Sin tacto
LA ALARMA
ACÁ… Y LAS PIPAS ALLÁ
Después de
la queja que reproduje de vecinos de Montemagno y La Marquesa por la famosa
alarma que sonaba a deshoras en una casa que rentaba la inmobiliaria Leru
(problema que hasta este momento parece resuelto, pues en un arranque de
cordura, el dueño y los inmobiliarios decidieron desconectar la maldita
bocina)… decía que después de esa queja recibí la carta inteligente de un
lector que se queja por un asunto similar, aunque en otra parte de esta
ciudad sin ley.
El señor
Andoni Arretxe Dondo -no me veré particularmente perspicaz si digo que por
su nombre y apellidos seguramente es de origen vasco- me explica a través
del mail el infierno que viven él y sus vecinos, y lo hace tan bien que le
dejo la palabra:
“Bueno,
monsieur Levet, eso que usted padece desde hace unos días, los vecinos de
Briones lo venimos sufriendo desde hace como 18 meses. Resulta que una
fábrica de papel, oculta desde hace muchos años precisamente casi frente al
Instituto de Ecología, A:C., funciona con el nombre de International Paper
(IP), y se presenta como una ESR (Empresa Socialmente Responsable) y
amigable con el medio ambiente.
“Hace como
año y medio rentó un terreno a los propietarios de la extinta Tabikalk, para
funcionar como patio de maniobras de trailers de doble ‘semi-remolque’.
Antes, maniobraban al interior del terreno de la fábrica. Pero ¡ya no! Ahora
lo hacen en lo que era Tabikalk hace 17 años.
“Los vecinos
nos hemos quejado con los encargados de IP y se comprometieron a bajar
decibeles y limitar los horarios de operación de los trailers. Como no hubo
cumplimiento, recurrimos a la matriz en Memphis, Tennessee. También se
comprometieron y tampoco han cumplido: todos los días, a cualquier hora,
incluso en la madrugada padecemos el tortuoso bip-bip (el sonido de los
camiones cuando van en reversa), que no nos permite descansar, recuperar
nuestras fuerzas vitales, llámense físicas, psíquicas o biológicas.
“La empresa
está en área de preservación ecológica. Por tanto, requiere de una
autorización de uso del suelo con opinión de los vecinos, y… nada, no
existimos. Además, los trailers cruzan la carretera antigua con dos
plataformas entre dos peligrosísimas curvas. Sabemos que genera empleos y
que eso sí (enhorabuena), no por samaritanos sino porque es negocio,
reutiliza cartón. Bien hecho.
“Pero
nosotros hagamos una campaña contra el ruido ¡YA! y contra el relajamiento
ambiental.¿Sabe usted que una nueva agencia federal supliría las funciones
de la Profepa para empresas relacionadas con la reforma energética? ¿Qué
pasó en Mexichem Coatza? no hizo nada la ASEA, ni visitas de inspección, ni
incorporación de Mexi... al programa de industria limpia, ni mucho menos al
de seguridad industrial. Los resultados están a la vista...y seguirán.
“Por lo que
respecta a su alarma allá en esa zona: díganle a Lety o a Ruth que le bajen
al swicth, o como dicen algunos paisanos en Bretón: al suitzzz.
“¡Buena
noche!
“P.D. Muy
bien,don Sergio: es la hora que no puedo conciliar el sueño. Lo volvieron a
hacer a las 3:00 am. Gracias.”
Gracias a
usted, y queda consignado el dato.
Sin tacto
EL REGRESO DEL CRUCERO MORTAL
El 18 de febrero de 2016 hablé en este
espacio sobre el peligroso crucero que está para acceder a Las Trancas, si
viene usted de Veracruz. Y puse lo siguiente:
“Si usted quiere entrar desde ahí a Las
Trancas, tiene que encomendarse a San Francisco (el de Asís, que dicen es
muy milagroso, o el de Sales, que también es cumplidor, y en una de ésas
hasta al tocayo moderno de esos dos, el propio Papa, que ya hizo su primer
milagro en México, pues dicen que una niña a la que tocó con sus manos se
curó milagrosamente de cáncer; habrá que ver). Y tiene que encomendarse a
tan poderosos intermediarios ante la divinidad porque es un juego de la
fortuna cruzar el carril contrario, con un ángulo que nos pone de frente a
los vehículos que vienen a alta velocidad (para ellos es de bajada, cuando
nuestros autos tienen que hacer el esfuerzo de remontar la pendiente hacia
arriba).
“Antes de que ocurra una desgracia mayor,
antes de que vayan a tapar el pozo una vez ahogado el niño, antes de que un
camión se pase a traer a un automóvil que puede ir con niños o señoras, urge
un semáforo que contenga las prisas de los choferes que piensan que ya
entraron a la carretera, y bajan a toda velocidad sin imaginar que hay una
trampa adelante, oculta por una curva.
“Bueno, un semáforo sería bueno, y un puente
sería ideal, pero eso mejor lo dejamos para más después”.
Hace una semana más o menos, las autoridades
viales dieron señales de existencia y se ocuparon del famoso crucero (no
porque yo haya escrito esa columna en febrero, conste que no soy de los que
presumen que sus escritos tienen repercusiones en las altas esferas, porque
después de tantos años de ejercer este noble oficio me di cuenta de que a
los políticos finalmente les vale sorbete lo que publicamos los periodistas,
siempre y cuando no afecte directamente a su persona o a su bolsillo). ¡Pero
lo hicieron mal!
No sé a qué mentecato (mentis captus,
que tiene la mente atrapada o capturada) se le ocurrió como una solución
genial quitar la vuelta en U, con lo que consiguió lo siguiente: a) dejar
igual el peligro de un choque de frente, pues no hay ningún señalamiento o
tope de reducción de velocidad para los autos que vienen bajando; b) obligar
a los vehículos que pretenden tomar la carretera hacia el Puerto a que se
metan al tráfico insondable de Las Trancas, para que entren a la autopista
hasta el crucero en donde está la Fuerza Civil.
Obvio, los ciudadanos han respondido de la
manera en que están acostumbrados por la falta de autoridad: no haciendo
caso a la señalización de Tránsito, y como ahí nunca hay un agente y menos
una patrulla, pues ni quien sufra o se acongoje.
Digo yo: tan fácil que era haber puesto un
semáforo, que además permitiría una circulación más segura y fluida.
¿O tendrá que entrar el Presidente Municipal de
Xalapa a arreglar este otro problema que no le toca a él?.
Sin tacto
DEPORTES EXTREMOS Y FALTA DE APOYO
Llegó a mi mail y a mis ojos la
“Propuesta para reorganizar y mejorar la promoción y la práctica del deporte
en el Estado de Veracruz”, que hace María Fernanda D’Oporto Romero.
Es interesante su proposición, pero se
vuelve singular a la vista de que ella practica el deporte, pero de una
manera extrema, pues es “ultra maratonista”, como si correr a secas los 42
kilómetros y 195 metros de un maratón no fuera una prueba extraordinaria de
la resistencia humana.
Bien, esta deportista se queja en su
texto con razón -digo yo- de que en Veracruz “para quienes practicamos un
deporte no profesional, ni federado, pero sí de alto rendimiento, como es el
ultra maratón, el ciclismo de largas distancias, la natación de largas
distancias, el alpinismo, entre otros, es evidente la problemática a la que
nos enfrentamos, desde las instalaciones inadecuadas y/o carentes de
mantenimiento y de seguridad; la falta de apoyos e incentivos de los
organismos públicos responsables de esta actividad -altamente
burocratizados-, y en los cuales no estamos debidamente representados, ya
que generalmente los presiden personas que no son deportistas, que son
designados por intereses políticos y quienes lejos de trabajar por mejorar
el deporte, se dedican a usufructuar los presupuestos y a quejarse de la
falta de recursos.”
Y lamenta que los dineros públicos
deportivos se van a financiar a equipos profesionales de futbol o basquetbol,
cuando “podrían canalizarse a apoyar a los deportistas de rendimiento y de
alto rendimiento, con lo que el estado mejoraría sus resultados en las
competencias nacionales e internacionales.”
La maestra D’Oporto propone que la
activación física y la promoción del deporte son prioritarias para la
prevención de las enfermedades, y para impulsarlas debidamente “se requiere
integrar todos los programas existentes en las dependencias y entidades de
la administración pública, en los diferentes órdenes de gobierno, mediante
una política de coordinación y transversalidad que evite la dispersión de
esfuerzos y optimice los recursos que se destinan a esos programas.”
Otro problema que ella observa es la
centralización de la estructura del Instituto Veracruzano del Deporte.
Obvio, es urgente contar “con mayor presencia e integración del deporte en
el ámbito municipal” y establecer “instancias regionales de promoción
deportiva”.
Experta en un tema en el que es
conocedora y protagonista, señala que generalmente, quienes están al frente
de los Comités Municipales del Deporte aplican los recursos
discrecionalmente, porque actúan sin un programa y un presupuesto que hayan
sido aprobados por el cabildo correspondiente “y que atiendan las
prioridades establecidas en la Ley”.Ella opina que los responsables del
deporte municipal deberían rendir cuentas al Cabildo y no al Presidente
Municipal, como ocurre ahora.
Y en lo general, María Fernanda hace
propuestas serias para mejorar la práctica del deporte en la entidad, como:
“Rescatar para la práctica deportiva
instalaciones como la del Velódromo de Xalapa, destinado actualmente a la
realización de eventos.
“Depurar los organismos encargados de
promover el deporte, estableciendo claramente los perfiles de quienes deban
ocupar los cargos directivos para evitar que accedan a ellos personas ajenas
al deporte y sin conocimientos, ni compromiso con el mejoramiento de la
actividad deportiva.
“Promover una mayor colaboración
pública-privada en el desarrollo del sistema deportivo, para lo cual se
requiere incluir en la Ley mecanismos para transparentar la integración y el
funcionamiento del Patronato de Fomento Deportivo, estableciendo la
obligación de rendir cuentas y permitiendo que los deportistas tengan
representación y ejerzan una contraloría ciudadana.”
Sabias ideas que llevarían sin duda a una
mejor salud de la población, pero también a recuperar el orgullo y el
protagonismo que llegó a tener la fuerza verde de Veracruz en las
competencias nacionales e internacionales hace ya, ay, tantos años.
Sin tacto
ERIK PORRES, DOCTOR
Se apuntó hace algunos años en El Colegio
de Veracruz, y le dijo al Director: “Quiero hacer el doctorado, no vengo a
que me lo den gratuitamente”.
Por eso Erik Porres Blesa, que era un
secretario de Desarrollo Económico muy movido y multitareas, le sacó más
jugo a su hiperactividad y encontró las horas necesarias para hacer
personalmente los estudios del doctorado y para redactar una tesis más larga
que su título: Evolución de la Comunicación de la Presidencia de la
República y sus implicaciones en la Democracia en México 1988-2006. Es un
documento amplio, grueso en su sentido material y en su contenido, digno
para dedicarle horas y días a la lectura, como su autor le dedicó meses y
años a la investigación y la redacción
La buena intención y las largas jornadas
de estudio culminaron este miércoles 7 de septiembre, cuando se presentó a
las 10 de la mañana en punto, a defender su trabajo doctoral ante un jurado
formidable, compuesto por los doctores Rubén Aguilar Valenzuela, Adolfo
García de la Sienra Guajardo, José de Jesús Borjón Nieto, Gerardo Escobar
Galindo y Luis Fernando Villafuerte Valdés.
Me detengo en estos nombres para dar
cuenta de que Rubén Aguilar, además de un académico reconocido, fue Director
General de Comunicación de la Presidencia en la parte sustancial de la época
a que se refiere la tesis (y se hizo más famoso aún por una frase que nunca
expresó: “Lo que Fox quiso decir…”); que Adolfo García de la Sienra es un
filósofo de alto nivel, director del Instituto de Filosofía de la UV; que
don José Borjón tiene una carrera inigualable en el estudio social y en la
diplomacia, y junto con él, Gerardo Escobar y Luis Fernando Villafuerte son
pilares de la plantilla de dignísimos maestros del Colver.
Erik Porres dio muestras de su talento y
de su preparación en el tema, y por eso ante la academia y con la grata
presencia de su esposa, su familia cercana y sus amigos -a excepción de un
ingrato que no pudo llegar nunca-, dio una batalla intelectual de primer
nivel, lo que le valió para que el sínodo lo aprobara con mención honorífica
Magna Cum Laude, por tener un promedio acumulado de 9.8, sustentar un
examen profesional excepcional y haber realizado una tesis sobresaliente. Un
examen con Magna cum laude solamente había sucedido una vez antes,
durante la historia de 15 años de recepciones doctorales en El Colegio de
Veracruz.
Con este doctorado, el Colver continúa
distinguiéndose como una institución educativa de alto nivel, consolidada
como tal en los años recientes gracias al esfuerzo de un equipo de
académicos de primer nivel, dirigidos hábilmente por Eugenio Vásquez
Hernández, quien consiguió dar la seriedad y el prestigio que nunca había
tenido esta institución, que ahora se distingue como formadora de cuadros de
primer nivel, ésos que tanto necesita la realidad de nuestro estado y que
serán panacea para la situación del país.
Felicidades a Erik Porres Blesa -que
actualmente se desempeña como un incansable delegado de la SEP en Veracruz-
y un reconocimiento a su esfuerzo y su empeño.
Y felicidades al Colver y a sus
autoridades, que ahora sí son motivo de orgullo de los veracruzanos.
Sin tacto
VIDEGARAY, EL VILLANO FAVORITO
Por fin se decidió Enrique Peña Nieto y se quitó de su lado la pesada
figura de Luis Videgaray Caso, quien le arrimaba mucho descontento y
antipatías a la figura presidencial, de por sí bastante deteriorada.
La primera consecuencia es que el ex poderoso ex Secretario de Hacienda
se va a convertir en el chivo expiatorio, en el villano favorito, en el
Grinch de la política mexicana. Sobre sus despojos caerán todas las culpas y
será señalado como el verdadero responsable de todas las pifias que haya
cometido (¿y que cometerá?) el Presidente de la República, y por las que
tanto ha tenido que pedir perdón.
Sí, Luis Videgaray fue el que tuvo la brillante idea y convenció a Peña
Nieto de que invitara a Donald Trump; sí, fue él quien mantuvo una economía
antipopular, sustentada en exprimir los bolsillos de los ciudadanos
cautivos; sí, por su insistencia en guardar los dineros públicos hemos
padecido una atonía que ha hecho retroceder nuestros indicadores económicos
y nuestras expectativas de crecimiento.
Pero también otros miembros del gabinete han hecho lo suyo para
desordenar las acciones del Gobierno, y ahora se van con todo contra el
caído, con el fin de distraer la atención y que no se noten las pifias que
cada uno de ellos ha cometido.
El fallido aspirante a la candidatura del PRI a la Presidencia en 2018 se
irá a rumiar sus penas en la soledad de la banca, y tratará de regresar como
abanderado priista, pero a Gobernador por el Estado de México.
Si lograra este milagro, se echaría encima una responsabilidad enorme y
una tarea imposible, porque la suma acumulada de los negativos del PRI como
partido y de Videgaray como persona pública darían pábulo a una candidatura
impopular, destinada al fracaso. Más, si tomamos en cuenta la creciente
simpatía electoral de que goza y seguirá gozando el partido Morena, hecho
por obra y gracia de Andrés Manuel López Obrador.
Dicen que en política no se debe considerar a nadie muerto
definitivamente, porque hay muchos lázaros que han logrado resucitar. No
obstante, un regreso con gloria de Luis Videgaray Caso se ve imposible en lo
inmediato y hasta en lo mediato.
Aunque tuvo todo el poder y la confianza de su jefe el Presidente,
Videgaray Caso no pudo mantenerse como un funcionario agradable a la
ciudadanía. Sus medidas draconianas y su carácter hosco lo hicieron un
personaje no querido en el imaginario colectivo, y hoy se le ha cobrado esa
deuda, a él, que tantas deudas nos encauzó a los ciudadanos.
Los elogios ditirámbicos que le enderezó Enrique Peña Nieto al anunciar
su remoción fueron la mirada del adiós definitivo para este hombre, que
(como su copete) logró mantenerse cuatro años, contra todos los pronósticos.
Y que persistió porque las condiciones para que cayera que eran visibles
para todos, menos para el Presidente.
Peña Nieto estaba ante el precipicio, en un callejón sin salida, ante una
pared tan descomunal como el muro que Trump quiere que paguemos, y hoy ha
dado un paso adelante.
Y lo único realmente cierto, es que hoy se esfumó Luis Videgaray como
aspirante a la sucesión, para deleite de Osorio Chong, de Meade Kuribreña,
de Aurelio Nuño... ¿y de Luis Enrique Miranda Nava, el nuevo titular de
Sedesol, también?
Sin tacto
EL GURÚ: EL CINE Y LA DOMINACIÓN
El maestro y yo fuimos al cine, que es mi pasión, aunque a él no le
gusta, y vimos una película dominguera: muchos efectos especiales, poca
actuación, un guion deplorable lleno de lugares comunes.
—¿Ya entiendes por qué no me gusta el cine, Saltita? —me dijo como
comentario divertido al salir de la función—. O más bien este tipo de cine.
Las películas de Hollywood son totalmente predecibles porque siempre
aparecen en ellas las mismas situaciones reiteradas: a) el personaje
principal -o puede ser el antagonista, el malo- se enoja y arroja
violentamente su celular al piso o lo avienta contra una pared. b) Una
pareja heterosexual se queda viendo a los ojos de una y otro, hacen una
pausa de un segundo y se funden en un beso desesperado; ella engancha la
cintura de él con sus piernas mientras se acarician y se
desvistenapresuradamente; en este acto de pasión desbordada, tiran una
lámpara, varios objetos más, y empiezan a hacer un amor salvaje sobre la
mesa de la cocina o del comedor o de la sala. c) El reloj de tiempo de la
bomba es desconectado por el protagonista cuando quedan apenas uno o dos
segundos para que estalle…así podría pasarme la tarde enumerándote los gags
que repiten incesantemente los guionistas y los directores gringos, tan
excelentemente pagados.
—Pero las palomitas estaban buenas, ¿o no, maestro?
—Excelentes. En verdad debimos habernos salido cuando nos acabamos la
caja, fue lo único que valió la pena, a mi entender —me contesta con un aire
socarrón que no oculta la burla de la que soy objeto—. Date cuenta,
estuvimos poco más de dos horas contemplando un derroche de tecnología y
escuchando una historia que tenía principio, desarrollo y desenlace, pero
ninguna idea que valiera la pena como para comentar a la salida…
Sin ponernos de acuerdo, fuimos caminando hacia una cafetería que estaba
cerca y nos sentamos como si cada uno supiera lo que quería el otro, que era
lo mismo para ambos. Pedimos unos cafés extraños, pues el maestro se terminó
inclinando hacia el estrambote con las bebidas, y en medio de esos múltiples
coloridos encerrados en los vasos, continuó su perorata:
—Hace poco platiqué con un psicólogo y le comenté que me sentía cansado
de la vida social, porque no hacía nada divertido. Él me contestó que tenía
que meter versatilidad a mi tiempo libre, y me recomendó que acudiera con
mayor frecuencia a alguna plaza comercial; que ahí tomara café con unos
amigos, que fuera a comer con otros, que hiciera algunas compras de cosas
suntuosas, que hablara sobre las fruslerías de la vida… y sobre todo que
fuera a ver una película ligera Yo, como el personaje del poema Reír
llorando, le dije que era lo que hacía siempre, y que precisamente por
eso me sentía tan aburrido. No me aguanté, y le dije: “Yo soy Garrick,
¡cambiadme la receta!”
Los dos nos reímos con muchas ganas, y poco a poco fuimos recuperando el
aire y la compostura. Ya serios:
—Hay que tener en cuenta —me dijo el
pensador—que el cine es el gran entretenimiento de nuestro tiempo, pero
también el gran vehículo de sometimiento intelectual de las masas (además de
que es un negocio fabuloso para las productoras norteamericanas y para los
dueños de las salas de cine en nuestro país). Eso de los lugares comunes,
eso de machacar y machacar con las mismas historias, forma parte de la
estrategia para mantener a las personas en un estado de catatonia mental.
Vas al cine a ver una y otra vez lo mismo, al grado que ya sabes lo que va a
pasar en la película o en la escena, y así terminas por ser una marioneta
que no piensa y no necesita pensar… y pensar, recuerda, es lo que nos hace
ser humanos, es lo que nos hace seres humanos.
Sin tacto
SARA, EL INFORME
Ante la comunidad universitaria reunida,
la Rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, ofrecerá su tercer informe
anual de labores este lunes 5 por la noche en la sala de conciertos Tlaqná
de la OSX (tal vez elige ese lugar porque ella se siente muy bien ahí,
puesto que proviene de una familia de músicos: su padre, un extraordinario
pianista y compositor; varios hermanos y sobrinos metidos de lleno en la
música seria, serios, talentosos y profesionales todos ellos).
Es evidente que todos estarán pendientes
de lo que diga la máxima autoridad universitaria sobre el asunto de la deuda
que mantiene el Gobierno del Estado con la casa de estudios. Y más porque
ella ha adelantado que dará cuenta del monto actual y anunciará medidas para
presionar que se realice el pago lo más rápido posible.
Eso está bien. Es parte sustancial de la
función que la doctora Ladrón de Guevara tiene como cabeza de una
institución que necesita la mayor cantidad posible de recursos para cumplir
su noble y estratégica labor de formar cuadros profesionales de primer
nivel, que apuntalen el desarrollo de Veracruz (y decir esto último para el
caso de la UV no es demagogia, sino una realidad viva y actuante).
Incluso, el cobro de la deuda ha sido una
bandera que le ha dado un gran liderazgo a la Rectora, que ha aprovechado
para solicitar y conseguir ampliaciones considerables al presupuesto en el
futuro inminente.
Es importante, es su bandera, emblematiza
su liderazgo… pero la Universidad Veracruzana no es nada más eso, y la
Rectoría de Sara Ladrón de Guevara no se puede circunscribir a una cobranza,
por más justa y necesaria -como se dice en la misa- que sea.
Licenciada cum laude en
Antropología con especialidad en arqueología por la UV, maestra en
arqueología e historia del arte por la Sorbona de Paris, doctora en
antropología por la UNAM, Sara ladrón de Guevara González, tiene una vasta
carrera universitaria como catedrática e investigadora, como Directora del
Museo de Antropología, como Secretaria Académica de su alma mater. Su
currículum esplende en las áreas del estudio y la investigación, tiene más
de 100 publicaciones, ha dado conferencias magistrales por todo el mundo.
Sí, cobrar es importante, tal vez
crucial, pero también detallará la Rectora lo que se ha avanzado en mejorar
la calidad de la educación que se ofrece a los 40 mil alumnos, lo que se
hace en el terreno de la investigación, los logros en la difusión cultural,
hacia dónde se ha encaminado la extensión universitaria.
Y aquí una pregunta que todos se hacen
sobre el Modelo Educativo Integral Flexible, el MEIF que no funciona como se
debe, que afecta los estudios y la vida de muchos muchachos, y que ha sido
puesto en análisis profundo, a juicio, por la propia autoridad
universitaria.
Habrá que escuchar también la parte
académica, esa parte del informe que no se va a llevar las ocho columnas,
pero que se refiere a la parte sustancial de la razón de ser de nuestra
universidad; un área en la que Sara Ladrón de Guevara tiene su mayor
fortaleza.
Por eso llegó a Rectora.
Sin tacto
EL GURÚ:
AMISTADES TÓXICAS
Llegué temprano al restaurante en donde me
había invitado a comer, y sin embargo el Gurú ya estaba sentado en una mesa.
Desde la calle alcancé a advertir que se despedía afectuosamente de una
persona, a la que ya no pude ver porque se me perdió en lo que yo
estacionaba mi vehículo.
Con la conciencia tranquila debido a que
había llegado a tiempo, saludé con gusto y emoción al maestro, y él me
contestó con una reflexión:
—No cabe duda que hay amistades que siempre
serán relaciones peligrosas.
Era evidente que se refería al amigo que
acababa de despedir, así que no hice comentario alguno y esperé a que
completara sus pensamientos.
—Mira, Salta, es inevitable que en la vida
hagamos amigos. Ellos son la fuente de nuestra felicidad, de nuestra manera
de ser animales sociales, de nuestra condición de monos gramáticos que nos
podemos comunicar y relacionar a través del lenguaje.
Aquí el Gurú dejó que su mirada se perdiera
en el vacío de la calle, en la ensoñación, tal vez en el recuerdo. Pasaron
uno, dos minutos eternos y regresó con una frase aclaratoria:
—Y sí, hacemos amigos, muchos o pocos,
lejanos o cercanos, intensos o ligeros, pero algunos de ellos -también es
inevitable- se pueden volver tóxicos, porque en las relaciones humanas se
puede caer en la codependencia, como les gusta advertirnos a los psicólogos.
—Ah caray, maestro, ¿no será que me va a
ubicar a mí en esa última consideración? —le dije un poco en defensa propia.
—No, cómo crees. La idea me vino por la
persona con la que estaba antes de que tú llegaras. Mira, él y yo somos
amigos prácticamente desde la infancia, pero como él es un poco menor en
edad yo siempre he mantenido una especie de potestad sobre él… una potestad
que me ha salido muy cara, por cierto, porque a partir de ella he tenido que
irle resolviendo la vida, y a él se le ha hecho muy cómodo que yo le dé
muestras permanentes de mi amistad. Por una razón que se pierde en las
penumbras del pasado, ha quedado establecido, no sé por qué ni cómo, que
tengo la obligación de ayudarlo siempre: conseguirle empleo cuando a menudo
lo corren o renuncia, prestarle dinero cuando a menudo no tiene, enderezarle
relaciones cuando a menudo tiene conflictos con las personas cercanas a él.
En la cara del pensador se reflejaba una
gran desazón, tomó aire y regresó a su rosario:
—Y encima, cuando puede, habla mal de mí.
Dice que yo le debo todo cuanto soy (lo muy poco y sencillo que soy), me
escamotea mis capacidades, minimiza mis logros. Si yo le doy la mano con
algo, por obra y gracia de su prolífica imaginación se revierte el hecho y
resulta que él fue el que me ayudó a mí…
El silencio que siguió era denso, casi se
podía cortar con un cuchillo. Nunca había visto trastornado al maestro. Pero
se recompuso, y dio paso a su conclusión esclarecedora:
—Y me podrás preguntar por qué, si no tengo
nunca una respuesta positiva de su parte, si tanto daño me hace, si pongo y
pongo sin recibir nada a cambio… humm, por qué sigo dándole mi apoyo. Y es
fácil responder: porque lo quiero. Nos conocemos desde niños y lo veo como
un hermano, aunque él no tenga el mismo sentimiento hacia mí. Sé que tenemos
una relación tóxica, lo reconozco, pero lo veo como una misión que me tocó
en la vida.
Aquí se me quedó viendo un buen rato, hasta
que una luz brilló en su rostro:
—Por cierto… ¿no sabes de casualidad si alguien quiere contratar a un tipo
brillante, aunque no sea muy responsable que digamos?.
Sin tacto
CEDA EL PASO Y SEA FELIZ
No me canso de repetirlo a quien se me deje, y no me
canso de repetirlo en este espacio: si quiere vivir mejor en esta ciudad
incomprensible, ceda el paso y sea feliz.
Por eso es que digo:
Enfangado en el inefable tráfico xalapeño, entre
claxonazos y empujones de metal, pude advertir cómo, de vehículo a vehículo,
muchos conductores y sus acompañantes se entrecruzaban mentaditas y
mentadotas de madre con sus vecinos de desgracia y de carril.
El paso por las calles citadinas se ha convertido en
una oda al derrame biliar, en una endecha al estrés, en un ditirambo al
revés que sufren y padecen todos los ciudadanos metidos en esa trampa que se
llama calle, en nuestra sufrida y sufriente capital de Veracruz. Crea una
mala reacción, aunque tiene su parte buena.
Y digo lo de la reacción y lo de la parte buena
porque en medio de la ensoñación en la que se cae sin remedio durante los
largos minutos de la espera, entre un frenazo y el acelere con el que los
más optimistas piensan que avanzan y que se les permitirá llegar en tiempo y
forma a donde vayan; en esos largos minutos, decía, tuve el tiempo para que
se me ocurriera la idea ¿brillante? de que uno se enoja porque quiere, que
todo es cosa de actitud y de tomar las cosas con filosofía.
Y como es cosa de filosofía, se me ocurrieron seis
premisas que aquí y nuevamente pongo a consideración del respetable:
La primera es recordar que no hay manera de viajar
rápido en las rúas xalapeñas. La lentitud es inevitable en una ciudad con el
doble o el triple de los vehículos que puede soportar.
La segunda, que el tránsito tortuoso de nuestra
ciudad lo hacemos peor cuando todos queremos pasar primero y antes que
nadie. Y a ello hay que aumentarle el gancho al hígado repetido que
significa andarse peleando por un quítame esas pajas o porque el otro ya se
quiere avilonear nuestro carril o porque alguien se estacionó en doble fila
o porque….
La tercera, que los agentes de vialidad no sirven
para nada, más que para elevar los niveles de estrés con sus silbatazos y
sus incapacidades.
La cuarta, que los compañeros taxistas no tienen
remedio, igual que sus congéneres de los camiones urbanos, y es perder el
tiempo tratar de hacer que comprendan algo.
La quinta es que podríamos aprovechar el ocio para
aprender alguna nueva habilidad que se deje, como oratoria y declamación,
algún idioma, o memorizar las tablas de multiplicar al revés y al derecho o
el directorio telefónico de la ciudad de México. En verdad que da tiempo
para eso.
La sexta premisa es que si uno deja de pelear por
ganar lugares y se resigna a que se va a tardar mucho tiempo en ir de una
parte a otra, finalmente va a llegar en el mismo tiempo que si se pelea
contra el mundo de los otros conductores, pero eso sí, llegará con la
vesícula intacta y en una de ésas hasta con una sonrisa en la boca.
Por eso le recomiendo una vez más, si me permite:
Ceda el paso… y sea feliz.
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