Sin tacto
La estatua
Esa idea que ha tenido el presidente municipal de Orizaba, Juan Manuel
Diez Francos, de poner una estatua de Porfirio Díaz ha sido calificada de
muchas cosas, opuestas: de justa e injusta, de ahistórica y reivindicadora,
de caprichosa y procedente.
Lo cierto es que es una tontería.
Si el alcalde orizabeño se hubiera dado una vuelta por la Wikipedia,
habría podido leer que en “diciembre de 1906, obreros textiles de Tlaxcala y
Puebla se declaran en huelga para exigir mejores condiciones laborales. Para
frenar la creciente organización del movimiento obrero en la región, los
industriales realizaron un paro patronal (lock-out) el 24 de
diciembre en toda la zona industrial. Los obreros solicitan la intervención
de Porfirio Díaz, quién favorece a los empresarios y ordena la reanudación
de labores en las fábricas.
“El 7 de enero en Río Blanco cerca de 2 mil operarios agrupados en el
Círculo de Obreros Libres se amotinaron frente a la fábrica.
“Soldados del 13º Batallón dispararon contra la multitud, que huyó a
Nogales y a Santa Rosa, donde también saquearon la tienda de raya,
paralizaron el servicio de tranvías, cortaron los cables de energía
eléctrica y saquearon las casas de particulares acaudalados. De regreso a
Río Blanco, los amotinados fueron interceptados por más fuerzas federales
que dispararon contra hombres, mujeres y niños. No existe un registro
exacto, pero se estima que entre 400 y 800 obreros fueron asesinados.
Durante dos noches algunos testigos vieron plataformas de ferrocarril con
docenas de cuerpos amontonados. Cerca de 223 operarios varones y 12 mujeres
más fueron encarcelados.”
Pero el señor Diez se ve que es tan ignorante como entecado, y este
martes 1º, contra toda prudencia, develará en la Plaza Bicentenario la
estatua de Díaz, hecha de bronce, de tres metros de altura y que a decir del
munícipe él pagará de su propio bolsillo, lo que es poco creíble.
Es mentar la soga en casa del ahorcado. Es revivir un tema que ya ha sido
sancionado por la historia. Es malentender la ideología.
Es no tener la mínima idea de los tiempos políticos, de la pertinencia,
del manejo de la forma y el fondo, que dijera Reyes Heroles.
Trato de meterme en la lógica del presidente orizabeño -que además lo
hizo muy bien en su mandato anterior y lo está haciendo igualmente en el
actual, a decir de sus paisanos- y no encuentro cuál es la razón que detona
esa intención oscura de honrar a un héroe que se convirtió en dictador, y en
un asesino, que se había inaugurado como tal el 25 de junio en Veracruz, con
su “Mátalos en caliente” (puede el alcalde leer la puntual crónica hecha por
Miguel Alessio Robles de esta otra salvajada de Porfirio Díaz, en
http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2845/10.pdf).
¿Quedar bien con sus amigos empresarios que seguramente tienen un
pensamiento porfirista? ¿Regresar la añoranza de la clase que perdió el
poder con la Revolución Mexicana?
Mire, don Juan Manuel, si quiere hacer estatuas, pues ahí tiene a
orizabeños con merecimientos como don Ignacio de la Llave, Francisco
Gabilondo Soler, Francisco Liguori, y en una de ésas hasta Sara García,
Chachita o Héctor Lechuga.
Para que andar levantando muertos…
Sin tacto
Un gurú del
gurú
Recomienda mi gurú que hay que seguir sistemáticamente a José Woldenberg,
porque es uno de los politólogos más honestos en el plano intelectual, en el
ideológico y en el político.
Yo le hago caso, y metido en la flojera propia del viernes, le cedo la
palabra a quien le diera al Instituto Federal Electoral un señorío y una
credibilidad que por desgracia perdió, cuando cayó en el rejuego de los
intereses de los partidos políticos.
Woldenberg acaba de publicar en la editorial Cal y arena su obra más
reciente: La voz de los otros. Libros para leer el siglo. De la
presentación que hizo en la Feria del Libro de la Universidad de Hidalgo, en
Pachuca apenas el jueves 27, tomo sus palabras:
“Somos un país profundamente desigual en donde es muy difícil construir un
sentimiento inclusivo de todos porque somos más que un tejido social, somos
una especie de archipiélago donde clases, grupos, pandillas, viven en
condiciones muy distintas. No existen las condiciones para tener cohesión
social, es decir, un país medianamente armónico donde todos nos sintamos
incluidos.”
“El nuestro es un Estado con problemas mucho muy graves y que urge atender.
Somos un país donde la economía no crece con suficiencia, con enormes
desigualdades, con franjas de pobreza, con fenómenos de corrupción que
quedan impunes. Aún no es un Estado fallido, pero sí sumergido en una
violencia estatal extrema”.
“La violencia que se ha instalado entre nosotros, es una violencia mucho más
disruptiva y ha modificado, incluso, la convivencia social. La respuesta
gubernamental a esta situación no ha afectado solamente a decenas de miles
de personas y a sus familias, sino que incluso quienes no hemos sido tocados
por esa violencia, vivimos con ella como si fuera una sombra”.
“El caso de Ayotzinapa es extremo y conmocionó al país, porque al enterarnos
que eran las propias policías las que entregaban a bandas de delincuentes, a
estudiantes de una normal, pues estábamos ante un asunto de enorme y extrema
gravedad. Al detectar esa connivencia entre las fuerzas del orden -que
supuestamente están para garantizar la integridad y demás- con el crimen
organizado, nos sentimos agredidos, engañados y con justa razón nos
enojamos”.
“México vivió en los últimos años del siglo XX una transición democrática
que cualquiera la puede ver y evaluar. Sin embargo, y a pesar de ese cambio,
es fácil constatar que hay un malestar, un estado de ánimo desencantado, una
tensión hacia los instrumentos que hacen posible la democracia, y me refiero
a los políticos, a los partidos, al Gobierno. Uno tiene que preguntarse:
¿cuál es el caldo de cultivo de este malestar? Yo creo que el caldo de
cultivo tiene que ver con que no somos un país integrado”.
“Para erradicar la desigualdad social que apremia al país, es necesario
meter el tema a la agenda nacional. Prácticamente el nivel de pobres es el
mismo de hace veinte años, lo que quiere decir que no avanzamos en ello. Es
necesario que el Estado dé un giro a la agenda e incluya los temas que
realmente busquen el beneficio y desarrollo de sus habitantes”.
Sin tacto
El gurú y el
neoliberalismo
Quienes me
hacen el favor de seguir esta columna y leyeron la que publiqué el 4 de
agosto, “El gurú y el Gobernador”, ya tuvieron noticia de los gratificantes
consejos que tengo la suerte de recibir. Si no, les transcribo la entrada de
aquella entrega, que como dicen los oficios escritos al estilo antiguo, se
explica por sí sola (o eso espero):
“Muchos
pueden presumir en su vida de que conocen a una persona sabia, y algunos
llegan a tener la dicha de gozar de su consejo, su poderoso intelecto y su
conocimiento. Sus palabras son guía, estímulo, impulso; orillan a la
corrección, a la sapiencia, a la alegría de saber.
“Tengo un
gurú al que le puedo preguntar casi todo lo que se me ocurra, y sabré que
tendré una respuesta a modo, brillante, inspiradora.”
Sin más, le
dejo la palabra al sabio, sobre un tema que nos concierne y nos afecta a
todos, el neoliberalismo.
—Mira, mi
pequeño saltamontes, —me dice el gurú con ese tonito de sorna amable que
nunca abandona— en el caso de las ideologías y los modelos económicos y las
formas de gobierno, la discusión se circunscribe a un dilema entre dos
elementos, uno de los cuales siempre es el mismo: el neoliberalismo, que se
opone a muchísimos otros que son diversos y diferentes. Siempre es uno
contra todos, pero un “uno” que ha tenido una preeminencia brutal.
En el nivel
de las ideologías el neoliberalismo apabulla y se discute en contraposición
con el liberalismo, el socialismo, las derechas, las izquierdas, los
centristas, los anarquistas.
En cuanto a
las economías, opera contrapuesto al capitalismo conservador (si es que
existe) y contra todo lo que se oponga a la imposición del mercado como el
gran y único regulador de la vida humana.
Y se impone
asimismo frente a la operación de los gobiernos socialistas, contra las
democracias, contra las dictaduras también, en cierto modo.
Para que
quede bien claro, el neoliberalismo es la ideología de las transnacionales,
de esas grandes empresas que lo dominan todo, que se quedan con todo, que
regulan la economía mundial y condenan el futuro del planeta.
Ellas están a
favor de las privatizaciones y en contra de la socialización de los recursos
públicos. Ven mal que los gobiernos apliquen presupuestos en favor de las
clases desposeídas y quieren que mejor les den esos dineros.
Dicen: dejen
que nosotras nos encarguemos de crear empleos y de explotar a los
trabajadores a cambio de garantizarles un bienestar aparente y/o mínimo
(tampoco se trata de gastar de más en mejorar la vida de los miserables;
para qué, si con poco se conforman).
El
neoliberalismo explota la ingenuidad de los marxistas, que siguen creyendo
en un mundo perfecto después de que triunfe la dictadura del proletariado,
mientras los neoliberales entienden, tomado de Marx, que la dialéctica de la
historia es que la explotación del hombre por el hombre seguirá
perfeccionándose en la medida en que avance la tecnología, y por eso triunfa
ahora la dictadura del mercado, que de nada sirve a la justicia.
Sin tacto
Todo va bien, muy bien
El bendito señor Videgaray -que muestra hacia la economía de las clases
populares una paciencia sólo comparable a la del santo Job- sale en la
televisión y en los otros medios y nos dice que todo va bien, que no debemos
hacer caso a la vana ilusión de nuestros bolsillos vacíos y que nos espera a
todos los mexicanos en el futuro tal vez próximo un bienestar digno de
Jauja… solamente que hay que resignarnos a pasar el trago amargo de la
crisis actual, con el dólar por las nubes, nuestro petróleo por los suelos y
las bolsas del mundo en un vaivén demoniaco que un día nos encarecen las
divisas y al otro nos empobrecen nuestras riquezas naturales.
Pero en su providencial optimismo, don Luis Videgaray Caso precisamente
no hace caso a los signos ominosos del presente y nos dice que todo va bien,
muy bien… Y muy bien le va a la Hacienda de la cual él maneja las finanzas,
cuando el titular del SAT -que dios tenga en su gloria- anuncia que con
apretazones y todo, con pérdida de empleos y cierre de empresas, la
recaudación por los impuestos que pagamos los mexicanos de a pie subió 20%
este año.
Vaya, una buena noticia: somos un país pobre, pero tenemos un Gobierno
rico, lo que debe ser un alivio para alguien, supongo. Y por eso ese mensaje
de que todo va bien:
Que si el petróleo bajó, es bueno; que si el dólar alcanzará la mayoría
de edad pues pronto llegará a los 18, excelente para los que reciben las
remesas; que si los impuestos han subido, señal de que como ciudadanos de
clase media somos muy cumplidos para pagar lo que no debemos; que si se
pierden puestos de trabajo, ¡bah!, es por flojos…
Todo va bien, muy bien.
La economía del país está restringida porque desde el Gobierno federal no
fluyen los recursos a los estados y municipios (a menos que se trate del
consentido Edomex). Es una pena viajar por el país y ver que las obras que
se han anunciado con bombo y platillo nomás no tienen para cuándo empezar,
que las primeras piedras y los banderazos de salida se han quedado en eso:
en buenas intenciones y noticias para acallar la impaciencia ciudadana ante
la atonía de una administración que no suelta los recursos y si lo hace,
dilata entregas, recorta aportaciones (y aporta recortes), inventa pretextos
para no entregar los anhelados recursos.
Pero don Luis Vide (¿vini, vinci?) nos dice que erramos al pensar que la
economía nacional está del nabo; que no debemos quejarnos si a la quincena
tenemos que bajarle el dobladillo para que nos alcance a fin de mes; que
somos unos ciegos porque no vemos que el mundo está mal y sólo a nosotros no
nos afecta; que la economía neoliberal está haciendo agua en todas partes
menos en México, donde tenemos los ricos más ricos del mundo (y ese orgullo
soslaya la otra realidad, la de que también contamos entre nosotros a los
más pobres entre los pobres).
Todo va bien, muy bien. Ajá. Qué bueno. Pero, señor Secretario, ¿cuándo
ese bienestar nos llegará a nosotros?
Acá seguimos esperando…
Sin tacto
Más del
Reglamento
En México nadie comete una infracción… de la misma manera en que en nuestras
cárceles nadie es culpable.
Bueno, o dicho de forma más exacta: en México nadie acepta que
cometió una infracción… de la misma manera en que nadie en nuestras cárceles
acepta que es culpable.
Bueno, con una excepción, pues debo decir que conocí en la cárcel de
Misantla a una persona que sí aceptaba su culpabilidad, aunque se decía
víctima de una injusticia. Si me permiten la ocupada lectora y el ocioso
lector, se los cuento rápido: fue hace muchos años, cuando tuve un amigo en
prisión y lo visitaba con cierta frecuencia. En una de ésas me presentó a
una persona originaria Oaxaca y que estaba en proceso por haber matado a un
policía en su pueblo.
Mi amigo le dijo que yo era abogado y que tal vez le podía ayudar si me
contaba su asunto.
—Mire, joven —me empezó a relatar sus cuitas—. Yo estoy preso aquí porque me
eché a un polecía en mi pueblo, y eso lo reconozco, pero están
cometiendo conmigo una injusticia. Ya hace ocho meses que estoy en prisión y
no veo para cuándo se va a resolver mi asunto.
Yo traté de poner lo que consideraba una cara de penalista experimentado, y
le comenté, tratando de parecer muy interesado en su asunto:
—Déjeme ver qué podemos hacer por usted, sobre todo por el asunto de la
injusticia que dice que están cometiendo contra su persona. ¿Será acaso que
existe una dispensa por el crimen que cometió?
—Dispensa, no —me contestó con todo aplomo—. La verdad es que sí me lo eché,
le vacié la pistola en plena plaza y delante del pueblo, y fue porque me
andaba queriendo sonsacar a una novia, y eso un hombre como tal no lo
tolera.
—¿Y la injusticia? —le dije.
—Ah, pues que como le dije, llevo ocho meses en la cárcel, y yo considero
que un polecía de rancho como el que yo maté, pues ¡con unos tres
meses ya estaba pagado!
Cosas de la percepción, que nos hacen ser excesivamente misericordiosos con
nosotros mismos como nuestro oaxaqueño, y si le adjuntamos la costumbre de
años de no respetar ningún reglamento de Tránsito, cosas que nos llevan a
considerar que cualquier multa que nos quiera imponer la autoridad vial será
injusta o excesiva.
Lo cierto es que en las próximas semanas en que se aplicará rigurosamente el
Reglamento de Tránsito -y hasta que todos se acostumbren a la nueva
normatividad- nadie que cometa una infracción en Veracruz aceptará con
mansedumbre la penalización, en especial en Xalapa, en donde todos son
influyentes y nadie transgrede la ley porque cualquiera considera que porque
vive en una ciudad culta, es culto también.
Por eso la autoridad deberá ser inflexible en la aplicación de la ley, sobre
todo la vial, para que no vaya a terminar entrando en componendas con grupos
que se sientan afectados porque ya no se les perdonarán sus excesos y su
falta de civilidad.
Aquí lo bueno es que Edmundo Martínez Zaleta ha demostrado a lo largo de su
carrera que sabe ser firme.
Sin tacto
Nemi enseña a
hablar
Bueno, con lo versátil que es, con lo ajonjolí de tantos y tantos moles,
Juan Antonio Nemi Dib podría enseñar muchas cosas de muchos temas: ciencia
política, administración pública, alquimia (no electoral), grilla,
comunicación social, astronomía, seguridad, salud, gastronomía en general y
menús de restaurantes en particular, dietas, ejercicios extremos… (si
hubiera vivido en la segunda mitad del siglo 15 y en un poquito del 16, Toño
habría sido un serio competidor para Leonardo da Vinci, considerado el
último polímata o erudito de la historia, porque a partir del Renacimiento,
los conocimientos humanos se volvieron tan vastos que se tornó imposible que
una sola persona los dominara o conociera todos.
[Gracias, Wikipedia: Polímata: “persona cuyo conocimiento no está
restringido a un área concreta, sino que domina diferentes disciplinas,
generalmente las artes y las ciencias. La mayoría de los filósofos de la
antigüedad eran polímatas, tal como entendemos el término hoy en día”;
gracias Real Academia de la Lengua: erudito: “adj. Instruido en varias
ciencias, artes y otras materias. U. t. c. s.” -ya en plan de guía de
turistas de abreviaciones, les cuento que “adj.” quiere decir “adjetivo” y
“U. t. c. s.”, Úsase también como sustantivo, porque puede uno decir el
señor erudito (adjetivo que califica al sustantivo “señor”) o el erudito
(sustantivo a secas)].
Bueno, pero regresando a Toño Nemi, el Instituto Veracruzano Julio Verne
me envía una cordial invitación que signa su directora, la maestra Enedina
Díaz Morales, y por ella me entero de que nuestro personaje va a emplear su
talento ahora en enseñar a hablar en público… él, que tan bien y tanto lo
hace, convertido ahora en todo un Dale Carnegie, hecho en Córdoba.
Tal vez la maestra Díaz nos conoce algo, pues me pide que haga extensiva la
invitación a los miembros de mi “equipo de trabajo”, y nos clava la espina:
“ya que estamos seguros que los contenidos del taller les serán de gran
utilidad”. Alguna cosa habrá de saber…
El curso se llama “Taller de Comunicación oral, Desarrollo de habilidades
para hablar en público” y está dirigido a “todos los interesados en mejorar
la expresión oral y vencer el miedo al pararse frente a un auditorio, esto
lográndolo” (sic por el uso agringado del gerundio, atribuido al
redactor de la invitación y no a Nemi, ¡que también presume de ser buen
escritor!) “mediante el empleo de modelos de discurso y estilos de
comunicación efectivos”.
El taller constará de 20 horas, que Nemi en plan de teacher
despachará fácil y agradablemente en sesiones de viernes (18:00 a 20:00 hs.)
y sábados (10:00 a 12:00 hs.), durante los cinco fines de semana que
comprenden del viernes 18 de septiembre al sábado 17 de octubre.
Quien tenga tiempo, voluntad y el recurso para cubrir la cuota de
recuperación de 2,900 pesos, podrá pedir informes precisos en el teléfono
(228) 840 28 25 o mandar un mail a
iu.julioverne@gmail.com.
Dicen los entendidos que lo único realmente difícil para Toño en este curso
será permitir que hablen sus alumnos, porque cuando agarra el micrófono, de
plano no hay quien lo pare.
¡Salud!.
Sin tacto
Imedia Plus,
¿fraude legal?
Llega el sobre azul. Ahí viene tu nombre y tu dirección. Lo abres, revisas
tu siempre alto servicio de telefonía móvil de Telcel… y de pronto te das
cuenta de que te están cobrando por un servicio que no solicitaste: son 140
pesos adicionales al precio de tu paquete por los servicios del Club Imedia
Plus, que no sabes para qué sirve y estás seguro de que nunca lo
contrataste.
Investigas, y llegas a un número 01 800, en donde ingenuamente piensas que
te darán información, te dirán de qué manera te van a reintegrar el cobro
por un servicio que no solicitaste y te van a dar de baja para que no te
sigan cobrando más.
Pero no, el teléfono contesta, te habla una grabación y te pide que vayas
seleccionando números hasta que llegas al destino en el cual te atenderá un
empleado… esperas… esperas… esperas… y nunca te contesta nadie. Y podrías
pasarte el día entero esperando y podrías llamar mil veces y siempre los
asesores estarán ocupados (aunque “su llamada es muy importante para
nosotros”).
Sigues investigando y das con un número al cual mandar un mensaje SMS que
puede ser CANCELO, CANCELAR, BAJAIMED, STOPIM. Mandas todos y resulta que
nunca obtienes respuesta.
Entonces te das cuenta de que has caído en uno más de los enormes fraudes
“legales” de que somos víctimas, como ciudadanos que permanecemos en la
indefensión.
Y esto no viene de hace poco, en 2013 un usuario de nombre Noé ya se quejaba
a través del chat de Yahoo en estos términos:
“Estoy tratando de cancelar este servicio que me está saliendo más caro que
el mismo recibo de luz.
“Al llamar al número 01 800 831 4922 me dice que todos los agentes están
ocupados, pero esto sucede todos los días a cualquier hora.
“Te da la opción de mandar la palabra CANCELAR al 81010, pero no recibes
ninguna confirmación de cancelado
“Ya intenté desde la página de internet, te pide que ingreses tu número
telefónico y dice que se te enviará un mensaje con un código para proceder
con la cancelación, pero ese mensaje TAMPOCO llega.
“NECESITAMOS AYUDA, debería haber una instancia que regule este tipo de
robos. TELCEL al igual que estas compañías nos está robando.”
Bien, la compañía (que según Telcel “es un tercero”, ajena a ella) se llama
International Innovación Móvil, S.A. de C.V., y te engancha en tu celular
sin que te des cuenta con una trampa informática mediante la cual te ofrecen
el servicio, y te indican que debes hacer una serie de pasos ininteligibles
para que no empiece a operar (cuando la lógica señala que tú deberías
solicitar un servicio y confirmar que lo quieres, no lo contrario).
De ahí, es un verdadero viacrucis para conseguir que te den la baja, y algo
prácticamente imposible que te reintegren lo cobrado (últimamente, Telcel te
hace el trámite de baja, porque seguramente ya se dieron cuenta de que la
bomba va a explotar).
Lo que se me hace francamente sobrecogedor, es que la Profeco debe haber
detectado a esta empresa fraudulenta desde hace años, y no ha hecho nada
para impedir sus latrocinios.
¿O no?
Sin tacto
Procrastinar
Este verbo difícil de pronunciar y suyo significado pocos conocen se
refiere a una característica que ha terminado por definir al mexicano en
general.
Acudo al diccionario de la RAE y me encuentro con que viene del latín
procrastinare, con que es un verbo transitivo y con que significa:
“Diferir, aplazar”.
O sea, ¡el deporte nacional!
Como mexicanos, siempre dejamos las cosas para después, para el último
momento; esperamos que los problemas los solucione el tiempo y no nuestras
acciones; queremos que los conflictos se resuelvan solos, y que las
necesidades se remedien por obra y gracia del Espíritu Santo (o la
virgencita de Guadalupe, o quien debía ser patrono del país: San Judas
Tadeo, abogado de las causas difíciles y desesperadas, no más ni menos que
primo hermano de Jesús, y al que se le reza: “Apóstol gloriosísimo de
Nuestro Señor Jesucristo, aclamado por los fieles con el dulce título de
abogado de los casos desesperados, hazme sentir tu poderosa intercesión
aliviando la gravísima necesidad en que me encuentro”… y así por el estilo).
Sí, porque la mayoría de las “causas difíciles y desesperadas” se han
vuelto así por nuestra abulia, por la falta de determinación para
resolverlas antes de que se conviertan en un conflicto grave.
Yo considero que esta forma de actuar (o más bien de no actuar) del
mexicano tiene su explicación en la pésima enseñanza que recibimos en la
escuela, desde el nivel primario. En nuestras aulas se enseña a no respetar
las reglas -como no las respetan los profesores que dejan su responsabilidad
por andar en marchas para resguardar sus inmerecidas conquistas sindicales).
En los salones de clase, los alumnos aprenden a faltar, a no entregar la
tarea, a copiar en los exámenes, a ir en contra de la autoridad -que en este
caso la representa el profesor-.
Entonces, nuestros egresados piensan que la vida laboral debe ser igual a
la escolar.
Recuerdo el caso de un flamante licenciado de la Facultad de Humanidades
de la UV, a quien contraté para un diario que dirigía. Al tercer día de
laborar no se presentó, y cuando lo llamé a cuentas me miró extrañado,
porque él estaba acostumbrado a que se podía faltar a clases sin necesidad
de justificar su ausencia. Vaya que le costó trabajo entender que si no se
presentaba trabajar, la empresa no le pagaría esa jornada y que con faltas
reiteradas podría ser dado de baja.
Bueno, todo esto viene a colación porque este jueves 20 de agosto de
2015, que fue el día en que empezó a operar el nuevo Reglamento de Tránsito,
había unas colas enormes en la oficina de licencias de Hacienda del Estado.
Muchos procrastinaron esta necesidad, y dejaron el trámite para hacerlo
hasta el primer día en que empezó a ser efectiva la normatividad vial.
Precisamente por procrastinar, tuvieron que hacer una larga cola (en
otros días, el trámite tarda unos 20 minutos) y esperar hasta dos horas
hasta que lograron conseguir, a destiempo, el documento que ahora van a
exigir los agentes de tránsito.
Si les digo…
Sin tacto
Reunión
ambiental
El jueves 20 y el viernes 21, el Puerto de Veracruz podrá ser considerado la
capital del medio ambiente mexicano. Y esto es porque se realizará ahí la
Décimo Séptima Sesión de la Asamblea General Ordinaria de la Asociación
Nacional de Autoridades Ambientales Estatales (ANAAE).
El titular de la Sedema veracruzana, Víctor Alvarado Martínez, será
anfitrión en este evento, al que han confirmado su presencia muchos de sus
homólogos de las otras entidades federativas, así como un número mayoritario
de los procuradores del ramo que hay en el país.
Y para no ser menos, también estarán funcionarios de primer nivel de la
Semarnat, como el Subsecretario de Planeación y Políticas Ambientales,
Rodolfo Lacy Tamaño, y la Oficial Mayor, Irma Adriana Gómez Cavazos. Junto
con ellos, asistirá la no menos importante Directora del Instituto Nacional
de Ecología y Cambio Climático, María Amparo Martínez Arroyo.
Estas reuniones han demostrado que se pueden hacer eventos que no sean el
puro turismo, y por eso en las nueve ocasiones anteriores los secretarios y
los procuradores han logrado una mejor coordinación entre los gobiernos
estatales y el federal, con lo que se ve más promisorio el manejo de este
asunto, que es crucial para nuestro presente y el futuro de nuestros hijos.
Véase los temas que en esta ocasión se van a tratar en serio: mejora de la
calidad del aire, estrategias para conservar la biodiversidad y
establecimiento del presupuesto de egresos.
En el marco de la reunión, se van a compartir también las experiencias de
éxito que han tenido algunos gobiernos estatales, con la mejor intención de
que lo bien hecho en algunas regiones termine por convertirse en parte
importante de la política ambiental nacional.
Ahí, Veracruz y su secretario podrán presumir, entre otras cosas, el
incremento notable que ha habido durante el Gobierno de Javier Duarte de las
zonas protegidas, el trabajo conjunto que se ha hecho con el Instituto
Nacional de Ecología y la infinidad de acciones que se han echado a andar
prácticamente en todos los rincones de nuestra geografía, para salvaguardar
nuestra riqueza natural.
El planeta ya no aguantará mucho tiempo más la depredación de que es objeto
por parte de nuestra especie, que ha resultado mortífera contra nuestros
compañeros de viaje, que son los otros animales y las plantas y el agua y
todos los recursos no renovables. Y al decir que ya no aguantará me refiero
a que está empezando a incidir en las condiciones para la preservación de la
vida.
Si no hacemos algo ahora, hoy mismo, en este momento, tal vez no haya tiempo
para revertir el daño causado, y ya no habrá un mundo que dejarle a las
siguientes generaciones. Eso no es catastrofismo, sino una realidad que nos
amenaza. Es tiempo de que empecemos a valorar más la vida humana que la
economía, que aprendamos que es mejor conservar que despilfarrar nuestros
recursos, los que tan pródigamente hemos gozado a lo largo de la historia.
Qué bueno que a partir de este jueves, los responsables del medio ambiente
de todo el país estén reunidos para ver qué pueden hacer…
Que es mucho.
Sin tacto
¡El
Reglamento!
Desde el primer segundo del jueves 20 de agosto, los conductores de
vehículos en Xalapa tendrán que cambiar el chip y ponerse el que usan muchos
connacionales cuando cruzan la frontera con Estados Unidos o viajan a algún
otro país; es el del respeto a las reglas, a las normatividades y a la
civilidad.
Y esto será porque las autoridades de Tránsito del Estado han anunciado que
a partir de esa fecha y hora se empezará a aplicar rigurosamente el nuevo
reglamento de tránsito, que establece los límites precisos de la buena
conducción y aplica multas cuantiosas a quien no se ajuste a las
prohibiciones e indicaciones que contiene.
Para muchos -que son considerablemente más de los que imaginamos-, la
entrada en vigor de la nueva ley no implicará ningún cambio en su estilo de
vida y en su forma de conducirse por las calles xalapeñas. Son los que
manejan sin cometer infracciones, pues siempre han respetado los límites de
velocidad, las luces de los semáforos, los lugares prohibidos para
estacionarse; son los mismos que ceden el paso en los cruceros de 1x1, que
permiten el ingreso de otros vehículos a su carril.
Para otros, la regulación será un infierno, pues están acostumbrados a
manejar en la selva de asfalto, en donde según ellos no hay más ley que la
del avilón. Será un viacrucis para ellos tener que estar yendo a Hacienda a
hacer cola para pagar las multas que ocasionará su modo de manejar.
Son los que van a gritar, a sulfurarse, a acusar de injusta o mentirosa a la
autoridad ante cualquier infracción que les levante algún oficial de
tránsito o cuando les llegue por correo a su casa la multa, levantada por
una cámara automática, por no haber respetado las velocidades permitidas en
las avenidas.
Tal vez el trabajo mayor será hacer entender a los conductores que el
reglamento es estricto y no permite concesiones. Por ejemplo, se prohibirá
el estacionamiento momentáneo en lugares prohibidos y se multará a quien
rebase los límites de velocidad, aunque lo haya hecho con pocos kilómetros.
La gente que comanda Edmundo Martínez Zaleta tendrá que poner mucho
entusiasmo y un gran esfuerzo hasta imbuir en la gente la idea de que una
regla se transgrede “aunque sea un poquito nadamás”. Si usted se estaciona
un minuto: ¡multa! Si usted rebasa en tres o cuatro kilómetros la indicación
de velocidad máxima: ¡multa! Si usted se pasa “nadamás un poquito” un
semáforo en rojo o en ámbar: ¡multa!
Con toda seguridad, la aplicación estricta del reglamento traerá mayor orden
a la vialidad, y en una de ésas se tornará más fluida en la ciudad.
Y una consecuencia virtuosa más, es que se reducirá considerablemente el
número de accidentes, desde los que causan innumerables molestias porque
dejan inutilizado el coche por varios días, hasta los fatales en los que una
persona o más pierden la movilidad, algún sentido, algún órgano o hasta la
vida.
Eso último es motivo más que suficiente para que todos impulsemos la
aplicación sin reservas y sin excepciones del nuevo reglamento, y apoyemos
al personal de Tránsito que tiene la responsabilidad de hacerlo efectivo.
Sin tacto
Iglesias
contra adopción gay
Veo muy preocupados y hasta enojados a los ministros de varias iglesias,
además de la católica, por la autorización que está dando la ley a parejas
del mismo sexo para que adopten a un pequeño como hijo o hija.
Y digo enojados porque sus declaraciones son tronantes en contra de esta
medida, que atenta según ellos contra sus creencias y sus dogmas de fe. El
semanario católico Desde la fe ha sentenciado que es un “Golpe
demoledor contra la familia”, como respuesta a la autorización que dio el
Congreso local de Campeche, que se suma a las de otros estados, con lo que
pronto se convertirá en una ley nacional.
El pastor Guillermo Trujillo, de la Red Evangélica de Veracruz, se ha
propuesto interponer una demanda de inconstitucionalidad en contra de la
aprobación de los matrimonios gay -y de la posibilidad de que puedan adoptar
un bebé-, que están siendo legalizados en varias entidades federativas.
Trato de entender la reacción de los hombres dedicados al servicio de dios
porque en las religiones semíticas el asunto del sexo tiene una gran
primacía y pareciera que se ha terminado por convertir en el pecado capital
favorito para echarle anatemas y maldiciones.
Por ejemplo, la gula es un pecado igualmente condenado y no veo a ningún
ministro de ningún culto preocupado particularmente en que se reduzcan los
índices de obesidad, ni que digan que la gordura atenta contra la esencia de
la familia, núcleo básico de la sociedad para ellos.
Bueno, cada quien con sus demonios, pero lo cierto es que en el asunto de la
familia hay muchos factores que atentan contra aquélla y que no tienen que
ver con el asunto de la sexualidad de los padres.
Podrían preocuparse con tanto ardor los sacerdotes y pastores en el asunto
de los padres desnaturalizados, que abandonan a sus hijos o que los educan
mal o que los hacen blanco de sus traumas y enojos.
Cuántas injusticias contra sus pequeños no cometen a diario dentro de los
hogares muchas madres y muchos padres, que sin embargo han sido bendecidos
por el sagrado sacramento del matrimonio.
De acuerdo con las tres leyes por las que se casan las parejas
heterosexuales, en nuestro país hasta ahora los padres tienen un poder legal
extralimitado con sus hijos, y en la práctica pueden hacer con ellos lo que
les plazca -y muchos lo hacen-. Hay muchos casos de violencia intrafamiliar
por esas leyes tan complacientes con los progenitores, y no veo que las
iglesias se preocupen tanto por ello como lo hacen por la adopción de
parejas gay.
La verdad, señores ministros, es que la familia no ha sido tan perfecta como
núcleo de nuestra sociedad. Y es en buena parte porque hay legislaciones que
le permiten que se aleje del modelo de la Sagrada Familia; porque muchas
veces permitimos que el hogar se convierta en un verdadero infierno para
muchos hijos que son víctima de abusos de todo tipo.
Y eso sí atenta contra la buena sociedad, de la que aparentemente la familia
sería el núcleo virtuoso.
No lo ha sido.
Sin tacto
Nueva carta a
un taxista
Señor taxista:
No sé si lo sepa o no, si lo comprenda o no, si le importe o no, pero usted
representa una de las caras de Xalapa, de la capital de nuestro querido e
importante estado, de la Atenas Veracruzana… y es una de las caras que más
ven nuestros visitantes y nuestros propios pobladores, porque por su
vehículo pasan cientos, miles de pasajeros que reciben su servicio, que
conversan con usted y que se hacen una idea del tipo de ciudad que formamos
quienes vivimos aquí.
Como una madre solícita que envía a sus hijos al primer día de clases, todos
quienes somos sus vecinos de ciudad querríamos que usted tenga la mejor
imagen: decoroso en el vestir, limpio hasta en las uñas, peinado con una
raya hecha milimétricamente, y con la boca lavada para decir limpiamente las
maravillas de la ciudad que usted tan bien conoce, porque su trabajo es
transcurrir por las calles y lo lleva hasta los rincones más apartados.
Por eso le escribo esta carta, porque usted nos representa a todos los
ciudadanos y no exagero al decirle que queremos que haga el mejor papel,
para que quienes nos visitan de otras partes del país, por ejemplo, se
lleven la mejor impresión de Xalapa. Ya imagino el orgullo que nos daría a
todos saber -porque se sabría- que en todas partes se habla de la buena
educación de los taxistas xalapeños, de su actitud de servicio, de su
sonrisa franca y su trato amable; de cómo conducen con apego a las normas
viales y respetan los límites de velocidad, los límites del cobro.
No es un sueño guajiro, se lo aseguro, y por eso pronto tendrá usted la
oportunidad (tal vez la obligación) de asistir a cursos de capacitación, de
modo que en adelante pueda usted hablar de las maravillas turísticas y
culturales de la región, pueda usted contar los pasajes más interesantes de
nuestra historia o tenga la información necesaria para orientar a cualquier
pasajero sobre la amplísima oferta cultural que tenemos: música de primer
nivel con nuestra orquesta sinfónica o con grupos de las manifestaciones
rítmicas más importantes; teatro de categoría nacional con directores de la
talla de Abraham Oceransky, por nombrar uno; exposiciones, conferencias,
mesas redondas, charlas con escritores.
Y usted, señor taxista, es crucial para la imagen de la ciudad -aunque tal
vez no lo quiera creer- porque en usted descansa, le digo, la cara primera
que ofrecemos a nuestros visitantes.
¿Quiere usted que en otros lados digan que nosotros somos mal encarados,
groseros, sucios, ignorantes, prepotentes?
Seguro que no, y seguro que en Tránsito del Estado tampoco quieren, porque
pronto echarán a andar un programa de capacitación para trabajadores del
volante, con el fin de que desempeñen mucho mejor su labor, sobre todo en
cuanto a las condiciones de seguridad y bienestar de sus pasajeros.
Verá usted que al aprender le irá mejor en su trabajo, y nos irá mejor a
todos.
No por nada está ahora al frente de tránsito una gente que le sabe bien a
esto, don Edmundo Martínez Zaleta.
Sin tacto
Cambio en Altotonga
Antes de que los miembros de la comuna altotonguense (espero que así sea
el gentilicio) se pongan nerviosos, el “Cambio” al que me refiero en el
título no tiene que ver con remoción de funcionario alguno, sino con algo
más profundo y sustantivo, que es un programa que el movido presidente
municipal está proponiendo para mejorar sustancialmente la calidad de vida
de las comunidades con mayores índices de marginación.
Carlos Morales Guevara, que apenas ha cumplido 30 años de vida, encabeza
la comuna con la madurez de alguien de mayor edad, pero sin perder el
impulso de su juventud. Este coctel está rindiendo frutos para sus
gobernados, y de esta manera ha anunciado una inversión de 285 millones de
pesos que fue consiguiendo a fuerza de gestiones en todos los niveles de
gobierno y en donde se haya podido.
(Habría que decir que el senador Pepe Yunes, que es del muy vecino pueblo
de Perote, le ha echado la mano en varias instancias del Gobierno Federal
-él, que tan buenas relaciones tiene allá-, y de la misma manera ha
conseguido convencer a funcionarios de paraestatales y estatales.)
Es evidente que el munícipe ¿altotongueño? ha contado con el apoyo
sustancial del gobernador Javier Duarte de Ochoa, pues sin el concurso del
Gobierno del Estado ningún plan puede avanzar correctamente, de acuerdo a
como está diseñada la administración pública estatal, sin desdoro de la
autonomía municipal.
Son poco más de 60 mil habitantes los que tiene el municipio de
Altotonga, y el buen Carlos tiene la mejor intención de sacar a su municipio
y a sus pobladores más precarios de la pobreza que los ha abatido.
Ambulancias y clínicas, mejora de escuelas, atención especial al
analfabetismo, 45 millones de pesos para construir y mejorar -por fin-
caminos, 60 millones para edificar viviendas dignas, agua potable para
comunidades que nunca la habían tenido, atención alimentaria, mayor
seguridad, mejores servicios municipales, impulso a las actividades
deportivas,
Y algo muy importante, el programa Cambio también contempla como una de
sus acciones importantes el apoyo a los productores agrícolas, en particular
a quienes siembran maíz y frijol, y a los cafetaleros, con el fin de que
sean capacitados para aumentar su productividad, y que se organicen para
conseguir mejores condiciones de comercialización de sus cosechas.
Carlos Antonio Morales Guevara, alcalde de Altotonga, lo dice con la
sencillez de quien sabe hacer las cosas y las hace:
"Nosotros queremos romper los esquemas y llevar a cabo acciones de
beneficio social en las colonias y comunidades de Altotonga, que impulsen el
desarrollo y bienestar de los pobladores. Nosotros tenemos la plena
intención de hacer un cambio que requiere el municipio”.
Vivimos tiempos difíciles y cruentos. Nos ha tocado bailar con la más
horrible. No obstante, hay quienes en lugar de lamentarse por las pésimas
condiciones, se están levantando para trabajar por su terruño, como lo hace
el alcalde Carlos Morales.
Con trabajo, con entusiasmo, con fe… por ahí es por donde puede venir la
solución. No hay de otra.
Sin tacto
¿Y las
diputaciones locales?
Acaso solamente unos días después de que salga el humo blanco de quien será
el candidato del PRI a la gubernatura de dos años deberá determinarse la
lista de los 30 candidatos uninominales y los 20 plurinominales que buscarán
una curul en la LXIV (ojo, es sexagésima cuarta, no sesentaycuatroava, como
enuncian quienes confunden los números ordinales con los partitivos)… bueno,
en la LXIV Legislatura del Estado de Veracruz.
Según los acelerados y Gonzalo Morgado, faltan dos meses para el destape;
según los moderados, será en los primeros días de 2016, y según los
pasgüatos, se dará hasta febrero o la primera quincena de marzo. Eso quiere
decir que sea cual sea la opinión verdadera ya la lumbre está llegando a los
aparejos en este momento y en este tema, y ya muchos se andan moviendo -a
contrario sensu de la máxima de Fidel Velázquez- para salir en la foto.
En estos primeros escarceos hay de todo, como en botica.
Entre ellos, están los que ya llevan un buen avance, como el Oficial Mayor
de la SEV, Vicente Benítez González, quien llegará sin oponente cercano a su
meta de ser el abanderado por el distrito de Los Tuxtlas. Dicen que en esa
tesitura se encuentra Gabriel Deantes Ramos, quien se sustenta en los
afectos gubernamentales y en su trabajo en la zona para garantizar su
candidatura por Zongolica.
Y hay que aumentar a Marilda Rodríguez Aguirre -siempre movida, siempre
atenta, siempre política-, que recibirá los beneficios inevitables de su
puesto como enlace con los alcaldes, peto también de la redistritación, que
le puso a modo y en Misantla a municipios afines con su aspiración, como
Vega de Alatorre y Nautla, en su zona de influencia, y Alto Lucero, en donde
el presidente municipal es ni más ni menos que su esposo.
Hay un segundo grupo que es el de los diputados federales salientes, que
buscarán seguirse manteniendo ahora con una curul estatal. Ahí podemos
enlistar a Fernando Charleston Hernández por Coatepec, a Zita Pazzi Maza por
Pánuco, a Alejandro Montano por Xalapa II, a Alma Jeanny Arroyo Ruiz por
Papantla, a Gaudencio Hernández Burgos por Poza Rica, a Regina Vázquez Saút
por Acayucan y a Genaro Ruiz Arriaga por Tuxpan.
Por el lado del Comité Estatal del PRI también tienen su corazoncito, y se
habla de que el presidente actual merece ser recompensado con una diputación
pluri aunque podría ser mandado a dar la guerra por su distrito natal, la
dificilísima plaza de Boca del Río. En el mismo caso está Corintia Cruz, que
tiene un trabajo de años en las colonias de Xalapa, lo que le garantiza el
triunfo en el distrito urbano de la capital.
Y Marlon Ramírez Marín en una de ésas se cuela a buscar el distrito de
Veracruz Puerto, en donde manda entre las huestes tricolores, no obstante
que está haciendo una buena labor en pos de la nominación el exsecretario
del Ayuntamiento porteño, Daniel Galindo Moreno.
Nombres empiezan a ir y venir y ya veremos de qué manera se van acomodando
las sandías, a medida que avanza la carreta.
Sin tacto
Luis Arturo Ramos en El Ágora
Este miércoles 12 a las 7 de la noche se presentará en El Ágora la más
reciente novela del escritor veracruzano Luis Arturo Ramos.
Hablarán sobre esta esperada novela la doctora Guadalupe Flores
-Directora de la Facultad de Letras de la UV-, el reputado maestro Mario
Muñoz e Itzel Guevara. El moderador será el eficiente Director de El Ágora,
Víctor Ego… perdón, Víctor Hugo Vázquez Rentería.
Ramos es sin duda el más reconocido narrador veracruzano en activo,
después solamente de Sergio Pitol y su enorme Premio Cervantes, que es una
especie de Nobel de la literatura española.
Nuestro novelista nació en Minatitlán, donde a fuerza de escuchar
historias aprendió a contar las suyas propias, pero también a jugar beisbol
al lado de verdaderos personajes de fuste: Flavino Ríos -que sí es
veracruzano y lo atestiguan sus compañeros de infancia y equipo-, Ricardo
Maza Limón -el hacelotodo de Protección Civil-, Alberto Ángel El Cuervo
-cantante, que aunque nació en Nanchital, creció y aprendió a cantar en
Mina-, Ranulfo Márquez Hernández -político y jugadorazo-, Carlos Acevedo
Cadena -genial para las relaciones públicas y algunas otras cosas más- y
Luis El Chato Zubizarreta -dentista que ya goza de los dones de la
jubilación-.
De puño y letra, es el título de la novela que será comentada en El Ágora
ante la presencia de su autor. La publica una de las editoriales más
prestigiosas de México, Cal y Arena, y es muy probable que se convierta en
un éxito de librería.
La trama va dando forma a un thriller político-cultural. Trata del legado de
un reconocido intelectual mexicano, Octavio Pascasio. La semejanza con el
nombre de nuestro poeta Nobel es obvia, pero Ramos me confiesa que no
pretende ser una caricatura ni una advocación de Paz. La referencia es más
bien hacia un intelectual tipo Paz, pero el personaje de la novela guarda
también varias diferencias con el autor de Piedra de sol.
La novela trata de un libro escrito “de puño y letra” que deja el
intelectual al fallecer, en donde desvela la verdad de los poetas mexicanos,
y va revelando a quiénes considera los mejores y a quienes se han
consolidado como buenas poetas sin serlo, por razones políticas o
económicas.
Bueno, resulta que a la muerte del intelectual, el manuscrito desaparece,
y entonces la viuda contrata a un detective para que lo encuentre. Después
de muchas aventuras y peligros, el detective logra… bueno, disculpen, pero
no voy a contar aquí el final, puesto que dejo a los lectores la posibilidad
de que adquieran un ejemplar, lo lean y lo descubran por sí mismos. Sí puedo
garantizar momentos de emoción, de placer y gusto al dejar discurrir la
prosa de este gran narrador mexicano, quien además de ser egresado de la
Universidad Veracruzana, fue miembro de la Junta de Gobierno de nuestra
máxima casa de estudios y ahora se mantiene como catedrático de la
Universidad de Texas en el Paso.
Excelente noticia este nuevo libro de Luis Arturo para quienes hemos sido
sus fieles lectores, y para los que van a ir descubriendo al paso de sus
páginas su formidable y amable capacidad narradora.
Ahí nos vemos.
Sin tacto
Duarte y los asesinatos
Seguramente me voy a ganar la animadversión de
quienes en las redes y en ciertos medios ya han juzgado a priori al
Gobernador de Veracruz, y lo señalan como “el asesino de 14 periodistas
veracruzanos”.
La moda (y con ella los trending topics
o tendencias, los hashtags o etiquetas que circulan entre nuestros
indignados locales), es acusar con dedo flamígero a Javier Duarte de Ochoa
de todo lo malo que sucede en nuestras vidas, en el estado, en el país y
hasta en las naciones del concierto mundial.
Y no diga usted algo en contra de esa idea,
porque se le van encima con denuestos, con afirmaciones fuera de la
realidad… hasta con insultos (más bien primero que nada con insultos). Eso
no tiene remedio, pero tampoco que, aunque digan lo contrario, en Veracruz
cualquiera puede ejercer su libertad de opinión, y así lo hago ahora.
El lunes 10 muy temprano, el mandatario
veracruzano leyó un texto en el que da respuesta puntual a los señalamientos
que ha habido en su contra respecto de los compañeros periodistas asesinados
en Veracruz durante su mandato.
Habló de 11 casos y dio datos duros: dijo algo
sus acusadores omiten mencionar: que la Procuraduría General de la República
atrajo ocho de ellos, y es por tanto la responsable de hacer las
investigaciones pertinentes. Por tanto, la Fiscalía General del Estado
solamente tiene la responsabilidad de hallar la solución en los crímenes
contra tres periodistas (el texto completo de la conferencia de JDO se puede
leer en
http://journalveracruz.com/2015/08/10/conferencia-de-prensa-del-gobernador-javier-duarte/).
Nuestra Constitución consagra el principio
jurídico de que todo ciudadano es inocente, hasta que no se compruebe su
culpabilidad. En este orden de ideas, el acusador debe mostrar las pruebas
de lo que afirma. Por tanto, el acusado no tiene ninguna necesidad de
demostrar su inocencia. No obstante, ante la andanada de señalamientos, el
gobernador Duarte tuvo que salir a aclarar paradas.
Entiendo la indignación de quienes quisieran ver
correr la sangre del joven mandatario, pero me indigna a mi vez (tengo
derecho también a enojarme yo, ¿o no?) que su respuesta sólo surja del enojo
y no de la lógica, mucho menos de la lógica jurídica.
Los que afirman que Javier Duarte es culpable y
solamente aportan como prueba que ellos quieren que sea culpable, en verdad
se apartan de la objetividad. Sus argumentos son endebles porque los dicta
la ira y no la razón (y por esa ira seguramente se irán en contra mía,
enojados porque alguien piensa distinto a ellos… ellos, que acusan que hay
represión contra el derecho a opinar, paladines de la intolerancia).
Lo cierto es que el gobernador Duarte, como
cualquier otro ciudadano, se debe presumir inocente hasta que no se
demostrara lo contrario. Y para ciertos comedidos jurídicos: llamarlo a
declarar no es una prueba, sino un procedimiento.
Javier Duarte de Ochoa ha respondido con datos
duros, reales. En su enojo, sus detractores dirán sin probar, como ha sido
su costumbre, que esos datos son falsos, que fueron amañados. Y se mostrarán
aún más enojados, gritarán vociferarán.
Pero la realidad en este momento, es la realidad
de este momento.
Sin tacto
Agua para
Xalapa
El presidente
municipal de Chilchotla, poblano como es, vino a Xalapa a hacer una
declaración convenenciera, que a leguas se nota es muy cercana a un interés
preciso del ladino munícipe y muy alejada de la realidad.
Valentín Medel
Hernández le afirmó a Claudia Montero -reportera de alcalorpolitico.com- que
dos tercios del agua que se consume en Xalapa están contaminados “y se trata
de aguas negras”.
Vino el pipope
presidente a tratar de sacar una raja más del Ayuntamiento de Xalapa, que le
aporta al municipio poblano una buena cantidad de apoyos debido a que los
mantos acuíferos que surten a la capital están ubicados en ese lugar de la
serranía oriental.
Parece mentira
que una ciudad que tiene tantas lluvias y por la que discurren tantos
manantiales, producto de los derrames del Cofre de Perote y hasta del Pico
de Orizaba, tenga que acudir a una fuente que está alejada muchos kilómetros
y rebasa las fronteras de nuestro estado.
Ulises Dalos
Rodríguez, Procurador del Medio Ambiente de Veracruz, opina que se puede -y
se debe- sustentar el agua potable para la capital veracruzana “a través de
pozos profundos en Casa Blanca y traerlos por la carretera, se puede
perforar en las faldas del Cofre de Perote y sacar otra fuente, se puede
traer de Alchichica, hay muchas maneras” […] “Yo creo que no debemos
alarmarnos, yo creo que Xalapa es una ciudad por donde fluye mucha agua y
debemos buscar soluciones que son muy prácticas”.
Los alcaldes
poblanos de municipios arriba de Xalapa han medrado por décadas con el agua
que según ellos nos regalan. Y esto es así porque a menudo han conseguido
que el ayuntamiento capitalino o el propio Gobierno del Estado aporten
recursos para hacerles obras que nada tienen que ver con el preciado
líquido. Es como una especie de cuota de recuperación que los veracruzanos
le hemos pagado a los poblanos por un recurso que es de todos, que pertenece
a la nación y que ellos nos han vendido siempre como si fuera de su
propiedad.
Ya va siendo
hora de que todos hagamos el esfuerzo de aprovechar nuestra propia agua, que
discurre en tan abundante cantidad en esta región lluviosa y húmeda, para
que dejemos de temer que algún presidentillo poblano nos cierre la llave y
nos deje en la inanición líquida.
No sé, a las
ideas viables de Dalos Ulises se podrían agregar la captación del agua de
lluvia en presas o en los propios domicilios, el aprovechamiento de otros
mantos que estén ubicados en nuestro municipio y un programa de utilización
racional del agua potable para los pobladores de esta culta ciudad.
Así dejaríamos
de ser rehenes del capricho de autoridades del estado vecino y podríamos
dedicar los recursos que se fugan hacia obras lejanas en mejorar nuestra
ciudad, que cada día exige mayores trabajos de mantenimiento, reparación y
construcción.
Qué gusto daría
ya no depender de otros, y poder darles una patada por…por donde se les
ocurra, cuando aprovechemos nuestros propios recursos hidráulicos, tanto los
que tenemos en el subsuelo como los que nos caen del cielo, como a los
poblanos las obras que les hacemos.
Sin tacto
Poetas en competencia
Mi amigo Felipe Hakim, que es muy competidor, se
pregunta en una de las cuatrivias que acostumbra en sus cápsulas políticas
quién será mejor poeta de una lista de cuatro veracruzanos que pone: Silvia
Tomasa Rivera, Francisco Hernández Pérez, José Luis Rivas y Manuel Antonio
Santiago.
Obvio, la pregunta tiene cuatro respuestas
posibles, y es según el lector que la conteste, porque no es posible hablar
de mejor o peor en el caso de la creación literaria.
Digamos que hay indicadores que permiten saber
cuándo un poeta o un poema son malos, pero entre los buenos, es imposible
medir niveles de calidad. Entra aquí el gusto, que no es un juicio de valor
sino una impresión personal.
A mí, por ejemplo, no me gusta la poesía de
Federico García Lorca, y muchas veces que he emitido esa opinión me han
preguntado que por qué digo eso, y me han replicado que el poeta andaluz es
un clásico y que su producción es de muy alta calidad.
Yo solamente contesto que nunca he dicho que me
pareciera malo, que lo considero un poeta de excelsitud, uno de los mejores
de España, que ha dado tantos y tan buenos vates… pero con todo y eso no me
gustan sus versos.
Así, que le digo a Felipe que su cuatrivia no
tiene una respuesta, o las tiene todas. ¿Cómo, amigo, determinar cuál es
mejor si leemos versos como los que pongo a continuación?
De Francisco Hernández:
Quitar la carne, toda,
hasta que el verso quede
con la sonora oscuridad del hueso.
Y al hueso desbastarlo, pulirlo, aguzarlo
hasta que se convierta en aguja tan fina,
que atraviese la lengua sin dolencia
aunque la sangre obstruya la garganta.
De José Luis Rivas:
Tal vez la
dicha de vivir llega siempre con eso que sabemos
a hurto de
nuestro anhelo.
¿Cómo
prestar al sueño
alas
que no sean
las tuyas,
mar
de mis
brazos abiertos en el aire?
De Silvia Tomasa Rivera:
Ella lo vio desnudo sobre el agua,
no pudo más, dio media vuelta
pero sus ojos quemaban como piedras
bajo los pies oscuros.
Ella rompió esa noche el cántaro del sueño
y bajó al río, donde él la esperaba
sin palabras.
Son dos -ahora sumergidos-,
en la fuente dorada de la vida.
De Manuel Antonio Santiago:
Las bugambilias rojas
A media vereda.
donde la ramada se cierra.
De la encalada muralla,
del largo muro blanco,
brota un incontrolable
borbotón de flores,
que sin mesura mana
y escurre hacia las piedras:
son pétalos de sangre.
Sin tacto
La Liga
Siguen los jaloneos y persiste la indefinición hasta en tanto no se lance
por fin la convocatoria para que los campesinos veracruzanos elijan a quien
será el dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos
del Estado de Veracruz.
Pareciera que el delegado especial Tomás Gloria Requena le ha encontrado
algún gusto a su papel de presidente en funciones y por eso se mostraría
rejego a que se nombrara y llegara quien lo habrá de sustituir en su cómoda
posición. He ahí una de las razones de la tardanza en echar adelante el
proceso de renovación del liderazgo de la Liga, que durante muchos meses se
mantuvo en una especie de limbo, con líderes de varias facciones peleando
violentamente por los despojos que dejara la última presidenta formal,
Bertha Hernández, quien se fue y descobijó a la agrupación campesina en la
que ella mandó y ordenó por mucho tiempo.
Ahora la tensión y el conflicto vienen por el lado del diputado local por
Chicontepec, Edgar Díaz Fuentes, quien quedó como una especie de encargado a
la salida de Bertha y no ha querido soltar la silla de ningún modo.
Ha llegado a tal grado la tozudez del chicontepecano que el delegado con
funciones de presidente terminó tronando contra él y habló de “abuso de
confianza y falsificación de documentos por parte de falsos líderes”, según
leo en la puntual nota que Claudia Montero escribe para alcalorpolitico.com,
el leído portal que tan bien dirige Joaquín Rosas Garcés.
Y por si hubiera algún asomo de duda, podemos leer ahí mismo que Tomás
Gloria Requena “dejó en claro que el diputado local Edgar Díaz Fuentes no
tiene ninguna representación en la Confederación, incluso dijo que no es
cenecista y no está invitado al Consejo Regional a realizarse en los
próximos días en esta ciudad.
"No juega ningún papel aquí, no está invitado, no es parte de la CNC. Es
un compañero diputado que representa al sector rural pero para efectos de la
CNC no tiene representación".
¿Así o más claro la quieren?
Obvio que el delegado se dio cuenta de que estaba yendo un poco lejos, y
le bajó unas rayitas a su acusación: "Nuestro amigo (Edgar Díaz) es un
extraordinario legislador, está haciendo su trabajo, pero si están
utilizando nuestro logotipo y nuestro nombre fuera de la ley, sí vamos a
actuar directamente, en contra de quien diga que él representa sin sustento
legal. No es uno, hay muchos, la gente habla y se queja."
Bueno, pues aún no hay fecha para la convocatoria y por eso siguen los
jaloneos de quienes se pelean las sobras del banquete campesino.
Y mientras tanto, un líder genuino, un luchador social honesto, Fernando
Hernández Flores -gente leal al gobernador Duarte y amigo cercano del
dirigente nacional de la CNC, senador Manuel Cota Jiménez-, sigue empeñado
en convocar a la unidad de los campesinos veracruzanos, en proponer
proyectos inteligentes para mejorar la productividad del agro estatal, en
impulsar la organización de la gente que trabaja en el surco para que le
vaya bien, como quisieron los padres fundadores de la Liga.
¿Qué tanto le buscan, entonces?
Sin tacto
El gurú y el
gobernador
Muchos pueden presumir en su vida de que conocen a una persona sabia, y
algunos llegan a tener la dicha de gozar de su consejo, su poderoso
intelecto y su conocimiento. Sus palabras son guía, estímulo, impulso;
orillan a la corrección, a la sapiencia, a la alegría de saber.
Yo puedo decir que me encuentro en esa tesitura.
Tengo un gurú al que le puedo preguntar casi todo lo que se me ocurra, y
sabré que tendré una respuesta a modo, brillante, inspiradora.
Obvio, no les voy a dar más datos de él, porque tampoco se trata de que mi
gurú termine siendo el de muchos… si de por sí ya anda muy ocupado con mis
ocurrencias y mis preguntitas (como él les dice).
A cambio de reservarme su nombre y sus datos personales, cuando se presente
la ocasión iré desgranando algunas de sus profundas sabidurías, muchas de
sus recomendaciones y hasta ciertas gracejadas, porque mi gurú tiene un
humor finísimo e inteligente.
Y la ocasión se presenta porque apenas hace un rato me eché una buena
platicada con él, y en medio de la charla aparecieron como tema los
requisitos que debía cumplir quien quiera ser un buen gobernante de su
estado (para los suspicaces, me habló de manera general, sin particularizar
en algún gobernador pasado o futuro, cercano o lejano, así que no traten de
encontrar semejanzas y diferencias en donde no las hay, al menos de manera
voluntaria).
El Gurú conoce con toda seguridad los trabajos de Ferdinand de Saussure, el
gramático suizo que creó la ciencia del lenguaje, porque empezó a manejarme
una lista de particularidades que contenía dos elementos antagónicos (muy
similares a las famosas dicotomías en las que basó su principio científico
don Ferdinand). Sin más, repito la lista de condicionantes que me dio
nuestro protagonista:
Un buen gobernador actúa; un mal gobernador duda.
Un buen gobernador administra; un mal gobernador hace grilla.
Un buen gobernador resguarda el fondo; un mal gobernador se recarga en las
formas.
Un buen gobernador nombra a los mejores en su gabinete; un mal gobernador se
rodea de sus cuates, aunque no llenen el perfil.
Un buen gobernador siempre está en su oficina trabajando; un mal gobernador
anda constantemente en la calle.
Un buen gobernador dice la verdad; un mal gobernador miente.
Un buen gobernador madruga; un mal gobernador se duerme en sus laureles.
Un buen gobernador se informa; un mal gobernador no sabe nunca lo que pasa.
Un buen gobernador es culto; un mal gobernador no lee libros.
Un buen gobernador descansa cuando es necesario; un mal gobernador nunca
deja de trabajar, aunque no haga nada.
Un buen gobernador no permite el nepotismo; un mal gobernador tiene una gran
familia.
Un buen gobernador acepta la crítica; un mal gobernador ataca a quienes le
critican.
Un buen gobernador es cercano a la gente; un mal gobernador es populista.
Un buen gobernador escucha; un mal gobernador grita.
Un buen gobernador cumple; un mal gobernador promete.
Sin tacto
PRI, Escuela de Cuadros
Aunque no lo quieran creer los indignados que manifiestan sus enojos
antigubernamentales en las redes, dentro del Partido Revolucionario
Institucional hay militantes convencidos, que tienen puesta la camiseta
tricolor y se asumen como priistas perennes.
Son los que han hecho carrera en el partido, y con esto digo que se
iniciaron desde la infancia, como entusiastas acompañantes de sus mamás o
sus hermanos mayores en las prejuventudes revolucionarias e institucionales.
Son los mismos que poco después, apenas conseguida la ciudadanía y el
derecho de votar, se transformaron en miembros del Movimiento, del Frente o
de lo que sea ahora, y se forjaron en la universidad política del mitin, del
acarreo, de la pega de volantes en los postes y la colgada de pasacalles en
donde se pudiera; los que supieron del perifoneo y se hicieron de una voz
potente a fuerza de gritos en las porras al candidato o al funcionario.
Y son ellos los que pasaron a engrosar alguno de los sectores: el
versátil popular, el bocabajeado campesino, el difuso laboral. O se metieron
de plano en alguna de las asociaciones: la Unidad Revolucionaria, la
organización que congrega a las mujeres, la Fundación Colosio, y ahí fueron
haciendo carrera, madurando su militancia en campañas de todo tipo: para
alcaldes, para diputados locales o federales, para senadores, para
Gobernador, para Presidente de la República.
Representan el escalafón irreprochable de los priistas de coraza, de los
leales (iba a poner “fieles”, pero ya saben…), de los que traen en el pecho
los colores de la bandera y en la cabeza la ideología que haya mandado la
línea de arriba, porque fueron antiimperialistas con Echeverría,
revolucionarios con López Portillo, semiliberales con de la Madrid,
neoliberales con Salinas, globalifílicos con el inútil de Zedillo,
opositores con Fox y Calderón, y ahora… ahora peñistas a ultranza, en lo que
se define lo que será el partido en este sexenio.
Todo eso y mucho más podrán aprender los jóvenes que con todo entusiasmo
se han inscrito y fueron aceptados en la renovada Escuela de Cuadros del PRI
de Veracruz, que han empezado ya su formación partidista de la mano del
esfuerzo de un militante prístino como Alfredo Ferrari, el actual líder
estatal, que con este programa de formación de la nueva militancia dejará
una herencia indeleble, a pesar de que no siga o a pesar de que siga al
frente de la dirigencia hasta que haya candidato a Gobernador y empiece la
definitoria campaña de 2016.
Aunque muchos no lo quieran creer, en esa escuela de los nuevos priistas,
que ya ha empezado funciones, se adoctrinarán (en el buen sentido del
término… y un poco en el malo pues) las nuevas generaciones que le darán
sustento al PRI de los próximos sexenios, al partido que tal vez vuelva a
ser oposición y tal vez consiga recuperar el poder más adelante.
Rafael Pérez Cárdenas, quien estuvo al frente de la Escuela de Cuadros
con Felipe Amadeo como dirigente estatal, me definió con su impecable humor
la función fundamental de esta instancia partidista:
—¿Qué para qué sirve la Escuela de Cuadros? Pues… ¡para que no se hagan
bolas!
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