría ahora que añadir una lista de quienes
pueden ser lanzados o lanzarse como candidatos ciudadanos para la elección
del domingo 5 de junio de 2016.
No son muchos los que podrían competir con alguna posibilidad de triunfo.
O mejor, son muy pocos, poquísimos, porque los broncos no se dan en maceta.
Sí serán, no obstante, varios los que harán cuentas alegres con una supuesta
popularidad y buscarán aparecer en los medios, a la vista de una posible
negociación que les deje dividendos o posiciones, o para tener un tema de
conversación en los corrillos familiares.
De haber y de poder, hay tres. No más, y no se ve que el número vaya a
crecer en los escasos meses que faltan para que se den las definiciones de
candidaturas.
Uno. Gerardo Buganza Salmerón. Dos, Ricardo Ahued Bardahuil. Tres, José
Yunes Zorrilla.
Y párele de contar.
La figura del actual Secretario de Gobierno es la que se maneja con mayor
insistencia en los corrillos palaciegos, en las columnas políticas y en la
muy escasa información que aparece en notas informativas. No es tanto porque
el caballeroso, devoto y serio funcionario la busque, sino porque es el que
reúne las mayores condiciones para esa disyuntiva.
Primero, es conocido en todo el estado porque ya ha recorrido dos veces
la entidad como candidato a senador y a gobernador. Segundo, aunque perdió
la elección nominal, en ambas campañas se ganó la simpatía popular y obtuvo
un número considerable de votos. Tercero, en 2010 se alejó de su partido
original, el PAN, disgustado porque se inclinó la balanza a favor de la
candidatura de Miguel Ángel Yunes Linares, y ahora se considera un personaje
ciudadano. Cuarto, porque como titular de la Segob y la SIOP ha seguido
estando en contacto con los liderazgos y representaciones de todo el estado.
Quinto, porque tendría las relaciones y las condiciones para sufragar una
campaña sin el apoyo de los recursos públicos.
(Y un sexto posible, porque alguien podría pensar en la conveniencia de
que fuera como un candidato distractor, para quitar votos a alguna
oposición).
El otro ciudadano que podría ser, es el diputado Ricardo Ahued. Primero,
porque aunque es conocido más bien en Xalapa, tiene el carisma como para
arrastrar la simpatía popular de los veracruzanos en todas las latitudes, en
caso de que hiciera una campaña estatal. Segundo, porque ha demostrado que
es un candidato ganador en las elecciones en que ha participado. Tercero,
porque aunque ha hecho su carrera en la función pública siempre dentro del
PRI, no se considera un militante exclusivo de ese partido, y entre la gente
se mantiene la percepción de que es un político ciudadano. Cuarto, porque
tiene recursos -y amistades con más recursos aún- que lo podrían apalancar
para una campaña a lo largo de la geografía veracruzana.
El número tres sería Pepe Yunes, porque el senador peroteño ha dejado
entrever que podría optar a esa posibilidad, aunque sólo en el remoto caso
de que se le nominara como el candidato del PRI, y fuera hecho a un lado a
través de un veto en su contra. Lo que se ve difícil.
Sin tacto
Los otros
candidatos
Sí, lo concedo, ni modo, es cierto: en el PRI hay ya una larga cauda de
aspirantes a la candidatura de 2016 para ser Gobernador de Veracruz. Son más
o menos, al corte de hoy, 13 los apuntados por la prensa, en los corrillos o
hasta por ellos mismos (Pepe y Héctor; Beto, Erick, Jorge y Adolfo; Ramón;
Tomás, Flavino y otro Ramón; José Antonio y Fernando, y Alex).
Pero si son tantos en las filas tricolores, en la oposición no se quedan
atrás, porque en todos los partidos hay ilusiones, aspiraciones y sueños, de
ilusos aspirantes y ensoñadores que piensan que en una de ésas podrían
logran el anhelado triunfo (hay otros, más objetivos aunque perversos, que
le tiran para ver qué raja sacan, pensando en la posibilidad de que los
busquen para negociar con ellos a fin de que apoyen a algún otro
precandidato).
El Verde irá sin duda en alianza con el PRI. Ni hablar.
Pero en las filas del PAN veracruzano hay tres tiradores manifiestos: Miguel
Ángel Yunes Linares, Juan Bueno Torio y el recién autodestapado Víctor
Serralde Martínez (para quienes no lo conocen fuera de su distrito, es el
diputado federal por Huatusco). A ellos habría que agregar a los dos hijos
de Yunes: Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez, y en una especie de
gabinete ampliado, se está anotando a Abel Cuevas Melo y Alejandro Vázquez
(también) Cuevas.
La pugna interna panista puede ser tan intensa como la que es inevitable en
el PRI, e igualmente intervienen los gustos y los intereses, los grupos y
las complicidades, las familias y las amistades y compadrazgos. Y rebasa los
rumbos veracruzanos, porque nuestro estado es un pastel que cualquier
político mexicano se querría comer. Por ello, en las filas de Acción
Nacional se enderezan los grupos maderistas con un gallo, y la corriente
calderonista impulsa a otro, y así sucesivamente.
Por el lado de los partidos que se acomodan dentro de la izquierda
veracruzana -algunos con mucha razón y otros sin ella-, la cosa parece más
complicada, debido sobre todo a la atomización por la que están pasando a
nivel nacional.
Veamos. El PRD podría postular a dos tipos de candidato, surgidos uno y otro
en las filas de las dos corrientes que tiene en Veracruz, que son los rojos
y los amarillos. Ahí se apuntan Agustín Mantilla Trolle, Rogelio Franco
Castán, Sergio Rodríguez Cortés. Habría que anotar aquí al diputado local
petista Fidel Robles Guadarrama, que es de lo rescatable que tiene la
izquierda, y podría ser tomado en cuenta si su partido pierde el registro,
como todo hace indicar.
En Movimiento Ciudadano hay un solo candidato, como siempre, Dante Delgado
Rannauro, quien anda coqueteando con Andrés Manuel López Obrador para
treparse al autobús de la preferencia ciudadana que consiguió Morena en la
reciente elección de diputados.
No obstante, muchos ven que el candidato del lopezobradorismo en Veracruz
será Uriel Flores Aguayo, buen diputado y luchador social de currículum
intachable.
Y luego, los chiquitititos: por el PES, Gonzalo Guízar Valladares; por el
AVE. Alfredo Tress Jiménez.
Nombres, nombres y más nombres, que se irán desgajando en las semanas y los
meses…
Sin tacto
Operadores políticos II
En estos días/semanas de la inmediata post-electoralidad, los
operadores políticos están haciendo tres cosas:
1. Gastando rabiosamente -easy comes, easy goes- los jugosos
remanentes económicos que les quedaron, después de las campañas y del día de
la elección (y que hubieran aplicado completos, como era su intención, pero
no dio tiempo para más. Aunque su trabajo “estaba tan bien hecho, que ya no
fue necesario comprar otros votos, jefecito, y pues ni modo que regrese el
efectivo que me dieron. Como decía el señor de antes: ¡Lo cáido, cáido!”).
2. Atribuyéndose los triunfos obtenidos por su partido (el que haya sido,
porque hay de todos los colores) en el distrito en que supuestamente
operaron, y platicando a diestra y siniestra cómo la elección estaba perdida
a las 3 de la tarde del domingo 7, y ellos en un arrebato de experiencia,
pundonor y amor a la camiseta, se pusieron a trabajar con las bases y
lograron revertir el resultado de la elección (“la verdad es que fue un gran
esfuerzo, jefecito, y si no lo hubiera hecho, otro gallo le estaría cantando
al candidato” -o candidata, según el caso- “ahorita. Yo creo que eso merece
un premio adicional para mí, ¿o no, señor?”).
3. Buscando chivos expiatorios a quienes echarles la culpa de las
derrotas sufridas, de modo que sobre el trabajo y los resultados de los
operadores no caiga ningún asomo de duda (“no es que no sirva para nada o no
hayamos hecho bien nuestro trabajo, lo que pasa es que nos traicionaron,
jefecito. A nosotros, pero sobre todo a usted, y lo hicieron quienes se la
deben más. Yo, la verdad, en este momento estaría echando corredera de esos
traidores, ingratos y vende patrias. Y si le queda un puesto que necesite
ocupar, acá le dejo mi currículum, por lo que se ofrezca. No va a encontrar
a nadie que sea más institucional que yo”).
Como siempre, a la hora de repartir las culpas y los castigos, cabe la
posibilidad de que terminen pagando justos por pecadores - si la lectora
purista y el exquisito lector me dispensan el lugar común-. Y para eso son
maestros los operadores políticos: endosar yerros, derivar acusaciones,
salvar el pellejo.
Lo cierto, lo real, lo objetivo, es que los operadores y su mapachismo
sobrevivieron por esta vez como una inercia del antiguo sistema
seudoelectoral. Sin embargo, no es menos cierto, real y objetivo que están
destinados a la desaparición como especie, y que tendrán que buscar otras
formas de sobrevivir, incluso hasta con la posibilidad de que tengan que
trabajar -¡Dios mío!- en algo dentro del sector productivo de la sociedad.
Así, dejarían de ser el lastre que siempre han sido, y dejaríamos de
verlos en los cafés cuchicheando; en los eventos, saludando a los
importantes, y sentados en asientos que no les corresponden; en las
antesalas, quitando el tiempo -y si se dejan los recursos- de los
funcionarios que sí trabajan; en la vida, ocupando una posición que no les
corresponde, porque no la merecen.
Operadores… quintaesencia del ardite, summun de la patraña,
artífices del engaño.
“Por cierto, jefecito, ¿quiere que le cuente cómo estuvo lo del Veracruz
urbano? Hubo una traición. Deje, le cuento…”
Sin tacto
El Puente va
El por años inconcluso puente sumergido de Coatzacoalcos terminó por
representar un dolor de cabeza para la actual administración estatal, que
recibió una obra que era de por sí complicada y difícil, pero se tornó casi
imposible ante la larga lista de irregularidades, malas decisiones y pésimos
manejos financieros que envolvió a los trabajos de construcción.
Era tal la maraña que se debía desenredar para conseguir un avance
constructivo que el Gobierno de Javier Duarte se tardó casi todo el sexenio
en encontrar la hebra, en dar con el hilo de Ariadna que permitiera rescatar
la millonaria inversión, y así dejara de ser el elefante blanco en que era
(que lo mantenía como un paradigma nacional de lo mal hecho, similar tal vez
a la Estela de Luz de Vicente Calderón o a la Línea 12 de Marcelo Ebrard),
para ser una obra que por fin ofreciera un servicio plausible a la
población, a los viajeros y a los transportistas que surcan el sur de la
entidad.
Hoy la larga serie de arduas negociaciones ha llegado a un buen fin, y el
secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Tomás Ruiz González, anuncia
que finalmente se logró avanzar en una solución. El poderoso Grupo Carso, de
Carlos Slim Domit, toma la estafeta y acepta terminar, con sus propios y
vastos recursos, la obra en 12 meses, para lo cual le será concesionada la
operación del túnel por 30 años.
Más temprano que tarde, la gente de aquella región podrá ver cómo se
reinician los trabajos de construcción, y será algo digno de admirarse,
porque lo harán a marchas forzadas, con una gran cantidad de personal y con
mucha maquinaria especializada.
Si no hay algún retraso en la construcción, le tocará al gobernador
Javier Duarte presidir la inauguración (que no le tocó al licenciado Miguel
Alemán Velasco ni al doctor PML Fidel Herrera Beltrán), y la historia le
habrá de reconocer que fue el mandatario que logró dar con la solución
mágica que requería esta embrollada y faraónica obra pública estatal.
La obra era indispensable, ciertamente, pero lo que resultó innecesario
fueron todas las dilaciones y las pésimas decisiones que se tomaron. Al
hacerse realidad, se rescata un sueño y sobre todo una cuantiosa inversión.
Tres gobernadores, 5 mil millones gastados y 14 años de trabajos después,
el puente sumergido por fin entra a la etapa final, y probablemente unas
semanas antes de que entregue la silla a su sucesor, Javier Duarte de Ochoa
llegará a ponerlo en marcha, en los últimos meses de 2016.
Cumple así el Gobierno del Estado al desfacer este entuerto quijotesco, y
le cumple el secretario Ruiz González a su jefe y a sus paisanos de
Coatzacoalcos -“No sé de dónde (aunque imagino de quién vino) inventaron eso
de que soy de Mérida. No tengo parientes allá, aunque me encanta la cocina
yucateca y reconozco la belleza de la blanca ciudad”-. Don Tomás hace valer
así, una vez más, su fama de funcionario de alto nivel y de excelentes
resultados.
A ver si con esto no vuelven candidateable también.
Sin tacto
Deep South,
el adiós
Tenía que ser: por lo que se derivaba de la sicología del personaje, era
inevitable que hiciera una salida teatral, antes de esfumarse de mi vida
(¿para siempre?). Por eso no me sorprendí más de lo debido ante las cosas
que pasaron en la ¿última? entrevista que tuvimos en el estacionamiento.
Como siempre, la llamada convocándome a una nueva cita había llegado
horas antes; como era usual, también, Deep apareció entre las sombras
vestido de terno azul oscuro, con una rabiosa corbata roja, 100% de seda,
marca Pineda Covalín, y su ya infaltable sombrero tipo Panamá, de jipijapa.
Antes del grand finale, nuestro anónimo conocido se dio tiempo
para hacer una consideración final, un colofón, una moraleja sobre el
proceso para elegir a los diputados federales.
—¿Captaste en qué terminó la cosa? ¿Lograste percibir entre lo que te fui
diciendo que habría un triunfo del PRI sobre los otros partidos? ¿Atisbaste
el retroceso electoral de los panistas? —las preguntas se desgranaban
velozmente, y pasaron a respuestas—. Las condiciones para que el gobernador
Duarte consiguiera la mayoría de los triunfos se fueron dando desde el
inicio del proceso. Fue cuando empezaron a surgir candidatos de oposición a
modo, con bajo perfil, y también cuando se logró atomizar la oferta de la
oposición al máximo, con los partidos de izquierda divididos de modo que
cada uno de ellos presentó candidatos distintos, y con la derecha azul
dividida igualmente, en lo interno.
—Entonces, ¿usted es de los que aseguran que ganó rotundamente el PRI en
Veracruz en estas elecciones? —alcancé a formular la pregunta, predecible,
más bien con la intención de decir algo y participar en la plática.
—¡Rotunda, decisiva y completamente! Decir que no se arrasó cuando se
ganaron 16 distritos de 21, es toda una exageración, y de plano son ganas de
fregar. Y luego la composición: dos panistas, dos de Morena y uno del PRD.
Si antes de la elección le hubieran dicho a Javier Duarte que cómo quería el
triunfo, seguro habría puesto ese resultado. Fíjate bien, el Gobernador va a
ser el que más diputados va a tener de todo el país. El Estado de México
tiene más en número, ciertamente, pero la influencia sobre ellos se la van a
dividir entre Eruviel y el presidente Peña...
En ese momento, Deep South se quedó como pensativo, hizo por
primera vez una pausa y dejó que el silencio transcurriera, como si
estuviera esperando algo… fue cuando escuché el chirriar de las llantas,
pero esta vez nuestro personaje se quedó quieto y no se esfumó como ya lo
había hecho antes.
Cuando lo rememoro, todo lo que pasó fue para mí como un sueño.
Llegaron dos camionetas negras con los vidrios polarizados, y de ellas
bajaron encapuchados vestidos de negro y con armas largas. La verdad es que
ni me voltearon a ver. Se fueron directamente sobre su objetivo, y en
segundos ya lo tenían rodeado y esposado. En un santiamén lo subieron a uno
de los vehículos. Solamente pude observar que me miraba fijamente y que se
despedía de mí con un movimiento de los labios, en el que alcancé a leer la
palabra ¡Adiós!
¿O me dijo Amén?
Sin tacto
El Gobernador y la prensa
“Ustedes constatan todos los días la libertad de expresión que
salvaguarda el Gobierno del Estado. No hay esa preocupación enfermiza de que
no se diga nada mal de la administración. La crítica es bienvenida y
aceptada”… algo así dijo el Gobernador de Veracruz en su discurso a los
periodistas veracruzanos.
En el espíritu del Día de la Libertad de Expresión, Javier Duarte de
Ochoa se reunió con directivos y/o propietarios y/o periodistas y/o
columnistas de los medios de comunicación, en un convivio cordial y
discreto, de acuerdo con los tiempos que corren.
La cita a la que respondió una centena de comunicadores y alguno que otro
empresario fue el jueves 11 en la legendaria Casa Veracruz -que es la casa
de todos los veracruzanos, como bien se define-.
Debidamente despojados de sus celulares, para evitar distracciones,
faltas de cortesía y en una de ésas hasta algunas filtraciones en grado de
adelanto noticioso, antes de que arribara el anfitrión, los representantes
de la comunicación jarocha repitieron el ceremonial de cada reunión en la
que participan: los saludos, los chistes, las ocurrencias, las
malevolencias, estuvieron como siempre a la orden del día y reflejaron una
vez más que entre gitanos no nos leemos la mano, aunque de pronto hacemos
algunos rounds de sombra.
Algo bueno de este encuentro es que se vieron caras nuevas, lo que dice
que las innovaciones de la comunicación digital han llegado también a las
instancias oficiales, como lo describió el Gobernador en su discurso, cuando
recordó que ya vivimos la generación de adolescentes que se informan y
comunican preponderantemente a través de las redes sociales, y que tenemos
que adecuarnos a los tiempos que corren.
Dijo Javier Duarte varias cosas importantes en ese discurso a los medios,
que fue un mensaje de acercamiento y de precisión.
Acercamiento, porque saludó de mano y de abrazo a cada uno de los
presentes, y para cada uno tuvo un gesto amistoso, un comentario atinado, de
pronto una carcajada contagiosa. Fue la reiteración de una amistad en lo
personal que se ha ido consolidando con el paso de los años.
Y precisión, porque detalló la relación de su gobierno con la prensa:
respeto a la libertad de expresión y al trabajo de los reporteros; un trato
amable y cercano, con énfasis en el apoyo a la labor periodística;
información oficial oportuna, comprobable y transparente.
Javier Duarte contó a sus amigos periodistas cómo se propuso
recientemente reestructurar el área de la comunicación gubernamental, y les
explicó a detalle que se está haciendo un esfuerzo magnífico para romper
inercias en una oficina que tenía décadas sin modificar su forma de trabajo,
y que surtía información sin tomar realmente en cuenta las nuevas
tecnologías y sin atender al nuevo tipo de lector en que la informática ha
convertido a los ciudadanos.
Habló de otras cosas y no olvidó mencionar el gran éxito que se tuvo en
la elección del domingo pasado… ese éxito fue que los comicios se celebraron
de manera tranquila y democrática, sin visos de violencia y dentro de la
normalidad ciudadana.
El próximo lunes, el gobernador Duarte se reunirá con los reporteros
xalapeños a partir de las 9 y media de la mañana en el Salón Ghal, y para
continuar cercano a todos, en los días siguientes se irá reuniendo con los
periodistas de todas las regiones del estado.
Sin tacto
Premio
Municipal de Periodismo
En un reconocimiento que se agradece y nos honra, los colegas reporteros de
Coatepec agrupados en la asociación Periodistas Unidos de Coatepec -que
encabeza con entusiasmo, valentía y mucha idea Alfonso Mora Chama- nos
entregarán sendos pergaminos a Manuel Rosete Chávez, a Raymundo Jiménez y a
mí.
La verdad es que yo siempre he sido reacio a los premios de periodismo. Y no
por otra cosa, sino porque me forjé como periodista al lado de quien
considero el mejor reportero y columnista que ha habido en Veracruz, Froylán
Flores Cancela, quien recibió el más distinguido premio nacional que haya
obtenido algún veracruzano, en el área de Comentario Político, por su
legendaria columna “Glosario del momento”, que concibió e hizo la más leída
durante las décadas en que fue el alma de Diario de Xalapa, al lado
de don Rubén Pabello Acosta.
Ese Premio condujo a que Froylán saliera del Diario a fundar el
semanario Punto y Aparte, y a mí a participar con él como jefe de
redacción, con lo que me volví periodista para siempre. En mi alma mater
periodística estuve de planta durante siete años magníficos, y de ahí salí a
fundar El Sol Veracruzano, pero ésa es otra historia que algún día
relataré, si cuento con la benevolencia de la atinada lectora y el -espero-
desatinado lector.
Fue de tal tamaño el premio que en 1978 recibió Flores Cancela -el primero
que se otorgaba a nivel nacional a un reportero de provincia y concedido por
un jurado impecable que encabezaba don Francisco Martínez de la Vega-, que
todos quienes nos formamos con él nos dimos cuenta de que nunca podríamos
obtener uno en las mismas condiciones, así que optamos por hacer nuestro
trabajo y esperar mejor el reconocimiento de los lectores.
Por eso usted verá que también han sido siempre reacios a los premios
-aunque a veces hayan recibido alguno- Arturo Reyes Isidoro, Benjamín
Domínguez Olmos, Carlos Velasco Jara, Miguel Molina, Manuel Antonio Santiago
Escobar, Homero Guerrero, Pedro Noé Valdés, Odila Romero, Miguel Valera y
muchos otros que recibimos la enseñanza y la influencia de Froylán, el
maestro de maestros.
Y ahora que lo pienso, lo que recibiremos este viernes 12 de junio Manuel,
Raymundo y su servidor no es un “premio” sino un “reconocimiento” (tal vez
podemos decir que es un honroso Premio Municipal de Periodismo).
Esa distinción la consideramos sumamente valiosa porque proviene de colegas
que están en activo y andan en la brega, y porque surge de la voluntad de
periodistas verdaderos, que conocen, sufren y gozan el galano arte de la
reporteada diaria; que se han manchado las manos, pero de tinta; que conocen
lo que es una columna y qué es lo que mide un cuadratín, y que viven
modestamente del fruto de su labor cotidiana.
Ante ello, no tenemos palabras con qué agradecer.
A partir de la una de la tarde del viernes 12, entonces, estaré con gusto
junto con Manuel Rosete Chávez y Raymundo Jiménez en el restaurante Tachula
de Coatepec, para recibir un reconocimiento de nuestros pares, que insisto,
nos honra y se agradece.
Así que en adelante -y hablo sin sarcasmos- podré blasonar orgullosamente
que soy Premio Municipal de Periodismo, gracias a los entrañables colegas
coatepecanos.
Sin tacto
Noé Valdés, en
la lucha
Digo, Pedro Noé Valdés y yo somos más que amigos y colegas de hace muchos
años, hermanados por el afecto, por las coincidencias y por nuestros atisbos
iniciales en el duro y apabullante oficio de reportear, que fueron la base
desde la que él se convirtió en uno de los mejores fotógrafos que ha dado
Veracruz y yo en el periodista que soy.
Hoy Noé está dando la más dura batalla de su vida, por su vida, y todos los
que le queremos y le reconocemos su obra estamos orando por él -quienes
tienen fe religiosa- o pidiendo que su organismo tenga la fortaleza para
afrontar esta dura prueba.
Pero junto a la guerra clínica de su cuerpo, Noé y su familia (saludos
Margarita, saludos muchachos, también estamos con ustedes) están teniendo
que enfrentar la dura exigencia de los dineros, pues la aplicación de la
ciencia médica, con tanto avance, resulta carísima y acaba con cualquier
recurso.
A los numerosos amigos de Noé, les pedimos que colaboren en este momento
crucial para que mejoren las posibilidades de salvar a un artista y a un
buen hombre como lo es él.
Quienes así lo decidan y en la medida de sus posibilidades pueden hacer un
depósito en la cuenta Banamex Perfiles, Clave interbancaria
002840010180675590, a nombre de Margarita Andrade Romero, o a la cuenta de
BBVA Bancomer número 2783580342, a nombre de Noé Alán Valdés Andrade.
No tengo dudas de la fortaleza espiritual de Noé, pues muchas veces me tocó
verlo actuar en lo profesional con aplomo y confianza en sus capacidades,
talento aparte. Por eso sé también que pronto tendremos la oportunidad de
volver a recordar los años de la gloria juvenil (finales de los años 70 y
principios de los 80 del siglo pasado), con esos combativos reportajes en
los que pudimos darle voz a muchos veracruzanos que nunca habían tenido
tribuna.
Las fotos que lograba Noé para el reportaje eran verdaderas editoriales
gráficas que decían más que mil palabras, de acuerdo con el proverbio chino.
Eso me obligaba a mí, como reportero, a tratar de escribir textos que
dijeran más que mil imágenes. Esa exigencia me orilló a la costumbre de
tratar de ser siempre mejor, lo que nunca termino de agradecerle al amigo y
al colega.
Formado al igual que yo en la dura escuela de Froylán Flores Cancela, para
Noé Valdés como periodista, como investigador, no hay datos que no se puedan
conseguir, ni cuestas que no se puedan trepar, ni reportajes que no se
puedan publicar.
Recuerdo que su olfato y sus ocurrencias casi siempre nos llevaban al camino
correcto, a enhebrar el hilo de la investigación, a lograr la nota. Nunca se
daba por vencido, y así ha seguido toda su vida. Ese ejemplo que formó parte
de mi escala de Jacob profesional quedó grabado para siempre en el recoveco
del corazón en donde se guardan los agradecimientos genuinos y profundos.
Tengo fe en la fe inmensa que mueve la vida de Pedro Noé Valdés, y por eso
sé que ya lo tendremos de nuevo haciendo sus viajes legendarios por el Viejo
Continente y sacando sus inconmensurables fotos.
Acá te esperamos, amigo.
Sin tacto
Diálogos electorales
—Yo la verdad no voté por la candidata, aunque si recibí unas despensas y
hasta un apoyito en dinero el mero día de la elección —la mirada de la mujer
del pueblo (edad indeterminada, rebozo, peinado de cola, zapatos de
plástico) se desvía, nerviosa, hacia los lados y hacia atrás.
—Lo de las despensas y el dinero fue porque llevé a mis chamacos y a mi
esposo a dos mítines en el puerto de Veracruz y a tres en Xalapa, de apoyo a
los candidatos del PRI. Pero la verdad es que la que fue alcaldesa siempre
me ha caído mal, por creída y por sangrona. Nomás nos miraba por encima del
hombro, y nos saludaba sin ganas y sin voltearnos a ver la cara. Así cómo
quiere que una las quiera… (al transcribir lo grabado, me doy cuenta de que
ella nunca me especificó si se refería a Carolina Gudiño o a Elízabeth
Morales, pero considero que la perspicaz lectora y el suspicaz lector
tendrán elementos para determinar a cuál de las dos era).
—Ora sí que nos fue re mal a los operadores políticos con esta elección.
Fíjese, no hubo casi nada para repartir durante las campañas, y el día de la
elección parecía que fue un día como todos: ya no nos convocaron para que
hiciéramos un carrusel o un ratón loco; ya no nos mandaron a comprar votos,
y menos nos dieron dinero en efectivo como antes (me quedé con las ganas de
hacer el cuartito que le falta a mi casa); ya no nos pidieron, vaya, que
operáramos como siempre lo habíamos hecho en el bendito Día D. De plano nos
hicieron a un lado, y como casi todos los candidatos ganaron, ahora dicen
que no servimos para nada. Pero lo cierto es que la gente fue a votar por el
partido gracias a nosotros los operadores. Aunque no nos dieron lana, todos
fuimos a las colonias y a los barrios, a los poblados y a las
congregaciones, a convencer a los votantes. Si no hubiera sido por eso, los
jefes estarían ahorita lamentando la derrota. Por eso para la próxima
elección vamos a pedir que sí nos den recursos, porque ni modo que
convenzamos de saliva otra vez. De algo tiene que vivir la gente… y
nosotros.
—La estructura del partido está cada día más fuerte —la mirada de
satisfacción del funcionario priista se acopla con el triunfo mayoritario
obtenido el domingo 7—. Nuestros cuadros y nuestros militantes demostraron
su lealtad y nos apoyaron a la hora de ir a las urnas. Por eso se ganó,
aunque prácticamente no hubo campañas por eso de los nuevos lineamientos
electorales del INE. Si nuestros candidatos no hubieran contado con nuestros
seccionales, con nuestros comités municipales y con la sapiencia de los
miembros del comité electoral, seguro que hubieran perdido, y feo.
—¡Qué partido ni qué nada! —resopla el candidato ganador—. Esta votación
la gané yo solito, con el grupo de especialistas que contraté y con los
recursos que pude arrimarme de parte de empresarios y funcionarios amigos.
Si me hubiera atenido a los apoyos partidistas, ahorita estuviera llorando
mi derrota….
Sin tacto
Duarte ganador
De acuerdo a como transcurrió la jornada electoral en Veracruz y con los
resultados que arroja el PREP, podemos decir que en el ámbito estatal hubo
un gran ganador y un gran perdedor.
El gran ganador es Javier Duarte de Ochoa, quien como Gobernador y como
priista entregó las mejores cuentas posibles.
Es más, si un gran demiurgo le hubiera concedido que él pusiera los
resultados de la elección a su antojo, seguramente los hubiera elegido como
quedaron: con una gran mayoría para la coalición de su partido y el PVEM;
con sus cuatro más cercanos amigos y colaboradores -Silva, Carvallo, Lagos,
Mota- con sendos triunfos inobjetables; con dos victorias para el PAN, dos
para Morena y una para el PRD, que legitiman el respeto a la voluntad
popular de parte de su gobierno, y con una jornada tranquila, sin
violencias, libre de actos vandálicos.
El duartismo se ha alzado con un excelente resultado en Veracruz, y este
hecho traerá consecuencias inmediatas en lo político y probablemente en lo
financiero para el estado, aunque no lo no lo quieran creer algunos
emisarios del pretérito y hasta algunos sobrevivientes del antepretérito.
El Gobernador logró sacar avante este complicadísimo proceso electoral, y
seguramente eso añade buenos puntos en su cárdex ante la federación y ante
el Presidente.
Y a partir del 1º de septiembre contará además con el apoyo y las
gestiones de 16 diputados uninominales de la bancada veracruzana, a la que
habrá que agregar uno o dos pluris, de acuerdo a como quede la distribución
de la representatividad proporcional en la nueva Legislatura. 17 o 18
diputados afines, entre los cuales están los cuatro políticos más cercanos a
su proyecto… ni más ni menos ese proyecto que nació hace 15 años en la
minúscula oficina de 2x2 metros que compartían cinco muchachos llenos de
sueños y de hambre en el Senado de la República.
Veracruz será el estado que tenga la segunda mayor representación de
diputados priistas y Javier Duarte de Ochoa va a ser el Gobernador con mayor
número de diputados en el ámbito de su influencia (me explico, el Edomex
tendrá una bancada más numerosa, pero varios representantes mexiquenses van
a tomar acuerdo directamente con el presidente peña Nieto y no con el
gobernador Eruviel Ávila).
Y el gran perdedor, oh paradojas de la vida, es Fidel Herrera Beltrán,
quien vio enterradas sus mejores expectativas como político vigente ante la
derrota que sufrió de manos de su enemigo mayor, Miguel Ángel Yunes Linares,
con el que ha protagonizado por años la abuelita de todas las batallas.
Casi un 2-1 a favor del panista Francisco Gutiérrez de Velasco le
recetaron los boqueños a la paladina fidelista Carolina Gudiño, quien así
pagó el alto precio de su soberbia y su alejamiento de la gente, que es algo
similar a lo que le pasó a otra política forjada por el tío Fide, Elízabeth
Morales, quien por primera y última vez en su vida sufrió una derrota sonora
y humillante en las urnas (y digo lo de última, porque después de ese quemón
histórico será imposible que vuelva a participar en elección alguna en el
futuro).
Sin tacto
Sergio González y Levet
¡A votar!
Ha llegado por fin la fecha final. Este domingo 7, todos los ciudadanos
deberíamos salir a ejercer nuestro derecho de elegir a nuestros
representados, para poderles exigir que cumplan con nuestro mandato y pugnen
en pro de los intereses de la colectividad.
Pero puede no ser así, por desgracia.
Por eso muchos hoy y hasta el día de la elección nos estamos dedicando a
promover el voto, a convencer a los mexicanos para que acudan a las urnas y
cumplan con su responsabilidad civil.
¿Por qué votar?, se pueden preguntar muchos descreídos de nuestra
democracia.
Una primera respuesta es porque precisamente la manera más efectiva para
lograr el cambio, es ejercer este derecho de manera masiva, de modo que el
pueblo con su participación decidida, exija al gobierno y a los partidos
políticos una transparencia total y honestidad absoluta en la parte que les
toca del proceso electoral, y que saquen las manos de donde no les toca.
La segunda respuesta es que si dejamos de votar o si anulamos nuestro
voto, le estamos haciendo el caldo gordo a quienes se aprovechan de la
ausencia ciudadana para servirse con la cuchara grande y a su conveniencia.
La democracia, que es el gobierno del pueblo, requiere que precisamente
el pueblo se manifieste de manera responsable y firme.
Si usted este domingo 7 va a las urnas, si convence a su esposa, a sus
familiares cercanos, a sus amigos y a sus vecinos, estará haciendo una gran
aportación para el cambio monumental que necesita nuestra nación, para que
al fin podamos tener una sociedad más justa y condiciones de bienestar para
todos, no solamente para unos cuantos.
Sí, tu voto vale, y vale mucho.
Un voto vale para que elijas a quien consideras que es el mejor de entre
los aspirantes de tu distrito. Y sirve también para que lleves a la Cámara
de Diputados a los más aptos que puedan hacer buenas leyes, y a los más
honorables que no engañen ni se corrompan.
Hay que participar, porque con un voto se pueden hacer muchas cosas:
Un voto se puede ejercer razonadamente.
Un voto se puede inclinar hacia el que más nos gusta, por capaz o por
guapo, no importa, lo importante es que se deposite como se debe en la urna
correspondiente.
Un voto, uno sí, lo pueden comprar, o mal contar o desaparecer los
corruptos (pero éstos no podrían comprar ni mal contar ni desaparecer
millones de votos).
Un voto es la unidad moral de la democracia y la fortaleza civil de la
comunidad.
Sí, ese domingo 7 seguramente va a llover (¡hay quien acusa al Gobierno
de este hecho!), y nuestra selección va a jugar contra el poderoso equipo de
Brasil, y seguramente pasarán programas muy atractivos en la tele, y estará
la familia reunida en casa… y la verdad dará flojera levantarse, mal
enfundarse una ropa dominguera (antes era la mejor, ahora son unos pants
deslavados) y acudir a hacer una larga cola para que encima le manchen a uno
el pulgar con tinta.
Pero votar es y seguirá siendo el mejor modo en que seamos mexicanos de
un México mejor.
Sin tacto
Sergio González y Levet
¡Gracias por
el silencio!
Si la estridente lectora o el lector estruendoso son de los que… -aquí iba a
poner “son de los que gustan”, pero a tiempo alcancé a darme cuenta del
barbarismo en que estaba a punto de caer, y cambiaré la frase por una más
adecuada en castellano; decir así, es hablar en espanglés, porque los
anglohablantes dicen, por ejemplo: “They like to sing” (literal: “Ellos
gustan cantar”) y nosotros construimos diferente el verbo gustar: “A ellos
les gusta cantar”.
Si me disculpan el paseo a favor de la pureza de nuestro idioma, empiezo de
nuevo:
Si la estridente lectora o el lector estruendoso son de las personas a las
que les gusta leer en voz alta, les pediré que cuando lean este texto lo
hagan lo más bajo posible, porque este día es para disfrutar un silencio
angelical, ya que debido a la veda ningún candidato y ningún partido están
haciendo propaganda (ruido), ni la podrán hacer tampoco hasta pasado el día
electoral, que será el próximo domingo.
Así que hoy podremos gozar de los sonidos que nos regala el reino vegetal,
porque estaremos en condiciones de escuchar cómo los árboles mueven sus
ramas con la ayuda cómplice del viento, y con ello hacen que de las hojas
surjan las más fastuosas melodías, las notas concordantes del reino vegetal
que nos traen resonancias ancestrales.
Si nos quedamos callados lo suficiente, podremos oír cosas verdaderamente
importantes y no la palabrería insulsa de los candidatos, como hasta ayer lo
tuvimos que hacer. Vamos a escuchar el trino de los pájaros, el canto de los
gallos, el cloquear de las gallinas, el graznido de los gansos, el maullido
de los gatos (por favor, ya no el ladrido de los perros, que cómo abundan en
Xalapa). Y si le exageramos un poco a nuestra imaginación, podremos
deleitarnos con el barritar de los elefantes, con las panteras cuando
himplan, con los gañidos de los zorros y con el crotorar de las garzas o el
estridular de las langostas.
Jueves, viernes y sábados benditos de la veda electoral en los que podemos
disfrutar tu voz que ilumina como embrujo de magia a mi pasión, el sonido de
tu boca que desentierra el amanecer más claro, o tu grito que es mi canto.
Hoy no hay spots que nos digan con su estridencia cansina que los de acá son
muy buenos y que los de allá son muy malos. Hoy no escucharemos discursos
vacuos, promesas incumplibles.
Hoy, y mañana, y pasado, son para el remanso del alma, para el descanso del
guerrero que todos los días sale a trabajar honradamente a fin de llevar el
pan a su casa, para que las mujeres no sean acosadas con falsos abalorios de
equidad, para que quienes integran las masas populares no sean molestados
con la compra de su voluntad.
Y en plan de proponer: ¿por qué no mejor hacer tres meses de veda y tres
días de campaña?
Nos saldría más barato a todos, en lo financiero, en lo espiritual… y en lo
auditivo.
Sin tacto
Sergio González y Levet
“Hoy, hoy, hoy”
Ahora que anduvo Vicente Fox por Xalapa para asistir a la boda de Erik
Porres Blesa, varios recordamos aquel famoso empecinamiento verbal respecto
de cuándo se debía celebrar el debate entre los entonces candidatos a la
Presidencia de la República (por el PRI iba… ¿cómo se llamaba? ¡Ah, sí!:
Francisco Labastida, y por el PRD, Cuauhtémoc Cárdenas); tozudez que le dio
el empujón definitivo para que ganara la elección del año 2000, y que nos
dio una frase que se volvió viral (aunque aún no había redes como ahora),
que muchos reconocen apenas al enunciarla.
Bueno, pues “hoy, hoy, hoy” terminan por fin las campañas políticas de
los candidatos a diputados federales, y sólo nos resta a los ciudadanos
soportar los cierres de los aspirantes y la última cauda de spots.
La agencia norteamericana de estudios estadísticos que integran Hunter,
Koufax & Catfish Associates (HK&C) -famosos por su tino- estima que en esta
campaña electoral se difundieron 25 millones de spots de audio y/o video: 25
melones ni más ni menos, que tuvimos que recetarnos en cinco meses los 110
millones de mexicanos que somos (incluidos los sordos que vieron y los
ciegos que oyeron).
Esta cifra causa escozor si la comparamos con los spots que difundieron
los demócratas y los republicanos en Estados Unidos en la elección que ganó
Barack Obama: 12 millones lanzados al aire en un periodo similar (del 3 de
junio al 4 de noviembre de 2008: cinco meses más un día.
Es decir, menos de la mitad de los de la campaña mexicana, cuando la
población gringa es del triple (319 millones de yanquis contra 123 millones
de connacionales). Los estadísticos podrían decir que, si se hubiera
prorrateado el número total de mensajes, en 2008 a cada norteamericano le
tocó escuchar casi 4 centésimas de un spot, mientras en 2015 los mexicanos
debimos soportar 20 centésimas por cabeza (o 0.10 por oreja, sin tomar en
cuenta a las víctimas del Mochaorejas).
De acuerdo con los cálculos de HK&C, el PRI trasmitió el mayor número con
6 millones de spots, le siguió el PAN con 5 millones y el PRD con 4
millones. Afirman que el INE se reservó 5 millones para promover el voto, y
los restantes 5 millones se dividieron entre los partidos chiquitos.
Pero, atención, dice aquella agencia de estadísticas que el día de hoy
está reservada una verdadera avalancha de spots, que es la reserva que
dejaron los partidos para el último día en que se permite la propaganda.
Así, “hoy, hoy, hoy” y hasta la medianoche el PRI está difundiendo 700 mil
spots, el PAN 650 mil y el PRD 470 mil, más un millón de la chiquillada. ¡2
millones 800 mil spots en una sola jornada!
Y todos se pagan con nuestros impuestos.
Así, lo que se prevé es que los ciudadanos, hastiados de tanta propaganda
insulsa, decidan dejar de ir a votar, quedarse en su casa a ver el juego de
la Selección de México contra el trabuco brasileño y con eso permitir que
los partidos políticos decidan quién nos representará en la Cámara de
Diputados.
¿O no?
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