Sin tacto
LIBELOS
Cuando alguien decide dedicarse al periodismo, que es algo que sucede por
lo general en los inicios de la juventud, la elección por lo general va
acompañada de los mejores deseos de informar con veracidad y apegado a la
realidad.
Difícilmente un mentiroso crónico, que los hay, toma el camino de la
vocación periodística, porque ésta exige honestidad, ética, moralidad.
Ser reportero o editor o columnista o articulista (para enumerar las
subdivisiones del ejercicio periodístico en orden de importancia y
aparición) infiere que hay un apego a ciertas reglas del juego de la
comunicación de masas, y que la más importante es decir siempre la verdad,
lo que se aplica también para la comunicación más íntima o privada.
Le doy vueltas al asunto porque en esta época navideña y de reflexión he
andado pensando cómo es posible que haya personas que se dicen profesionales
del periodismo y sean solamente unos charlatanes, que venden su pluma a
cualquier postor, siempre y cuando sea más o menos jugoso el soborno.
No, afectuosa lectora; no, afectado lector… no pienso seguirme aquí por
el camino de las buenas intenciones fabuladas, y menos me atrevería a tratar
de hacerme pasar por un ángel de la guarda de la verdad periodística, sobre
todo porque se me hace algo aburrido e inútil. Pero sí puedo afirmar que
nunca he publicado algo que no crea que es verdadero, aunque haya podido
equivocarme.
Puedo afirmar que en todo el tiempo que he dedicado al periodismo sin
dejar de hacerlo un solo día (no es lo mismo ser periodista durante 40 años
que haber sido periodista hace 40 años) he tratado -al menos en el terreno
del propósito- de buscar la verdad, de hallar la verdad, de decir la verdad,
de revelar la verdad.
La experiencia que me ha quedado en todos estos años, es que finalmente
cualquier comunicador termina diciendo “su” verdad -“porque todo es según el
color del cristal con que se mira”, que dijera Campoamor-, pero siempre su
verdad y nadamás que su verdad.
Y esos son los más y esos son los exitosos y esos son lo que acuñan el
tesoro mayor que se puede alcanzar en este oficio:
La credibilidad.
Trato de imaginar cómo piensa, cómo se justifica, cómo se perdona ese
seudoperiodista que es capaz de inventar lo que sea con tal de alcanzar
notoriedad.
Nuestro oficio trata de ser relatores de lo que sucede, de contar a los
demás la realidad. Así que si inventamos algo y decimos que sabemos lo que
no vimos, estamos yendo en contra de la naturaleza intrínseca de nuestro
arte.
Y ahí se pervierte la razón de ser de la profesión, y quienes hacen este
tipo de engendro no se pueden llamar profesionales, sino solamente
escritores de libelos, libelistas.
Bien decía Voltaire en francés, porque hablaba ese idioma: “Les honnêtes
gens qui pensent, dit-il, sont critiques, les malins sont satiriques, les
pervers font des libelles” (en versión libre al castellano, pero apegada:
“La gente honesta que piensa son críticos, los malignos son satíricos, y los
perversos escriben libelos”).
Yo no sé cómo pueden vivir así con su conciencia. O más bien pueden vivir
así porque no tienen conciencia.
Pero lo cierto es que la realidad y la historia terminan por ponerlos en
su lugar, aunque crean que se merecen la inmerecida fama de que por poco
tiempo disfrutan... y por sus obras los conoceréis.
Sin tacto
AUSENCIA LEVET
Un día antes del 18 de diciembre de 2015, cuando cumpliría 95 años, doña
Ausencia Levet Lambert decidió hacer definitivo su nombre. Acostada en su
casa y en su cama de Martínez de la Torre, se nos fue a un mejor lugar, en
donde seguramente estará gozando de la vida, masticando el chicle de
marqueta que tanto le gustaba y dándole vuelo a la plática, ella que era tan
buena charlista, con sus papás y sus hermanos y su marido que tanto quiso y
que se le adelantó sin querer hace más de 30 años.
Era la mayor de tres hermanas y la segunda de seis hermanos, y le pesaba
ser la última que emprendiera el viaje sin retorno, a donde ya se habían ido
Alfonso y Rubén y Julio, y en donde también está Irene. A los sobrinos Levet
nos queda todavía la tía Esther, que llena todos los lugares en donde estén
ella o su recuerdo con su bondad, su sonrisa luminosa y su carácter
inmejorable.
La tía Ausencia se llamaba así porque el abuelo, don José Onesto Levet
Lambert, estaba leyendo una novela cuya protagonista tenía ese nombre, y
como le gustó tanto la historia decidió eternizarlo en su familia
poniéndoselo a su hija primera. Pero… cosas de la vida, a la abuela Beatriz
Lambert se le ocurrió empezar a llamar a la nena por su diminutivo, y se
quedó Chita para toda la vida o, para sus 20 sobrinos carnales: la querida
tía Chita, y para sus tres hijos: la inolvidable mamá Chita, a quien
asistieron y acompañaron hasta el último día de su larga y entrañable
existencia.
Sé que Carlos, Arturo y Beatriz Galindo Levet están profundamente tristes
por la intempestiva y decembrina ida de su madre, pero también están
resignados y consolados ante la seguridad de que ella vivió como quiso,
cumplió su ciclo en esta vida y ahora se dispone a estar aún mejor en el
lugar en el que esté.
De doña Ausencia Levet Lambert nos quedan muchos recuerdos: su voz
femenina y cálida que era una caricia a los oídos de su vasta parentela; el
amor por sus padres, por sus hermanos, por su esposo y por sus hijos, que
nunca conoció la capitulación; su grata presencia que a pesar de los años
siempre recordaba su juventud hermosa de muchacha sana y bien nacida.
Este jueves 17 en Martínez de la Torre -que fue el lugar que eligió para
forjar su familia de gente honrada- la tía Chita regresó a ser abrazada por
la tierra que tanto quiso, a la que tanto le dio y que tanto le dio a ella,
según confesaba a las primeras de cambio.
La vamos a extrañar, vamos a sentir ese vacío cuando pasemos por su casa
y ya no esté para saludarnos con su perfecto acento de Coapeche, lugar de la
hacienda original de sus ancestros, en donde ella mantuvo su heredad y que
ahora conservan sus hijos, mis queridos primos Carlos, Arturo y Beatriz, a
los que les reitero la condolencia.
Ya no escucharemos la plática fresca y agradable de la tía Chita, pero al
pasar por la casita de siempre sabremos que está finalmente en donde quería,
y que no se quedó sola en este mundo, desde donde la extrañamos y le hemos
dado el último adiós…
Que te vaya muy bien, tía, lo mereces.
Sin tacto
EL PRÓXIMO: UN RETRATO HABLADO
Sigo el consejo de Joan Manuel Serrat de que la mejor manera de vencer
una tentación es sucumbiendo de lleno en sus brazos, y por eso me dejo
llevar por la costumbre que actualmente tienen muchos periodistas de tratar
de adivinar quién será el aspirante que llegará a ser el próximo Gobernador
de Veracruz, a partir del 1º de diciembre de 2016. Es decir, dentro de 350
días, que en términos de sueldos y prestaciones representa 23 quincenas, un
bono de marcha, y un aguinaldo y medio (el Gobierno del Estado terminó de
depositar este martes 15 la mitad de la gratificación de fin de año a sus
empleados y trabajadores, en tiempo y forma, uff).
Esta columna que nunca termina de agradecer a sus lectores que la sigan,
está en condiciones de hacer un retrato hablado de la persona que conducirá
seguramente los destinos de nuestra entidad durante los dos años que durará
la maxigubernatura.
Al igual que otros, mi columna y yo (es como decir “mi caballo y yo”)
recibimos línea desde las alturas, fuimos bendecidos con una línea directa
desde el pináculo mismo del poder, y estamos en condiciones que decir lo que
opinan, aman y odian, y hasta piensan y sueñan los funcionarios más
poderosos de la nación, ésos en los que recaen las decisiones más graves.
¿Que cómo será el próximo mandatario estatal?
Enlistaré algunos datos que nos proporcionaron en la más absoluta
secrecía. Ruego a la discreta lectora y al comunicativo lector que guarden
para sí esta delicada información y no se la cuenten a nadie, no sea que por
andar de hocicón su servidor, se le vaya a caer la oportunidad a esa persona
a la que desde ya le vengo apedreando con mis suspiros las rejas de sus
balcones, para ver si voltea a ver a el más humilde de sus seguidores y me
promete aunque sea un puestecito así de chiquito en la próxima
administración.
Me dice mi confidente que quien será el próximo Gobernador no nació en
ninguna de las magnas concentraciones conurbadas de Veracruz. Es originario
de un pueblo de mediano a grande, y sus paisanos le manifiestan un gran
afecto porque ha ayudado a muchos de ellos.
Nuestro personaje en su currículum ostenta haber sido (¿ostenta haber
sido?”, ya estoy escribiendo como ciertas grandes plumas de Veracruz, que se
caracterizan por su pésima prosa)… Mejor: en el currículum de nuestro
personaje aparece la Presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI como
uno de los puestos que engalanan su carrera (¡gracias a las benditas
prosodia y sintaxis!).
Otro rasgo en su hoja de servicios, éste de elección popular, es que
conoce lo que es sentarse en una curul como diputado.
Una más: se formó en la disciplina estricta de su padre, un hombre de un
origen específico, y cuyo origen le aportó precisamente su carácter férreo.
Aunque se mantiene dentro de los límites del peso, no practica ningún
deporte de conjunto. Ni beisbol, ni futbol, ni basquetbol.
¿Qué más? ¡Ah, sí!: tiene su lugar de residencia en el Estado de
Veracruz, aunque actualmente trabaja en el Congreso de la Unión.
Con eso ya se va descorriendo el velo, armando la figura del nuevo mesías.
Córranle, acérquense a él...
Aún están a tiempo.
Sin tacto
EL GURÚ: PODER Y VELOCIDAD
Lo veo entre triste y molesto. Acaba de leer la nota en su teléfono
inteligente y le ha producido esas dos sensaciones encontradas.
Y dije que en su teléfono inteligente porque es un hombre de su tiempo,
moderno, modernizado, que se entera de lo que pasa en el mundo a través de
las redes y de Internet. Contra lo que muchos podrían suponer por su
orientación hacia el pensamiento oriental, siempre me ha dicho que su parte
mística se conlleva perfectamente con su lado contemporáneo. Censura a
quienes, ya viejos, se pelean con la tecnología:
—Ya parece que un hombre y derecho -como la mayoría de los que conocemos
y son nuestros amigos-, muchas veces un especialista reconocido en alguna
área del conocimiento humano, no pueda registrar un nuevo contacto en su
celular o no atine a tener su dirección de Facebook o de Twitter o de
Instagram, o no pueda mandar un mail decente a un grupo de amigos, o no
alcance a usar el GPS para llegar a algún lugar desconocido. ¡Esas cosas las
puede hacer hasta un niño! Cuantimás un hombre o una mujer maduros e
instruidos.
La molestia y la tristeza persisten, aunque esta mente de inteligencia
maravillosa ha derivado la emoción hacia el análisis, y hace su catarsis a
través del pensamiento, como los grandes hombres.
—Pero lo que me trae enojado y triste —reconoce su estado de ánimo— es la
noticia del accidente que tuvieron cuatro auxiliares del senador Héctor
Yunes Landa, quienes la madrugada del jueves 10 se volcaron en la trágica
autopista hacia Coatzacoalcos, y perdió la vida uno de ellos, un muchacho de
apenas 26 años, Aldo Giovanni Ruiz Mejía, que era un joven sano y
trabajador, a juzgar por su edad, su apariencia y su oficio de fotógrafo en
una campaña que ha sido intensa, y en la que él cumplía a cabalidad.
Me miró intensamente, un suspiro voló entre sus ojos y le dio un toque de
humanidad a su mirada aguda e inquisitiva.
—Me da coraje que esto suceda porque es fruto de una concepción
totalmente errónea -y trágica ya muchas veces- del ejercicio del poder. No
sé por qué razón los políticos piensan que andar a altas velocidades en las
carreteras y vivir la vida de prisa es una consecuencia natural de la vida
de los funcionarios, estén en un puesto o no. ¿Por qué todo tiene que ser
rápido, muy rápido?
En la medida en que va hablando, El Gurú ha ido pasando del enojo a la
indignación, y puedo advertir que su razonamiento adquiere una mayor
claridad.
—Mira, el hombre más poderoso que yo he conocido personalmente y de cerca
fue don Fernando Gutiérrez Barrios, cuando era Gobernador de Veracruz, y su
vehículo circulaba a 40 kilómetros por hora en la ciudad y a 110 en
carretera. El Poder debería tomar esto en cuenta. ¿Por qué no emitir un
decreto que obligue a todos los vehículos oficiales a circular respetando la
velocidad permitida en calles y caminos? Con una medida así, no estaríamos
lamentando la muerte de personas productivas y en pleno auge de sus vidas.
Se levantó y se fue caminando casi sin despedirse… solamente alcancé a
escuchar una palabra que se difuminó como un estribillo:
—Lamentable… lamentable... lamentable…
Sin tacto
NAVIDADES DE ANTAÑO
¿Se acuerda la memorable lectora? ¿Recuerda el memorioso lector?:
“Ya va llegando diciembre y sus posadas. Se va acercando ya también la
Navidad. El año nuevo me traerá nuevas tristezas y por tu ausencia lloraré
mi soledad”… Don Javier Solís cantaba así por estas fechas hace muchos años,
mediados de los 60, en esa mezcla de bolero y canción ranchera que liaba con
un estruendoso ¡Ea!, mientras la música daba el respiro al cantante.
Sabíamos los que ya vivíamos en ese entonces que se acercaba la época de
los anuncios de Colgate Palmolive (“fabricante de Fab, le desea cordialmente
una feliz Navidad, una feliz Navidad, tantán”), del pavo que regalaban las
relojerías Cantú en Xalapa, de las ramas y los viejos, pero sobre todo del
disfrute del aguinaldo, con sus compras de ropa abrigada para el frío y
algunos juguetes que hacían la delicia de los chiquitillos.
Y la cena de Navidad, y la borrachera inevitable de fin de año en que
caían los señores grandes… y los muchachos entrones.
Misanteco de corazón, pero inmerso en una gran familia peroteña venida a
enorme en Xalapa, compartía la fiesta con 10 tíos carnales y algunos
políticos, y una cincuentena de primos hermanos que casi todos viven y
sobreviven (perdimos y extrañamos al querido René Villegas y al sacrosanto
Gonzalo González Barradas, orgullo de la Federal de Caminos, pero persisten
en nuestro recuerdo), la época navideña era el reencuentro con los
comerciales de buena fe, que casi te suplicaban que compraras su producto,
con las tiendas abiertas de par en par pero honestas aún, que no te ofrecían
gangas aparentes ni facilidades engañosas.
Cierto, no faltaban los codiciosos que iban con trampa tras los
aguinaldos -la naturaleza humana es de siempre ambicionar más y sin medida-,
pero ésos eran los menos, los pocos, que de inmediato eran señalados por la
fama pública: No compres en esa tienda, que venden productos malos o caros o
robados o sospechosos.
Las farolas y los adornos navideños traían un poco de calor y luz entre
la cerrazón de una niebla húmeda y despiadada, que sin embargo no alcanzaba
a quitarle la nostalgia (“saudade”, dicen los brasileños, con un enorme
sustantivo que quiere decir añoranza, tristeza y cierta felicidad al mismo
tiempo) a esa época llena de buenos deseos, de agradecimiento por un año más
de vida, de paz y armonía entre todos los hombres, como quería Jesús.
Pronto llegarán los aguinaldos y la Profeco insistirá con su módico
mensaje para todos los mexicanos de a pie -la inmensa mayoría-, de que hay
que tener cuidado al gastarlos, no derrochar y mejor invertir en cosas
necesarias… y llegarán también las compras suntuarias, los lujos
innecesarios, las embarcadas con tarjetas que muchos ejercen con la ilusión
de que son ricos por un momento, en desquite de tanta pobreza que hay que
aguantar todo el año (“Compre hoy y gástese su aguinaldo en otras cosas
igual de suntuarias e innecesarias, y pague hasta enero, cuando ya no tenga
un centavo”).
Llega diciembre… “y si una gracia el cielo a mí me puede dar, le pediré
como regalo un día de Reyes, besar tus labios y estrecharte junto a mí”.
Sin tacto
EL DISCURSO DE
AMADEO (2)
Y sí, Felipe Amadeo Flores Espinosa representa el modelo de cordura que
buscan los buenos priistas, los convencidos, los honestos con su
participación política.
Y sí, Vía Veracruzana es el vehículo ideal para representar lo mejor del
priismo, la quintaesencia de la militancia real.
Dejemos que la defina su propio fundador:
“Vía Veracruzana se ha manifestado en todo este tiempo como un espacio
abierto e inclusivo, que siempre da la bienvenida a la participación
política, sin importar credos o colores, con la única condición de compartir
el deseo de servir bien a Veracruz y a los veracruzanos”.
Los mil socios que llegaron por su propio pie a la comida decembrina, que
como cada año respondieron a la invitación y pagaron su boleto… esos mil
políticos veracruzanos, son también mil liderazgos repartidos en todos los
rincones de nuestra geografía política.
Cada cual en su terruño, en su pueblo o ranchería, en su colonia urbana, en
su grupo de influencia… cada cual, cada uno de ellos, tiene en la
faltriquera una historia de éxitos electorales. Son sin duda los mejores
operadores políticos, han sabido ganar hasta en las condiciones más
adversas.
La cereza de su pastel fue la elección para diputado federal en el distrito
de Huatusco en 2010, donde a fuerza de conocimiento, de convicción, de
lealtad, le ganaron al que se consideraba el invencible, el entonces
gobernador Fidel Herrera Beltrán, que puso todo el aparato del poder en
favor de la oposición para satisfacer un capricho y tuvo que tragarse su
orgullo ante la victoria inobjetable de Felipe Amadeo, que demostró los
alcances de su liderazgo.
De ahí que sus palabras fueron ciertas cuando dijo que “no somos producto de
la casualidad, ni de la improvisación, de cédulas ficticias ni de padrones
imaginarios, ni asomamos el rostro sólo al calor de los procesos
electorales”.
¿Cómo son los Viistas? Todos acuerdan con su líder en que:
“Nos gusta el debate. Siempre hemos aportado alternativas de solución y
hemos hecho nuestra parte. Ese debe ser hoy el valor de la política: el
respeto a la pluralidad para construir el futuro de Veracruz en la
diversidad, nunca en la confrontación”.
Amadeo hizo uso de la tribuna en esa comida que será igualmente histórica
para puntualizar, para aclarar, para revelar:
“Las cosas hay que decirlas en su momento, con valor y en su justa
dimensión, sin autocomplacencia, descalificaciones o linchamientos.
“Veracruz tiene asuntos pendientes por resolver, asociados a la economía
familiar y a necesidades sociales. Pero el futuro no debe atenderse bajo los
nubarrones del rencor o del revanchismo obsesivo.
“Lo debido es la puntual aplicación de la ley, cimentar el camino de la
mejora, atender demandas sociales y transformar la esperanza ciudadana en
resultados y desarrollo social”.
Vienen tiempos de mucho trabajo para los priistas veracruzanos, que intentan
mantener la hegemonía del PRI en el Gobierno estatal. La lucha no se
presenta nada fácil, pero cuentan con un gran aliado:
“En este proceso electoral, Vía Veracruzana habrá de participar como nunca
antes, con toda su fuerza, con toda su estructura y capacidad, con toda su
convocatoria.
Oigamos a su fundador:
“Vamos a estar en todas partes. Vamos a promover nuestra participación en
los procesos internos, en las campañas políticas, en la estructura
territorial, en la difusión del mensaje político, en el debate y en la
presencia en los medios.
“Vamos a estar donde haga falta una voz que proponga, que concilie y que
contribuya a desarrollar un proceso electoral con paz social”.
De ese tamaño es y será el actuar de la asociación más importante de
Veracruz. Que se cuiden sus opositores.
Sin tacto
EL DISCURSO DE AMADEO (1)
“Veracruz no es la patente política de grupos; Veracruz no tiene
dueño; Veracruz nos pertenece a todos”.
Es la voz de la experiencia. Es la voz de la congruencia. Es la voz de
la honorabilidad.
En todo este proceso de la sucesión gubernamental de Veracruz, queda como
un documento para el análisis y para la historia el mensaje que leyó Felipe
Amadeo Flores Espinosa en la comida de Vía Veracruzana, el sábado 5 en el
Museo Interactivo de Xalapa.
Entre las marrullerías de los que ven a la política como un negocio
sucio; contra los golpes bajos de los que sólo saben traicionar; frente a
las jugadas retorcidas contra la unidad y la concordia, las palabras del
fundador de la asociación política más importante de Veracruz resplandecen
con la fuerza de su calidad moral.
Por él habló la cordura, que tanta falta estaba haciendo en estos tiempos
tan revueltos, tan de todos contra todos.
Le dijo al Gobernador de Veracruz, a Javier Duarte de Ochoa:
“Hicimos compromiso con usted y sólo con usted, y en esa línea de
respeto, lealtad y confianza mutua le acompañaremos hasta el último día de
su gestión de gobierno, con una actitud de responsabilidad política y
congruencia, con la certeza de que somos sus amigos hoy y lo seremos
siempre”.
Desde su atalaya de político que ha surcado con éxito los mares más
embravecidos de la administración pública, Felipe Amadeo se ha erguido como
el líder fáctico del priismo histórico, como el modelo a seguir para quienes
vienen empujando desde su juventud y su ímpetu para obtener su lugar.
Vía Veracruzana, nos dijo, es “una organización política seria, de
compromiso, leal a principios y a su palabra, con una membresía real, viva,
vigente, de carne y hueso.
“Por ello afirmo que no somos producto de la casualidad, ni de la
improvisación, de cédulas ficticias ni de padrones imaginarios, ni asomamos
el rostro sólo al calor de los procesos electorales”.
Con su fundador estuvieron los asociados de Vía Veracruzana, ese día más
de mil, que representan la experiencia y el conocimiento de nuestro
provincianismo enriquecedor. Y jóvenes y mujeres que también aportan su
presencia y su fuerza.
Los socios de Vía… como decir la quintaesencia del PRI en Veracruz.
Son ellos prácticamente todo el escalafón del priismo veracruzano; son
ellos los que garantizan la unidad; son ellos los que tienen la opinión
certera sobre quiénes son los candidatos más adecuados en cada distrito; son
ellos los que saben hacer ganar las elecciones.
Oigamos a su creador: “Vía Veracruzana es fuerte porque respeta la
diversidad y reconoce la pluralidad; porque sabe convivir sin egoísmos. Vía
Veracruzana es una organización política que no chantajea con falaces
heroísmos políticos”.
Para donde se volteara, en esa comida que quedará para la leyenda, podía
encontrarse a un cacique bueno aunque regional, a un líder indiscutido de su
pueblo, a un viejo militante tricolor con todas las medallas colgadas en el
pecho de la imaginación.
Pero regresemos con el fundador y con su coherencia:
“Esta asociación propone y construye. Nosotros creemos, y hemos defendido
siempre, el derecho y valor de la libertad, especialmente la libertad de
pensamiento y la expresión de las ideas.
“Nos gusta el debate. Siempre hemos aportado alternativas de solución y
hemos hecho nuestra parte. Ese debe ser hoy el valor de la política: el
respeto a la pluralidad para construir el futuro de Veracruz en la
diversidad, nunca en la confrontación”.
Y mañana le seguimos…
Sin tacto
¿TODOS CONTRA TODOS?
El político del bando 1 contra el político del bando 2. El político del
bando 1 y el político del bando 2 contra el político del bando 3. Éste
contra los dos anteriores… y así sucesivamente (tal vez hasta llegar a 8
millones de bandos, uno por cada habitante de este estado).
Pero también el amigo contra el amigo, el socio contra el socio, el
compadre contra el compadre, el esposo contra la esposa, el hermano contra
el hermano, el hijo contra el padre…
Señoras y señores (¿o tendré que poner “las y los señores” para agradar a
ciertas feministas, tan recalcitrantes como ignorantes de la gramática?).
Señoras y señores, pues: el diablo anda suelto por estos lares, ante el
proceso de una sucesión estatal que, como ha ocurrido siempre, desata
pasiones, desencadena ambiciones, motiva rencores.
Al igual que sucede cada fin de sexenio, la perspectiva del cambio
despierta expectativas entre los muchos que se quedaron fuera en esta
administración. Y son muchos, siempre han sido muchos, porque hay más
aspirantes que cargos en el gobierno, sobre todo porque los que bailaron en
una de las fiestas quieren seguir bailando en todas, y así no hay
organigrama en que quepan, pues su número acumulado es legión.
En este adviento sexenal, a unas semanas de que haya humo blanco y
sepamos quién será el candidato del PRI y sus aliados a la gubernatura de
dos años, y que sepamos también quién será el abanderado de la coalición
PAN-PRD… en este adviento sexenal, decía, las pasiones explotan y se
multiplican.
Cunden la ira, el temor, el remordimiento, el espanto, sobre todo entre
los que han apostado su vida y su supervivencia a las instituciones
públicas. O mejor debería decir: a los presupuestos que manejan las
dependencias de gobierno, porque a muchos los mueven las ambiciones de poder
y la ambición de las riquezas.
Por eso tantos pleitos que se enciman hasta en el afecto de la sangre;
por eso tantos golpes bajos, tantas puñaladas traperas.
Muchos polítiquillos que le han apostado su corazón al azar y se los ha
ganado la Violencia, repiten nuevamente su cantaleta de pelear con los de
enfrente, e igualmente contra los de al lado, contra los de junto, contra
sus propios aliados y en momentos hasta contra su propio candidato. Pelear
por pelear, porque no saben hacer otra cosa.
Todos contra todos, en una vorágine que no tiene remedio y tendrá su
solución sólo hasta que haya candidato… porque entonces todos se tratarán de
agolpar alrededor de El Hombre, en particular los que no estuvieron antes en
su proyecto.
Así es la vida y así es nuestra política vernácula.
El amigo contra el amigo, el socio contra el socio, el compadre contra el
compadre, el esposo contra la esposa, el hermano contra el hermano, el hijo
contra el padre. ¿Y ahora hasta el periodista contra el periodista?
Pero a finales de enero sabremos…
Sin tacto
GUILLERMO ORTIZ MAYAGOITIA
En un acto que engalana nuevamente a todos los misantecos, sus paisanos,
la Legislatura estatal otorgó este lunes 3 la Medalla Ruiz Cortines a don
Guillermo Iberio Ortiz y Mayagoitia.
Y digo que nuevamente, porque hace apenas dos años la recibió otro
ilustre cachichinero: don Froylán Flores y Cancela, periodista non y maestro
de periodistas en Veracruz.
Obviamente se presta al sospechosismo el hecho de que el titular de la
Junta de Coordinación Política de esta Legislatura sea otro misanteco -por
cierto también muy galardonado en el ámbito de su competencia profesional-:
el profesor Juan Nicolás Callejas y Arroyo, pero la justicia de tales
otorgamientos se revela prístina ante la calidad de los galardonados.
Uno es históricamente el mejor columnista que ha dado Veracruz, Premio
Nacional de Periodismo, y yo diría premio “real”, porque tales distinciones
se han devaluado mucho, al grado que muchos que ni son periodistas las
ostentan ahora.
El otro fue ni más ni menos que Ministro Presidente de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación -el máximo puesto al que puede aspirar cualquier
abogado en México-, cargo que desempeñó con gran señorío desde el 2 de enero
de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2010.
A sus paisanos nos da mucho orgullo ver el gran éxito profesional de
alguien que creció entre los olores de nuestra tierra y los sabores de
nuestra cocina; es una delicia para nuestro regionalismo decir que desde muy
joven, Guillermo Ortiz Mayagoitia tuvo lo suyo y aportó al humor y al
ingenio señorial que cunde en todos los corrillos en donde haya dos
misantecos o más.
Froylán me dice que de niño todos le decían Mito (“por Guillermito”),
pero en todo caso habría sido un mito genial, por los alcances que ha tenido
en su fecunda carrera.
Nació y creció en una casona hermosa de la calle 5 de Mayo, que Carlos
Slim nos hizo el disfavor de tirar para poner ahí el edificio más horroroso
del mundo y afear -si es posible- la belleza secular del pueblo. Cuando uno
pasaba por la casa podía tener la suerte de escuchar a doña Lupita
Mayagoitia, la profesora, tocando el piano al que le sacaba las más bellas
notas. O si te asomabas estirando el cuello, verías a don Gonzalo Ortiz
jugando ajedrez, su pasión, con don Tano Gutiérrez, al que siempre le ganó
la partida.
Tiempos aquellos, recuerdos que se le agolparán a nuestro respetable
homenajeado.
Después de recibir la presea en el Congreso, Mito o Guillermo o el señor
magistrado en retiro don Guillermo Iberio Ortiz Mayagoitia, seguiría la
celebración con sus paisanos en un lugar ideal: el restaurante La Misanteca
de Xalapa, en donde va a tener oportunidad de saborear los cachichines que
tanto le gustan, y el pollo en chiltepín y los tamales de dedo y el chile de
bola y los tepetomates que fueron su delicia cuando era solamente un chamaco
que andaba por los andurriales de su tierra, y ni se imaginaba que iba a
llegar a ser un personaje tan importante, un misanteco tan distinguido, para
el que sigue siendo una distinción ser de su pueblo.
Y para darle el punto de seriedad a este asunto de misantecos -que somos
tan bromistas y a todo le buscamos el chascarrillo, incluido nuestro
galardonado-, culmino estas líneas con la consideración de que don Guillermo
ha sido un gran jurista, un estudioso inteligente y perspicaz del Derecho,
un jurista como pocos.
Me quedo con una frase suya que lo define en su actuación:
“La Justicia es un gran resultado colectivo, que depende no solamente de
los tribunales, sino también de las convicciones personales”.
Felicidades, Mito (con todo respeto).
Sin tacto
EL GRUPO DE LOS DIEZ
Fue una grata sorpresa. Como tal, inesperada.
Llegó Alberto Silva Ramos al lugar de costumbre en donde los lunes nos
reunimos a comer varios amigos, que nos hacemos llamar El Grupo de los Diez
(originalmente éramos ese número, aunque ahora hemos crecido a 17).
Esta vez el Presidente estatal del PRI era el personaje al que habíamos
convocado, pero junto con el amable saludo nos dijo que era muy probable que
nos acompañara también el Gobernador.
—Acabo de platicar con él, y le comenté que me iba a reunir con ustedes.
Me dijo que aún no había comido, que venía llegando a Xalapa y que le
encantaría estar con nosotros.
Javier Duarte de Ochoa llegó, convivió con nosotros, dijo lo que quería
decir, y como la mesa está integrada por puros reporteros, todos
aprovecharon la ocasión y publicaron la nota. Unos y otros relataron
concienzudamente lo que pasó en ese evento, como debía de ser.
Durante meses hemos venido haciendo este ejercicio, y han sido decenas
los personajes que han acudido a nuestra invitación.
Aparte de la anécdota, resulta peculiar que en las redes y en algunos
medios empezaron a surgir opiniones respecto de la conformación del grupo.
Desde los bien intencionados hasta ciertos malévolos, nos estuvieron
señalando de todo lo que a la imaginativa lectora y al candoroso lector se
les ocurra.
Las feministas nos acusaron de misóginos, de machistas, de que no
respetamos la equidad de género, de que formamos un Club de Tobi.
Algunos puristas nos censuraron porque no somos una asociación
debidamente integrada.
Otros, preocupones con lo que no les importa, nos dijeron que en el grupo
faltaban cinco o seis periodistas.
Bueno, allá cada quien con sus demonios… pero lo cierto es que el Grupo
de los Diez no es ni pretende ser una asociación de ningún tipo, ni una
Organización No Gubernamental (las llamadas ONG), ni -mucho menos- una
dependencia pública o algún organismo que reciba subsidios oficiales.
No aspiramos a representar a nada ni a nadie. No pagamos cuotas ni
manejamos presupuesto alguno. No impulsamos a nadie ni nadie nos impulsa.
Aunque en lo particular se podría dar o no el caso, en conjunto no somos
pepistas ni hectoristas ni duartistas ni silvistas… somos periodistas.
Somos periodistas, hermanados por nuestro origen de reporteros. Todos los
integrantes conocemos el olor de la tinta, el ruido de las prensas; hemos
sabido del hastío de los desvelos, de los horarios a destiempo y de los
domingos a solas en el trabajo mientras la familia nos esperaba en casa; en
muchos momentos de nuestras carreras, sufrimos la urgencia de entregar las
notas a la redacción; empezamos desde abajo en el escalafón del periodismo,
y seguimos insistiendo en permanecer en esta vocación atroz y gloriosa,
exigente y grata, hecha para héroes y locos, no más.
Como tal, como un grupo de amigos que se unen por el oficio y se reúnen
por el gusto, no tendríamos por qué requisitar equidades ni inclusiones
totales.
En cada caso personal, porque así lo hemos manifestado todos, estamos a
favor de la participación de la mujer, de que sea tomada en cuenta y
respetada en todos los ámbitos de la vida social.
En cada caso particular, no nos sentimos ni los mejores ni los únicos.
Hay muchos respetables compañeros a los que consideramos excelentes
periodistas, reporteros, columnistas.
Nosotros solamente nos juntamos algunos lunes a comer, y en cada ocasión
vamos convocando a un invitado, al que le exprimimos la información a fuerza
de preguntas…
Es lo que hacemos y nos hace ser.
No más.
Sin tacto
UN
AÑO
A las 00:00 horas de este martes 1 de diciembre de 2015 el gobernador
Javier Duarte de Ochoa entró al último año de su administración, el sexto
del sexenio, en el que deberán ocurrir las acciones definitivas de su forma
de gobernar, con las que empezará a enfrentar el juicio de la historia a
partir del último minuto del 30 de noviembre del año próximo; juicio que se
irá hilvanando en la medida en que el tiempo transcurra y se determinen con
toda objetividad -a partir de una observación con mayor distancia y más
calma- los límites y alcances del gobierno del doctor en economía por la
Universidad Complutense de Madrid.
A partir de ese momento restaron al actual Gobierno de Veracruz ni más ni
menos que 12 de los 60 meses que tiene todo el sexenio. E igualmente, 53 de
las 313 semanas; 366 (es año bisiesto, y un día más de gobernar cualquiera
lo aprovecha y lo agradece) de los 2,192 días; 8,784 de las 52,608 horas;
527,040 de los 3 millones 156,480 minutos, y 31 millones 622,400 de los 189
millones, 388,800 segundos.
Si bien hay algunos que opinan que para el destape del PRI a la
gubernatura faltan solamente dos meses, y que una vez que haya candidato el
mandatario en turno va perdiendo fuerza, lo cierto es que se es Gobernador
por seis años completitos, ni un segundo más (¿verdad que lo entendiste,
Fidel?), pero también ni un segundo menos.
Hasta que no llegue el último instante del mes de noviembre de 2016, en
Veracruz seguirá mandando el actual titular del Ejecutivo, y seguirá
teniendo el poder de la firma, y continuará con la rienda del destino
estatal en sus manos.
Que no se hagan bolas los acelerados; que no quieran ir contra el destino
los imaginativos; que no se les cuezan las habas a quienes creen que van a
triunfar ahora sí porque llegará el aspirante por el que suspiraron.
Resta también en esta administración el pago de 24 quincenas, dos
aguinaldos y un (¿jugoso?) bono sexenal para quienes dejarán el puesto, a
fin de que lo ocupen los nuevos hombres del poder.
Los funcionarios tendrán que decir adiós a sus oficinas, a sus
secretarias, a sus asistentes, a sus colaboradores, a sus choferes… a sus
camionetas, a sus viáticos, a sus vales de gasolina, a su teléfono celular
gratis… y casi seguramente a sus amigos y amiguitas -si tuvieron-, a sus
incondicionales, a sus familiares cercanos en la nómina… a sus sueldos,
sobresueldos y prestaciones… a su presupuesto…
Un año que se irá derritiendo entre las manos, como se evaporan los
amores que no son correspondidos o como se pierden las fortunas que no se
forjaron con esfuerzo, bien o mal habidas, no importa.
Un año veloz y evasivo para los que se van; un año lento y retardado para
los que quieren llegar.
Un año en el que el actual gobernante decidirá por su sucesor; en que
habrá una campaña con nuevas ilusiones y otras promesas; un proyecto
diferente, otra visión.
Y un hombre distinto, al que todos escucharemos mientras hable… mientras
el doctor Javier Duarte de Ochoa recupera el tiempo para sus hijos, que
crecieron tanto en tan poco, y junto con ese tiempo precioso, la
tranquilidad y la calma para disfrutar su vida de exgobernador joven y con
muchos proyectos hacia adelante.
Un año… y ya.
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