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ESTADO DEL TIEMPO

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Sin tacto

Sergio González y Levet

TODOS POR VERACRUZ

El tamaño del desastre es inconmensurable. El saqueo no tuvo medida ni compasión. Si el Gobierno de Veracruz fuese una empresa, estaría declarado en quiebra.

No hay dinero… no hay dinero... no hay dinero.

No hay para pagar los sueldos de todos, ni los aguinaldos, ni los finiquitos o liquidaciones de los empleados que se tienen que ir para dejar paso a los nuevos -como es natural-.

No hay. No hay. No hay.

Y todos nos desesperamos, porque la economía del estado se sustenta en buena medida en el presupuesto público estatal. En Xalapa, casi toda, o toda…

Y al no haber recursos, al escasear el circulante, el aparato social se cimbra, la alegría ciudadana se desvanece, se pierde la esperanza.

De ese tamaño es el desastre que nos dejaron, un desastre que ahora debe componer el nuevo Gobierno, que tiene que arreglar el nuevo Gobernador.

Y no se ve por dónde.

Vienen pues medidas difíciles, tiempos aún más.

Sacrificios, estrecheces, deudas.

Como Winston Churchill ante el Parlamento inglés el 13 de mayo de 1940, enfrascada Inglaterra en lo peor de la guerra contra los nazis, Miguel Ángel Yunes Linares sólo nos puede ofrecer:

“Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.

Se necesitan muchos años de trabajo para que podamos resarcir la catástrofe económica. Javier Duarte y sus cómplices acabaron con todo, destrozaron la gobernanza financiera, descompusieron las instituciones. La ambición desmedida dio de lleno contra Veracruz, contra el futuro inmediato, contra los sueños del desarrollo.

Y “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.

Somos un pueblo con un Gobierno arrasado por la corrupción. Tenemos un Gobierno actual con problemas como nunca en la historia.

No hay para pagar sueldos, ni aguinaldos, ni bonos, ni compensaciones.

No hay. No hay. No hay.

Pero sí somos un pueblo con una gran fuerza. Tenemos la alegría como nuestro motor para imbuir ánimos. Somos muy ricos, aunque ahora nademos en la miseria.

Veracruz es cien veces más que la crisis de ahora. En nuestra historia, hemos superado pruebas igual de difíciles, igual de profundas. Y lo hemos hecho siempre con una sonrisa.

Al mal tiempo, buena cara.

Vamos a hacer valer lo poco que tendremos para celebrar en esta época navideña. Hagamos como en otras veces: de nuestra sangre y nuestra derrota un día de fiesta nacional.

Veracruz está abatido en sus finanzas.

Pero Veracruz está de pie, porque ya ha empezado a trabajar en la solución; en las soluciones, pues son muchas las que se necesitan.

Lo que viene es el sacrificio, las penurias, cierto, pero podemos surcar ese mar proceloso con el mejor ánimo, que siempre resulta un timonel efectivo ante la tormenta.

Ante el tamaño del desastre, la solución somos todos, trabajando unidos con un mismo fin.

Todos. Todos. Todos.

De todos los partidos, de todas las ideologías -que no es lo mismo-, de todas las religiones y todos los orígenes.

La unión es nuestra única posibilidad.

Déjenme ponerlo con mayúsculas: la UNIÓN.

Y el interés mayor de todos, que es Veracruz.

No el 2017, ni el 2018.

Sólo Veracruz.

Dejemos la esperanza.

PD. Con motivo del asueto decembrino, me permito dar vacaciones a los queridos lectores. Nos vemos el 2 de enero de 2017. Y que todo sea justo y bueno.


Sin tacto

Sergio González y Levet

CEDA EL PASO Y SEA FELIZ

No me canso de repetirlo a quien se me deje, y no me canso de repetirlo en este espacio: si quiere vivir mejor en esta ciudad incomprensible, ceda el paso y sea feliz.

Por eso es que digo:

Enfangado en el inefable tráfico xalapeño, entre claxonazos y empujones de metal, pude advertir cómo, de vehículo a vehículo, muchos conductores y sus acompañantes se entrecruzaban mentaditas y mentadotas de madre con sus vecinos de desgracia y de carril.

El paso por las calles citadinas se ha convertido en una oda al derrame biliar, en una endecha al estrés, en un ditirambo al revés que sufren y padecen todos los ciudadanos metidos en esa trampa que se llama calle, en nuestra sufrida y sufriente capital de Veracruz; crea una mala reacción, aunque tiene su parte buena.

Y digo lo de la mala reacción y lo de la parte buena porque en medio de la ensoñación en la que se cae sin remedio durante los largos minutos de la espera, entre un frenazo y el acelere con el que los más optimistas piensan que avanzan y que se les permitirá llegar en tiempo y forma a donde vayan; en esos largos minutos, decía, tuve el tiempo para que se me ocurriera la idea ¿brillante? de que uno se enoja porque quiere, que todo es cosa de actitud y de tomar las cosas con filosofía.

Y como es cosa de filosofía, se me ocurrieron seis premisas que aquí pongo a consideración del respetable:

La primera es recordar que no hay manera de viajar rápido en las rúas xalapeñas. La lentitud es inevitable en una ciudad con el doble o el triple de los vehículos que puede soportar.

La segunda, que el tránsito tortuoso de nuestra ciudad lo hacemos peor cuando todos queremos pasar primero y antes que nadie. Y a ello hay que aumentarle el gancho al hígado repetido que significa andarse peleando por un quítame esas pajas o porque el otro ya se quiere avilonear nuestro carril o porque alguien se estacionó en doble fila o porque….

La tercera, que los agentes de vialidad no sirven para nada, más que para elevar los niveles de estrés con sus silbatazos y sus incapacidades.

La cuarta, que los compañeros taxistas no tienen remedio, igual que sus congéneres de los camiones urbanos, y es perder el tiempo tratar de hacer que comprendan algo.

La quinta es que podríamos aprovechar el ocio para aprender alguna nueva habilidad que se deje, como oratoria y declamación, algún idioma, o memorizar las tablas de multiplicar al revés y al derecho o el directorio telefónico de la ciudad de México. En verdad que da tiempo para eso.

La sexta premisa es que si uno deja de pelear por ganar lugares y se resigna a que se va a tardar mucho tiempo en ir de una parte a otra, finalmente va a llegar en el mismo tiempo que si se pelea contra el mundo de los otros conductores, pero eso sí, llegará con la vesícula intacta y en una de ésas hasta con una sonrisa en la boca.

Por eso le recomiendo una vez más, si me permite:

Ceda el paso… y sea feliz.

Sin tacto

Sergio González y Levet

EL GURÚ: DIGESTIÓN JAROCHA

Terminamos de desayunar en el tradicional Café La Parroquia de Veracruz, y fue un banquete con todas las de la ley jarocha. Las ricas excelsitudes de la cocina veracruzana habían pasado por la mesa y reposaban ya en nuestros estómagos, que trabajaban al doble para procesar esa fiesta de masa de maíz, manteca, chiles varios y azúcar, que habían entrado combinados de manera deliciosa pero no por eso eran más fáciles de digerir: tortillas fritas en crudo, la masa revuelta con frijoles; picadas rojas, verdes y negras; cecina y longaniza; los huevos tirados… y luego el indispensable café lechero y varias piezas de pan dulce: canillas, bombas, banderillas.

Nos había llevado buena parte de la mañana engullir todo ese aguacero de sabores, y el calor ambiental se nos empezaba a acomodar en forma de sopor cuando el Gurú, más con la intención de mantenerse despabilado, me soltó su gracia, de modo que escucharan todos los comensales:

—Ve, querido Salta, por qué los jarochos tienen fama de flojos. Después de este opíparo desayuno, que es el habitual en estas tierras, el que consumen casi todos, ¡quieren que vayamos a trabajar!.

La risa nos contagió a todos los que estábamos en la mesa, y el filósofo -así lo considero yo, aunque él dice que en realidad es “anti-filósofo”- cerró su ocurrencia con una explicación, como lo hace a menudo:

—Después de este fiestón de sabor, el organismo está dedicado de tiempo exclusivo a procesar, aprovechar y convertir en lo debido el alimento con el que retacamos nuestro sistema digestivo. En verdad que es una tarea ardua y exigente. El estómago y nuestros intestinos laboran horas extras con el apoyo de sus auxiliares -el versátil hígado, el indispensable páncreas, la diligente vesícula biliar-, y en verdad que se debe hacer un gran esfuerzo para mover nuestra anatomía hacia la oficina y poner la mente a trabajar en cosas de provecho (lo único que le importa a nuestro organismo, es tener un buen provecho, je je).

No faltó en esa mesa de orgullosos oriundos quien dijera que no obstante, la comida local era propicia para tener un organismo fuerte y una vida intensa. “Y es rica en pescado, ¡puro fósforo!”, exclamó.

El maestro esperó a que bajaran las risas (el buen humor es postre infaltable en todos los banquetes jarochos), y concedió la razón en cierta medida al ocurrente:

—En realidad, los veracruzanos hacen por la mañana una comida con toda lógica, porque desayunan fuerte y así dan oportunidad a su cuerpo de que queme esas calorías excedidas durante todo el transcurso del día. El problema que da pie al número tan extendido de panzones y caderonas en estos rumbos, es que muchos, pero muchos, después de ese desayuno pantagruélico comen a mediodía como si no hubieran probado nada en tres días, y por la noche cenan con todas las de la ley. Las tres son comidas ricas en carbohidratos y lípidos, y por lo mismo productoras de obesos en grado mayúsculo.

—No lo dirás por mí, estimado compañero, —exclamó, lleno de picardía, un rollizo personaje que había comido como el que más— porque yo llevo un buen tiempo a dieta. Mira, son las once de la mañana, y si terminamos el desayuno a las 10 y media, ya completé media hora de abstinencia.

Entre las risas de todos y desde la delgadez del pensador salió una despedida que fue como un colofón al banquete y al amistoso encuentro:

—Nos vamos y nos vemos, compañeros del alma. Lo bueno de todo esto es que el mesero me aseguró que todo lo que comimos es light, ¿o no?.

Sin tacto

Sergio González y Levet

TIEMPO DE REFLEXIÓN

Pueblo sin Alameda. Pueblo de sol, reseco, brillante. Pilones de cantera, consumidos, en las plazas, en las esquinas. Pueblo cerrado. Pueblo de mujeres enlutadas. Pueblo solemne.

(Agustín Yáñez, Al filo del agua). 

Pueblo con Plaza Américas. Pueblo de niebla, húmedo, oscuro. Pilones de gente, consumidora, en las plazas, en las esquinas. Pueblo comprado. Pueblo de mujeres enfiestadas. Pueblo avorazado.

(Nuestra realidad).

[Cada año y por estas fechas, hago el ejercicio de publicar una versión de este texto sobre el peligro de gastar sin medida nuestras gratificaciones de fin de año; cada año, acudo a don Agustín Yáñez y su poderosa novela para encontrar el tono adecuado que se debe usar en este tema; cada año, optimista irredento, pienso que algo voy a lograr para evitar que cuando menos alguna persona gaste de más y en lo que no debe; cada año…]

Es la época del dispendio y el derroche, tal vez ahora más que nunca, ante la amenaza sin par de una crisis que nos tiene asolados por los cuatro vientos, que tiene destrozadas las finanzas de Veracruz, que nos ha traído la más sentida de las desgracias, que es la desgracia económica, y con ella la financiera, ideológica, la social, la humana.

Crisis que tenemos que enfrentar entre todos y que no es solamente económica sino peor, de violencia, de crimen, de muerte.

Para poder seguir siendo país, sociedad, gobierno, hay que añadir la esperanza de un año más bonancible, gracias a las medidas anunciadas, o a pesar de ellas.

Los buenos deseos: se acabará la crisis, culminarán las genuinas manifestaciones del pueblo, terminarán las exasperantes manifestaciones de los anarquistas, seremos felices, no habrá cambios, sí habrá cambios, seremos más felices…

Pero acá: las colas en las cajas de los negocios que son de Carlos Slim y de algunos otros resultan inéditas, como si en lugar del cataclismo estuviéramos en la bonanza; como si el próximo aguinaldo que ya estamos gastando no tuviera que ser utilizado ahora sí, en serio, como la tabla de salvación para evitar el acoso de los bancos, la usura sin igual, la cobranza salvaje, el embargo, la pérdida de bienes; los réditos hasta la punta de la pirámide de la riqueza.

Como si no pasara nada, como si no hubiera un estado devastado, saqueado, mucha gente se arremolina en las plazas con cierta ansiedad, con prisa por llevarse la prenda nueva, el accesorio de moda, el regalo para los seres cercanos en el afecto o en la nómina. Es que muchos piensan que será su última oportunidad de comprar en la vida, porque temen que lo que viene será la miseria inmisericorde, la misericordia miserable, la inconmensurable miserabilidad.

La guerra que no cesa.

Yo no sé cómo logran llegar entre tanto vehículo que impide el acceso, sin un lugar donde estacionarse, arremolinados ya desde la misma calle. Pero ahí están, en las tiendas, disputando al mejor postor la prenda moderna, el vestido sin igual, las miles de fruslerías que al parecer hacen apacible la vida

Ahí los vemos: buen espectáculo el de los atenienses xalapeños arremolinados ante los aparadores, dándole vuelo a la tarjeta de crédito, comprando ahora y pagando hasta marzo (cuando ya sólo podrán echar mano del Monte de Piedad, por piedad), gastando hasta lo que no tendrán nunca, porque pronto todo pasará al poder de los que lo tienen todo ya.

Pueblo con Plaza Américas. Pueblo con tarjeta de crédito; con un arma suicida. Pueblo de mujeres enlutadas…

Sin tacto

Sergio González y Levet

LEOPOLDO DOMÍNGUEZ ARMENGUAL

El niño Polo se iba todas la tardes a pescar a la laguna que estaba dos cuadras de su hogar. Llevaba al hombro su querida caña de pescar, hecha en casa, con su carnada de masa cocida prendida al anzuelo. Y ahí, en el sabroso hastío de la espera, mientras un topote o una mojarra se decidían a engancharse en su anzuelo pueril, ya planeaba su futuro, que salía de su imaginación y se reflejaba en el espejo de las aguas embrujadas de Catemaco.

Sus sueños eran grandiosos aunque honorables, porque provenía de una familia de bien, con padres responsables y honestos, con dos hermanos queridos y cómplices en las ingenuas travesuras, formados todos en esos valores hoy tan perdidos en nuestras familias modernas.

Y por eso también, Leopoldo Domínguez Armengual, formó a su vez una familia muy integrada, en la que participa activamente su esposa, la señora Carmen Zamudio de Domínguez -siempre a su lado, siempre en el apoyo-; una familia que cuenta ahora con tres hijos profesionistas y casados con todas las de la ley, y con seis nietos que son una verdadera delicia.

Amigo y/o colaborador de Miguel Ángel Yunes Linares desde siempre, Leopoldo Domínguez forma parte del círculo muy cercano al Gobernador, el de los afectos, el de los comprobados, el de los confiables. Y son muy pocos: Manuel, Enrique, alguno más, y con ellos Polo, siempre Polo, como aquél le dice.

Por eso es natural que haya sido nombrado Secretario de Turismo, Cinematografía y Cultura. Y es bueno asimismo porque llegó a llenar un vacío con su condición de hotelero y viajante incansable, de funcionario probo, y de profesional propositivo lleno de un gran sentido común.

Y un vacío que terminará de llenar igual con su vasta cultura, forjada inicialmente en las épocas legendarias de una Xalapa aún provinciana y neblinosa, propicia para la lectura y la charla conocedora al lado de Mame Acuña, de Memo Cuevas, de Jorge Brash, de Memo Villar;

A esa ciudad-pueblo llegó Polo a estudiar en la Secundaria Técnica No. 3 y a vivir en la casa de pupilos de doña Mayita Delong, frente al Colegio Motolinía, con tantas muchachas guapas (no lea esto, por favor, doña Carmen).

De esas tardes y noches gloriosas de la bohemia intelectual le quedó su gusto por la ópera, así como un amplio conocimiento de la música clásica. Ah, y el placer adictivo de la lectura, que sigue cultivando hasta la fecha (en relación con su antecesor en el cargo de Turismo, hasta este momento ha leído 2 mil por ciento más obras, y 1,500% más que nuestro querido Presidente, con sus casi tres libros en la mollera).

En el terreno del currículum, Leopoldo Domínguez Armengual es Notario Público en el Puerto de Veracruz, y suma una amplia trayectoria en el servicio público, que empezó desde que era estudiante, cuando trabajó como Oficial Mayor de la Dirección General de Ganadería del Estado.

Ya recibido, fue el Primer Encargado del Registro Público de la Propiedad en Córdoba y Veracruz, y en su plan de fedatario, se desempeñó como Director de Notarías y Presidente del Colegio de Notarios de Veracruz.

Hay que añadir la Dirección de Prevención y Tratamiento de Menores, dónde obtuvo el Premio Nacional Innova, que otorga la administración pública federal.

Y, last but not least, fue un eficiente Coordinador de Asesores del Director General del ISSSTE.

Leopoldo, al frente del estratégico sector turístico y del cultural, como todos los miembros del equipo tiene un extraordinario reto, con las condiciones lastimeras en que han recibido un Gobierno arrasado por la corrupción.

Pero él sabe que el cambio nos va a sacar del atolladero, y que el turismo y la cultura tienen que ser un embrión de esa transformación.
Ya veremos.


Sin tacto

Sergio González y Levet

LIMA COBOS, ¿FISCAL?

Antes de que termine diciembre (antes de que, por ejemplo, se celebren los XV años más famosos de la historia del mundo, los de Rubí, el 26 de este mes en un rancho de San Luis Potosí, ¡todos estamos invitados!)… bueno, antes de que termine diciembre, decía, la Legislatura local deberá presentar al titular del Ejecutivo una lista con 10 prominentes abogadas y/o abogados. Con esos nombres, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares deberá conformar una terna que regresará al Congreso estatal, para que a partir de ella sea seleccionado quien será el Fiscal General del Estado que completará los siete años que dejó inconclusos Luis Ángel Bravo Contreras y sustituirá definitivamente al actual encargado, el licenciado Jorge Winckler Ortiz (que podría ser él mismo, porque no tiene impedimento legal para ser ratificado, si fuera el caso.

Y apenas empezado diciembre, ya circula profusamente el primer nombre que podría ser incluido en esa decena mágica, el del licenciado José Lima Cobos, un experimentado político de la antigua escuela (a estas alturas de la ciencia médica ya no podemos hablar de vejeces).
Y por… hum… experimentado, Lima Cobos completa con creces los requisitos que la Constitución local y las leyes piden para el puesto.
Veamos:

Debe el Fiscal tener una experiencia de cuando menos cinco años como abogado. Veo la cédula profesional otorgada por la SEP a José Lima Cobos, y encuentro que fue expedida el 23 de agosto de 1971, con lo que cumple hasta siete veces con el requisito mínimo de antigüedad.

Bueno, ser nativo de Veracruz está fácil para él, porque sus ojos de bebé vieron la primera luz reflejada en el espejo luminoso de la laguna de Tamiahua, que aunque está en el norte profundo, es jarocha intensa y cierta. [“¿Dónde es Tamiahua?”, me preguntó hace años mi hija pequeña, y yo le respondí recitando casi íntegro lo que recordaba del artículo de Wikipedia que trae ubicación geográfica, coordenadas y mil datos más.

Ella, paciente, esperó a que terminara mi relación de las cosas, y me aclaró: “No, papi, yo lo que quería saber es “¿Dónde está mi agua?”].

Ya en el asunto de la honestidad, José Lima Cobos presentó por primera vez su declaración patrimonial en 1977, con una modesta relación de bienes materiales. Y desde aquellos lejanos tiempos, la siguió presentando en los mismos términos, sin necesidad de tener que explicar ningún enriquecimiento sospechoso, porque nunca cayó en los excesos de la corrupción escandalosa, como fue moda en los pasados 12 años en Veracruz. A ese documento, él puede adosar los que completarían su 3 de 3, pues no tiene intereses personales o familiares que ocultar o preservar.

Un punto más a su favor, es que Pepe Lima Cobos no se identifica con ningún grupo político, por lo que de llegar al puesto lo haría sin compromisos y sin tener que dar cuenta a nadie de su actuación, que no sean los ciudadanos veracruzanos y la Ley.

Ahí está el primero. Ya veremos quiénes se van sumando a esta lista de notables, que ha empezado con una carta que, en el papel, se ve bien, atingente, impecable.

Digamos que empezó bien la lista… a ver si luego no la quieren echar a perder.


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL TÍTULO DE ROGELIO Y LOS CHIPOTES

Para obtener un título profesional de licenciatura en la Universidad Veracruzana se necesita haber obtenido calificación aprobatoria en las materias necesarias, tener cumplido el servicio social y cubrir alguna de las modalidades de titulación.

Quien llene esos requisitos, puede además solicitar su cédula profesional ante la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública.

(“Desde 1945, La Dirección General de Profesiones es la unidad responsable de vigilar el ejercicio profesional, además de ser el órgano de conexión entre el Estado y los Colegios de Profesionistas, ello con el fin de dar certeza a la sociedad de que quienes se ostenten como profesionistas, cumplen con la formación académica necesaria y los requerimientos legales para ejercer una profesión.”).

La propia Oficialía Mayor de la Universidad Veracruzana, que es la dependencia responsable de los procesos de titulación, hace el trámite ante Profesiones de la SEP, y es costumbre -aunque no ley- que se le entreguen al mismo tiempo ambos documentos (título y cédula) a los nuevos licenciados, maestros o doctores.

No fue el caso del alumno Rogelio Franco Castán, quien presentó el pasado 14 de octubre su examen profesional (si se le puede llamar así, porque se tituló con el procedimiento de presentar aprobado el 50% de los créditos de una maestría) y solicitó que se le diera el título lo más rápido posible, porque lo necesitaba para completar cierto expediente personal que le piden en Gobierno del Estado. Entonces, actualmente tiene su cédula en trámite, que le será entregada apenas la reciba la autoridad universitaria.

Lo cierto, lo cierto, lo cierto, es que el licenciado Rogelio Franco Castán cubre los requisitos legales y constitucionales necesarios para ocupar el puesto de Secretario de Gobierno, que le encomendó el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares a partir del 1º de diciembre pasado.

No hay más. Lo legal es lo legal.

Lo otro, las consideraciones que se basan en un sustento moral, ético, de apariencia (quieren hacer valer aquella frase romana de que la esposa del emperador, además de “ser” honesta, debe “parecer” honesta) son razones sin sustento jurídico, que buscan un caminito en donde no hay sendero posible.

Ante la premura de la situación estatal; ante el desastre financiero que tiene en la quiebra al Gobierno (Tula dixit); ante lo imperioso de tomar acciones efectivas en tantos frentes (economía fallida, inseguridad, un campo improductivo, infraestructura vial por la calle de la amargura, desempleo creciente, rabia social), lo único posible es la acción inmediata. Sustentar -como quieren algunos- cada nombramiento, cada acción, cada propuesta y cada programa con todas las consideraciones cívicas, morales y hasta espirituales, es imposible en este momento de crisis, de urgencias.

¿Que el Secretario de Gobierno tiene un título tempranero? ¿Que se lo entregaron con mucha rapidez en la UV? ¿Que al documento le falta un cierto añejamiento para que, además de ser legal, sea también moralmente válido?

Como que son muchas minucias con las que perderían un tiempo valioso los funcionarios de este gobierno, que tiene ante sí el reto más formidable en la historia de los gobiernos estatales.

Igualmente, los funcionarios universitarios ya no deberían perder el tiempo tratando de explicar lo que no necesita explicación.

Si estuvo plano, para qué buscarle chipotes.

Sin tacto

Sergio González y Levet

PACO RANGEL Y LA UNITEC DEL CENTRO

 Me llega una misiva de mi amigo el doctor Francisco Rangel Cáceres, que -como escriben las secretarias que sí conocen el oficio- se explica por sí sola en el primer párrafo que reproduzco:

“Por medio del presente, me permito distraerte de tus múltiples ocupaciones para decirte que aprecio mucho el invaluable apoyo que siempre me has brindado y, aprovechando la oportunidad, que el pasado 22 de noviembre del presente año realicé la entrega formal de mi puesto como Rector de la Universidad Tecnológica del Centro de Veracruz (UTCV).”

Lo que debo añadir es que con la ida del doctor Rangel, la Unitec del Centro pierde no sólo a su rector fundador, quien la colocó como la mejor Unitec del país -según reconoce oficialmente la SEP-, sino a un excepcional especialista en el tema de la educación tecnológica.

Va un poco de historia: la UTCV, ubicada en el municipio de Cuitláhuac, fue fundada en 2005, e inició con cuatro carreras de Técnico Superior Universitario (TSU) y una matrícula de 199 estudiantes. A doce años de su fundación, en el ciclo escolar que está corriendo ya ofrece 11 programas educativos de TSU, ocho ingenierías y ¡5,280 alumnos!

Y van dos reconocimientos de muestra:

1. En 2010, la Secretaría de Economía le otorgó el galardón PYME, por haber incubado a la mejor empresa verde. Fue un concurso en el que fueron evaluadas 620 empresas de todo el país.

2. En 2012 -ya lo había adelantado hace dos párrafos-, la Unitec del Centro fue reconocida como la mejor universidad tecnológica del país por la Secretaría de Educación Pública y la Asociación Nacional de Universidades Tecnológicas. Además, en tres ocasiones la UTCV recibió el reconocimiento de excelencia académica por parte de la SEP.

A esas dos, se suman muchas otras distinciones académicas para esta casa de estudios.

Vale la pena resaltar que el rector Rangel propició que sus estudiantes tuvieran la oportunidad de una beca, lo que a él le permitió en su momento hacer sus estudios de posgrado en el extranjero. Dentro de la movilidad internacional de la UTCV, más de 70 estudiantes han realizado estancias en diversos países, como parte esencial en su formación.

Y como todo, un aspecto muy importante para alcanzar objetivos y lograr resultados ha sido que la economía de la Unitec del Centro se ha mantenido sana, lo que no es fácil de decir en años en que la corrupción campeó en las instituciones veracruzanas; una corrupción propiciada desde arriba y que arrasó con todo.

A pesar de la situación de bancarrota financiera que vive Veracruz, al hacer entrega de la institución, Francisco Rangel dejó a la UTCV con una importante solvencia económica, superior a los 49 millones de pesos, para continuar impulsando su calidad académica. Es todo un logro de la buena administración que más de 19 millones de pesos se encuentran en inversiones.

Los funcionarios del nuevo Gobierno de Veracruz, que encabeza Miguel Ángel Yunes Linares, están llegando a dependencias destrozadas por los malos manejos, saqueadas y con programas detenidos por la falta de recursos y la abulia laboral del equipo duartista.

Pero la Unitec del Centro de Veracruz ha sido un caso excepcional, del que debe estar disfrutando quien tomó las riendas como el nuevo Rector, que tiene ante sí la formidable tarea de tratar de igualar la hazaña educativa de Paco Rangel en Veracruz durante los últimos once años… y de cuidar, aplicar con eficiencia y multiplicar los centavos que le dejaron, que no son pocos ante la astenia económica que padecemos.

Y el doctor Francisco Rangel Cáceres sigue su valiosa carrera profesional, ahora como directivo de una prestigiada universidad privada en la ciudad de Guadalajara.

Hasta pronto, Paco.


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL GURÚ: RABIA Y ALEGRÍA

No vi una rama que me dio de lleno en el ojo, y me empezó a llorar, por lo que tuve de inmediato dos sentimientos (¿o debería llamarles solamente sensaciones?): primero, enojo, porque me lastimó seriamente, y segundo, regocijo, porque el daño no fue tan grande y pude seguir viendo con mi desgastada aunque utilísima visión.

Íbamos en una de esas caminatas que tanto le gustan al Gurú en el bosque de niebla, por senderos que ofrecen todo tipo de peligros para la integridad física: un suelo que de pronto se convierte en pista de patinaje, presta para el resbalón más inconveniente; obstáculos imprevistos como piedras o animales pequeños aunque ponzoñosos, desde molestos mosquitos y picantes hormigas hasta pavorosas tarántulas y coralillos; arbustos, árboles y ramas que se te cruzan intempestivamente –como fue el caso-.

—Caray, maestro, por poco y me quedo tuerto, y hubiera sido rey entre los ciegos —exclamé a modo de queja por el accidente—. Lo bueno es que a la rabia siguió la alegría porque conservé mi ojo derecho, que lo quiero tanto como el izquierdo.

—Y haces bien, —me dijo, para estar a tono, entre serio y divertido— porque juntos te dan lo que se llama profundidad de visión, que hace que a nuestros ojos el mundo no se vea tan plano como es. Mira que la realidad es bastante versátil, y te lo demuestro con eso que te acaba de pasar: experimentaste al mismo tiempo dos sentimientos (¿o sensaciones?) que son opuestos y hasta encontrados, si percibes la diferencia. Enojo y gozo convivieron temporalmente en tu corazón, y éste los aceptó efímeros como inquilinos, aunque pareciera que uno y otro no pueden convivir. Así como el agua y el aceite -que no se pueden mezclar- tienen un momento de encuentro en la emulsión, la ira y el gusto participaron para hacer una emoción dialéctica en tu mente y en tu espíritu, y aquí estoy más en la onda de Theodor W. Adorno que en la de Hegel; te lo dejo de tarea.

—¿Qué la dialéctica no la entendió y desarrolló mejor Marx? —le repliqué al pensador, con ganas de meterlo de plano en la discusión filosófica, pero no mordió el anzuelo.

—Sí y no, pero este paseo por el bosque es para llenar los pulmones de oxígeno, y de regocijo el ánimo. Si nos metemos en esas averiguaciones, capaz que nos perdemos en los laberintos de la mente, y en una de ésas en los laberintos de este cerro. Qué bien nos veríamos, teniendo que ser rescatados por los grupos de auxilio, un hombre… hum… con juventud acumulada y un joven con la vejez del conocimiento a cuestas (si me perdonas la falta de humildad).

—Vayamos regresando pues a la plática original —concedí—, y también regresemos hacia la civilización y el cemento, que igual es una jungla pero como que puedo mejor con sus trampas y peligros materiales.

La verdad es que el ascenso ya estaba haciendo mella en mis pulmones, abotagados por los excesos del cigarro en la juventud, así que el cuerpo me agradeció cuando dimos vuelta y empezamos un grato descenso.

—Dame oportunidad de que ponga en claro lo que empecé a decirte —empezó su disquisición de bajada el filósofo—. Rabia y alegría, entonces, pueden coincidir en nosotros y la solución final de este enlace depende de nuestra actitud ante la vida. Mira, los amargados terminan quedándose con el enojo. Por su parte, los que tienen una mejor actitud ante la vida permiten que la felicidad se enseñoree de su alma. Y estos últimos salen ganando, porque hicieron de la ira un sentimiento (¿o sensación?) que tuvo un fruto positivo; fue un combustible para llegar a un estado de ánimo mejor, propositivo, creativo.

—¡Tiene razón, maestro! —exclamé con gusto genuino.

—Pues termina de tallarte el ojo —me recomendó— y pon la mejor de tus caras ante la vida, que finalmente no es muy seria en sus cosas.

Sin tacto

Sergio González y Levet

LA ALEGRÍA

[Alegría, dice el diccionario de la RAE, es: “1. f. Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores. 2. f. Palabras, gestos o actos con que se expresa el júbilo”.]

Durante los largos años del fidelato-duartismo, la docena trágica en Veracruz, lo veíamos muy serio, con el dedo flamígero denunciando latrocinios, irregularidades, corruptelas.

Después, en la pre-precampaña a la candidatura su figura era la de la decisión, el semblante decidido aunque hosco en pos del sueño.

Ya en la campaña electoral de este 2016, el candidato Yunes Linares señalaba la catástrofe de los dos sexenios, acusaba, revelaba con preocupación el estado de las cosas públicas en Veracruz, desastrosas.

Como candidato ganador, apenas sí tuvo tiempo de mostrar otra cosa que su crispación ante las triquiñuelas con las que los otros, los enemigos, los sin ética alguna, pretendían echar abajo su triunfo electoral.

Y como Gobernador Electo era el rostro mismo del enojo, de la impaciencia ante las marrullerías de un gobernante desquiciado, que un día sí y otro también ideaba “genialidades” para llenarle el camino de abrojos y el buche de piedritas.

Los otros poderes le seguían el juego al malandrín, y entonces lo vimos muy ocupado echando para atrás todas esas “jugadas” de Javier Duarte (los intentos de basificación para miles de empleados, la cesión de inmuebles, terrenos, naves, “para que no las pudiera disfrutar”, los nombramientos de funcionarios transexenales…); jugadas que sólo tenían la intención de dificultarle la gobernanza, de dejarle la administración en las peores condiciones financieras, económicas, sociales, legales… aunque el daño fuera para Veracruz.

A esas alturas, el enfado enseñoreaba su semblante. Era la justa ira personificada en él, que tan fuerte carácter tiene, por naturaleza y cultura.

Era la indignación, era la ira, era la rabia compartida por todo un pueblo en la medida en que se iba conociendo el tamaño de la corrupción duartista, el inconmensurable saqueo.

Era inevitable esa furia, ante el desastre, la depredación, el engaño mayúsculo contra todo un pueblo que no se merecía ese tipo de gobernantes.

Veracruz estaba encolerizado.

Miguel Ángel Yunes Linares estaba iracundo.

Por eso a muchos les causó sorpresa, una grata sorpresa, ver desde el primer minuto de su mandato a un Gobernador Constitucional contento, feliz, con la esperanza optimista reflejada en ese rostro que no había podido contener su furor otras veces.

En el histórico discurso de toma de posesión (para los suspicaces, no es un elogio gratuito: fue el primer mensaje dado en la historia de nuestro estado por un gobernador no priista, después de 70 años) se pudo ver a un Miguel Ángel alegre, con la sonrisa que resplandecía inevitable en su rostro antes adusto.

Estaba contento, mucho, y se permitió la broma, la picardía, como tiene que corresponder al gobernante de un pueblo divertido, inspirado, genial.

Lo que le espera al Gobernador es muy difícil, una prueba ardua, que lo será para todos los veracruzanos. Tenemos ante nosotros uno de los retos mayores de nuestra historia. Tendremos que trabajar muy duro, habrá que sacrificarse para salir adelante. Todos los veracruzanos de bien, que son casi todos, tendremos que estar al lado de Miguel Ángel Yunes Linares para salir del atolladero.

Qué mejor que las cosas ahora se hagan en serio… pero con una sonrisa.

En las palabras del Gobernador:

“Con toda la fuerza, con todo el optimismo, con toda la energía, con todo el entusiasmo, con toda la alegría”…


Sin tacto

Sergio González y Levet

ENRIQUE PÉREZ RODRÍGUEZ (3)

Todos los hombres (y las mujeres) del Gobernador

Si hay alguien que se puede considerar cercano en el afecto y en la historia personal con el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, es el licenciado Enrique Pérez Rodríguez, quien lo ha acompañado en toda su carrera como un colaborador eficaz y como un amigo leal, y ahora será -es- el Secretario de Educación de Veracruz.

Afecto, confianza, compañerismo, respeto… muchos, muchos valores humanos y profesionales se pueden acumular en esta larga amistad, que ha soportado los embates del tiempo, del trato continuado, de las insidias, de los ataques personales.

Y es historia larga la que existe entre ambos. Vayamos tan sólo a los años 80 del siglo pasado: en el sexenio de Patricio Chirinos y en la Secretaría de Gobierno, Enrique Pérez fue un secretario particular muy particular de Miguel Ángel Yunes Linares. Durante los más de cinco años que estuvo en el puesto, fue leal y discreto, amable y eficiente, conciliador y solucionador.

De ahí en adelante, la carrera de Enrique Pérez va en un justo paralelaje con la de Yunes Linares, y así lo fuimos viendo como Director del Sistema de Seguridad Industrial, Bancaria y Comercial en Veracruz, y después con algunos puestos en el IMSS, en la Secretaría de Trabajo (fue también delegado en el Estado de Morelos) y en el Departamento del Distrito Federal.

Cuando su jefe y amigo llegó como Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Pérez Rodríguez fue ascendido de la Subdirección a la Dirección General de Prevención y Readaptación Social de la Secretaria de Gobernación.

Igualmente, cuando Yunes Linares fue nombrado Director General del ISSSTE, nuestro personaje ocupó la delegación de la Zona Poniente del Distrito Federal y la delegación estatal en Veracruz.

En esas mismas, fue diputado suplente de Miguel Ángel Yunes Linares durante la elección de 2017 para la Cámara de Diputados y ocupó la curul cuando este último pidió licencia para irse como candidato a Gobernador.

Hoy, el licenciado Enrique Pérez Rodríguez asume como Secretario de Educación de Veracruz y con su llegada el Gobernador manda una clara señal de la importancia que le concede al sector educativo, al ubicar ahí a uno de sus colaboradores más importantes y al más cercano en el afecto.

Pero, cuidado, no se vaya a ir alguien con la finta de que por la amistad el licenciado Pérez la tendrá fácil. Al contrario, será uno de los funcionarios más exigidos, y el que tendrá que dar los mejores resultados.

Eso sí, Enrique Pérez Rodríguez sabe cómo cumplirle fehacientemente al amigo.

Siempre lo ha hecho.

 

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