Sin tacto
Daniel Galindo
por Luis Velázquez
No tiene pierde la entrevista que le ha hecho Luis Velázquez a Daniel
Galindo Moreno, el hasta hace poco Secretario del Ayuntamiento de Veracruz,
a quien se señaló como uno de los culpables y/o responsables de la derrota
que sufriera Anilú Ingram en la pasada elección para diputado federal por el
Puerto.
Como el reportero que es y siempre ha sido, el maestro Velázquez le dirigió
una andanada de preguntas al exfuncionario municipal, siempre con el olfato
puesto en la noticia, en la revelación, en la exclusiva (ah, tan poco
buscadas por las nuevas generaciones de ¿comunicadores?).
Y el joven político porteño (32 años apenas y ya una buena hoja de servicios
siempre dentro del establo priista, aderezada con varios premios de
oratoria) supo aguantar y mantenerse dentro de lo que es el canon para los
militantes tricolores: el respeto al liderazgo.
Por eso Luis Velázquez cabecea la entrevista con un “No estoy resentido con
Duarte”, y discurre a lo largo del texto con sus intentos de descarrilar la
línea de institucionalidad, que el otro nunca pierde.
[Para los jóvenes que aún quieren ser buenos reporteros, este texto del
maestro Velázquez es un modelo de cómo se debe hacer una buena entrevista.
Los remito a ellos y al público lector a la liga en la que se puede leer el
trabajo completo:
http://www.blog.expediente.mx/nota/14389/periodico-de-veracruz-portal-de-noticias-veracruz/no-estoy-resentido-con-javier-duarte].
Y de regreso a la nota en sí, tenemos oportunidad de escuchar la versión de
Daniel Galindo, uno de los principales afectados por la sospechosa derrota
de Anilú, quien afirma que él nunca estuvo en contra de la candidata, y
menos que hiciera trabajo en contra de ella entre las bases priistas
jarochas.
“Algún día la verdad se impondrá.” -augura Daniel- “El alcalde Ramón Poo,
mejor que nadie, sabe que nunca, jamás, hubo una traición de mi parte. Todos
estábamos seguros de que Anilú ganaría. Y por eso hubo histeria colectiva,
alarma, cuando trascendió su derrota.”
Ahí es cuando asegura: “No estoy resentido. Ni guardo rencor. El rencor
envenena el alma. Además, Anilú Ingram tenía un coordinador general de
campaña.” […] “Y, en efecto, yo participaba en la campaña; pero como simple
asesor electoral’’.
Luis acota que “en la campaña electoral de Anilú, que fue de 60 días, Daniel
Galindo era secretario del Ayuntamiento. Y la carga laboral ahí es pesada.
Por ejemplo, estar pendiente del alcalde. Estar pendiente de 15 regidores.
Estar pendiente de unos 20 funcionarios de confianza. Estar pendiente de la
agenda pública.
“Ninguna hora, pues, libre, para armar un complot en contra de Anilú Ingram.
“Ninguna.”
El comentario final de la entrevista tiene que ver con el futuro electoral
del entrevistado, y culmino con él también esta entrega:
“Daniel Galindo sueña. Sueña ahora, por ejemplo, con la candidatura priista
a diputado local el año entrante.
“—¿Ya habló usted con Javier Duarte?, pues sólo con la bendición de Duarte
procede la candidatura a diputado local.
“—No. No lo he buscado. Duarte siempre ha sido muy sincero conmigo. En unos
días lo buscaré.”
“—Yo estoy trabajando con la militancia priista. Y si las circunstancias lo
permiten, seré. De lo contrario, me sumo para que el PRI gane la
gubernatura.”
Sin tacto
3 alcaldes 3
Dicen que los tiempos de crisis son un problema para los limitados, los
timoratos, los negligentes, y que por el contrario representan una
oportunidad para los arrojados, los valientes, los emprendedores.
Esa frase común aplica para el caso de los presidentes municipales
veracruzanos, pues mientras muchos de ellos, desde que tomaron posesión el
primer día del año 2014, se la han pasado quejándose de la falta de recursos
y de oportunidades de desarrollo, ha habido otros que se han dedicado a
fomentar su imaginación en la busca de oportunidades diferentes para
impulsar a sus municipios.
Unos se han sentado a lamentarse y han sumido en la dejadez a sus
ayuntamientos, y otros no paran de tocar puertas en los niveles de gobierno
y en todas las instancias posibles -públicas y privadas- para conseguir los
ansiados recursos que les permitan hacer obras, emprender proyectos y
realizar acciones que beneficien a sus gobernados.
Tengo tres ejemplos de alcaldes que no se han detenido ante la adversidad
y están logrando que sus administraciones destaquen por la aplicación de
programas y soluciones: Carlos Antonio Morales Guevara, de Altotonga;
Ernesto Cuevas Hernández, de Juchique de Ferrer, y Francisco Guevara Gómez,
de Naolinco.
No obstante su extrema juventud (tomó posesión como presidente municipal
a los 28 años), o tal vez debido a ella, Carlos Morales no se arredra ante
la responsabilidad de… ¿cómo se dice?... ah, sí, “encabezar los destinos de
su municipio”, y en lugar de convertirse en un edil quejoso e improductivo,
se dio a la tarea de trabajar duro desde el primer día de su mandato y por
eso en el año y medio que ha transcurrido de su administración no ha parado
un momento: ya lo vemos visitando comunidades -Tezahuapan, Tlalpoalan,
Chichicapa, Ahueyahualco, Xoampolco, etc.-; ya lo escuchan sus gobernados
ofreciendo -y cumpliendo- obras; ya se desplaza en oficinas de Xalapa y del
Distrito Federal para gestionar lo que se pueda.
Ernesto Cuevas, también joven, también impetuoso, siempre tuvo el sueño
de ser alcalde de Juchique y ahora que se le cumplió no se detiene en
ejercer no el poder, sino la responsabilidad de mejorar las cosas para sus
paisanos. Con todas sus ganas de hacer el bien y hacer bien, no solamente
torea los bureles que se le ponen, sino que los monta y los domestica hasta
lograr sus cometidos en pos del bienestar de los juchiquenses. El nativo de
Plan de las Hayas en verdad que está haciendo historia con su brega que
tantos beneficios palpables ha conseguido.
Y Francisco Guevara aúna a su talento para la administración, una
política de impulso al turismo que no se detendrá hasta conseguir que
Naolinco -por fin- sea nombrado Pueblo Mágico como merece, y empiece a
recibir los recursos adicionales que serán el maná para consolidar este
destino en el gusto de los viajantes mexicanos y extranjeros.
Tres alcaldes, tres, que no se han resignado a cumplir el papel de
plañideras que a otros de sus congéneres tan bien les ha acomodado; una
tercia de munícipes que están sacando recursos donde otros no los ven,
haciendo lo que otros no se atreven y consiguiendo sendas administraciones
que serán históricas.
Sin tacto
La basura de
los supermercados (2)
Platico con un verdadero experto en el tema ambiental, ni más ni menos que
el secretario de Medio Ambiente de Veracruz, el ingeniero Víctor Alvarado
Martínez, y me aporta datos adicionales a lo que publiqué en el “Sin tacto”
pasado sobre el tema de los abundantes desperdicios de comida que tiran a la
basura los grandes supermercados en todo el mundo.
“Es un tema de mucha profundidad y relevancia para la humanidad”, me dice
para abrir boca, y se ahí se sigue con una muestra de conocimiento y de
emoción, la misma que muestra siempre que se refiere a algún aspecto que
tenga que ver con el área de su especialidad:
“Las Naciones Unidas han definido este tema como de atención estratégica. Y
desde el punto de vista ambiental ha sido catalogado como uno de los más
importantes.
“Por dos aspectos en particular:
“1. La mitigación del cambio climático. Esto está relacionado con el cambio
de uso de suelo a nivel mundial (que es el factor número uno que ocasiona la
pérdida de cobertura vegetal conservada y es también una de las principales
fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero).
”2. La pérdida de biodiversidad y servicios ambientales a nivel mundial que
el punto anterior conlleva”.
El joven secretario es uno de los dos funcionarios que han permanecido en el
gabinete desde el inicio de la administración de Javier Duarte; el otro es
el Secretario de Desarrollo Económico, Erik Porres Blesa. Y tiene que ver la
permanencia de ambos porque llegaron al puesto no por negociaciones o
concesiones políticas, sino por su perfil profesional. Con lo que me quedo
con que “trabajo mata grilla”.
Víctor me aclara que su comentario sobre la comida de los supermercados “es
a manera muy muy sucinta”. Y no tengo más que coincidir con él cuando me
dice que “el tema es mucho más profundo.”
Por lo pronto, me explica que “los efectos positivos del aprovechamiento de
los alimentos no comercializados y de los propios alimentos no
utilizados/aprovechados en los hogares trascienden la esfera económica, para
insertarse totalmente en el contexto social y ambiental.”
Su comentario culmina con una frase contundente:
“Consumo, es la palabra” (y con ello quiere decir “consumo razonable”,
“consumo justo”, “consumo verdaderamente humano”).
Y sí, lo que hagamos para aprovechar integralmente la producción de
alimentos en todo el mundo, en nuestro país, en nuestro entorno regional,
será una de las medidas cruciales para combatir la hambruna que padecen
millones de seres humanos en todo el orbe.
Es el momento en que todos nos levantemos en todas partes para exigir que la
comida se distribuya y se aproveche por motivos humanitarios y no por
razones económicas.
El capitalismo salvaje nos ha llevado a poner el dinero por encima de las
vidas humanas. Para muchos, la riqueza es lo importante, pero hay que
recordarles que no hay ganancia que valga ante el hambre de un niño.
Es la hora de actuar.
Sin tacto
La basura de
los supermercados
Hay un dato que resulta verdaderamente espeluznante: una tercera parte de
los alimentos que se producen en el mundo es tirada a la basura por los
supermercados, sobre todo los del primer mundo, pero también muchos de los
países en desarrollo.
Tristram Stuart y los equipos de Feedback y Avaaz (avaaz.org) han lanzado
una campaña a través de las redes, mediante la cual esperan obtener un
millón 200 mil firmas para internacionalizar la conquista de “un maravilloso
movimiento social en Francia” que “acaba de conseguir que se apruebe una ley
para que los supermercados den a los pobres y a la gente sin hogar la comida
que no se venda”.
Después de esa victoria legal en Francia, la Unión Europea “está sometiendo
a consulta cómo evitar que los supermercados cancelen grandes pedidos de
alimentos que los agricultores y ganaderos ya habían producido para ellos, y
la ONU se está planteando como meta global reducir el desperdicio de comida
a la mitad.”
La liga para apoyar esta propuesta, que todos los ciudadanos del mundo
podemos firmar, es:
https://secure.avaaz.org/es/food_waste_loc/?tbSTNhb.
Me quedo en la página de Avaaz y con lo que dice su fundador e impulsor,
Tristram Stuart:
“Durante 15 años, yo mismo y la organización que he fundado, Feedback, hemos
luchado contra el escandaloso nivel de despilfarro de comida que fomentan
los supermercados. En Kenia, descubrimos que se destruye hasta la mitad de
la verdura que se cultiva para los supermercados occidentales. Dichos
supermercados alegan que los productos no tienen el color o tamaño adecuados
o cancelan pedidos enteros cuando ya están listos para su envío.
“He conocido a jornaleros que trabajan por menos de 2 dólares al día que
cuentan que, cuando se cancelan los pedidos, no les pagan y no pueden
alimentar ni enviar a sus hijos a la escuela. Algunos agricultores deben
incluso firmar contratos que les prohíben dar esta comida gratis a aquellos
que la necesitan.
“En el Reino Unido ya es ilegal que los supermercados maltraten así a los
agricultores. Un organismo regulador tiene potestad para recibir denuncias
anónimas por parte de los agricultores y multar a los supermercados con
hasta un 1% de sus ganancias. De hecho, se está investigando al mayor
supermercado del Reino Unido, Tesco, y ya estamos transmitiendo el mensaje a
los dueños de otras cadenas de supermercados.
“La ONU se está planteando como objetivo global reducir a la mitad el
desperdicio de alimentos para 2030, y las oportunidades van surgiendo una
detrás de otra. La UE está llevando a cabo un proceso de consulta sobre cómo
frenar las prácticas de comercio desleal de los supermercados como parte de
un nuevo plan para reducir el despilfarro de comida en el continente. El
Reino Unido y Francia han comenzado a demostrar lo que se puede hacer en
este ámbito, y políticos de Berlín, Bruselas, Madrid y Washington ya están
presionando para lograr cambios. Ahora nos toca a nosotros ofrecerles un
gran mandato público y conseguir las leyes necesarias para terminar con el
desperdicio de alimentos.
“Suma tu nombre:
“https://secure.avaaz.org/es/food_waste_loc/?bbSTNhb&v=61710”.
Habría que preguntarse también qué pasa con las grandes cadenas comerciales
en Veracruz. ¿O no?.
Sin tacto
PRD, la contra
Cunden estos días en Veracruz las campañas que
realiza el Partido de la Revolución Democrática con el fin, seguramente, de
ganar simpatías y adeptos a su causa, lo que es bueno que haga cada
instituto político, porque ésa es su función principal. Y resulta así,
porque el objetivo mayor de cada partido es conquistar el poder, y eso se
logra mediante la suma de votos a su favor en cada una de las elecciones en
que se determina a quienes serán, a saber, regidores y síndicos, presidentes
municipales, diputados locales y federales, representantes de la Asamblea
del DF, gobernadores y Jefe de Gobierno del DF, senadores y Presidente de la
República.
Cada uno de los ocho partidos nacionales (PAN,
PRI, PRD, PVEM, Panal, Convergencia, PES, Morena) y cada uno de los
numerosos partidos estatales buscan ganar el mayor número de elecciones, y
para eso necesitan la voluntad popular. Todos la buscan de distintas
maneras: unos de plano se dedican a tratar de comprar votos, otros utilizan
programas de apoyo social de las entidades en las que son gobierno, otros se
arriman a los corporativismos, etc.
Una forma también efectiva es encabezar
protestas sociales o peticiones ciudadanas que “vendan” entre la población.
Y a eso parece estar dedicado el PRD en Veracruz.
En las últimas semanas hemos visto que el
diputado federal perredista por Xalapa, el indiscutido líder social Uriel
Flores -apoyado también por el líder municipal Manuel Bernal-, está
encabezando un movimiento en contra de una compañía que se ha propuesto
introducir en la región el servicio de gas natural a través de tuberías.
Muchos ciudadanos se han arrimado a los
perredistas y han firmado la petición, convencidos por éstos de que el
gasoducto representa un peligro para la ciudad y sólo sirve a los fines
comerciales de una empresa asentada en Coatepec.
Por otra parte, este partido de la izquierda
también ha lanzado una campaña en contra del nuevo Reglamento de Tránsito,
debido a las altas multas que contempla y a algunas regulaciones que atañen
por primera vez a los peatones. Obviamente, esta campaña también está
consiguiendo la firma de veracruzanos que se sienten afectados en sus
intereses como conductores de autos privados o choferes del servicio
público.
No está mal que el perredismo jarocho haga
campañas en contra de instalaciones peligrosas o medidas que afectan a un
buen grupo de la población. Sin embargo, ya no resulta tan positivo que
solamente se queden en eso: en la protesta, en llevar la contraria a
cualquier acción de gobierno.
Un papel de la oposición es estar contra lo que
considere que es malo para el grueso de la ciudadanía. No obstante, los
partidos que no están en el poder también tendrían la obligación de apoyar
las acciones que beneficien a la población y sirvan para el desarrollo del
estado.
Y ser propositivos también.
Es muy fácil pasarse siempre criticando. Lo
difícil es aportar ideas, proyectos y voluntades para que Veracruz mejore.
Está bien llevar la contra… pero no siempre y
contra todo.
[Los lectores descansarán de mí y yo de escribir
esta columna durante la siguiente semana. Nos vemos el lunes 27, si llevan
favor].
Sin tacto
Enojo y burla (2)
Enojo y burla han sido nuestras herramientas para decirle al régimen, a
los políticos enquistados en el poder, a los dueños de los partidos
políticos que no nos parece lo que hacen. Y está bien.
Pero, nos advierten los pensadores, está mal si solamente nos quedamos en
el insulto y el chiste, si nuestra ira y nuestro ingenio humorístico son la
única respuesta que tenemos.
Cedo la palabra a Fernando Savater, dicha en su libro reciente sobre el
concepto de ciudadanía:
“Como vivimos -o hemos vivido hasta hace muy poco- una época en la que
estar indignado goza de prestigio social y moral, permítanme que presente
este libro como resultado de una larga indignación que padezco desde hace
mucho, pero que se me ha agudizado especialmente en los últimos cuatro o
cinco años. La motiva el maltrato entre nosotros de la idea de ciudadanía,
pieza esencial del juego democrático. En ese maltrato se mezclan el
interesado desinterés de algunos, la descarada manipulación de otros y la
flamante ignorancia de la mayoría, entre los que para mi perpetua sorpresa
deben incluirse sesudos catedráticos, respetables magistrados, clérigos de
alto coturno, intelectuales con mando en plaza y cargos políticos a
tutiplén”.
El gran pedagogo y filósofo español se refiere a la situación de su país,
pero bien se puede aplicar a la actual realidad mexicana. Le enoja, pues,
que la gente esté enojada y lo haga con tan supina ignorancia. Cuando vemos
las reacciones emocionales y poco informadas de muchos ciudadanos, pareciera
que nos queda el saco.
Y en el otro aspecto, sobre el uso del humor como arma y denuncia del
pueblo, el periodista Mario Campos lo aclara puntualmente:
“Soy fan de los memes, me parecen divertidos, una gran herramienta de
desahogo y a veces hasta grandes piezas de crítica aguda. Pero últimamente
tengo un problema. Cuando los memes, o las burlas o las frases ingeniosas
son lo único que tenemos en el debate público, entonces me pregunto si
estamos canalizando nuestro enojo por el camino correcto.
“Lo dijo muy bien esta semana Magú en su cuenta de Twitter (@MaguMonero):
‘Si por un momento dejamos la chacota y vemos el tamaño del problema, las
cosas están para llorar, para llorar en serio’. El gran monero se refería a
la fuga del Chapo pero bien pudo estar hablando de la casa blanca de Enrique
Peña Nieto, de la casa que le vendió Higa con facilidades a Luis Videgaray,
de la violencia en Tamaulipas o de cualquier otro de los problemas que hoy
azotan al país.
“Y que quede claro: el problema no es el humor, nunca lo será, sino
confundir la ocurrencia con la acción política. Porque cuando es así, lo que
parece ser una herramienta de burla al poder en realidad termina por
convertirse en un gran aliado del mismo. Porque si con mentar madres creemos
que ya hicimos algo por cambiar las cosas, entonces seguro nunca van a ser
distintas.”
Enojo y burla, insulto y chiste… qué aliviadores parecen ser, cómo nos
permiten desfogarnos, que satisfacción inmediata proporcionan.
Pero ¿basta con eso para que logremos el México mejor a que todos
aspiramos?
Muchos creemos que no.
Sin tacto
Enojo y burla (1)
Vivimos tiempos inéditos. Vemos cosas que antes nunca se vieron. Padecemos
males que parece nadie había sufrido en la historia de nuestro país.
Después de tantos años de crisis, que nos han obligado a sacrificios
renovados durante la mejor parte de nuestras vidas, y después de ver cómo la
corrupción se ha terminado de asentar entre los políticos, pero también
pervive en muchos ciudadanos… después de todo eso, los mexicanos vivimos en
un estado permanente de ira en contra de la autoridad y en contra de
cualquier cosa que represente a una autoridad, la del tipo o modalidad que
sea.
Cierto: nuestra realidad como país es cada día más difícil de aceptar,
nuestros gobiernos nos han llevado a la ruina. No se vale.
Y
por eso estamos enojados y mentamos madres contra el mal gobierno, y por eso
también como respuesta usamos el legendario ingenio mexicano para burlarnos
y desquitarnos de los que nos han hecho tanto daño.
Enojo y burla son las dos contestaciones que tenemos en lo inmediato ante
los defectos y las fallas del gobierno federal, de los gobiernos estatales,
de los gobiernos municipales, de todas las instituciones públicas, que
parecen estar dedicadas de lleno a hacer mal a la población, a echarle a
perder la vida al mexicano común y corriente, como somos la mayoría en este
país.
Enojo y burla han sido nuestras herramientas para decirle al régimen, a los
políticos enquistados en el poder, a los dueños de los partidos políticos
que no nos parece lo que hacen. Y está bien, porque es sano que como pueblo
tengamos una respuesta frente a la injusticia y la inequidad (y la
iniquidad).
Pero no está bien si nuestra respuesta se queda sólo ahí: si nos plantamos
en el enojo que nos hace insultar a la autoridad desde el anonimato de las
redes sociales o desde la masa amorfa de las manifestaciones o escondidos
atrás de las congregaciones ciudadanas; si sólo alcanzamos a burlarnos de
quienes se roban los dineros públicos y el futuro de bienestar de nuestra
nación, y nos quedamos en los memes, por más divertidos que sean, o en los
chistes a costa de los funcionarios gubernamentales, de los diputados y
senadores, de los magistrados y jueces.
Don
Jesús Reyes Heroles (que tal vez dijo pero nunca creyó eso de que “la forma
es fondo”) manejaba desde la cúspide del poder el principio de la olla
exprés. Decía que era importante que el pueblo tuviera válvulas de escape
para sacar por ahí la fuerza de su indignación, de modo que perdiera vigor y
no se dirigiera en contra de quienes ostentaban o detentaban la autoridad.
Un
pueblo que insulta y que se burla de su gobierno y sus políticos, es un
pueblo que ha dado el primer paso para cambiar el orden de cosas. Pero si
solamente se queda en ese enojo y esa burla, es un pueblo que está condenado
a seguir padeciendo la injusticia.
Permítanme que en el próximo “Sin tacto” le dé voz a dos pensadores que han
desarrollado el tema de manera mejor o más profunda: Fernando Savater y
Mario Campos.
Mañana nos vemos, si les parece.
Sin tacto
¿Héroe
popular?
Hay
que tener mucho cuidado con una corriente que está creciendo y que muestra
una simpatía hacia la figura de Joaquín El Chapo Guzmán. No faltan en las
redes quienes lo están considerando una especie de Chucho El Roto o Tigre de
Santa Julia, por tomar modelos mexicanos, o como un moderno Robin Hood, en
el plano internacional.
Para
algunos internautas y ciertos alimentadores de Radio Bemba, pareciera que en
este asunto del enfrentamiento del narco contra el Estado mexicano, el
villano es el Presidente de la República y el muchacho bueno es el jefe del
cártel de Sinaloa, una verdadera empresa transnacional, globalizada,
exitosa, aunque clandestina y dedicada al trasiego de drogas entre países e
incluso entre continentes.
El
presidente Peña Nieto, bueno o malo como político, es un funcionario elegido
democráticamente que tiene la encomienda nacional de llevar a México hacia
el desarrollo y el bienestar. Que lo esté logrando o no, es otro cantar.
El
Chapo es un delincuente, aunque quieran formarle una figura de bienhechor
populista. Se dedica principalmente a comerciar las drogas que tienen
postrados a millones de adictos en el mundo, muchos de ellos mexicanos. Su
dinero es sucio y mal habido.
Se
sabe que el sinaloense ofrece ciertos apoyos a grupos marginados, con el fin
de mantener una base popular que le informe y le sirva de escudo ante las
acciones de un gobierno que lo busca para aplicarle todo el peso de la ley.
Pero
además es un criminal que sostiene un enfrentamiento frontal contra el
Estado mexicano, que se integra con los tres poderes y los tres niveles de
gobierno, pero también con la sociedad y el territorio nacional. Pelea
contra todos nosotros porque atenta contra las instituciones que hemos
forjado como ciudadanos.
Hay un
caso en nuestra historia de un bandolero que se hizo popular y se enfrentó
al Estado: Pancho Villa, pero aunque sus orígenes son similares, el Centauro
rebasó sus propias aspiraciones cuando empezó a tomar conciencia social, se
transformó de delincuente en revolucionario y encabezó las reivindicaciones
populares de los campesinos.
El
Chapo sólo es un vendedor de drogas, que les facilita a hombres y mujeres
adultos, pero también a muchachos y niños, con lo que envenena lo más
preciado de nuestra sociedad. No más.
La
violencia incontenible de Villa fue un grito de reclamo que salió desde lo
más profundo del alma del pueblo. La violencia depredadora de El Chapo es
una estrategia calculada con el fin de hacer daño a sus enemigos y mantener
un clima de terror entre la población.
El
gavillero enfrentado a los hacendados se volvió un héroe nacional. El
narcotraficante no puede ser un ícono popular.
Y
bueno, otro parangón, tanto uno como el otro terminaron enfrentados con los
gringos (aunque por diferentes y hasta opuestas razones). A ver si no al
rato nuestros vecinos pretenden mandar una nueva expedición punitiva a
México, esta vez con el fin de localizar y encarcelar a uno de los
criminales más buscados del mundo.
Por
eso es urgente que las autoridades mexicanas atrapen a El Chapo lo más
rápido posible.
No
vaya a ser la de malas…
Sin tacto
Preludio y dos fugas
Hay que decirlo con toda la pena y todas sus consecuencias: la guerra
entre el Estado y el crimen organizado la va ganando al parecer este último,
no obstante los golpes fuertes que le ha asestado el primero, por la vía de
las detenciones y los… ¿cómo les dicen?... los abatimientos de peligrosos
delincuentes, muchos de ellos cabezas visibles de los grupos criminales más
grandes.
Pero… los peros que nunca faltan nos dicen que así como a la hidra, el
animal mitológico, le salían dos cabezas si le cortaban una, por cada capo
descabezado surgen dos o tres discípulos que les ganan en malicia y en
capacidad de organización, y que toman la estafeta, de manera que el negocio
del narcotráfico y la venta forzosa de protección -adosado a la industria
del secuestro, el robo de vehículos y otros crímenes- nunca deja de producir
las enormes ganancias que genera.
Y para colmo, los delincuentes que logra capturar la policía se escapan
de las cárceles de pueblo, se evaporan de los presidios más grandes y se
fugan hasta dos veces de los penales de alta seguridad.
El crimen organizado en México creció en poder y recursos económicos, al
extremo de que está desafiando con éxito al Estado y ya le tumbó un
helicóptero a las fuerzas armadas, ha tomado ciudades enteras y ahora lo ha
puesto en ridículo con la segunda fuga de El Chapo.
Así, la estrategia de la guerra frontal que iniciara el presidente Felipe
Calderón y que ha debido continuar el actual régimen priista no ha dado los
resultados que se esperaban. Miles y miles de enfrentamientos directos entre
las fuerzas del orden y los delincuentes sólo han servido para llenar los
panteones y los bolsillos de los enterradores, pero el problema de las
adicciones y la violencia contra la población han seguido creciendo
incontenible.
La otra solución que se ha intentado, la de la negociación con el fin de
mantener las acciones dentro de ciertos márgenes tolerables, tampoco ha sido
una solución viable, sobre todo porque nunca se han cumplido a cabalidad los
acuerdos que han llegado a tomar las partes.
El clásico lo dijo en su momento: no se puede esperar respeto entre un
corrupto y un criminal; uno u otro terminarán por dejar de honrar su
palabra, y tarde que temprano romperán lo que hayan pactado.
Les queda al pelo la fábula del escorpión y la rana:
Un escorpión se acercó a una rana que estaba a la orilla de un río, y le
pidió que lo atravesara en su lomo, porque no sabía nadar. La rana le dijo
que no lo haría porque le iba a picar con su cola y moriría por el veneno.
El insecto le hizo ver que si hacía eso se iban a hundir juntos y ambos
morirían. La rana se dejó convencer por este razonamiento y montó en su lomo
al ponzoñoso animal. Cuando iban a la mitad del río, el escorpión no
resistió más y le hincó su aguijón a la rana. Mientras ésta se hundía junto
con su mortal pasajero, le alcanzó a decir:
—¿Por qué lo hiciste? Ahora vamos a morir los dos.
El otro le dio su última razón:
—Es que no puedo ir en contra de mi naturaleza.
Sin tacto
Nace el Colver
Originalmente
había escrito como título de esta columna “Renace el Colver”, pero lo pensé
más detenidamente y me di cuenta de que debía poner “Nace”, porque por
primera vez en la historia de esta institución educativa se están haciendo
las cosas bien y como se debe.
El Colegio de
Veracruz, que debe ser un centro de prestigio para la investigación de los
más importantes asuntos sociales del estado, en realidad había sido una
especie de juguete para políticos sin quehacer, que de esta manera habían
conseguido una oficina en la que entretener su desocupación.
Por fortuna,
hace unos tres años el gobernador Javier Duarte de Ochoa tuvo la idea de
colocar en la Dirección del Colegio a un veracruzano joven, preparado y con
ganas de trabajar, el licenciado Eugenio Vásquez Muñoz, y las cosas
cambiaron de inmediato en la institución ubicada en la calle de Carrillo
Puerto, en pleno centro de Xalapa.
Como muchas
cosas más, veo en alcalorpolitico.com que el jueves 9 de julio egresaron
sendas generaciones de la Licenciatura en Ciencia Política y Administración
Pública, de la maestría en Administración Pública y del Doctorado en
Ciencias Políticas.
Y me da más
gusto aún ver que quien está al frente del Colver es una gente pensante, con
idea.
Como debe
ser, el Director del Colegio ofreció un discurso que no se quedó en la
anécdota del evento de graduación e hizo señalamientos fuertes y precisos
respecto de la pobreza y la desigualdad que se sufre en México.
Habló y
denunció Eugenio Vásquez, y se lamentó de que unas cuantas familias
“detentan casi el 25% del Producto Interno Bruto, mientras que 40 millones
de mexicanos viven en pobreza y pobreza extrema”.
No tiene
pierde la parte del discurso en la que explica cómo a menudo nos gana la
imposición de resolver lo urgente y lo inmediato:
“Lo urgente
ocupa todos los titulares, pero también hay algo más allá, saber hacia dónde
va el país. No podemos pasarnos el tiempo pensando en resolver lo inmediato.
Eso es lo que estamos haciendo desde El Colegio de Veracruz, pensar a
Veracruz, pero para llevarlo a un estadio superior. Pensar a Veracruz, pero
con seriedad, con método, ofreciendo alternativas y proponiendo líneas de
acción”.
Y en un
elogio a la reflexión, le recomendó a los estudiantes que egresaban que “la
vida no es una larga lista de tareas. No se puede burocratizar la existencia
resolviendo lo que pasa de manera cotidiana, la vida es pensar hacia dónde
se quiere llegar no sólo como persona, sino como grupo y sociedad”.
Bien por
Eugenio Vásquez Muñoz; bien por sus palabras inteligentes; bien por su
valentía intelectual.
Con una
conducción así, El Colegio de Veracruz seguirá avanzando y pronto lo veremos
definitivamente colocado entre las instituciones de mayor prestigio
educativo en el país, al lado y a la par de colegios como el de México o el
de Jalisco.
Salgo con una
frase de Vásquez Muñoz que define la labor educativa en el Colver:
“Educar es
crear gigantes del pensamiento, que se conviertan en gigantes de la acción”.
Sin tacto
La
Liga renovada (2)
…pues sí, Fernando Hernández
Flores es el aspirante más serio e idóneo para ser el dirigente de la Liga
de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Veracruz.
La plática con él contagia de
entusiasmo y esperanzas para el campo veracruzano. Se apasiona con el tema
pero también le pone cerebro, pues trae un programa definido e inteligente,
que condensa en 10 puntos, una especie de decálogo para rescatar el
agrarismo veracruzano, que tantas batallas triunfales ha dado en la historia
nacional, y ahora debería volver por sus fueros.
Enlisto los diez mandamientos de
Fernando:
1. Reunificar el cenecismo
veracruzano.
2. Reconocer a los comités
regionales y municipales cenecistas que quieran a la organización, hayan
hecho buen trabajo y gocen de buena imagen pública, para integrarlos en el
comité estatal.
3. Acompañar permanentemente a
los comités regionales y municipales, para estar en contacto con la base y
consolidar el nuevo rostro social de una CNC moderna y eficaz.
4. Dignificar la casa mayor y las
casas de los cenecistas en la entidad.
5. Duplicar la productividad en
el sector agrario, desde la CNC.
6. Capacitar y profesionalizar a
los miembros de la estructura.
7. Hacer alianzas estratégicas
para fortalecer al sector agrario
8. Trabajar de forma integral, de
manera que la dirigencia estatal esté disponible las 24 horas del día y
tenga una política de puertas abiertas.
9. Convertir a la Liga en una
organización social sensible, eficaz y comprometida con los trabajadores del
sector agropecuario.
10. Realizar foros de análisis
de desarrollo rural, para ir con propuestas viables al congreso nacional
cenecista.
Como se ve, los primeros cuatro
puntos del programa de Hernández Flores se ocupan de la reorganización plena
de la Liga, con énfasis en la búsqueda de la unión de los campesinos
organizados de Veracruz.
Los puntos 5, 6 y 7 se encaminan
a conseguir las mejores condiciones para el desempeño de la labor de los
trabajadores del campo, a través de programas de capacitación y canales de
comercialización más eficientes y justos.
Los mandamientos 8 y 9 se
refieren al compromiso que deberá asumir el comité estatal de la Liga para
impulsar el campo veracruzano. Son una profesión de fe e implican un
compromiso fuerte de anteponer siempre los intereses del campesinado
veracruzano a las veleidades o los intereses personales.
Y el último apartado es una
medida indispensable para repensar, analizar y proponer proyectos que
permitan una planeación mejor y la realización de acciones congruentes y
eficaces.
Ahí están el hombre y el
programa. No tienen que buscarle mucho quienes quieren lo mejor para el
sector agrario. Ahí está Fernando, de frente y sin simulaciones para quienes
quieren de buena fe que nuestros campesinos tengan condiciones de vida
adecuadas a la importancia de su labor dentro del sector productivo estatal.
Fernando Hernández Flores puede
ser quien continúe la herencia centenaria que dejaron como muestra Úrsulo
Galván, José Cardel, Isauro Acosta, Manuel Almanza, José María Caracas,
Guillermo Lira, quienes contaron con la sensibilidad de un gobernante
también inolvidable, el coronel Adalberto Tejeda.
Ya va siendo tiempo de que el
agrarismo haga nuevamente historia en Veracruz.
Sin tacto
La Liga
renovada (1)
Bueno, todo hace indicar que el tiempo de la incertidumbre y los pleititos
empobrecedores pronto va a dar paso a una etapa luminosa de proyectos y
acción constructiva en la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos
Campesinos del Estado de Veracruz.
Y es que por fin, después de un largo oscurantismo, en unos días más la Liga
volverá a contar con una estructura estatal. Si se hace así, en el congreso
nacional cenecista que se celebrará en este 2015 va a participar una
delegación veracruzana legítima y no una vetada como la de hace un año.
Los tiempos en Veracruz ameritan cambios y renovación de estructuras. Una de
ellas se tiene que dar en la CNC.
El proceso de transformación de la Liga arrancó cuando Bertha Hernández
Rodríguez se decidió a dejar por fin la silla libre. Hace casi un año, el
domingo 27 de julio de 2014, el Consejo Político y de Desarrollo Rural de la
Liga le aceptó la renuncia. De principio, el acto en que se conoció y aceptó
la petición de salida de la lideresa tuvo que hacerse en una sede alterna,
porque el vetusto edificio agrario, ubicado frente al Mercado de San José en
Xalapa, estaba tomado por un pretendido Frente Democrático, que integraban
algunos exdirigentes de la Liga en el estado.
Una vez consumado el cambio, Edgar Díaz, diputado local por Chicontepec,
quedó al frente de manera interina… y empezó la rebatinga.
A partir de ahí, fueron muchos los que levantaron la mano para dirigir la
organización estatal, pero muy pocos los que permanecieron leales a la CNC
nacional y a quien tomó las riendas como su dirigente, el senador Manuel
Cota Jiménez.
Otros le fallaron al “primer priista de Veracruz”, y la lista se fue
reduciendo.
Ya con el cambio inminente, quien ha logrado permanecer en el ánimo de la
estructura cenecista y de los consejos supremos indígenas de Veracruz, es el
misanteco Fernando Hernández Flores, quien representa el nuevo rostro social
que une a las trabajadoras y los trabajadores del sector agrario.
Lo digo con conocimiento de causa (y efectos): Fernando es honesto, capaz,
transparente y conciliador. Y además, es un activo fijo entre la militancia
histórica de la Liga. Se formó en las juventudes agraristas y ha permanecido
en ellas siempre sumando a los intereses de los campesinos, en particular
los de origen indígena, como es su caso.
Pronto saldrá la convocatoria y continuará el proceso que debe llevar a un
buen líder a la histórica organización agraria.
Hay que tomar en cuenta que Hernández Flores fue el primer cenecista que
apoyó al senador Manuel Humberto Cota Jiménez cuando buscaba la dirigencia
nacional de la Confederación. A ambos los une la amistad, pero más el
compromiso con el sector agrario. Esto es muy importante, porque para que la
Liga funcione bien, necesita estar bien con la dirigencia nacional. Y
también con el estado: Fernando es aliado leal del “primer cenecista
veracruzano”, el gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Pero además, Hernández Flores trae un proyecto definido e inteligente… al
que me referiré en la siguiente entrega de “Sin tacto”, si me permiten.
Sin tacto
Más del gasoducto
Como regreso con el tema del gasoducto
que pretenden instalar próximamente en Xalapa, podrá pensar la perspicaz
lectora, se imaginará el curioso lector, que tengo algún interés personal en
favor de la empresa que lo está promoviendo.
Pero no.
Si hablo bien de la posibilidad de que se
introduzca en nuestra capital un sistema de distribución domiciliaria de gas
natural, es porque creo en las bondades de esa alternativa, que resulta
menos peligrosa, más barata y menos molesta que la distribución de gas LP,
que se reparte en pipas y se almacena en tanques de diversos tamaños dentro
de los domicilios.
Y regreso al tema porque algunos ilustres
militantes del PRD tomaron como bandera popular la cruzada contra el
gasoducto (saludos cordiales a mi gran amigo Uriel Flores, que ha sido un
excelente diputado para Xalapa), y algunos han llevado a la exageración sus
declaraciones.
Leo en alcalorpolitico.com que Manuel
Bernal califica de “Vergonzoso que los cabildos de Emiliano Zapata, Xalapa y
Coatepec no levanten la voz en relación a la posible introducción de un
gasoducto”.
Y afirma sin ofrecer pruebas que el ducto
“atravesaría la mancha urbana de estos municipios”, -lo cual es cierto-,
“poniendo en riesgo a la población” -lo que ya no se apega a la realidad-.
Entiendo que los perredistas estén
necesitados de acciones que les generen las simpatías que han venido
perdiendo en los últimos meses, y comprendo también que quieran montarse en
una protesta que podría tener una gran aceptación social, porque parte del
miedo que cualquier ser humano tiene ante el peligro.
Lo que no se vale, es que exageren las
consecuencias de esa obra que piensa instalar una empresa que lleva años
establecida en otros lugares del país, como Aguascalientes y Zacatecas.
Nunca se ha sabido de una desgracia a causa del gas natural en esas
ciudades, mientras que hemos sabido de muchas muertes y hemos conocido
muchos siniestros ocasionados por pipas de gas LP o por fugas en los tanques
de los hogares.
Yo he sido usuario del sistema de gas
natural y puedo afirmar que es muy cómodo, porque el combustible siempre
fluye por la tubería, y no hay un tanque que se quede vacío a la hora
precisa en que se está por entrar a la ducha.
Además, el gas natural es más ligero que
el aire, así que ante una fuga se dispersa en la atmósfera y se diluye el
peligro de que ocasione una explosión, lo que no pasa con el LP, que es más
pesado y se queda latente a nivel del suelo, hasta que llega una chispa, y
¡pum!
El señor Bernal debería informarse de
manera más honesta y objetiva sobre el proyecto del gas natural. Si se
empeña en conocer a fondo los problemas que pueden surgir en cualquier
proyecto que involucre a la ciudadanía, ganaría credibilidad ante la
población, y de este modo estaría en mejores condiciones de hacer valer su
afirmación de que el “PRD se suma a la lucha que defiende y protege la
seguridad de la ciudadanía”.
Quién sabe, señor, si no está usted
apoyando a cierta oligarquía, que hace un jugoso negocio con el peligroso
reparto de las pipas.
Sin tacto
“Soy un anormal”
Estábamos platicando y apareció el tema sin que me diera cuenta cómo. Con
un político casi siempre se habla de lo mismo: de grilla, del futuro
inmediato en el escalafón de la función pública, de las posibilidades de los
que entrarán en la siguiente oportunidad, de los posibles…
Pero él dio un vuelco a la charla y me dijo:
—Pues no sé cómo lo veas tú, pero yo me siento un hombre anormal,
diferente de mis iguales, apartado de las normas convencionales que definen
al hombre moderno.
—¡Ah, caray! —espeté a modo de respuesta—. ¿Y cuáles son los motivos o
las razones que te hacen sentir así?
—Mira, —me empezó a decir mientras se alisaba la guayabera blanca
prístina y planchada hasta el absurdo— yo tengo muchas diferencias respecto
a lo que consideramos normal entre las personas. Te digo la primera que se
me ocurre ahora mismo: soy tolerante a la lactosa, así que puedo comer
quesos, crema y todos los productos derivados de la leche sin que me
produzcan malestar alguno. Y lo puedo hacer hasta de noche, cuando me voy a
dormir como un bendito, y con la panza bien llena, porque no padezco reflujo
esofágico no tengo problemas de colon irritable.
—Pues eso es algo muy bueno, te felicito —no tuve otra cosa que decirle
ante la buena noticia.
—Pues sí, pero eso me aleja de mis semejantes, me distancia de mis
prójimos. Y tienes que añadir que el trigo no me produce ninguna reacción
intestinal mala, lo que muchos no me perdonan cuando me ven comer una torta
de carnitas, a la que le pongo mucho chile, porque no padezco de gastritis
crónica ni eventual.
De ahí en adelante, mi interlocutor ya no se detuvo hasta completar su
larga lista de “anormalidades”, como él las llamaba:
—No soy alérgico a ninguna medicina y mucho menos a los mariscos. Fumar
no me produce ningún malestar y tomar alguna noche licor en exceso no me
produce cruda. Tengo bajos los niveles de colesterol y me mantengo en el
peso ideal, no obstante que no sigo ninguna dieta y casi nunca hago
ejercicio. Como pocas frutas y verduras porque me encantan las carnes rojas.
Cuando me enfermo, lo que casi nunca sucede, voy al médico alópata, sigo sus
indicaciones hasta curarme y no lo vuelvo a ver para nada. No creo en las
medicinas alternativas, pero además no las necesito porque no tengo ningún
mal crónico ni algún dolor perenne.
—¿Nada te duele? —le interrumpo y aprovecho para deslizarle el
chascarrillo—Enrique Loubet jr., ese enorme periodista mexicano, decía que
si después de los 40 años despiertas y no te duele nada… ¡es que estás
muerto!
—Pues muerto debo estar, porque como nunca he padecido insomnio, duermo
muy bien y a mis horas, y despierto muy temprano, fresco como una lechuga y
sin ningún achaque. Por eso no padezco de los nervios, no conozco el stress
y nunca he tenido depresión o angustia. Te digo que soy un anormal.
Aquí se detuvo y se quedó viendo hacia el horizonte. Volteó su mirada
hacia mí, y me hizo su confesión, a modo de despedida.
—Pero hay algo que me hace sentir todavía más diferente, separado para
siempre de mis congéneres: es que en todos los puestos públicos que he
desempeñado…
—¡Nunca me he robado un peso!
Sin tacto
Xalapa tomada
II
El 22 de julio de 2023 a las 2:55 de la madrugada, Fernando Hernández -que
15 años atrás había pasado de media cuchara a ser el maistro de obras más
reconocido de la capital veracruzana, y encima pintor de brocha gorda sin
igual- dio la última pasada a la pared y así quedó concluida la obra del
último Oxxo que se pudo instalar en Xalapa… bueno, y el último Fasti y el
último X-24 y la última Jarocha Próspera.
Y fue así porque con esa obra también se aprovechó la última casa y/o
terreno que quedaba libre. A partir de ese instante toda la ciudad quedó
convertida en una enorme tienda de conveniencia. Nada de comercios de otra
índole, o estacionamientos, o restaurantes, o edificios para oficinas
públicas o escuelas…
Con las escuelas pasó un fenómeno curioso: como había una reglamentación que
impedía que se instalara algún comercio con venta de cerveza o licor a menos
de 50 metros de alguna institución educativa, y como llegaron a ser tantas
las tiendas que solicitaban ese permiso, se optó por la medida que resultaba
más fácil, que fue empezar a reubicar mejor las escuelas en los municipios
cercanos, y así esos comercios se fueron comiendo a las escuelitas privadas,
a los jardines de niños, a las primarias y secundarias, a las vetustas
escuelas preparatorias y hasta a la imponente y benemérita Normal
Veracruzana, junto con todos los campus de la otrora Universidad Veracruzana
con sede en Xalapa.
El antropólogo y arqueólogo Fernando Winfield Capitaine -con toda su fuerza
moral de honesto investigador y estudioso social sin par- había puesto el
grito en el cielo cuando en el año 2019 la primaria Enrique C. Rébsamen fue
cerrada en plena calle de Gutiérrez Zamora y se había vendido el edificio
-“por razones de conveniencia pública”, decía el decreto- a la cadena de
pequeños comercios del grupo regiomontano Femsa, que fundó el ya fenecido
Eugenio Garza Lagüera.
Obvio, la ciudad se indignó. Hubo machas de protesta, algunas hasta
violentas, con pintas y roturas de vidrios de edificios de Gobierno y de
medios de comunicación. Pero la cosa no pasó de ahí, porque la autoridad fue
omisa en escuchar el clamor popular, y algunos funcionarios vivales hicieron
el negocio de sus vidas, pues terminaron vendiendo todos los lugares
históricos y las glorietas y los monumentos y los parques.
Los integrantes de la manifestación perenne que había terminado por
instalarse definitivamente en la Plaza Lerdo, fueron desalojados por la
fuerza pública, aunque no para acallar la supuesta protesta popular, sino
para hacer espacio a los albañiles que llegaron para construir el enorme
comercio que hoy lleva el paradojal nombre de La Tiendita del Centro.
Xalapa ya no es una ciudad para vivir, pero usted tiene oportunidad de
comprar cualquier antojo de comida rápida o chatarra, y acompañarla de algún
refresco o ciertos tragos, con sólo caminar unos pasos hacia donde usted
quiera.
Para los testaferros del comercialismo, se hizo al fin realidad aquel
anuncio/predicción que decía: “Coca Cola, a un minuto en cualquier
dirección”.
Confucio le podría advertir: Tengan cuidado, que se les cumplió el deseo.
Sin tacto
Jacobo
Quienes hace 50, 40, 30, 20 años quisimos cuando jóvenes ser periodistas, de
una u otra forma tomamos como modelo a Jacobo Zabludovsky, ya sea para
emularlo o para confrontar su figura de comunicador contra los sueños y las
ilusiones de justicia y equidad que todos tienen en los inicios (y que para
fortuna de nuestra prensa nacional, muchos logran conservar a pesar del paso
de los años y de las duras experiencias de este oficio).
Descendiente de judíos, nacido y crecido en el barrio de La Merced de la
ciudad de México, Jacobo fue un referente obligado porque prácticamente
presidió la primacía de la información durante los años 70, 80 y 90 del
siglo pasado. 30 años en que fue el zar inevitable del periodismo mexicano,
por los alcances de la televisión en la gran masa ciudadana.
Noche a noche, Jacobo marcaba la agenda noticiosa para el día siguiente
desde su noticiero 24 horas, que era y fue el programa estelar de Televisa
desde la época en que se llamaba Telesistema Mexicano, cuando Emilio El
Tigre Azcárraga era el todopoderoso hombre de la televisión en México y “un
soldado del Presidente”.
Inteligente, sensible, culto e informado, a Zabludovsky no se le reprochó
nunca la calidad de su ejercicio periodístico, sino la orientación de muchas
noticias que dio en apoyo al régimen presidencialista mexicano.
La más citada, la más lamentable, fue la que lanzó la noche del 2 de octubre
de 1968: “Hoy fue un día soleado en la ciudad de México”… y nada más, cuando
el pueblo esperaba ávido la confirmación de la tragedia y la crónica fiel
del asesinato que había cometido el régimen de Díaz Ordaz en contra de los
estudiantes, levantados con peticiones que hoy darían risa: remover a los
jefes del cuerpo de granaderos del Distrito Federal, quitar el delito de
disolución social del Código Penal, mejoras en la calidad de la educación
pública…
En contraparte, Jacobo fue un periodista sumamente profesional y ajustado al
canon de que reportear era lo que hacía a alguien en el oficio, sobre todo
si lo hacía con la idea de que la noticia era lo más importante, y la
exclusiva, la gloria a la que todos debían aspirar y que todos debían
buscar. Y él consiguió millares a lo largo de su carrera.
Y luego, sus entrevistas con grandes personajes mundiales de la política y
del arte y la cultura: Fidel Castro, Salvador Dalí, María Félix, Cantinflas
Gabriel García Márquez, a todos los presidentes de México.
Y aparte de todo, Zabludovsky cultivaba un gran sentido del humor. Una
anécdota que lo pinta fiel: en alguna época de su noticiero, recibía
llamadas del público y las trasmitía en directo. Un televidente le espetó al
aire una especie de reproche:
—Yo lo que veo, señor Zabludovsky, es que usted siempre se manifiesta de
acuerdo y le da la razón a todas las personas que le llaman por teléfono.
Jacobo no lo pensó un segundo, y con cara de pícaro le contestó:
—Oiga, ¡tiene usted razón!
Lo vamos a extrañar.
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