Sin tacto
MÁS DE LOS
TOPES
Como que me encariñé con el tema y como que
más bien se me quedaron algunas ideas y/u ocurrencias en el tintero (debería
decir “en el teclado”, pero este tipo de anacronismos saben tan bien a
nostalgia y a riqueza del lenguaje que prefiero no evitarlos), y por esa
razón sigo con el tema de los topes, de los que en el pasado “Sin tacto”
intenté hurgar en su idiosincrasia, si ese término se puede aplicar para el
caso de objetos (y si no, ¡viva la licencia poética!).
Como la lectora sabe y el lector sufre, hay
topes de varios materiales: concreto, asfalto, fierro, plástico, hule,
jarcia, y los hay de infinitas formas: en relieve, tipo pared, cilíndricos,
esféricos, cóncavos, convexos, etc., así como de tamaños que van desde el
muy accesible de unos dos dedos de mano de altura hasta verdaderas paredes
que llegan a 15 pavorosos centímetros.
Y por su outfit, son verdaderamente
versátiles: romos y discretos, martelinados, satinados, capitoneados…
Y se pueden encontrar de diversos colores
-aunque deberían estar pintados de amarillo brillante, los hay negros
invisibles, grises trampa, rojos oficialistas, azules igual, y del tono que
usted se quiera imaginar-.
Aquí podríamos parafrasear el famoso verso
de Emilio Pacheco sobre el mar eterno:
Digamos que no tiene comienzo el tope.
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.
Y son tan distintos los topes que nos echan
a perder la tranquilidad, el vehículo y el cuerpo porque no hay una
regulación nacional o estatal que precise cómo se deben construir estas
linduras.
El Reglamento de Tránsito del Estado de
Veracruz hace una mención muy general sobre el tema. Vamos al Capítulo
Segundo: “De las actividades prohibidas en la vía pública”, y ahí al
artículo 237 y a la fracción, que prohíbe “V. Instalar boyas, topes,
cadenas, plumas o cualquier objeto que afecte el tránsito, sin autorización
de la Dirección General, así como colocar objetos para apartar áreas de
estacionamiento, será infracción grave” (la bonita redacción quedó a cargo
seguramente de la Comisión de Prosodia de la SSP o de la Legislatura, si es
que existen).
¡Y nada más! Así que cualquier vecino puede
ir a recabar de la manera que sea una “autorización de la Dirección General”
y poner topes en donde se le pegue la gana, como lo hicieron las 93 personas
que mandaron a colocar un número igual de topes en los 60 kilómetros que
tiene la carretera de Banderilla a Misantla, pasando por Naolinco y
Chiconquiaco. Tal amenazante cantidad sólo es superada en ese largo y
sinuoso camino por el número de curvas (700) o de hoyos ("¿Cómo te llamas?"
le preguntó Jesús. "Me llamo Legión," respondió, "porque somos muchos.").
Si hubiera una NOM para los topes que los
obligara a tener “perfiles suaves de pecho de mujer” (Serrat), la vida de
los conductores y los pasajeros en México podría ser más exquisita, más
segura y más apreciada. Tal vez con unos topes más amables, la gente
terminaría por ser igualmente afable y no habría tantos desencuentros entre
los choferes. De igual manera, los taxistas y los camioneros serían mucho
más correctos (bueno, me refiero a los escasos que no lo son).
La otra sería
que se prohibieran definitivamente los topes, pero entonces cómo demonios
haríamos para que las y los cafres redujeran la velocidad, y dejaran de
poner en peligro la integridad o la vida de viandantes y pasajeros, y la
vida misma de la sociedad.
Sin tacto
LA FILU
2016 (1)
Dedicada en esta ocasión a Francia, a Miguel
de Cervantes y a los Diálogos por la Paz, la Feria Internacional del Libro
Universitario de la UV empezó el viernes 22 y culminará el domingo 1º de
mayo, en el Complejo Deportivo Omega de Xalapa (una más de las hermosas
instalaciones con que contamos los veracruzanos gracias a los Juegos
Centroamericanos de 2014).
Ahí está la cultura en pleno de Veracruz,
representada por sus mejores escritores, por sus investigadores que sí
trabajan, por los académicos de alto nivel con que cuenta la Universidad
Veracruzana, entre ellos la propia rectora Sara Ladrón de Guevara, doctora
en Antropología y con una vasta obra, reconocida por propios y extraños.
Además de la oferta excepcional de libros
con precios bajos, la FILU es un espacio para multitud de eventos
culturales, como presentaciones de nuevas obras de autores reconocidos, la
actuación de grupos artísticos de la Universidad y la entrega de varios
premios de concursos literarios, así como homenajes y reconocimientos como
el que esta vez recibieron, respectivamente, el historiador Jean Meyer y las
Patronas de Amatlán de los Reyes.
La Medalla al Mérito Universitario se viene
entregando desde 1999, y la han recibido reconocidos escritores, como Sergio
Pitol, Emilio Carballido, Carlos Monsiváis, Eraclio Zepeda y Felipe Garrido;
investigadores y especialistas de gran fuste, como Carlo Antonio Castro,
Arturo Gómez Pompa, Julián Adem Chaín, Ricardo Corzo Ramírez; personalidades
como el doctor José Sarukhan, Gilberto Guevara Niebla, Pablo González
Casanova, José Woldenberg, Miguel León-Portilla… todos entre una infinidad
de estrellas del mundo académico, cultural y científico, que han sido
reconocidos y reconocen la valía y la presencia nacional e internacional de
nuestra máxima casa de estudios.
Pero lo mejor de todo es que la Feria del
Libro se convierte en un espacio aprovechado por los alumnos de la UV, de
otras instituciones de educación superior del estado y de los otros niveles
educativos.
Es un gusto ver los pasillos del Complejo
Omega atiborrados de muchachos que buscan buenas lecturas; de estudiantes
que acuden a los eventos culturales y artísticos que se suceden
continuamente durante estos días, que son de elogio a las mejores razones y
a las mejores producciones del ser humano.
Por los devaneos de la intelectualidad
chilanga perdimos en Xalapa la oportunidad magnífica que representaba el Hay
Festival, pero por fortuna se conserva la tradición de esta Feria que cumple
23 años de celebrarse y que está considerada como una de las más importantes
del país en el ámbito universitario.
La FIL de Guadalajara es otro boleto, ya que
por su magnitud y sus alcances es la más importante que se celebra en el
mundo de la lengua hispana, pero guardadas las dimensiones, nuestra FILU se
puede comparar con aquélla en cuanto a los beneficios culturales que deja a
nuestra ciudad y sobre todo a nuestra juventud estudiosa y musical.
Vayamos todos a aprovechar esta oportunidad
de pasar un rato agradable, de darse un buen baño de cultura y de tener
acceso al maravilloso mundo de los libros.
Aún hay tiempo.
Sin tacto
DÍA MUNDIAL DE LA TIERRA
Leo en la página oficial de la ONU (http://www.un.org/es/events/motherearthday/)
y me asombro:
“Tema 2016: Los árboles para la Tierra
“El Día de la Tierra comenzó a celebrarse en los Estados Unidos de
América en 1970 y ahora se dirige hacia su 50 aniversario. El Día está
organizado por la Earth Day Network, cuya misión consiste en ampliar
y diversificar el movimiento ambiental en todo el mundo y movilizarlo
eficazmente para construir un medio ambiente saludable y sostenible, hacer
frente al cambio climático, y proteger la Tierra para las generaciones
futuras. El tema de este año tiene el objetivo de plantar 7,8 millones de
árboles en los próximos cinco años.”
Y digo que me asombro, porque plantar 7 millones 800 mil árboles en todo
el mundo en cinco años, es como para que cualquier técnico forestal o alguno
de nuestros sapientes indios que viven en las sierras veracruzanas se mueran
de risa.
Sepan la agropecuaria lectora y el agrícola lector que tan sólo en un
vivero de las faldas del Pico de Orizaba, ubicado en el municipio de La
Perla, en el rancho El Berro, propiedad del Gobierno de Veracruz, se
llegaron a plantar en un periodo de 12 meses casi 8 millones de semillas,
las cuales tuvieron un 90% de éxito y se convirtieron en 7 millones 200 mil
árboles allá por el año 2005.
¿Cómo entonces la ONU se ha puesto una meta tan reducida?
Bueno, el problema no es de falta de voluntad, sino de
mala traducción, porque acudo a esa misma página en inglés y leo: “With this
year's theme, looking forward to its 50th anniversary, it sets the goal of
planting 7.8 billion trees over the next five years”.
Ah, así la cosa cambia son “7.8 billion trees”, que bien traducidos al
castellano significan 7,800 millones de árboles para plantarlos los próximos
cinco años en todo el planeta.
Y encima, la buena noticia es que Veracruz va a recuperar su capacidad
productiva y en los dos años siguientes va a aportar cerca de 20 millones de
árboles a esa meta de la ONU.
Platico con el antropólogo Julio Eloss Moctezuma, que es un experto en el
tema forestal y el social conjuntamente, y me comenta que más que
reforestar, lo que se requiere es restaurar, que es un concepto más amplio
que implica la conservación de suelos, y con eso evitar las caídas brutales
de agua que provocan grandes daños urbanos.
Me dice don Julio que el factor fundamental de la restauración de los
bosques es que deben estar totalmente integradas las comunidades, hacer
conciencia para que el proceso lo realicen las personas que viven en el
entorno -los indígenas, de acuerdo con el origen etimológico del término-, y
así este tema ambiental se extiende a ser una solución para la falta de
empleo en nuestras zonas másmarginadas.
Bien por el Día Mundial de la Tierra, bien por la plantación de miles de
millones de árboles, pero mejor por los proyectos para integrar a las
comunidades campesinas eindígenas en un proceso productivo que fomenta el
arraigo y evita la migración a los Estados Unidos.
Sin tacto
CEDA EL PASO Y SEA FELIZ
No me canso de repetirlo a quien se me deje, y no me canso de repetirlo
en este espacio: si quiere vivir mejor en esta ciudad incomprensible, ceda
el paso y sea feliz.
Por eso es que digo: enfangado en el inefable tráfico xalapeño, entre
claxonazos y empujones de metal, pude advertir cómo, de vehículo a vehículo,
muchos conductores y sus acompañantes se entrecruzaban mentaditas y
mentadotas de madre con sus vecinos de desgracia y de carril.
El paso por las calles citadinas se ha convertido en una oda al derrame
biliar, en una endecha al estrés, en un ditirambo al revés que sufren y
padecen todos los ciudadanos metidos en esa trampa que se llama calle, en
nuestra sufrida y sufriente capital de Veracruz. Crea una mala reacción,
aunque tiene su parte buena.
Y digo lo de la reacción y lo de la parte buena porque en medio de la
ensoñación en la que se cae sin remedio durante los largos minutos de la
espera, entre un frenazo y el acelere con el que los más optimistas piensan
que avanzan y que se les permitirá llegar en tiempo y forma a donde vayan;
en esos largos minutos, decía, tuve el tiempo para que se me ocurriera la
idea ¿brillante? de que uno se enoja porque quiere, que todo es cosa de
actitud y de tomar las cosas con filosofía.
Y como es cosa de filosofía, se me ocurrieron seis premisas que aquí
pongo a consideración del respetable:
La primera es recordar que no hay manera de viajar rápido en las rúas
xalapeñas. La lentitud es inevitable en una ciudad con el doble o el triple
de los vehículos que puede soportar.
La segunda, que el tránsito tortuoso de nuestra ciudad lo hacemos peor
cuando todos queremos pasar primero y antes que nadie. Y a ello hay que
aumentarle el gancho al hígado repetido que significa andarse peleando por
un quítame esas pajas o porque el otro ya se quiere avilonear nuestro carril
o porque alguien se estacionó en doble fila o porque….
La tercera, que los agentes de vialidad no sirven para nada, más que para
elevar los niveles de estrés con sus silbatazos y sus incapacidades.
La cuarta, que los compañeros taxistas no tienen remedio, igual que sus
congéneres de los camiones urbanos, y es perder el tiempo tratar de hacer
que comprendan algo.
La quinta es que podríamos aprovechar el ocio para aprender alguna nueva
habilidad que se deje, como oratoria y declamación, algún idioma, o
memorizar las tablas de multiplicar al revés y al derecho o el directorio
telefónico de la ciudad de México. En verdad que da tiempo para eso.
La sexta premisa es que si uno deja de pelear por ganar lugares y se
resigna a que se va a tardar mucho tiempo en ir de una parte a otra,
finalmente va a llegar en el mismo tiempo que si se pelea contra el mundo de
los otros conductores, pero eso sí, llegará con la vesícula intacta y en una
de ésas hasta con una sonrisa en la boca.
Por eso le recomiendo una vez más, si me permite:
Ceda el paso… y sea feliz.
Sin tacto
MARINOS VERACRUZANOS
El 21 de
abril es una fecha muy importante para el Puerto de Veracruz. Representa la
cuarta H de Heroica porque ese día de 1914 los norteamericanos invadieron
nuestro país, y los cadetes de la asimismo Heroica Escuela Naval, junto con
muchos también épicos jarochos, salieron a defender la dignidad nacional,
cosa que no hicieron ni el poderoso ejército federal que comandaba el
dictador Victoriano Huerta, ni los contingentes armados de los jefes
revolucionarios, más preocupados por defender sus territorios regionales en
el norte y en el centro del país.
El teniente
José Azueta -hijo por cierto del almirante Manuel Azueta, director de la
Escuela Naval-y el cadete Virgilio Uribe perdieron la vida en este
enfrentamiento.Un cadete del ejército mexicano, Jorge Alacio Pérez, también
fue muerto por un francotirador gringo en el crucero de las calles Lerdo y
Hernán Cortés.
Hubo muchos
héroes anónimos ese 21 de abril y el día siguiente, porque algunas milicias,
los presos liberados y muchos ciudadanos opusieron una resistencia inusitada
frente a la fuerza militar extranjera, que atacó con artillería pesada y con
soldados muy bien armados y experimentados en el combate.
Fue una
acción militar y popular que llena de orgullo a los veracruzanos, porque
mostró por cuarta vez el sentido de sacrificio de este pueblo que sabe
sufrir y cantar… y defender el honor patrio.
[Las otras
tres H del Puerto son: 1ª. El bombardeo del ejército español desde San Juan
de Ulúa contra la ciudad, que empezó el 26 de octubre de 1821 y duró 18
días; 2ª. La resistencia el 28 de noviembre de 1838 contra los ataques de la
armada francesa durante la Guerra de los Pasteles; 3ª. La embestida de la
marina estadounidense el 22 de marzo de 1847, en la primera invasión yanqui
a México].
En recuerdo
de esa fecha histórica, cada 21 de abril el Presidente de la República en
turno acude a la ceremonia de jura de bandera y entrega de espadines a los
cadetes que cursan el primer año en la Heroica Escuela Naval Militar.
Es un evento
emocionante y hermoso, en el que se hace un desfile militar que relumbra por
la blancura de los uniformes y por la perfección de los movimientos
marciales de los orgullosos alumnos. Impactan también las salvas de
cañonazos en honor de los héroes caídos y de la presencia del jefe máximo de
las fuerzas armadas del país.
El pueblo de
Veracruz y los integrantes de la escuela naval de Antón Lizardo están unidos
por la historia, por el orgullo, por la valentía compartida y porque muchos
de esos de muchachos son porteños y son parte de la familia cercana de la
ciudad.
Curiosamente,
el lugar se llama así -nada que ver con su heroica historia posterior- por
el propietario de una barcaza proveniente de Niza, Francia, que encalló allí
en el siglo XVI. Yo creo que don Antón nunca se imaginó que su naufragio iba
a perpetuar su nombre de tal manera.
Este jueves
21, le toca en suerte al presidente Enrique Peña Nieto encabezar la
ceremonia, que es un ícono de Veracruz.
Sin tacto
EL DEBATE
Bien se vio Olmeca TV de Coatzacoalcos con la organización del primer
debate de los candidatos a la gubernatura de Veracruz, al que asistieron
puntualmente seis de los siete aspirantes.
Juan Bueno Torio, Armando Méndez de la Luz, Alba Leonila Méndez Herrera,
Alejandro Vázquez Cuevas, Héctor Yunes Landa y Miguel Ángel Yunes Linares
hablaron durante dos horas de sus propuestas en su papel de candidatos, y
como debiera ser lo normal en este tipo de encuentros, criticaron a sus
oponentes con todo lo que les dio la imaginación y la información, según el
caso.
Cuitláhuac García, de Morena, decidió no asistir, sus razones tendrá,
pero la idea general es que desaprovechó la oportunidad de dar a conocer su
proyecto (hay quien dice que llegaron a pensar en mejor mandar al debate a
la botarga de Manuel López Obrador que lo acompaña permanentemente, junto
con el propio Peje).
Obvio, el enfrentamiento mayor se dio entre los dos rivales menos
débiles, los que encabezan sendas coaliciones: Héctor y Miguel Ángel, pero
también se vio muy aguerrida Alba Leonila Méndez en contra de su excompañero
de partido Yunes Linares.
Los priistas dicen que el debate lo ganó de calle Héctor Yunes Landa,
porque le sacó a relucir la ropa sucia que le atribuyen a Miguel Ángel Yunes
Linares de su pasado priista, así como de su actuación como Secretario de
Gobierno de Veracruz con el gobernador Patricio Chirinos y como Director
General del ISSSTE con el presidente Felipe Calderón. Pero que lo más
importante fue la exposición que hizo de sus propuestas -viables y
razonables- para mejorar la calidad de vida de los veracruzanos.
Los panistas y perredistas aducen que Miguel Ángel Yunes Linares se
defendió bien de los señalamientos y que contraatacó con certeza, y de ahí
concluyen que se levantó como el ganador de este primer ejercicio de
confrontación de los candidatos.
Los petistas y toda la gente de Plan de Arroyos y mucha gente de Atzalan
y varia gente de Misantla, Martínez y Tlapacoyan están contentos con la
actuación beligerante y/o propositiva de Alba Leonila, y la declaran
vencedora.
La gente de Dante y la izquierda pensante opinan a favor de Armando
Méndez de la Luz, que hizo propuestas inteligentes como es él, aunque le
faltó la carnita de los señalamientos contra sus oponentes, que atrae el
interés del gran público.
Los familiares de Juan Bueno Torio y algunos de sus seguidores lo vieron
como el mejor del panel por su seriedad y su aplomo ante la cámara. Digamos
que si la competencia hubiera sido de histrionismo, habría obtenido el
primer lugar.
Gonzalo Guízar y los escasos seguidores del PES no se convencieron mucho
de la participación de su candidato el Pipo Vázquez (como que lo suyo son
los espectaculares, no la televisión), aunque como es de esperarse insisten
en que fue el mejor.
Lo cierto es que el verdadero ganador fue el votante veracruzano, que
tuvo una oportunidad inmejorable de escuchar de viva voz a (casi todos) los
candidatos, y así hacerse una idea mejor para tomar la decisión que dará
rumbo a Veracruz el próximo 5 de junio.
Y muy bien por la colega Yadira Gutiérrez Mateos, quien se condujo con
profesionalismo como conductora de este debate histórico, que fue posible
gracias al grupo de comunicación que comanda el ingeniero Arturo Luna
Modesto.
Que haya más como éstos.
Sin tacto
MÁS SOBRE LAS ENCUESTAS
Si me permite la paciente lectora, si acepta el resignado lector, sigo
con algunas ideas que ayer se me quedaron en el tintero (¿debería decir en
el teclado?) sobre el tema de las encuestas, de que tan bien nos ilustró el
doctor en matemáticas Héctor Coronel Brizio.
Precisamente él me decía que quienes trabajan diseñando los instrumentos
de medición para las empresas encuestadoras deberían tener una exigencia
similar a la que se le pide a los doctores, a los contadores, a los
ingenieros o a los abogados: que tengan un título registrado oficialmente
ante la SEP, que les permita ejercer su profesión. Y que se estén
certificando periódicamente.
De ser así, cada encuesta debería estar firmada y garantizada por un
especialista debidamente autorizado. Sólo así se podría conseguir que los
muestreos de opinión se convirtieran en verdaderas encuestas científicas.
Una buena porción de las actuales empresas que se dedican a los estudios
de opinión pública adjuntan a los resultados de sus productos la
metodología, el tamaño de la muestra, los estratos entre los que se realizó
y otros elementos de garantía, pero a la fecha no tienen ninguna
responsabilidad legal en el caso de que sus resultados sean amañados.
Tal vez el único dique de contención que tienen, es la necesidad de
mantener una cierta credibilidad entre el público, porque si sus resultados
no coinciden con la realidad de las votaciones pierden la confianza popular.
Hay muchos casos de encuestadores que elección tras elección se equivocan
garrafalmente, porque se comportan como los mariachis: tocan al son que les
pide el que les paga.
Una medida eficaz para terminar con este mal uso de las encuestas sería
que se prohibiera la difusión pública de sus resultados. A fin de cuentas,
son instrumentos para que los equipos y los candidatos sepan cómo va el
desarrollo de sus campañas, y a partir de esa información -valiosísima en
ese sentido, por cierto-, tomen decisiones para insistir o modificar sus
tácticas y su estrategia.
Por su parte, el Instituto Nacional Electoral (y en nuestro caso el
Organismo Público Local Electoral) podría poner requisitos mucho más
exigentes para otorgar autorizaciones a las compañías que quieran hacer este
tipo de trabajos.
Si la normatividad electoral federal y local es tan estricta con los
gobiernos y los partidos y las asociaciones y los candidatos en muchos casos
del proceso electoral (como los topes en el gasto de campaña, el manejo de
la publicidad, el tipo de objetos que se pueden distribuir entre los
ciudadanos), podría serlo igualmente con las empresas encuestadoras, que
estarían permanentemente en peligro de perder la autorización, en el caso de
que incurrieran en errores voluntarios en favor de algún candidato, y hasta
si tuvieran un yerro involuntario, debido a una alta exigencia de calidad,
que hoy no se ve por ninguna parte.
Dejemos que las encuestas hagan su labor científica, evitemos que se
vuelvan productos mercadológicos.
Y por lo pronto, no caigamos en el engaño.
Sin tacto
CUIDADO CON LAS ENCUESTAS
Las encuestas bien hechas y serias son un instrumento de medición
científico que sirve para tomar decisiones a partir de la información
obtenida. Parten de la teoría de la probabilidad y su característica es que
como están basadas en esquemas matemáticos probabilísticos, a partir de
ellas es posible establecer resultados que tienen confianza y precisión.
Pero el uso y abuso de la información surgida de encuestas se ha
convertido en un recurso mercadológico que utilizan varios candidatos como
una forma de convencer al público votante de que gozan de la preferencia
mayoritaria,con el objetivo de crear una inercia a su favor.
Platico con el doctor Héctor Coronel Bricio, siempre interesante en lo
que dice, y me revela los alcances, las limitaciones y las desviaciones que
pueden sufrir las encuestas electorales, tan de moda en estos tiempos de
campaña.
Bueno, el doctor Coronel no es un médico cirujano como lo fue su padre
tan recordado, el doctor Pedro Coronel Pérez,olo es su propio hermano Pedro.
No, don Héctor es actuario y tiene un doctorado en Estadística Matemática,
que logró después de estudiar arduamente en la Universidad Simon Frazer, en
la Columbia Británica de Canadá. Además es miembro del Sistema Nacional de
Investigadores en el área de ciencias físico matemáticas.
Así que sabe lo que dice sobre el tema. Y lo sabe como pocos.En adelante,
les dejaré su docta palabra.
Más que encuestas, lo que se hace mayormente son sondeos de opinión, que
pueden ser útiles a los equipos de campaña para tener una idea aproximada de
cómo va su candidato en la preferencia, pero que no son tan precisos ni
confiables como las encuestas científicas.
Una encuesta seria debe establecer la forma en que se recolectó la
información y debe responder a un esquema de probabilidades bien definidas.
Por ejemplo, haciendo una selección al azar de los encuestados, para evitar
el sesgo de la respuesta si se pregunta sólo a un estrato de la población.
La encuesta tiene que establecer -mediante métodos estadísticos aplicados
por especialistas en modelos de probabilidades- el grado de confiabilidad
del ejercicio, que generalmente debe ser de 95%.
Y una última característica es que debe especificar el grado de
precisión, es decir, en cuántos puntos porcentuales puede variar su
percepción (+ - 3, por ejemplo, lo que significa que si un candidato obtiene
un 30% en una variable, se coloca en un rango entre 27 y 33%; si la
diferencia entre dos candidatos es menor a la variación estimada, es cuando
se dice que están en un empate técnico).
Por otra parte, una encuesta puede tomar en cuenta una gran cantidad de
variables, que servirán para garantizar un resultado más certero. Mientras
más variables se apliquen, mayor precisión tendrá.
Estas variables pueden ser el género de los encuestados, su nivel de
estudios, su lugar de residencia, su condición económica, su edad, etc.
Y también es crucial el tamaño de la muestra. En el caso de las encuestas
electorales en Veracruz, lo recomendable es preguntar de 800 a 1,200
personas, y en el caso de que se haga por estratos, hacerlo con unos 400
ciudadanos por cada uno de ellos.
No faltan los que inventan encuestas y las tratan de disfrazar afirmando
que se utilizó algún medio científico en la aplicación. Sin embargoestos
fraudes son fácilmente detectables por un experto. Hay una validación, que
es la auditoría estadística, mediante la cual se detecta la congruencia y la
consistencia de una encuesta.
Así que una encuesta científica debe segur un estricto protocolo y usar
una metodología específica.
¿Cuántas de las encuestas tan publicitadas en estos días cumplirán con
estas exigencias científicas?
¡Cuidado con ellas!
Sin tacto
UNA CARTA A VERÓNICA (3)
Debo confesarte, estimada Verónica, que las
dos entregas anteriores tienen muchas partes en las que me ganó la emoción,
convertidas sobre todo en ejercicios de ingeniería sentimental, que igual
sirven porque tanto revelan.
Pero también es mi intención aportar a la
reflexión específica sobre la importante función que te espera dentro del
próximo Gobierno, que encabezará tu esposo, si el voto popular así lo
decide (perdón por el lugarzazo común, pero trato de atenerme a las
reglas del OPLE).
Como esposa, como compañera, como ¿cómplice?
-en el sentido amoroso del término- del político, del aspirante, del
precandidato, del candidato (y pronto del Gobernador, si el voto popular…
etc.), están demostradas con creces tu valía, tu viabilidad, el importante
soporte que le das.
No obstante, como presidenta del patronato
del Sistema DIF estatal tendrás que cumplir una función crucial y delicada
dentro de la administración estatal: la asistencia a los grupos vulnerables:
a los niños indemnes, a las valientes madres solteras, a los voluntariosos
discapacitados, a nuestros orgullosos indios -padres de nuestra cultura
milenaria y única-, a los dignos menesterosos, a nuestros queridos viejos.
[No entiendo mucho esa necesidad oficial de
usar eufemismos en el trato a esas porciones de la población, que lleva a
decirles invidentes a los ciegos, personas de la tercera edad a los viejos,
indígenas a los indios, personas con capacidades diferentes a los
discapacitados, y así por el estilo. Yo siento que cuando a alguien le digo
que es un indio o a otro que es un viejo lo hago con el mayor respeto al
idioma, a su condición y al orgullo que deben tener por ser lo uno y/o lo
otro: pero en fin…].
La asistencia social es el meollo del
asunto. Para mí, es la parte más delicada y exigente de la función pública.
El ataque a la pobreza y la marginación vienen aparejadas con la salud, la
educación, los valores, la vida digna.
A ti te tocará velar por esa parte. Lo que
tú y tu equipo hagan por nuestros vulnerables -que son, ay, tantos y tienen
tantas necesidades- repercutirá en todo la administración de tu esposo. La
vida digna empieza con un buen techo, con un hogar limpio y habitable, con
familias en las que hay respeto, pero también una alimentación adecuada, una
salud vigilada y una buena educación.
Veo que estás sumando a personas de gran
valía, como doña Sonia Sánchez de Chirinos, que será una auxiliar destacada
por su experiencia y su talento natural. Seguramente otras personas con
calidad similar ya están contigo y se irán sumando otras inteligencias,
otras pasiones, otros talentos.
Es duro ver las condiciones a que puede
llegar la miseria, ante esa terrible realidad sólo queda el trabajo inmenso,
pero también la buena disposición, el sentido del humor como una medicina
más (recordemos al doctor Patch Adams), la persistencia.
Y tu propia educación; educación en ambos
sentidos: la que adquiriste en casa directamente de tu madre (como pasa en
todos los buenos hogares, la esposa es la que educa inicialmente a los
hijos), esa formación que te hace ser empática, agradable, sencilla en el
trato, y la otra, la académica, la que recibiste en la escuela durante tus
largos años de estudio, que se completó con la experiencia de los empleos en
los que tan bien cumpliste.
Veo ante ti un enorme reto. Me gusta que no
te arredras y no pierdes esa sonrisa que ilumina tu rostro cuando te acercas
a los necesitados para ayudarles.
Tu responsabilidad, como para Héctor, es
inenarrable, pero tienes madera… y entusiasmo… y voluntad de servicio.
Te deseo -les deseo- éxito, mucho éxito,
pues todo será por el bien de Veracruz.
Atentamente.
Sin tacto
UNA CARTA A VERÓNICA (2)
Y sigo con mi carta, estimada Verónica:
Hace poco le preguntaron a Barack Obama, que es el hombre más poderoso
del mundo (si nos olvidamos un poquito del premier chino Li Keqiang), cómo
había llegado a ser un hombre tan exitoso y confesó que su carrera se
potenció a los 15 años de estar casado con Michelle, cuando se dio cuenta de
que para que siempre le fuera bien, tenía que hacerle caso a su esposa en
todo lo que ella le dijera.
Algo similar podría decir Héctor Yunes, pero aunque no fuera el caso, la
anécdota me sirve para caer en el tema de la importancia que tiene una
esposa inteligente (de la suerte del consorte, podríamos decir, al revés de
Sara Sefkovich en su libro que seguramente leíste hace años). Mucho
necesitará él de tu apoyo intelectual, de tu visión diferente a la suya
sobre las cosas del mundo -los esposos que se aman no se contraponen, se
complementan-, de que seas un roble cuando la tormenta está en su grado
mayor. Ya ha pasado antes, y sucederá mucho en estos 60 intensos e
inolvidables días de la campaña, e igual se presentará en los largos meses
del Gobernador Electo a la espera de la toma de posesión y más todavía en
los dos años que ustedes tendrán que hacer históricos porque a Veracruz le
falta mucho, aunque tiene inmensos valores que deberán ser rescatados con
empeño y trabajo, a golpes de sacrificio, con una gran mesura en el gasto.
Vamos, lo que una buena madre sabe hacer para conducir su hogar (porque
ustedes son las que mandan en casa, no nos hagamos).
Y, lo siento, debo mencionarlo, también te espera seguir pidiéndole a
Héctor que entienda, que comprenda -no es lo mismo-, el sacrificio que haces
por Veracruz… me refiero a Héctor Yunes de la Medina evidentemente, tu
pequeño hijo, que no puede disfrutar a su padre, a su amorosa madre todo el
día y todos los días, como cualquier niño ha querido siempre. A cambio, te
puedo asegurar que con tu ejemplo se convertirá en un hombre sensato,
productivo, ético, lo que se augura desde ahora al ver su cara de jovencito
serio.
Sé que tú y Héctor hacen malabares prodigiosos con sus agendas para poder
ir juntos al mercado, para pasar a recoger a su pequeño hijo a la salida de
la escuela., para hacer lo que hacen las parejas comunes y… comunes, como la
de ustedes.
Síganlo haciendo, si me permites el consejo (¡y prometí no darte
consejos!), porque si no, el torbellino del poder, la magia incesante de la
función pública, la generación espontánea de tantos y tantos problemas de la
gente que hay que resolver, los absorberá para siempre. Y podrán hacer
muchas cosas como autoridad, pero también tienen el derecho y la obligación
de vivir una vida como la de casi todos.
Ayer me encontré en la calle con mi esposa y me dieron unas ganas
inmensas de abrazarla, así que no me quedé con las ganas y nos fundimos en
un (casto) y entusiasta abrazo, de forma tal que un amigo pasó y nos gritó
que parecíamos novios a nuestros 32 años de casados.
No es consejo, pero sí recomendación: no olviden como pareja el amor; no
permitan que el poder subyugue sus sentimientos mejores.
Si me sigues haciendo el favor de leer esta carta, tendrás que dedicarle
otro tiempo mañana, porque una vez más se me acabó el espacio, y me quedan
varias cosas por decirte.
Te agradezco tu atención… hasta ahora.
Sin tacto
UNA CARTA A VERÓNICA (1)
Estimada Verónica de la Medina de Yunes, antes que otra cosa te mando un
saludo cordial y mi felicitación porque junto con tu esposo has logrado
cumplir tus sueños iniciales, y trabajan ambos para coronar la gran ilusión
de servir a Veracruz, que eso significa para ustedes ocupar puestos dentro
de la administración pública, como lo has declarado desde hace varios años…
y te creo.
Disculpa que te hable de tú, pero es que te veo tan joven y tan sencilla
en tu trato con la gente, que me nace hablarte con esa confianza (ya tendré
tiempo de hablarte de usted, cuando tengamos que guardar el respeto que se
debe a tu próxima investidura de primera dama de Veracruz).
Evito caer en la monserga de la gran mujer que está siempre atrás de un
gran hombre porque creo que una pareja bien integrada, de personas
inteligentes y bien intencionadas en la práctica, termina por convertirse en
un solo ser, sumado en sus capacidades, experiencia y conocimientos, con lo
que se llega a conformar en un ente poderoso.
Una mujer y un hombre en esas condiciones, se ayudan mutuamente a ser
mejores.
(Así me explico por qué veo ahora a un Héctor más mesurado aunque
enérgico, menos impulsivo aunque actuante, más maduro aunque lleno de
ilusiones; una versión mejorada del joven inteligente y echado para adelante
que conocí hace años -prefiero no decir la cantidad para no entrar en
números que nos inquietan, un poco más a mí que a él-).
Las personas mayores son muy dadas a dar consejos. Es parte del ADN que
traemos como especie, desde que los viejos en las cavernas enseñaban a los
jóvenes cómo cazar un mamut o cómo desbastar una rama para convertirla en un
arma. Pero como yo me siento joven de corazón y encima me hicieron el favor
de recorrer hasta los 65 años el inicio de la tercera edad, la de la
jubilación y los achaques, pues no pienso darte ningún consejo, que creo no
los necesitas, porque es obvio que las personas que triunfan en la vida y en
la familia van por un buen camino y no tienen que ajustar nada.
Si quisiera, no obstante, hacerte algunas consideraciones que me dicta la
experiencia sobre el transcurrir de algunos asuntos públicos, con el mejor
deseo de que te sirvan de algo, si decides tomar en cuenta alguna, o cuando
menos que las guardes discretamente en el baúl de los regalos inútiles pero
afectuosos.
Mira Vero -como te dice a gente del pueblo cuando te acercas a las zonas
marginadas, cuando hablas con los olvidados, cuando escuchas y te condueles
con las razones de la miseria-, ahora que estás metida en el torbellino de
la campaña, no hay mejor apoyo para un candidato que el de una esposa
sensata, prudente, integradora.
Que lo sea y que lo parezca, como la mujer del César.
Me gusta la confianza y el afecto que se muestran tú y Héctor cuando
acuden juntos a eventos, pero más me gusta la confianza y el afecto que
inspiras en la gente cuando haces campaña sin candidato.
Noto en tu voz y en tu persona: convicción, pasión, certeza. Crees en lo
que dices, sabes lo que dices, amas lo que dices.
Si algo te pudiera opinar al respecto, es: no cambies, ahonda en esas
virtudes, sigue ayudando a tu esposo como siempre lo has hecho. Por algo han
tenido tanto éxito y han logrado tantas victorias (tan imposibles que se
veían algunas, ¿verdad?).
Y bueno, en mi entrega de mañana trataré de terminar con lo que quiero
decirte, porque por hoy se nos acabó el espacio.
Sin tacto
DIF VERACRUZ, LA OTRA INTELIGENCIA
Hay dos tipos de hombres en el mundo: unos, los que admiten que sus
mujeres demuestran una mayor inteligencia y tienen una visión mejor sobre
muchos asuntos importantes de la vida, y otros, los que mienten.
Yo no soy de los que creo que la mujer sea en general más o menos
inteligente que el hombre. Considero que hay mentes brillantes de uno y otro
sexo, así como hay verdaderos ejemplares de tontos, sin que importe el
género.
No obstante, sí creo que la mujer tiene una visión diferente de la vida y
por consecuencia ve aristas en muchos asuntos que un hombre ni siquiera
alcanza a imaginar. Y eso es por varias razones.
Una fundamental es que las damas han tenido que luchar por milenios
contra la preeminencia del hombre, y que han tenido que dar una verdadera
lucha sin cuartel para ocupar espacios que por siglos les fueron vedados,
aunque se los merecían. Eso, en todos los órdenes de la vida, desde el
doméstico hasta el laboral, el social, el político, el económico, el
científico… uff, en todos lados.
Otra, es que la mujer al ser madre se convierte en una especialista en
resolver los más complejos problemas cotidianos, como educar a sus hijos,
cuidarlos en su hipermovilidad, salvarles la vida a cada momento y hacerlos
mujeres u hombres de bien. Esa actividad las hace veloces, potentes,
geniales e imaginativas (lo que creo que ya traen por naturaleza).
Sin duda, una buena madre es una gran ejecutiva.
Bienaventurado el hombre que tiene a su lado a una mujer inteligente, y
que sabe apreciar los inmensos recursos intelectuales con que cuenta, tan
sólo con escuchar y atender los razonamientos de su pareja., muchas veces
llenos de cordura, de astucia, de revelación.
Y la mujer que puede actuar con toda libertad y expresarse en todas sus
potencialidades, es portadora de una enorme productividad, tanto en lo
intelectual cuanto en lo pragmático...
Por eso vale la pena asomarse al DIF de Veracruz, en donde durante los
últimos cinco años y meses han campeado la inteligencia, la buena marcha y
la efectividad, gracias a que la Presidenta del Patronato, Karime Macías
Tubilla, ha hecho valer su capacidad y se ha dado su lugar para hacer de la
asistencia social una de las fortalezas del Gobierno del Estado.
Y para más, la esposa del Gobernador de Veracruz ha intervenido
discretamente en otros temas gubernamentales, lo que implica que varias
áreas han contado con sus opiniones diversas y certeras.
Señoras como Karime son las que mejor aportan a la lucha de emancipación
de la mujer, a un lado de feminismos a ultranza y de posturas irreductibles
en contra del hombre.
Hay una gran cantidad de veracruzanas que están dando la batalla por la
igualdad de los géneros. Luchan y se esfuerzan y ganan espacios.
Karime Macías representa un buen ejemplo de ellas, hay que reconocerlo.
Sin tacto
EL
GURÚ:
MANIFESTÓDROMO
Estamos tomando un sabroso café en el Bola
de Oro de Enríquez y de la familia Falcón Fernández, según tengo entendido.
El maestro saborea con fruición su expresso doble cortado. Él dice que es un
néctar de los dioses y lo demuestra con gestos de placer a cada sorbo. Lo
toma muy caliente, casi hirviendo, porque dice que así se debe consumir, y
sin azúcar. Cada quien…
—Mira, Saltita, ahí viene otra manifestación
que una vez más va a interrumpir el tráfico y echará a perder el día a
cientos de miles de personas que viven en esta ciudad, pues esta calle es
como la arteria aorta para el organismo humano, pues desde ella se irriga la
cantidad más importante de vehículos en un caso, como es el caso de la
sangre en el otro.
—Ni modo, maestro, vamos a tener que echarle
paciencia —le dije, conformado con que tardaríamos un buen tiempo en lograr
salir del centro de la ciudad, y más porque sobre el cielo se cernían unos
densos nubarrones que anunciaban una copiosa lluvia.
—Paciencia con los manifestantes, y
paciencia con la autoridad responsable de que se permita este caos (entre
tantos cambios reglamentarios, ya no sé si es el Gobierno del Estado o la
Dirección de Tránsito o el Ayuntamiento capitalino o el Comité de Movilidad
o como se llame). La verdad es que hemos perdido nuestra calle principal, la
que recuerda al general Juan de la Luz Enríquez, quien siendo Gobernador,
trasladó en 1885 los poderes del estado de Orizaba a Xalapa, convirtiéndola
en la capital de Veracruz.
—Todo un personaje don Juan de la Luz,
maestro, —no pude dejar de hacer alarde de mis conocimientos históricos—
porque fundó -con la ayuda del pedagogo Enrique C. Rébsamen- la Escuela
Normal Veracruzana, primera de su tipo en el país, y además construyó el
Parque Juárez y el Paseo de Los Berros, instaló los Talleres Gráficos del
Estado y puso en marcha el primer tren, que iba de Xalapa a Coatepec y
Teocelo.
—Pues el general Enríquez no estaría nada
contento con que su calle sea usada de tan malos modos por manifestantes de
todos los talantes, que con eso desordenan el tráfico vial de la ciudad
entera.
El Gurú se quedó pensando un momento, echó
otro trago diminuto a su café, y me concedió la idea que ya traía muy bien
pensada.
—En verdad que la calle Enríquez debería ser
convertida de plano en un manifestódromo, que es la verdadera vocación que
ha ejercido en los últimos años. Mira, estimado discípulo, no sería nada del
otro mundo convertirla en una calle peatonal, que prácticamente ya es, y
hacerle las modificaciones urbanas necesarias para que discurran por ellas
los quejosos de todo tipo, que semana a semana y día a día llegan hasta el
centro para colocarse en la Plaza Lerdo a gritar consignas contra el
Gobierno.
Otro sorbo al aromático líquido, y el
maestro concluyó:
—Se podrían poner atriles permanentes con
micrófonos, baños públicos para los manifestantes, sillas y mesas que sean
usadas como comedores, y hasta bancas convenientemente habilitadas para que
puedan ser convertidas en camas para los manifestantes que tuvieran que
pernoctar. Incluso, se podrían poner vestidores (o desvestidores) especiales
para las funciones que de tanto en tanto nos traen los 400 Pueblos.
—Y así, ni nos
haríamos ilusiones de que la calle principal es de los xalapeños —pensé yo.
Sin tacto
UNA HORA
DE VIDA PERDIDA
Cada año cuando se llega y cada año cuando
termina el horario de verano repito sendos textos en los que me opongo a
esta medida que nos afecta en una parte muy íntima de la vida: la del sueño,
el descanso y el reloj biológico.
Por eso, ahora que el pasado domingo tuvimos
que adelantar a forziori una hora nuestros relojes, yo vuelvo con mi queja:
Los tecnócratas de la Comisión Federal de
Electricidad y los cómplices que seguramente tienen en la administración
federal una vez más hicieron de las suyas, y el pasado domingo de inicio de
campañas políticas en Veracruz -después de una rápida promoción de sólo dos
días para dar a conocer el evento- nuevamente tuvimos que adelantar una hora
nuestros relojes, y perder 60 minutos diarios de sueño y descanso, todo con
el fin de que nuestro horario nacional no vaya a molestar los de aerolíneas
internacionales, bancos mundiales y organismos que se rigen por las
condiciones climáticas del norte del mundo, donde están establecidos los
países occidentales más poderosos.
Una vez más seguirán con la retahíla de que
el famoso horario de verano (que empieza en primavera y termina en otoño)
significa grandes ahorros para el país; ahorros que como ciudadanos comunes
y corrientes nunca vemos reflejados en nuestros bolsillos o en el recibo que
religiosamente nos pasa cada dos meses (o cada mes, si tuvo la mala suerte
de que le cambiaron el sistema de cobro) la Empresa de Clase Mundial. Lo
será por sus tarifas.
La CFE insiste en que mandó a hacer con
biólogos y otros expertos de la UNAM un estudio que demostró que el horario
de verano no afecta al organismo de los seres humanos. Ofrecieron esos
señores anónimos, doctas disquisiciones sobre la manera en que el cuerpo
humano se adapta de inmediato al cambio de horario.
Yo lo leí concienzudamente hace algunos
años, y desde entonces regaño a mi organismo porque no quiere hacer caso a
tan especializadas y estudiadas opiniones. Y es que mientras ellos dicen que
no, mis órganos dicen que sí, y el cerebro no alcanza a entender que se
tiene que poner a dormir una hora antes, ni el estómago atiende a que va a
comer a deshoras durante siete largos meses.
En fin, esta medida es una imposición de
tipo fascista, autoritaria, pues los ciudadanos estamos en indefensión ante
una orden dictada por el Gobierno (esperamos que al menos sea el mexicano),
que vuelve a ser impuesta año con año, aunque es creciente el número de
adormilados ciudadanos que se oponen.
¿Por qué no, en lugar de obligarnos a seguir
una medida oficial, mejor se nos invita a participar libre y
democráticamente en un ahorro nacional de energía logrado con la
colaboración de todos los mexicanos?
¿Por qué no, por ejemplo, mejor convocarnos
a todos a que apaguemos nuestros focos y nuestros aparatos una hora al día,
como lo hicieron los de La Hora del Planeta? Así, todos veríamos una
reducción notable en lo que pagamos, y sentiríamos que estamos participando
activamente, no como simples títeres, muertos de sueño y hambre.
¡No hay que
ser!.
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