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Sin tacto

Sergio González y Levet

VICENTE BENÍTEZ

Cuando su jefe le dijo a varios miembros del equipo que se pusieran a caminar su distrito (como es la frase que siempre acostumbró decir en esos casos), el Oficial Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz, Vicente Benítez González, retomó su figura de Cid Campeador y se fue a recorrer las suaves montañas de la sierra de Los Tuxtlas, a navegar las aguas insondables de Catemaco, a sufrir y disfrutar nuevamente las pasturas y los calores.

Fueron años los que Vicente le invirtió a su tierra, con fines de semana hurtados a la familia, con esfuerzos desviados hacia el bien común de sus paisanos, con trampas de la fe que le permitieron mejorar un poquito aquí, un poquito allá, hasta que terminó por granjearse el reconocimiento y el afecto de la gente en aquellos rumbos mágicos y curanderos.

Por eso se le considera el seguro abanderado del PRI y sus aliados (es muy probable que en su distrito el AVE enarbole la bandera de la coalición) para buscar la diputación local de San Andrés Tuxtla, su tierra natal.

Héctor Yunes Landa ha dicho que para la definición de los candidatos a las diputaciones en su partido se tomará en cuenta, como él lo pregonó en su caso, el resultado que obtengan en las encuestas de conocimiento y de aceptación entre los ciudadanos que deberán votar por ellos.

“Valdrá el posicionamiento entre la población y los positivos que tenga un aspirante, para que quede definitivamente arraigado en las listas”.

En ese sentido, Benítez González lleva las de ganar en su distrito, en donde ha hecho una labor de hormiga que le granjeará, no los 170 mil votos del banco de la ilusión que presume Jorge Uscanga Escobar, sino la simpatía generalizada de los tuxtlecos, que lo llevará a la victoria y que además le sumará una buena cantidad de sufragios al candidato priista a la gubernatura en la elección del próximo domingo 5 de junio.

Político comprobadamente leal -que no hay muchos- y profeta en su tierra -también escasos-, Vicente Benítez adjunta a sus cartas como funcionario de Gobierno un notable currículum académico. Estudió la licenciatura en economía por la Universidad Veracruzana, donde ha sido un buen catedrático, y completó sus conocimientos con la especialidad en macroeconomía aplicada y el máster en economía con mención en macroeconomía por el Instituto de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, más una ingente maestría en gestión pública por el Instituto Tecnológico de Monterrey.

He aquí uno de los activos en el afecto y la confianza del Gobernador de Veracruz. Javier Duarte de Ochoa sabe que tiene en Vicente Benítez González a un amigo leal -que nunca fue fiel, si me entienden- y también el priismo tiene la certeza que en él hay un candidato que garantiza el triunfo y el acarreo de votos que tanto se necesitará en la campaña que se avecina, en la cual un sufragio a favor valdrá oro, y puede ser el definitivo.

¿De acuerdo?


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL PRIMO HERMANO

Tengo un primo hermano

Bueno, eso no es gran chiste, porque finalmente casi todos tenemos uno, de alguna manera, y no tuvimos que hacer nada que no sea tener un tío carnal y una tía política (o viceversa) que hayan estado dispuestos a procrear en su momento. Un poco de cariño y nueve meses de paciencia, y ahí está, ya tenemos un primo, como él nos tiene a nosotros.

Lo que sigue es tener asimismo una familia con toda una parentela en forma, con fiestas y aniversarios y funerales compartidos, y así se crea sin que nos demos cuenta una amistad fraternal muy intensa y fuerte.

Así que yo tengo un primo hermano y no es gran chiste. Pero mi primo y yo hemos sido muy unidos desde niños, crecimos juntos corriendo en los cuartos de la casa del abuelo, nos aburrimos con las mismas pláticas de los mayores en el hogar solariego y recibimos los mismos regaños de nuestros padres con las travesuras que hicimos.

Nuestros conocidos cuando nos ven, ya grandes y maduros, recuerdan las aventuras que vivimos juntos y celebran que hayamos seguido siendo tan unidos y que manifestemos de manera tan evidente el afecto que nos une.

Como se ve, mi primo y yo tenemos muchas cosas en común, pero nos une además que nuestras profesiones, con ser distintas, están estrechamente ligadas con la vida pública, es decir, con el ejercicio de la política (sea eso lo que signifique en México, ¡y en Veracruz!).

Y como ambos somos hombres públicos, nuestra relación de familiares se ha tornado pública también, por lo que no falta quien nos relacione a uno y otro en muchas de las acciones que hacemos, aunque no tengan nada que ver.

Mi primo y yo estamos unidos por la sangre indefectiblemente, pero también para el gran público estamos relacionados sin remedio, debido a que compartimos el mismo apellido.

Como primos, nos hemos llevado siempre bien… o no: en nuestro crecimiento también tuvimos algunos pleitos que no nos gusta recordar: cosas de chiquillos en pos del mismo juguete, o de adolescentes peleados por una misma piel que olía a jazmines y nos hacía sentir cosas que ignorábamos todavía, o de jóvenes que buscábamos abrirnos una oportunidad en la vida y nos encontramos con los caminos cruzados por intereses distintos…

…o de mayores, porque la vida no es muy seria en sus cosas y siempre nos pone trampas a la fe y al cariño.

Pero ¿les digo una cosa? Entre nosotros siempre ha triunfado la sangre.

Al fin de cuentas, después de aquellos pleitos que hemos olvidado y que en su momento fueron cruentos, hay que reconocerlo; después de ciertos alejamientos en el cariño y en la cotidianidad; después de ciertos enfriamientos en la relación familiar… siempre ha terminado triunfando el afecto, y a pesar del conflicto, y a pesar de lo que nos dijimos sin querer, y a pesar de los pesares, hemos terminado volviéndonos a encontrar, nos hemos visto, hemos recordado nuestra historia juntos, hemos hecho a un lado los rencores, y nos hemos saludado el uno al otro como siempre:

—¡Quiubo primo, ¿eh?

Como dice Serrat: “Dios y mi canto saben a quién nombro tanto”.

Sin tacto

Sergio González y Levet

CARTA A LOS SEÑORES CHEDRAUI

Aunque no tengo el gusto de conocerlos personalmente o de que me conozcan ustedes, me dirijo a ustedes porque hay un asunto en el que ambos estamos involucrados: de su parte, como propietarios de varias plazas comerciales en la localidad; de la mía, como un ciudadano de esta hermosa ciudad, capital de un igualmente hermoso estado.

Y obvio, el meollo es el cobro del servicio de estacionamiento, que han venido haciendo desde hace varios años en algunas de esas plazas.

Como en muchas otras cosas más para bien, Américo Zúñiga asumió su papel de mandatario municipal, y ha velado por el bienestar de los xalapeños, del mismo modo en que ha emprendido acciones decididas en pos del bienestar de la población.

Una de ellas ha sido propugnar la reglamentación para que en las plazas comerciales no se cobre por el servicio de estacionamiento, con lo que, desde su punto de vista, ha afectado sus intereses comerciales, pues significaba un ingreso adicional a los que ya tienen ustedes, muy significativos, en sus negocios de comercialización de productos y otros afines o no.

Hasta donde sé, la razón legal la tiene el joven alcalde, pues ha completado concienzudamente la normatividad para hacer valer el derecho de los consumidores al servicio de estacionamiento gratuito, siempre y cuando realicen algún consumo en los locales comerciales de cada plaza.

Imagino que ustedes ya tienen asesores que están analizando la situación, y buscarán la manera de emprender acciones legales en contra de la medida.

Tal vez tengan éxito… tal vez no. Pero eso es lo de menos.

Yo me dirijo a ustedes porque con su obstinación de seguir cobrando el servicio de estacionamiento aun cuando la reglamentación lo prohíbe, no sólo están actuando en contra de la ley, sino que se están ganando la reprobación de los xalapeños.

Hablo por todos cuando les digo que a nadie le gusta pagar por un servicio que la autoridad ha señalado como gratuito.

Yo entiendo su postura de comerciantes que consideran que ganar la mayor cantidad de dinero posible es lo crucial de su negocio. Y les concedo la razón en ese sentido. Pero…

¿No podrían pensar de otra manera en este caso especial?

Tomen en cuenta que Xalapa es el lugar en donde iniciaron sus fabulosos negocios. Muchos recuerdan la figura señera del patriarca familiar, don Antonio Chedraui Karam, en su modesta tienda de la calle Lucio, que creció a ser el primer súper de la ciudad y que fue la semilla de donde surgió el emporio que han terminado por construir. Hasta hay una calle importante y una estatua pública que recuerdan a este buen comerciante…

Pero ustedes siguen cobrando el estacionamiento cuando debe ser gratuito. Y la gente se enoja, y habla mal de ustedes, se los aseguro, y en una de ésas podrían hasta llegar a enfrentar un boicot ciudadano contra sus tiendas, con lo que saldrían perdiendo más dinero del que obtienen con esa medida indebida.

A veces perdiendo se gana. Y en su caso ni eso, porque si dejan de cobrar el estacionamiento no perderían nada, solamente dejarían de obtener un ingreso que a fin de cuentas es inmoral.

El ingreso indebido que están obteniendo de sus estacionamientos no los hará más exitosos, y menos atentará contra su emporio. Es una minucia ante sus grandes ganancias.

Ya son inmensamente ricos, y lo serán más porque sus negocios son florecientes.

Yo los invito a que piensen si no querrían ser también, en su tierra natal, queridos...


Sin tacto

Sergio González y Levet

…Y VIO HÉCTOR

Como era de esperarse, en el PRI veracruzano ha empezado a funcionar la maquinaria de la unidad, esa condición de “institucionales” que pregonan sus militantes ante cualquier decisión cupular. Así, una vez más las corrientes, grupos, asociaciones, sectores, organizaciones, liderazgos, se han empezado a agrupar en torno a quien fue designado candidato.

El grito tricolor ahora es “Todos somos Héctor”, que se suma al “Estamos listos” del aspirante que este lunes 25 se registró como único, que el martes 26 será aceptado como precandidato único también, y que el 13 de marzo será ungido como el candidato del partido para la gubernatura de dos años.

Estamos ante el espectáculo de la recomposición de fuerzas que cada seis años se da en el partido, cuando el equipo del ganador toma el poder y los miembros de los otros equipos buscan acomodarse con los mismos razonamientos y pretextos de siempre, que van de la desfachatez al cinismo:

1. “En verdad, yo siempre estuve con él, aunque por estrategia mostré simpatía por otro”. 2. “Si bien yo era de un equipo contrario, siempre que pude lo ayudé”. 3. ¿Qué yo apoyé a otro? ¡Nunca! Son mentiras que inventan mis malquerientes”.

La unidad priista en toda su extensión.

Monda y lironda.

[Y es “unidad”, no “unión”, porque la semántica tiene mucho que decir y revelar en este caso: “Unidad”, según el diccionario de la RAE, es la “Propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere”. “Unión”, por su parte, es la “Conformidad y concordia de los ánimos, voluntades o dictámenes. La “unidad” es un elemento esencial de un grupo, en el que no participa la voluntad; la unión implica una toma de conciencia. Los priistas siempre han formado parte de la unidad. Los priistas no van por la unión. Son “institucionales”, según su propia definición].

Esa unidad, ese aparejamiento de intereses y voluntades, es la fuerza que le permitió al PRI mantenerse 70 años en el poder.

Esa unidad, esa disciplina del pensamiento y el gusto, es la fuerza con la que recuperaron la Presidencia de la República 12 años después.

Esa unidad, ese acatamiento a la decisión mayor, es la que les permite juntar voluntades y recursos para ganar elecciones, sobre todo las difíciles y desesperadas, como pareciera el caso en Veracruz.

Pero este lunes 25 fue la fiesta de los priistas, recompuestos para mantener el poder en Veracruz.

Este lunes, señoras y señores, nació el nuevo líder para el priismo en Veracruz, y todos se alinean a su paso, indiscutido, omnipotente.

Este lunes 25 los tricolores veracruzanos, unidos, gritaron al unísono “Todos somos Héctor” y dijeron que “Estamos listos”.

Lo crucial de todo eso, es que la unidad funciona; que los priistas tienen un gen que los hace arrimarse cuando más necesario es para su supervivencia.

Está en su ADN.

La unidad en toda su extensión…

            …y al sexto día vio Héctor todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.


Sin tacto

Sergio González y Levet

HÉCTOR YUNES CON EL G-10 (3)

El inminente candidato del PRI Héctor Yunes Landa nos platicó sobre su visión general del estado que guardan las cosas públicas en Veracruz y nos adelantó la forma en que se propone enfrentar la solución de los problemas. En la comida con el Grupo de los Diez, completó la serie de cinco preguntas que le formulamos (y que le formularemos asimismo a los candidatos o precandidatos que acepten la invitación a reunirse con nosotros).

La tercera pregunta se refiere a la manera en que piensa conformar su equipo de trabajo, y la cuarta a si integrará su gabinete con veracruzanos o piensa pedir dispensas para nombrar a oriundos de otros estados.

“Será de veracruzanos”, nos dijo con un énfasis tal que seguramente se desilusionaron terriblemente muchos que ya se sentían con un puesto en la mano pero que -¡lo sentimos!- no son nacidos en este maravilloso estado o al menos hijos de nativos -a quienes la Constitución estatal considera paisanos, con todos los derechos políticos y legales-.

El ahora senador con licencia especificó que ningún funcionario de la actual administración repetirá en el puesto, y en esa reunión de reporteros hechos y derechos no faltó quien se apresurara a preguntarle qué pasaría entonces con Yolanda Gutiérrez Carlín, actual Secretaria de Protección Civil y comadre suya, muy cercana en el afecto y en el proyecto.

A botepronto, como lo sabe hacer, Héctor Yunes contestó que ella irá pero a otra posición del gabinete próximo, o -socarronamente- “puede ser la excepción que confirme la regla”.

Fue claro al decir que para integrar su equipo de trabajo contarán primordialmente el perfil y el currículum, y que los aliancistas (se refiere a los miembros de su asociación, Alianza Generacional, que han estado con él desde hace años y a los que ubica perfectamente, entre tanto hectorista hecho al vapor últimamente)… bueno, que los aliancistas tendrán mano solamente en el caso en que cubran los requerimientos profesionales, de capacidad y de experiencia, y que no haya algún otro aspirante con mayores merecimientos.

La quinta y última pregunta fue sobre el tono que él piensa imprimir a su campaña electoral. Ante el hastío de la sociedad por tanta guerra sucia y tantas paletadas de lodo de unos contra otros, hay un clamor creciente entre los ciudadanos, que piden una lid electoral sustentada en la civilidad política, en la ofrenda de propuestas y programas viables, en la prudencia a la hora de prometer y la sensatez a la hora de la confrontación con los otros candidatos.

Héctor Yunes no le responderá en términos bélicos a su primo Miguel Ángel, el seguro candidato de la alianza PAN-PRD. Insiste: no utilizará el discurso provocador de su consanguíneo, que se ha dirigido ya contra él mismo.

Tiene claro que en 60 días de campaña y con los topes de gastos que marca la normatividad electoral, es imposible visitar los 212 municipios. También sabe que los mítines multitudinarios ya no funcionan como táctica electoral, por caros e ineficientes.

Será la del candidato del PRI una campaña con énfasis en los medios de comunicación masiva; sin acarreos ni camiones contratados para llenar concentraciones populares. Habrá muchas reuniones de ciudadanos con el candidato en los parques públicos de las poblaciones, convocadas a través del perifoneo o la invitación puerta a puerta.

Eso es lo que nos contestó el precandidato del PRI. En reuniones con otros candidatos, en el G-10 les formularemos las mismas interrogantes, para que nuestros lectores puedan ir contrastando el discurso, las propuestas y la intención de cada uno.

Gracias por la paciencia.


Sin tacto

Sergio González y Levet

HÉCTOR YUNES CON EL G-10 (2)

Bien, de manera grupal, los miembros del Grupo de los Diez le formulamos cinco preguntas al precandidato del PRI a la gubernatura de Veracruz, durante la reunión que sostuvimos con él el martes 19.

La primera se refería a si había elaborado un diagnóstico o si tenía una evaluación sobre el estado actual de la entidad.

Las encuestas, que tan importantes han sido en sus propósitos, son su medio más relevante para obtener información. Y de una reciente concluye que lo que más preocupa a los veracruzanos es, primero, la inseguridad; segundo, la falta de empleo, y tercero, asómbrese, la falta de obra pública.

Para atacar esos tres problemas ya tiene soluciones, y así fue respondiendo a nuestra segunda pregunta:

Para la seguridad, se ha entrevistado con gobernadores que han sido exitosos en el tema, el de Yucatán y el de Nayarit. En su cabeza ya bullen propuestas como la de traer la gendarmería nacional desde el primer día de su mandato, establecer el mando único para todo el estado, invertir en tecnología -como las cámaras de vigilancia, que tan buen resultado dan, y poner en muchos lugares botones de pánico para alertar a los vecinos cuando se cometa un delito-.

Y ubicar a un especialista al frente del tema de la seguridad, intachable en su conducta, con objeto de que de inmediato pueda dar resultados tangibles a la población.

Para el empleo, la receta es sencilla: ofrecer las mejores condiciones posibles a los inversionistas de fuera y sobre todo de dentro del estado para que generen fuentes de trabajo.

Ojo: eso no quiere decir que se regale nada a nadie para que instale empresas en Veracruz, sino que se hagan buenas negociaciones en las que ambas partes salgan ganando, y sobre todo que le vaya bien a la clase trabajadora en la entidad.

Junto a lo que se logre dentro del gobierno del estado, hay obras grandes que aportarán un buen paso a la solución del empleo, como las ampliaciones de los puertos de Veracruz y Tuxpan, o las inversiones productivas que se han conseguido dentro del sector petroquímico.

Y en el problema de la falta de obra pública, Héctor Yunes Landa ve que es un asunto de escasez de recursos. “Difícilmente se puede hacer algo,” -comenta- “cuando está comprometido el 79 por ciento de las participaciones federales en el pago de la deuda”.

Sin embargo, ve muy buenas posibilidades en el caso de las obras inconclusas. Él tiene detectadas -le agradezco las cuentas precisas a mi amigo y colega Gabriel Arellano- 369 obras que no han sido terminadas: 97 puentes, 99 hospitales y centros de salud (entre ellos el Hospital “Doctor Camilo González” de Misantla), 93 sistemas de riego y 80 pozos.

Como la mayoría de ellas tiene un avance de construcción considerable, el seguro candidato del PRI considera que se necesitaría un esfuerzo no muy grande para finalmente ponerlas en servicio. Él es abogado de carrera y sabe que muchas de esas obras tendrían que pasar por un proceso judicial, pero está seguro de que encontrará los mecanismos legales que en el corto plazo le permitan acabarlas y entregarlas para su aprovechamiento a los veracruzanos.

Bueno, me he quedado con dos preguntas de las cinco iniciales, pero el espacio no da para más.

Mañana le sigo, con gusto.

Sin tacto

Sergio González y Levet

HÉCTOR YUNES CON EL G-10 (1)

En un ejercicio periodístico y de inclusión, los miembros del Grupo de los Diez tomamos la decisión de invitar en sendas reuniones a quienes serán los candidatos a la gubernatura de Veracruz en la contienda cuyo inicio ya es inminente.

Este martes 19, el primer convidado que acudió con nosotros fue Héctor Yunes Landa, quien el 25 de enero se registrará como precandidato único del PRI, y el 13 de marzo será ungido como candidato.

Obvio, en una reunión con tanto reportero las preguntas y los comentarios pulularon entre la mesa. Sin embargo, ya nos habíamos puesto de acuerdo antes en que presentaríamos a los candidatos una lista de preguntas iguales, para poder contrastar sus respuestas ante los mismos temas.

Las preguntas que ya formulamos al primer aspirante fueron:

1. ¿Ha elaborado un diagnóstico o tiene una evaluación de la situación actual del estado? En caso afirmativo, ¿nos puede dar una visión general al respecto?

2. ¿Qué propuestas tiene para emprender la solución de los problemas más graves y/o urgentes de Veracruz en los próximos dos años, en caso de que gane la elección?

3. ¿Cómo integraría su gabinete? ¿Con miembros de su equipo cercano, en negociación incluyente con grupos representativos o de acuerdo con perfiles?

4. ¿Sería el suyo un equipo integrado por veracruzanos? ¿O podría pedir algunas dispensas para nombrar a nativos de otras partes de la república?

5. ¿Cuál será su forma de abordar la campaña electoral y cuál será el tono de su discurso respecto a sus adversarios?

Si me permite la estoica lectora, si me da su licencia el apresurado lector, empezaré por referirme a los prolegómenos del banquete, y el día de mañana me dedicaré, lo prometo, a dar cuenta lo más frugal y claro posible de lo que nos respondió el abanderado priista.

A la reunión en El Asadero 100 de Maestros Veracruzanos -que es la sede de nuestras reuniones que iniciamos hace casi un año-, el senador Héctor Yunes llegó acompañado del diputado Ricardo Ahued, lo que muchos interpretamos como una señal de que lo integrará a su equipo cuando gane la gubernatura.

Con él también, quien será su coordinador de comunicación social en la campaña y en el gobierno, como lo fue todos los años de la búsqueda de la candidatura, Esaú Valencia, gente de toda su confianza, como debe ser, y además periodista reconocido en el medio.

Otro amigo cercano lo acompañaba, Gustavo Filobello, que tiene segura una encomienda importante en el equipo del aún precandidato.

Héctor ya había estado en una comida con el G-10 el 20 de julio pasado, por lo que conocía la mecánica de estas reuniones. El encuentro fue cordial, ameno, y el invitado aguantó estoicamente todo el arsenal de cuestionamientos con el que llegamos, en esta ocasión, 12 reporteros metidos a periodistas.

Como se ve, fue un ejercicio de preguntas y respuestas, entre un profesional de la política y profesionales de la comunicación. Por esto último, no hubo de nuestra parte posicionamientos a favor o en contra del proyecto de Yunes Landa, y menos acercamientos de otro tipo que no fuera el interés informativo.

Héctor Yunes trae un plan de trabajo que ha venido madurando desde hace varios años, y por eso no duda cuando lo expone en todas sus aristas.

Pero eso lo veremos mañana, si me permiten…


Sin tacto

Sergio González y Levet

¡FUE HÉCTOR!

Este viernes 15 de enero ha seguido un paso más de la liturgia priista, con la emisión de la convocatoria para que se registre quien se considere con los suficientes apoyos y aprestos a fin de contender como candidato a la gubernatura de Veracruz, que como ya todos sabemos, es uno solo: Héctor Yunes Landa.

Así, a las 11.56 de la mañana fue colocado el texto de la convocatoria en el estrado correspondiente dentro del edificio partidista de Xalapa, y ahí se puede leer que el registro de precandidatos (que será uno solo) será el martes 25 de enero; que un día después se emitirán los dictámenes correspondientes (que también será uno solo); que del 7 de febrero al 12 de marzo será la precampaña, y que el 13 de marzo se hará la convención de delegados para ungir oficialmente al candidato, a Héctor Yunes Landa.

Como parte lateral de esa misma liturgia, Héctor es ahora el hombre más buscado de Veracruz. Todos lo procuran; todos reinventan los blasones antiguos de una poco conocida -aunque profunda- relación de amistad; todos quieren estar cerca de él.

La cargada jarocha en su expresión más exquisita.

Ganó la lid, y se merece este momento de euforia antes de entrar al trabajo arduo del proceso electoral, que ya tiene encima. Entre el regocijo y las felicitaciones, el inminente candidato sabe que no tiene tiempo que perder, como lo aprendió a través de los años de una carrera que supo de logros, de sinsabores, y hoy se ha coronado con el éxito mayor de haber conseguido el sueño más profundamente acariciado.

[En un acto de congruencia política, que le sobra, el presidente estatal del partido, Alberto Silva Ramos, quien fue un importante contendiente en este proceso, le ofreció su renuncia a Héctor Yunes Landa, para que disponga del espacio como mejor le convenga a su interés de candidato. Ya veremos si ocurre o no ese movimiento.]

Junto a Héctor Yunes, su esposa y sus hijas y su hijo, los hombres y mujeres de su equipo real, los hectoristas de antaño, los cercanos en el afecto y en el proyecto, celebran la victoria en la que colaboraron con tanto énfasis, con tanto sacrificio, con tanta chamba.

Junto a él, muchos hectoristas añejados artificialmente, hechos al vapor, se quieren subir al carro del triunfo, se ostentan como simpatizantes de viejo cuño.

Junto a él, quisieran, muchos que apostaron por otros nombres y por otros equipos ahora pretenden dar el chaquetazo, hacer el salto de la muerte, prevaricar.

Es la naturaleza humana, qué le vamos a hacer.

Mientras tanto, Héctor Yunes el elegido, el inminente candidato, se prepara con su gente para construir las singularidades de ésta que será la madre de todas las campañas, en la que combatirá -es un decir- contra su propia sangre, contra el primo hermano querido.

Pero la política no es juego para señoritas delicadas (si me perdonan la expresión) sino un asunto que requiere de valor y valores, de inteligencia y sagacidad, de voluntad y trabajo.

De unión y de inclusión.

Héctor Yunes el candidato, me dicen sus cercanos, no se propone inventar el hilo negro sino aplicar su experiencia en procesos electorales. Ya en su momento iremos conociendo los detalles de su campaña, que será intensa, vertiginosa en la chamba y con muchas propuestas para gobernar bien a Veracruz.

Y ya veremos cómo permea entre el electorado.

Por lo pronto, la felicitación al vencedor, y con él a quienes siempre han estado a su lado, como los colegas Esaú Valencia, Pepe Valencia, Gustavo Cadena, y Carlos Abreu.

Están felices… se lo merecen. 


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL SER Y EL DEBER SER

“Dentro de lo que llamamos el mundo del ‘ser’ encontramos la realidad objetiva, es decir, las cosas u objetos materiales e inmateriales, las personas y los seres vivos en general. Fuera de esta realidad del ‘ser’ que es estudiada por la ontología, encontramos una realidad que denominamos la del ‘deber ser’ que es estudiada por la ‘deontología’ y que se ocupa de determinar cómo debe ser la conducta humana.”

Tomo la larga cita del texto de un curso de Derecho que ofrece la Universidad de Antioquía en Colombia porque nos permite definir y diferenciar el “ser”, la realidad objetiva, del “deber ser”, que es una realidad posible.

Con esto trato de ir a que en el ejercicio del periodismo actual, sobre todo en nuestro Veracruz y en estos tiempos de sucesión gubernamental, muchos periodistas se han dejado seducir por sus gustos, inclinaciones e intereses, y están escribiendo sobre el deber ser, la posibilidad, en lugar de informar sobre el ser, la realidad, que es la función primordial que tienen de los medios de comunicación.

Parece que es una mayoría la de los textos que en lugar de informar lo que es, se ocupan de lo que sus autores quisieran que fuera. Son notas que se publican en los medios impresos, que se leen en los noticieros de radio y televisión, o que se difunden a través de las redes sociales y los periódicos digitales.

Traicionan al oficio quienes se dedican a esa infame tarea de tratar de convencer a través de argumentos falaces y con mentiras inventadas por su afiebrada imaginación. Claudican de su calidad de comunicadores cuando olvidan ofrecer al público una versión honesta, profesional y apegada de los hechos, y se dedican a hacer propaganda en favor de quien consideran su gallo.

Algunos de ellos aducen falsamente que su interés es el bien común de los veracruzanos, pero en realidad solamente tratan de llevar agua a su molino.

Son las plumas que se venden. Se venden por dinero, por ciertas concesiones, por algunas consideraciones hacia su persona. Cambian las joyas de la realidad por las cuentas y los espejitos de su invención.

Son baratos.

Y acusan la paja en el ojo ajeno para tratar de ocultar las enormes vigas de su lamentable actuar profesional.

Son los que inventan mentiras y las dicen tranquilamente, sin pudor, sin límites.

Son los que ostentan blasones que no tienen o no merecen.

Son los que viven del engaño, los sobrados, los soberbios, los ignorantes.

A cambio, hay una pléyade de reporteros que creen en su misión, que se desviven por conseguir una información seria y fundamentada, para trasmitirla a sus lectores que creen en ellos.

La credibilidad es su divisa y su fuerza.

Faltan unos días para que se decidan finalmente los candidatos de los partidos y las alianzas que contenderán por la gubernatura de dos años.

Nos faltará ver todavía los últimos efluvios del espectáculo de los mercachifles de la información, de los farsantes del periodismo, que tratarán de seducir con sus notas inventadas, con sus falsas noticias.

Contra ellos solamente tenemos las armas de los reporteros honestos, de los buenos comunicadores, de los periodistas serios.

Los prevaricadores no harán huesos viejos.

Veracruz no los merece.


Sin tacto

Sergio González y Levet

DE ALIANZAS Y CANDIDATOS

A días de que haya candidatos partidistas e independientes debidamente acreditados y aceptados de acuerdo con la normatividad electoral, el cotarro sienta sus precedentes en la sucesión de Veracruz.

Los aspirantes se mueven en busca de ser finalmente los abanderados de sus partidos; los directivos de los partidos se mueven en busca de lograr alianzas que les permitan una mayor presencia electoral; los políticos se mueven en busca de colocarse con el que sea designado candidato, y los ciudadanos esperan que quede su favorito, para bien… de su persona y patrimonio.

La primera alianza que se ha cocinado es la del PAN y el PRD, después de la jugada de presión que se aventó Agustín Basave al presentar su renuncia como Presidente del partido al Comité Directivo Nacional, cuyos miembros se apresuraron a contentar a su dirigente, y acordaron ir juntos por lo pronto en dos estados, Oaxaca y Veracruz. Todo hace indicar que aquí el candidato será el panista Miguel Ángel Yunes Linares,

En contraparte, el PRI se apresta a ir en alianza con varios partidos de diferentes tamaños electorales: el Verde Ecologista de México, el Panal de los profesores, el PES de Gonzalo Guízar, el AVE de Alfredo Tress. Y también irá en unión de al menos dos asociaciones políticas con presencia en la entidad: Vía Veracruzana de Felipe Amadeo Flores Espinosa y Alianza Generacional de Héctor Yunes Landa -quien es un denodado competidor por la candidatura-.

Hay otros partidos con una presencia electoral menor, que sin embargo se han planteado ir con un candidato propio. Es el caso del Movimiento Ciudadano de Dante Delgado, que propondrá a Armando Méndez de la Luz, y de Morena de Andrés López Obrador, quien ya ha designado al diputado federal por Xalapa, Cuitláhuac García (a menos que cambie de opinión en un momento y designe a otra persona).

Hay que agregar que hay tres personajes que buscan ser aceptados como candidatos independientes: los ex panistas Gerardo Buganza Salmerón y Juan Bueno Torio, así como el ex perredista Elías Miguel Moreno Brizuela.

La elección, entonces, tendría dos alianzas y podría tener hasta siete candidatos.

Esa multiplicación de opciones beneficiaría electoralmente a la alianza encabezada por el PRI, puesto que los candidatos de la izquierda (Movimiento Ciudadano y Morena) más el independiente Moreno Brizuela restarían votos a la causa perredista, y los otros dos independientes seguro se harán con una buena cantidad de sufragios de militantes o simpatizantes panistas.

Si sumamos a los cuatro aspirantes que tiene el PRI y que firmaron el acuerdo de unidad (Alberto Silva Ramos, Erick Lagos Hernández, Héctor Yunes Landa y José Yunes Zorrilla) y si tomamos en cuenta también las aspiraciones hechas públicas y sostenidas hasta el momento de Jorge Carvallo y Tomás Ruiz, tenemos que hay 13 personajes que han levantado la mano como precandidatos: los siete priistas mencionados, más el pan-perredista Yunes Linares, más el elegido por Dante (Méndez de la Luz), más el elegido por López Obrador (Cuitláhuac García), más los tres independientes (Buganza, Bueno y Moreno Brizuela). Extrañamente (o no) ni una sola mujer aparece en esta lista.

En esos nombres está el de quien será el próximo Gobernador de Veracruz, por dos años.

La cosa es atinarle (para los políticos, los grillos y los periodistas que se sienten adivinos).


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL REGRESO DEL GRUPO DE LOS DIEZ

Este lunes 11 arranca nuevamente, ahora para 2016, la costumbre de las reuniones que durante el año pasado estuvimos sosteniendo varios periodistas que, unidos por la amistad y la coincidencia en el oficio, formamos en Xalapa el Grupo de los Diez.

Honor a quien honor merece: la idea de juntarnos periódicamente con funcionarios, políticos y todo tipo de personajes públicos para ametrallarlos a preguntas partió del colega José Ortiz Medina, director del periódico digital Versiones y autor de la leidísima columna “En corto… sin cortes”.

Allá a principios del año pasado, en un desayuno en el que estábamos Pepe, Manuel Rosete Chávez y yo, nos detalló su propuesta de hacer estas reuniones, en las que participarían periodistas reales y experimentados. Nos explicó también que, para impulsar una agenda semanal, lo conveniente era que se celebraran los lunes.

La verdad es que la excelente idea de nuestro colega prendió de inmediato en quienes lo acompañábamos, y nos contagió de entusiasmo al grado tal que ese mismo día ya estaban invitados a participar otros siete compañeros, con los que se conformó una lista con una decena de profesionales de la comunicación.

De ahí el nombre original de Grupo de los Diez.

Los convocados poseían ciertos rasgos en común. Primero, eran reconocidos periodistas, dueños de prestigio y aceptación. Segundo, todos estaban en activo. Tercero, cada uno había sido reportero en sus inicios y había trabajado (o lo seguía haciendo en muchos casos- en la redacción de un medio de comunicación de manera formal, cumpliendo los horarios inenarrables de este singular trabajo, y sufriendo los inconvenientes vitales y familiares de siempre tener que estar a deshoras en una chamba que exige el tiempo de mayor calidad y hace imposible que uno lleve una vida decente, en el sentido en que la considera la gente común.

Pronto nos dimos cuenta de que en el Grupo cabían muchos otros compañeros que compartían el amor por la tinta, la pasión ante la cacería de las noticias y ciertos otros gustos que es mejor no hacer públicos aquí (aunque, para los mal pensados, no tienen que ver con orientaciones de ningún tipo: política, ideológica, sexual, religiosa…). Así, el Grupo de los Diez creció a 13, a 15, a 17… y seguirá creciendo o no, en la medida en que todos los miembros en consenso decidan invitar a otros colegas que sean realmente periodistas, en el sentido más estricto del término.

Lo que sí insistimos todos en decir, es que como grupo no tenemos ninguna filiación, ni filias, ni fobias en conjunto. Vaya, ni siquiera compartimos alguna orientación hacia alguno de los precandidatos que la andan buscando dentro del PRI, tampoco en los otros partidos.

En verdad, la mayoría no se manifiesta por nadie, como corresponde a reporteros de razón y con oficio tan largo como corta es su cola dentro del medio.

Así que el Grupo de la Diez regresa, unidos sus miembros más que nunca… aunque, como es normal, haya algunos políticos a los que no les gusta ver a tantos reporteros puestos de acuerdo en algo, y consolidados en la amistad.

Que sea larga…


Sin tacto

Sergio González y Levet

SE VA ELÍZABETH

El 14 de diciembre pasado, la licenciada Lorena Martínez Rodríguez hizo pública su renuncia como titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, que tomó efectos a partir del primer día de este desesperanzador 2016.

Lorena irá a contender a su natal Aguascalientes, en busca de la candidatura de su partido, el PRI, para la gubernatura estatal. Lo hizo así para cumplir con la normatividad electoral, y para darse el tiempo y el espacio suficientes a modo de hacer campaña de tiempo completo en su tierra.

Bien por ella, que tiene muchas posibilidades de superar a su contendiente interno más destacado, el senador y ex alcalde de Aguascalientes -como ella misma-Miguel Romo Medina.

Para el ámbito veracruzano, esta decisión de la aguascalentense tendrá repercusiones en la delegación estatal de la Profeco, toda vez que Elízabeth Morales llegó a esta posición apenas hace algunos meses impulsada por su amiga Lorena, con quien la unen además varias coincidencias. Una de ellas, que ambas fueron al mismo tiempo alcaldesas de las capitales de sus estados natales: una de Xalapa y la otra de Aguascalientes, cuando consolidaron una amistad que ya venía de antes.

Al irse su protectora, Elízabeth queda colgada de la brocha y prontamente será retirada, porque no tiene otro asidero que la haga mantenerse en el puesto.

Y no lo tiene porque pesa en contra de ella la mala imagen que dejó entre sus paisanos xalapeños cuando fue presidenta municipal, al grado tal que tuvo una derrota estrepitosa cuando contendió por el PRI el año pasado para la diputación federal, elección que perdió ante un desconocido Cuitláhuac García Jiménez, hijo de un líder histórico de la izquierda local, Atanasio García Durán, lo que le valió ser nominado por Morena y le alcanzó para sacarse la lotería.

Pero de regreso con Elízabeth, tampoco ha tenido una destacada actuación como delegada estatal de la Profeco, no obstante que tenía todo el apoyo de su amiga íntima, la directora nacional, y por eso se prevé su remoción inminente.

Las delegaciones en Veracruz son un bocado apetitoso en este momento para muchas políticas y muchos políticos veracruzanos, que quieren llegar a la campaña para Gobernador incrustados en un puesto que les sirva de lanzadera para tratar de acomodarse en el próximo Gobierno estatal.

Tan sólo en el Puerto, están pendientes personas muy conocidas allá como Anilú Íngram Vallines, Sergio Pazos Navarrete y hasta Carolina Gudiño Corro, así que más temprano que tarde le dirán a Eli que ella sí está sola, y que tendrá que dejar su sueldo y su oficina para mejores ocasiones.

Pareciera que el futuro de la Morales está en la cercanía con Lorena Martínez, y no faltan los que aseguran que se irá a las tierras hidrocálidas no a disfrutar las intensas noches de la Feria de San Marcos (que tanto le gustan), sino a hacer talacha y campaña con su amigocha.

Ya está listo el mariachi en Veracruz para cantarle las golondrinas a la ex diputada federal, ex conductora de tv, ex alcaldesa y pronto ex delegada.

Adiós, Eli, y que te vaya bien allá tan lejos.


Sin tacto

Sergio González y Levet

LA DECISIÓN PRESIDENCIAL

A pesar de lo que quisieran los apresurados, a contrapelo de lo que inventan los mentirosos profesionales, opuesto al deseo de quienes ven que tienen las mayores posibilidades… contra todo eso, en el tema de la sucesión gubernamental de Veracruz y en el subtema, digamos, de la candidatura priista hay una decisión única, personal y exclusiva de la que pende todo: la del presidente Enrique Peña Nieto.

Democracias aparte, en el Revolucionario Institucional ha vuelto a permear la preeminencia histórica de quien es jefe del partido durante el tiempo que dura su mandato al frente de las instituciones nacionales.

En el PRI. El Presidente decide, y todos los militantes acatan la voluntad del Señor, arrimados a su convicción de que son “institucionales”, como a ellos les gusta definirse. Con ello, reafirman esa condición especial que sustentó (y sigue sustentando) por décadas la fuerza política y electoral del partido; esa condición que lo ha hecho permanecer en el poder (y hasta regresar) sobre la base de la unidad que surge cuando todas las fuerzas internas se acoplan y convergen en dirección a lo que haya marcado el dedazo, cuando de elegir a candidatos se trata.

Por eso la decisión presidencial es lo definitorio en la sucesión gubernamental de Veracruz (aunque la decisión bien puede ser dejar que a su vez decida quien tiene los hilos del mando priista en la entidad, que es el Gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa).

Ni el Secretario de Gobernación, con toda su fuerza política; ni los secretarios cercanos en el afecto del Presidente; ni el Presidente del CEN del PRI, con toda su sapiencia… nadie, nadie, nadie tiene el poder de emitir la decisión. Sólo el Presidente.

Aunque convengamos en lo afirmado en el paréntesis de hace dos párrafos, la fuerza presidencial otorgada por el sistema priista es tal, que cabría la posibilidad de que el factótum nacional decidiera dar un vuelco de última hora… y todo el partido se apresuraría a apoyar la medida, por más extraña y/o estrambótica que pudiera ser (“Si el Señor Presidente dice que una vaca debe ser el candidato, a una vaca apoyamos, y la hacemos ganar”, aseguran y cumplen los priistas).

Así que la voluntad que se va a cumplir en esta sucesión no es la de una aparente mayoría de militantes tricolores veracruzanos, ni se tomarán decisiones sobre la conocencia de una persona entre el electorado, ni se operará la refulgencia de los grupos al interior del partido.

No, no es el tiempo de los acelerados, ni de los marrulleros, ni de los mentirosos. Pero tampoco el de los honestos, los bienintencionados, los derechos.

Es el tiempo del Señor Presidente, y ya. Y nadie sabe (tal vez ni él aún) por dónde se va a dirigir su decisión. La tomará una vez que haya estudiado condiciones, y sopesado consensos. Será hecha, no se dude, con la mejor intención de que sea consecuente con el bien de Veracruz.

Tendremos que seguir esperando unos días, semanas más, con paciencia, con madurez… y con institucionalidad (para los priistas).


Sin tacto

Sergio González y Levet

AMÉRICO, EN LA FILA

(Sí, “en la fila”, porque “cola” se ve que nunca va a hacer, según me ilustra el gran colega Salvador Muñoz).

La foto refleja un momento cerca de las 8 de la mañana del lunes 4 de enero de este año del señor de 2016.

Veo a Américo Zúñiga Martínez, Presidente Municipal de Xalapa, parado muy formalmente en la fila, que a esas tempranas horas de la mañana ya sale del Palacio Municipal y llega hasta las mesas de La Parroquia, en el adjunto Edificio Nachita.

Está formado entre una señora muy bien abrigada con bufanda y todo lo necesario, y muy bien combinada con prendas en tonos morado y violeta. Atrás del joven munícipe está un señor de gorra, también blindado contra el helado viento, y conversa un rato amigablemente con él. Se nota que el vecino está a gusto en la plática que sostiene con quien representa la autoridad municipal de Xalapa.

Veo que Américo también está a sus anchas entre la gente del municipio que gobierna. No hay demagogia en su gesto… y le creo: es parte de su personalidad comportarse de manera sencilla y cercana con sus gobernados.

Y lo es por dos razones: porque su carácter es afable de suyo y porque es la educación que recibió desde la cuna: hijo de una pareja de docentes que conocieron el valor de la enseñanza, pues la ejercieron a plenitud profesional y familiarmente.

El maestro Guillermo Zúñiga Martínez (a quien tanto extrañamos desde el pasado 23 de abril, cuando partió a nuevos rumbos y entró al umbral de la historia veracruzana) ejerció su vida y su vocación de político dentro de un espíritu republicano que se condensaba en varias premisas firmes. Una, la busca de la honorabilidad como divisa; dos, la afabilidad en el trato con sus semejantes; tres, la política de cercanía y puertas abiertas para todos en cuanto puesto tuvo dentro de la administración pública; el respeto absoluto a las personas.

Por eso veo a Américo sin afectaciones entre la fila de quienes fueron a pagar el predial ese lunes 4 de enero, y hay en él sinceridad y confianza, seguridad y continencia.

A dos años de su mandato, cuando ha llegado exactamente a la mitad de él, su figura ha madurado y despierta credibilidad, simpatía…

He ahí una de las razones de las largas filas que se han estado formando ante las decenas de cajas que dispuso el ayuntamiento de la capital en varios puntos de la ciudad: la confianza en el alcalde depositada por su pueblo, que ha hecho que las personas se vuelquen a realizar el pago, con descuentos de 50 por ciento para los ancianos y de 20 por ciento para la población en general.

La otra razón de tan largas colas, es la larga tradición de los buenos xalapeños, que siempre han honrado su obligación de contribuir para el bien de la ciudad por la vía del impuesto más cercano a la población¸ ése que podemos ver reflejado en obras y servicios que son para todos.

Me gusta esta actitud afable de nuestro presidente municipal. Denota inteligencia, formación, educación y talento social… algo de lo que por años estuvimos ayunos quienes vivimos en esta hermosa ciudad.

Así como que da gusto (o menos pesar) pagar las contribuciones municipales en esta plena cuesta de enero.


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL ACTO AGRARIO

Pareciera que a muchos no les importa el acontecimiento que se conmemora este 6 de enero, que ha sido motivo para que muchos presidentes de la República emanados del Revolucionario Institucional vinieran al Puerto de Veracruz en Día de Reyes, en lo que se convirtió en uno de los eventos tradicionales del calendario cívico priista, de cuando era la dictadura perfecta.

Y no les importa, primero porque no saben de qué se trata y segundo porque muchos sólo están preocupados por saber quién será el candidato a la gubernatura por el partido tricolor.

Para los que están en el primer considerando, el 6 de enero se recuerda la promulgación de la Ley Agraria hecha por Venustiano Carranza desde el Puerto de Veracruz en 1915.

Por cierto, el texto fue responsabilidad de Luis Cabrera, un abogado, político, diplomático y escritor nacido en Zacatlán, Puebla, quien había sido un crítico demoledor contra el régimen porfirista y que publicó en El Hijo del Ahuizote, Diario del Hogar y El Dictamen.

Don Venustiano decretó esa ley en su carácter de Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos Mexicanos y Jefe de la Revolución, y se propuso como el marco legal desde el que se reconstituían los ejidos y se plasmaba el derecho de cada mexicano a tener una parcela, siempre y cuando la hiciera producir.

Carranza había fracasado en unir a las facciones revolucionarias durante la Convención de Aguascalientes de 1914, y lanzó esa la ley, que consta de nueve considerandos, doce artículos y un transitorio, con el fin de atraer la simpatía de los líderes agrarios que orbitaban alrededor de Villa y Zapata.

No hay que pensarle mucho para concluir que fue el antecedente para el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, elaborada en Querétaro en 1917.

Como un hecho significativo, ninguno de los dos presidentes panistas, Fox y Calderón, acudió a este evento en Veracruz, por la razón de que su ideología partidista chocaba con muchos de los principios emanados de la Revolución Mexicana.

Y bueno, para los que no se preocupan por este pedazo importante de nuestra historia patria y solamente ocupan su tiempo en bordar posibilidades sobre el candidato de sus ilusiones, lo cierto es que cada seis años, cuando habrá cambio de gobierno estatal, el acto agrario levanta expectativas.

No faltan los que creen que el Presidente de la República -en el caso muy probable de que acuda- dará ahí la señal clara y verdadera de quién será el próximo abanderado priista para buscar la gubernatura de dos años que empieza el próximo 1 de diciembre.

Lo creen porque ya sucedió una vez, cuando Carlos Salinas de Gortari trajo a presentar a Patricio Chirinos a sus paisanos veracruzanos como el seguro candidato y Gobernador en la ceremonia de 1992.

Pero un destape de tal tipo solamente ha sucedido una vez en la historia, y no se aviene con el estilo personal de gobernar del actual Presidente, Enrique Peña Nieto.

Así que mañana el personaje principal será la figura histórica de Venustiano Carranza, y el tema fundamental, la ley que promulgó, que cambió el horizonte del campo mexicano.

Lo demás son calenturas convenencieras.


Sin tacto

Sergio González y Levet

VOLVER

Empezar de nuevo los días cotidianos y entender que la vida es eso: el trabajo duro y fecundo, la friega permanente y los momentos breves aunque excelsos en que nos reímos, nos comunicamos, nos juntamos y nos amamos…

Comprender que la vida no es una vacación perenne porque el descanso sólo sirve cuando se hace para restablecer el cansancio de la labor honesta.

Entrar de nuevo a la oficina, al trabajo, a la responsabilidad, para volver a ser nosotros, los de entonces que dijera Neruda, y encontrar la satisfacción que deja hacer bien las cosas (o tratar de hacer bien las cosas).

Llegar con los recuerdos para siempre de los momentos gratos, pasados por lo general con los familiares queridos, con los amigos verdaderos, con nuestros prójimos y nuestros próximos.

Ver fotos, videos, selfies; repasar el Facebook y las otras redes para encontrarnos a nosotros mismos, y encontrar digitalizados a todos los que conocemos y a muchos que no conocemos… y ver que ellos la pasaron bien, también, y que al final todos somos y hacemos lo mismo, porque la fiesta nos iguala (“Y hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano sin importarles la facha”, Serrat siempre).

Asimismo, repasar los gastos siempre excedidos, el aguinaldo que nunca alcanzó como hubiéramos querido. Bendecir la costumbre -en muchas partes del sector oficial y en algunas del privado- de que hayan retenido la mitad del bono navideño hasta enero, con lo que nos queda el recurso de tener recursos para afrontar de mejor manera la cuesta insalvable de este mes negro, oscuro, desesperante, con sus 31 días que hacen de la segunda quincena un martirio digno del purgatorio.

Regresar a ser quienes somos, reconocidos, saludados…

Tornar igualmente a padecer a nuestros demonios, a nuestras bestias negras, a quienes creemos que no toleramos pero en realidad hemos soportado siempre. Aguantar de nuevo sus tonterías, sus impertinencias, sus insensateces.

Todo es equilibrio: estamos nuevamente entre los sabios y los mentecatos, entre los inteligentes y los imbéciles, entre los simpáticos y los insoportables, entre los amigos y los enemigos.

La vida es así, y así hay que vivir la vida.

Y soñar, que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Pero también parte de nuestra realidad, de nuestra vida, de nuestro devenir. Sin ilusiones, no seríamos nada, no podríamos nada, lo lograríamos nada.

Regresar a lo burdo, a la grilla, a la politiquería.

Retornar a lo sublime, a la honorable política que consiste en buscar el bien de todos… y, según el caso, al periodismo añorado, vocacionado, anhelado, o a la profesión que cada uno haya elegido para su bien.

Empieza 2016 con augurios encontrados.

Arranca en Veracruz con el juego infinito de la adivinanza: que si será éste, que si será el otro, que si será aquél… como si sirviera de algo saberlo.

Por esta vez, en el terruño tendremos que decir: Felices dos años próximos.

Que así sea…

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