Sin tacto
TODOS POR VERACRUZ
El tamaño del desastre es
inconmensurable. El saqueo no tuvo medida ni compasión. Si el Gobierno de
Veracruz fuese una empresa, estaría declarado en quiebra.
No hay dinero… no hay dinero... no hay
dinero.
No hay para pagar los sueldos de todos,
ni los aguinaldos, ni los finiquitos o liquidaciones de los empleados que se
tienen que ir para dejar paso a los nuevos -como es natural-.
No hay. No hay. No hay.
Y todos nos desesperamos, porque la
economía del estado se sustenta en buena medida en el presupuesto público
estatal. En Xalapa, casi toda, o toda…
Y al no haber recursos, al escasear el
circulante, el aparato social se cimbra, la alegría ciudadana se desvanece,
se pierde la esperanza.
De ese tamaño es el desastre que nos
dejaron, un desastre que ahora debe componer el nuevo Gobierno, que tiene
que arreglar el nuevo Gobernador.
Y no se ve por dónde.
Vienen pues medidas difíciles, tiempos
aún más.
Sacrificios, estrecheces, deudas.
Como Winston Churchill ante el Parlamento
inglés el 13 de mayo de 1940, enfrascada Inglaterra en lo peor de la guerra
contra los nazis, Miguel Ángel Yunes Linares sólo nos puede ofrecer:
“Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.
Se necesitan muchos años de trabajo para
que podamos resarcir la catástrofe económica. Javier Duarte y sus cómplices
acabaron con todo, destrozaron la gobernanza financiera, descompusieron las
instituciones. La ambición desmedida dio de lleno contra Veracruz, contra el
futuro inmediato, contra los sueños del desarrollo.
Y “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.
Somos un pueblo con un Gobierno arrasado
por la corrupción. Tenemos un Gobierno actual con problemas como nunca en la
historia.
No hay para pagar sueldos, ni aguinaldos,
ni bonos, ni compensaciones.
No hay. No hay. No hay.
Pero sí somos un pueblo con una gran
fuerza. Tenemos la alegría como nuestro motor para imbuir ánimos. Somos muy
ricos, aunque ahora nademos en la miseria.
Veracruz es cien veces más que la crisis
de ahora. En nuestra historia, hemos superado pruebas igual de difíciles,
igual de profundas. Y lo hemos hecho siempre con una sonrisa.
Al mal tiempo, buena cara.
Vamos a hacer valer lo poco que tendremos
para celebrar en esta época navideña. Hagamos como en otras veces: de
nuestra sangre y nuestra derrota un día de fiesta nacional.
Veracruz está abatido en sus finanzas.
Pero Veracruz está de pie, porque ya ha
empezado a trabajar en la solución; en las soluciones, pues son muchas las
que se necesitan.
Lo que viene es el sacrificio, las
penurias, cierto, pero podemos surcar ese mar proceloso con el mejor ánimo,
que siempre resulta un timonel efectivo ante la tormenta.
Ante el tamaño del desastre, la solución
somos todos, trabajando unidos con un mismo fin.
Todos. Todos. Todos.
De todos los partidos, de todas las
ideologías -que no es lo mismo-, de todas las religiones y todos los
orígenes.
La unión es nuestra única posibilidad.
Déjenme ponerlo con mayúsculas: la UNIÓN.
Y el interés mayor de todos, que es
Veracruz.
No el 2017, ni el 2018.
Sólo Veracruz.
Dejemos la esperanza.
PD. Con motivo del
asueto decembrino, me permito dar vacaciones a los queridos lectores. Nos
vemos el 2 de enero de 2017. Y que todo sea justo y bueno.
Sin tacto
CEDA EL
PASO Y SEA FELIZ
No me canso de repetirlo a quien se me deje,
y no me canso de repetirlo en este espacio: si quiere vivir mejor en esta
ciudad incomprensible, ceda el paso y sea feliz.
Por eso es que digo:
Enfangado en el inefable tráfico xalapeño,
entre claxonazos y empujones de metal, pude advertir cómo, de vehículo a
vehículo, muchos conductores y sus acompañantes se entrecruzaban mentaditas
y mentadotas de madre con sus vecinos de desgracia y de carril.
El paso por las calles citadinas se ha
convertido en una oda al derrame biliar, en una endecha al estrés, en un
ditirambo al revés que sufren y padecen todos los ciudadanos metidos en esa
trampa que se llama calle, en nuestra sufrida y sufriente capital de
Veracruz; crea una mala reacción, aunque tiene su parte buena.
Y digo lo de la mala reacción y lo de la
parte buena porque en medio de la ensoñación en la que se cae sin remedio
durante los largos minutos de la espera, entre un frenazo y el acelere con
el que los más optimistas piensan que avanzan y que se les permitirá llegar
en tiempo y forma a donde vayan; en esos largos minutos, decía, tuve el
tiempo para que se me ocurriera la idea ¿brillante? de que uno se enoja
porque quiere, que todo es cosa de actitud y de tomar las cosas con
filosofía.
Y como es cosa de filosofía, se me
ocurrieron seis premisas que aquí pongo a consideración del respetable:
La primera es recordar que no hay manera de
viajar rápido en las rúas xalapeñas. La lentitud es inevitable en una ciudad
con el doble o el triple de los vehículos que puede soportar.
La segunda, que el tránsito tortuoso de
nuestra ciudad lo hacemos peor cuando todos queremos pasar primero y antes
que nadie. Y a ello hay que aumentarle el gancho al hígado repetido que
significa andarse peleando por un quítame esas pajas o porque el otro ya se
quiere avilonear nuestro carril o porque alguien se estacionó en doble fila
o porque….
La tercera, que los agentes de vialidad no
sirven para nada, más que para elevar los niveles de estrés con sus
silbatazos y sus incapacidades.
La cuarta, que los compañeros taxistas no
tienen remedio, igual que sus congéneres de los camiones urbanos, y es
perder el tiempo tratar de hacer que comprendan algo.
La quinta es que podríamos aprovechar el
ocio para aprender alguna nueva habilidad que se deje, como oratoria y
declamación, algún idioma, o memorizar las tablas de multiplicar al revés y
al derecho o el directorio telefónico de la ciudad de México. En verdad que
da tiempo para eso.
La sexta premisa es que si uno deja de
pelear por ganar lugares y se resigna a que se va a tardar mucho tiempo en
ir de una parte a otra, finalmente va a llegar en el mismo tiempo que si se
pelea contra el mundo de los otros conductores, pero eso sí, llegará con la
vesícula intacta y en una de ésas hasta con una sonrisa en la boca.
Por eso le recomiendo una vez más, si me
permite:
Ceda el paso…
y sea feliz.
Sin tacto
EL GURÚ: DIGESTIÓN
JAROCHA
Terminamos de desayunar
en el tradicional Café La Parroquia de Veracruz, y fue un banquete con todas
las de la ley jarocha. Las ricas excelsitudes de la cocina veracruzana
habían pasado por la mesa y reposaban ya en nuestros estómagos, que
trabajaban al doble para procesar esa fiesta de masa de maíz, manteca,
chiles varios y azúcar, que habían entrado combinados de manera deliciosa
pero no por eso eran más fáciles de digerir: tortillas fritas en crudo, la
masa revuelta con frijoles; picadas rojas, verdes y negras; cecina y
longaniza; los huevos tirados… y luego el indispensable café lechero y
varias piezas de pan dulce: canillas, bombas, banderillas.
Nos había llevado buena
parte de la mañana engullir todo ese aguacero de sabores, y el calor
ambiental se nos empezaba a acomodar en forma de sopor cuando el Gurú, más
con la intención de mantenerse despabilado, me soltó su gracia, de modo que
escucharan todos los comensales:
—Ve, querido Salta, por
qué los jarochos tienen fama de flojos. Después de este opíparo desayuno,
que es el habitual en estas tierras, el que consumen casi todos, ¡quieren
que vayamos a trabajar!.
La risa nos contagió a
todos los que estábamos en la mesa, y el filósofo -así lo considero yo,
aunque él dice que en realidad es “anti-filósofo”- cerró su ocurrencia con
una explicación, como lo hace a menudo:
—Después de este
fiestón de sabor, el organismo está dedicado de tiempo exclusivo a procesar,
aprovechar y convertir en lo debido el alimento con el que retacamos nuestro
sistema digestivo. En verdad que es una tarea ardua y exigente. El estómago
y nuestros intestinos laboran horas extras con el apoyo de sus auxiliares
-el versátil hígado, el indispensable páncreas, la diligente vesícula
biliar-, y en verdad que se debe hacer un gran esfuerzo para mover nuestra
anatomía hacia la oficina y poner la mente a trabajar en cosas de provecho
(lo único que le importa a nuestro organismo, es tener un buen provecho, je
je).
No faltó en esa mesa de
orgullosos oriundos quien dijera que no obstante, la comida local era
propicia para tener un organismo fuerte y una vida intensa. “Y es rica en
pescado, ¡puro fósforo!”, exclamó.
El maestro esperó a que
bajaran las risas (el buen humor es postre infaltable en todos los banquetes
jarochos), y concedió la razón en cierta medida al ocurrente:
—En realidad, los
veracruzanos hacen por la mañana una comida con toda lógica, porque
desayunan fuerte y así dan oportunidad a su cuerpo de que queme esas
calorías excedidas durante todo el transcurso del día. El problema que da
pie al número tan extendido de panzones y caderonas en estos rumbos, es que
muchos, pero muchos, después de ese desayuno pantagruélico comen a mediodía
como si no hubieran probado nada en tres días, y por la noche cenan con
todas las de la ley. Las tres son comidas ricas en carbohidratos y lípidos,
y por lo mismo productoras de obesos en grado mayúsculo.
—No lo dirás por mí,
estimado compañero, —exclamó, lleno de picardía, un rollizo personaje que
había comido como el que más— porque yo llevo un buen tiempo a dieta. Mira,
son las once de la mañana, y si terminamos el desayuno a las 10 y media, ya
completé media hora de abstinencia.
Entre las risas de
todos y desde la delgadez del pensador salió una despedida que fue como un
colofón al banquete y al amistoso encuentro:
—Nos vamos y nos
vemos, compañeros del alma. Lo bueno de todo esto es que el mesero me
aseguró que todo lo que comimos es light, ¿o no?.
Sin tacto
TIEMPO DE REFLEXIÓN
Pueblo sin Alameda. Pueblo de sol, reseco, brillante.
Pilones de cantera, consumidos, en las plazas, en las esquinas. Pueblo
cerrado. Pueblo de mujeres enlutadas. Pueblo solemne.
(Agustín Yáñez, Al filo del agua).
Pueblo con Plaza Américas. Pueblo de niebla, húmedo,
oscuro. Pilones de gente, consumidora, en las plazas, en las esquinas.
Pueblo comprado. Pueblo de mujeres enfiestadas. Pueblo avorazado.
(Nuestra realidad).
[Cada año y por estas fechas, hago el ejercicio de publicar una versión de
este texto sobre el peligro de gastar sin medida nuestras gratificaciones de
fin de año; cada año, acudo a don Agustín Yáñez y su poderosa novela para
encontrar el tono adecuado que se debe usar en este tema; cada año,
optimista irredento, pienso que algo voy a lograr para evitar que cuando
menos alguna persona gaste de más y en lo que no debe; cada año…]
Es la época del
dispendio y el derroche, tal vez ahora más que nunca, ante la amenaza sin
par de una crisis que nos tiene asolados por los cuatro vientos, que tiene
destrozadas las finanzas de Veracruz, que nos ha traído la más sentida de
las desgracias, que es la desgracia económica, y con ella la financiera,
ideológica, la social, la humana.
Crisis que tenemos que
enfrentar entre todos y que no es solamente económica sino peor, de
violencia, de crimen, de muerte.
Para poder seguir
siendo país, sociedad, gobierno, hay que añadir la esperanza de un año más
bonancible, gracias a las medidas anunciadas, o a pesar de ellas.
Los buenos deseos: se
acabará la crisis, culminarán las genuinas manifestaciones del pueblo,
terminarán las exasperantes manifestaciones de los anarquistas, seremos
felices, no habrá cambios, sí habrá cambios, seremos más felices…
Pero acá: las colas en
las cajas de los negocios que son de Carlos Slim y de algunos otros resultan
inéditas, como si en lugar del cataclismo estuviéramos en la bonanza; como
si el próximo aguinaldo que ya estamos gastando no tuviera que ser utilizado
ahora sí, en serio, como la tabla de salvación para evitar el acoso de los
bancos, la usura sin igual, la cobranza salvaje, el embargo, la pérdida de
bienes; los réditos hasta la punta de la pirámide de la riqueza.
Como si no pasara nada,
como si no hubiera un estado devastado, saqueado, mucha gente se arremolina
en las plazas con cierta ansiedad, con prisa por llevarse la prenda nueva,
el accesorio de moda, el regalo para los seres cercanos en el afecto o en la
nómina. Es que muchos piensan que será su última oportunidad de comprar en
la vida, porque temen que lo que viene será la miseria inmisericorde, la
misericordia miserable, la inconmensurable miserabilidad.
La guerra que no cesa.
Yo no sé cómo logran
llegar entre tanto vehículo que impide el acceso, sin un lugar donde
estacionarse, arremolinados ya desde la misma calle. Pero ahí están, en las
tiendas, disputando al mejor postor la prenda moderna, el vestido sin igual,
las miles de fruslerías que al parecer hacen apacible la vida
Ahí los vemos: buen
espectáculo el de los atenienses xalapeños arremolinados ante los
aparadores, dándole vuelo a la tarjeta de crédito, comprando ahora y pagando
hasta marzo (cuando ya sólo podrán echar mano del Monte de Piedad, por
piedad), gastando hasta lo que no tendrán nunca, porque pronto todo pasará
al poder de los que lo tienen todo ya.
Pueblo con Plaza
Américas. Pueblo con tarjeta de crédito; con un arma suicida. Pueblo de
mujeres enlutadas…
Sin tacto
LEOPOLDO DOMÍNGUEZ ARMENGUAL
El niño Polo se iba todas la tardes a pescar a la laguna que estaba dos
cuadras de su hogar. Llevaba al hombro su querida caña de pescar, hecha en
casa, con su carnada de masa cocida prendida al anzuelo. Y ahí, en el
sabroso hastío de la espera, mientras un topote o una mojarra se decidían a
engancharse en su anzuelo pueril, ya planeaba su futuro, que salía de su
imaginación y se reflejaba en el espejo de las aguas embrujadas de Catemaco.
Sus sueños eran grandiosos aunque honorables, porque provenía de una familia
de bien, con padres responsables y honestos, con dos hermanos queridos y
cómplices en las ingenuas travesuras, formados todos en esos valores hoy tan
perdidos en nuestras familias modernas.
Y por eso también, Leopoldo Domínguez Armengual, formó a su vez una familia
muy integrada, en la que participa activamente su esposa, la señora Carmen
Zamudio de Domínguez -siempre a su lado, siempre en el apoyo-; una familia
que cuenta ahora con tres hijos profesionistas y casados con todas las de la
ley, y con seis nietos que son una verdadera delicia.
Amigo y/o colaborador de Miguel Ángel Yunes Linares desde siempre, Leopoldo
Domínguez forma parte del círculo muy cercano al Gobernador, el de los
afectos, el de los comprobados, el de los confiables. Y son muy pocos:
Manuel, Enrique, alguno más, y con ellos Polo, siempre Polo, como aquél le
dice.
Por eso es natural que haya sido nombrado Secretario de Turismo,
Cinematografía y Cultura. Y es bueno asimismo porque llegó a llenar un vacío
con su condición de hotelero y viajante incansable, de funcionario probo, y
de profesional propositivo lleno de un gran sentido común.
Y un vacío que terminará de llenar igual con su vasta cultura, forjada
inicialmente en las épocas legendarias de una Xalapa aún provinciana y
neblinosa, propicia para la lectura y la charla conocedora al lado de Mame
Acuña, de Memo Cuevas, de Jorge Brash, de Memo Villar;
A esa ciudad-pueblo llegó Polo a estudiar en la Secundaria Técnica No. 3 y a
vivir en la casa de pupilos de doña Mayita Delong, frente al Colegio
Motolinía, con tantas muchachas guapas (no lea esto, por favor, doña
Carmen).
De esas tardes y noches gloriosas de la bohemia intelectual le quedó su
gusto por la ópera, así como un amplio conocimiento de la música clásica.
Ah, y el placer adictivo de la lectura, que sigue cultivando hasta la fecha
(en relación con su antecesor en el cargo de Turismo, hasta este momento ha
leído 2 mil por ciento más obras, y 1,500% más que nuestro querido
Presidente, con sus casi tres libros en la mollera).
En el terreno del currículum, Leopoldo Domínguez Armengual es Notario
Público en el Puerto de Veracruz, y suma una amplia trayectoria en el
servicio público, que empezó desde que era estudiante, cuando trabajó como
Oficial Mayor de la Dirección General de Ganadería del Estado.
Ya recibido, fue el Primer Encargado del Registro Público de la Propiedad en
Córdoba y Veracruz, y en su plan de fedatario, se desempeñó como Director de
Notarías y Presidente del Colegio de Notarios de Veracruz.
Hay que añadir la Dirección de Prevención y Tratamiento de Menores, dónde
obtuvo el Premio Nacional Innova, que otorga la administración pública
federal.
Y, last but not least, fue un eficiente Coordinador de Asesores del Director
General del ISSSTE.
Leopoldo, al frente del estratégico sector turístico y del cultural, como
todos los miembros del equipo tiene un extraordinario reto, con las
condiciones lastimeras en que han recibido un Gobierno arrasado por la
corrupción.
Pero él sabe que el cambio nos va a sacar del atolladero, y que el turismo y
la cultura tienen que ser un embrión de esa transformación.
Ya veremos.
Sin tacto
LIMA COBOS, ¿FISCAL?
Antes de que termine diciembre (antes de que, por ejemplo, se celebren
los XV años más famosos de la historia del mundo, los de Rubí, el 26 de este
mes en un rancho de San Luis Potosí, ¡todos estamos invitados!)… bueno,
antes de que termine diciembre, decía, la Legislatura local deberá presentar
al titular del Ejecutivo una lista con 10 prominentes abogadas y/o abogados.
Con esos nombres, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares deberá conformar
una terna que regresará al Congreso estatal, para que a partir de ella sea
seleccionado quien será el Fiscal General del Estado que completará los
siete años que dejó inconclusos Luis Ángel Bravo Contreras y sustituirá
definitivamente al actual encargado, el licenciado Jorge Winckler Ortiz (que
podría ser él mismo, porque no tiene impedimento legal para ser ratificado,
si fuera el caso.
Y apenas empezado diciembre, ya circula profusamente el primer nombre que
podría ser incluido en esa decena mágica, el del licenciado José Lima Cobos,
un experimentado político de la antigua escuela (a estas alturas de la
ciencia médica ya no podemos hablar de vejeces).
Y por… hum… experimentado, Lima Cobos completa con creces los requisitos que
la Constitución local y las leyes piden para el puesto.
Veamos:
Debe el Fiscal tener una experiencia de cuando menos cinco años como
abogado. Veo la cédula profesional otorgada por la SEP a José Lima Cobos, y
encuentro que fue expedida el 23 de agosto de 1971, con lo que cumple hasta
siete veces con el requisito mínimo de antigüedad.
Bueno, ser nativo de Veracruz está fácil para él, porque sus ojos de bebé
vieron la primera luz reflejada en el espejo luminoso de la laguna de
Tamiahua, que aunque está en el norte profundo, es jarocha intensa y cierta.
[“¿Dónde es Tamiahua?”, me preguntó hace años mi hija pequeña, y yo le
respondí recitando casi íntegro lo que recordaba del artículo de Wikipedia
que trae ubicación geográfica, coordenadas y mil datos más.
Ella, paciente,
esperó a que terminara mi relación de las cosas, y me aclaró: “No, papi, yo
lo que quería saber es “¿Dónde está mi agua?”].
Ya en el asunto de la honestidad, José Lima Cobos presentó por primera vez
su declaración patrimonial en 1977, con una modesta relación de bienes
materiales. Y desde aquellos lejanos tiempos, la siguió presentando en los
mismos términos, sin necesidad de tener que explicar ningún enriquecimiento
sospechoso, porque nunca cayó en los excesos de la corrupción escandalosa,
como fue moda en los pasados 12 años en Veracruz. A ese documento, él puede
adosar los que completarían su 3 de 3, pues no tiene intereses personales o
familiares que ocultar o preservar.
Un punto más a su favor, es que Pepe Lima Cobos no se identifica con ningún
grupo político, por lo que de llegar al puesto lo haría sin compromisos y
sin tener que dar cuenta a nadie de su actuación, que no sean los ciudadanos
veracruzanos y la Ley.
Ahí está el primero. Ya veremos quiénes se van sumando a esta lista de
notables, que ha empezado con una carta que, en el papel, se ve bien,
atingente, impecable.
Digamos que empezó bien la lista… a ver si luego no la quieren echar a
perder.
Sin tacto
EL TÍTULO DE
ROGELIO Y LOS CHIPOTES
Para obtener un título
profesional de licenciatura en la Universidad Veracruzana se necesita haber
obtenido calificación aprobatoria en las materias necesarias, tener cumplido
el servicio social y cubrir alguna de las modalidades de titulación.
Quien llene esos
requisitos, puede además solicitar su cédula profesional ante la Dirección
General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública.
(“Desde 1945, La
Dirección General de Profesiones es la unidad responsable de vigilar el
ejercicio profesional, además de ser el órgano de conexión entre el Estado y
los Colegios de Profesionistas, ello con el fin de dar certeza a la sociedad
de que quienes se ostenten como profesionistas, cumplen con la formación
académica necesaria y los requerimientos legales para ejercer una
profesión.”).
La propia Oficialía
Mayor de la Universidad Veracruzana, que es la dependencia responsable de
los procesos de titulación, hace el trámite ante Profesiones de la SEP, y es
costumbre -aunque no ley- que se le entreguen al mismo tiempo ambos
documentos (título y cédula) a los nuevos licenciados, maestros o doctores.
No fue el caso del
alumno Rogelio Franco Castán, quien presentó el pasado 14 de octubre su
examen profesional (si se le puede llamar así, porque se tituló con el
procedimiento de presentar aprobado el 50% de los créditos de una maestría)
y solicitó que se le diera el título lo más rápido posible, porque lo
necesitaba para completar cierto expediente personal que le piden en
Gobierno del Estado. Entonces, actualmente tiene su cédula en trámite, que
le será entregada apenas la reciba la autoridad universitaria.
Lo cierto, lo cierto,
lo cierto, es que el licenciado Rogelio Franco Castán cubre los requisitos
legales y constitucionales necesarios para ocupar el puesto de Secretario de
Gobierno, que le encomendó el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares a partir
del 1º de diciembre pasado.
No hay más. Lo legal es
lo legal.
Lo otro, las
consideraciones que se basan en un sustento moral, ético, de apariencia
(quieren hacer valer aquella frase romana de que la esposa del emperador,
además de “ser” honesta, debe “parecer” honesta) son razones sin sustento
jurídico, que buscan un caminito en donde no hay sendero posible.
Ante la premura de la
situación estatal; ante el desastre financiero que tiene en la quiebra al
Gobierno (Tula dixit); ante lo imperioso de tomar acciones efectivas
en tantos frentes (economía fallida, inseguridad, un campo improductivo,
infraestructura vial por la calle de la amargura, desempleo creciente, rabia
social), lo único posible es la acción inmediata. Sustentar -como quieren
algunos- cada nombramiento, cada acción, cada propuesta y cada programa con
todas las consideraciones cívicas, morales y hasta espirituales, es
imposible en este momento de crisis, de urgencias.
¿Que el Secretario de
Gobierno tiene un título tempranero? ¿Que se lo entregaron con mucha rapidez
en la UV? ¿Que al documento le falta un cierto añejamiento para que, además
de ser legal, sea también moralmente válido?
Como que son muchas
minucias con las que perderían un tiempo valioso los funcionarios de este
gobierno, que tiene ante sí el reto más formidable en la historia de los
gobiernos estatales.
Igualmente, los
funcionarios universitarios ya no deberían perder el tiempo tratando de
explicar lo que no necesita explicación.
Si estuvo plano,
para qué buscarle chipotes.
Sin tacto
PACO RANGEL Y LA UNITEC DEL CENTRO
Me llega una misiva de mi amigo el doctor Francisco
Rangel Cáceres, que -como escriben las secretarias que sí conocen el oficio-
se explica por sí sola en el primer párrafo que reproduzco:
“Por medio del presente, me permito distraerte de
tus múltiples ocupaciones para decirte que aprecio mucho el invaluable apoyo
que siempre me has brindado y, aprovechando la oportunidad, que el pasado 22
de noviembre del presente año realicé la entrega formal de mi puesto como
Rector de la Universidad Tecnológica del Centro de Veracruz (UTCV).”
Lo que debo añadir es que con la ida del doctor
Rangel, la Unitec del Centro pierde no sólo a su rector fundador, quien la
colocó como la mejor Unitec del país -según reconoce oficialmente la SEP-,
sino a un excepcional especialista en el tema de la educación tecnológica.
Va un poco de historia: la UTCV, ubicada en el
municipio de Cuitláhuac, fue fundada en 2005, e inició con cuatro carreras
de Técnico Superior Universitario (TSU) y una matrícula de 199 estudiantes.
A doce años de su fundación, en el ciclo escolar que está corriendo ya
ofrece 11 programas educativos de TSU, ocho ingenierías y ¡5,280 alumnos!
Y van dos reconocimientos de muestra:
1. En 2010, la Secretaría de Economía le otorgó el
galardón PYME, por haber incubado a la mejor empresa verde. Fue un concurso
en el que fueron evaluadas 620 empresas de todo el país.
2. En 2012 -ya lo había adelantado hace dos
párrafos-, la Unitec del Centro fue reconocida como la mejor universidad
tecnológica del país por la Secretaría de Educación Pública y la Asociación
Nacional de Universidades Tecnológicas. Además, en tres ocasiones la UTCV
recibió el reconocimiento de excelencia académica por parte de la SEP.
A esas dos, se suman muchas otras distinciones
académicas para esta casa de estudios.
Vale la pena resaltar que el rector Rangel propició
que sus estudiantes tuvieran la oportunidad de una beca, lo que a él le
permitió en su momento hacer sus estudios de posgrado en el extranjero.
Dentro de la movilidad internacional de la UTCV, más de 70 estudiantes han
realizado estancias en diversos países, como parte esencial en su formación.
Y como todo, un aspecto muy importante para alcanzar
objetivos y lograr resultados ha sido que la economía de la Unitec del
Centro se ha mantenido sana, lo que no es fácil de decir en años en que la
corrupción campeó en las instituciones veracruzanas; una corrupción
propiciada desde arriba y que arrasó con todo.
A pesar de la situación de bancarrota financiera que
vive Veracruz, al hacer entrega de la institución, Francisco Rangel dejó a
la UTCV con una importante solvencia económica, superior a los 49 millones
de pesos, para continuar impulsando su calidad académica. Es todo un logro
de la buena administración que más de 19 millones de pesos se encuentran en
inversiones.
Los funcionarios del nuevo Gobierno de Veracruz, que
encabeza Miguel Ángel Yunes Linares, están llegando a dependencias
destrozadas por los malos manejos, saqueadas y con programas detenidos por
la falta de recursos y la abulia laboral del equipo duartista.
Pero la Unitec del Centro de Veracruz ha sido un
caso excepcional, del que debe estar disfrutando quien tomó las riendas como
el nuevo Rector, que tiene ante sí la formidable tarea de tratar de igualar
la hazaña educativa de Paco Rangel en Veracruz durante los últimos once
años… y de cuidar, aplicar con eficiencia y multiplicar los centavos que le
dejaron, que no son pocos ante la astenia económica que padecemos.
Y el doctor Francisco Rangel Cáceres sigue su
valiosa carrera profesional, ahora como directivo de una prestigiada
universidad privada en la ciudad de Guadalajara.
Hasta pronto, Paco.
Sin tacto
EL
GURÚ: RABIA Y ALEGRÍA
No
vi una rama que me dio de lleno en el ojo, y me empezó a llorar, por lo que
tuve de inmediato dos sentimientos (¿o debería llamarles solamente
sensaciones?): primero, enojo, porque me lastimó seriamente, y segundo,
regocijo, porque el daño no fue tan grande y pude seguir viendo con mi
desgastada aunque utilísima visión.
Íbamos en una de esas caminatas que tanto le gustan al Gurú en el bosque de
niebla, por senderos que ofrecen todo tipo de peligros para la integridad
física: un suelo que de pronto se convierte en pista de patinaje, presta
para el resbalón más inconveniente; obstáculos imprevistos como piedras o
animales pequeños aunque ponzoñosos, desde molestos mosquitos y picantes
hormigas hasta pavorosas tarántulas y coralillos; arbustos, árboles y ramas
que se te cruzan intempestivamente –como fue el caso-.
—Caray,
maestro, por poco y me quedo tuerto, y hubiera sido rey entre los ciegos
—exclamé a modo de queja por el accidente—. Lo bueno es que a la rabia
siguió la alegría porque conservé mi ojo derecho, que lo quiero tanto como
el izquierdo.
—Y
haces bien, —me dijo, para estar a tono, entre serio y divertido— porque
juntos te dan lo que se llama profundidad de visión, que hace que a nuestros
ojos el mundo no se vea tan plano como es. Mira que la realidad es bastante
versátil, y te lo demuestro con eso que te acaba de pasar: experimentaste al
mismo tiempo dos sentimientos (¿o sensaciones?) que son opuestos y hasta
encontrados, si percibes la diferencia. Enojo y gozo convivieron
temporalmente en tu corazón, y éste los aceptó efímeros como inquilinos,
aunque pareciera que uno y otro no pueden convivir. Así como el agua y el
aceite -que no se pueden mezclar- tienen un momento de encuentro en la
emulsión, la ira y el gusto participaron para hacer una emoción dialéctica
en tu mente y en tu espíritu, y aquí estoy más en la onda de Theodor W.
Adorno que en la de Hegel; te lo dejo de tarea.
—¿Qué la dialéctica no la entendió y desarrolló mejor Marx? —le repliqué al
pensador, con ganas de meterlo de plano en la discusión filosófica, pero no
mordió el anzuelo.
—Sí
y no, pero este paseo por el bosque es para llenar los pulmones de oxígeno,
y de regocijo el ánimo. Si nos metemos en esas averiguaciones, capaz que nos
perdemos en los laberintos de la mente, y en una de ésas en los laberintos
de este cerro. Qué bien nos veríamos, teniendo que ser rescatados por los
grupos de auxilio, un hombre… hum… con juventud acumulada y un joven con la
vejez del conocimiento a cuestas (si me perdonas la falta de humildad).
—Vayamos regresando pues a la plática original —concedí—, y también
regresemos hacia la civilización y el cemento, que igual es una jungla pero
como que puedo mejor con sus trampas y peligros materiales.
La
verdad es que el ascenso ya estaba haciendo mella en mis pulmones,
abotagados por los excesos del cigarro en la juventud, así que el cuerpo me
agradeció cuando dimos vuelta y empezamos un grato descenso.
—Dame oportunidad de que ponga en claro lo que empecé a decirte —empezó su
disquisición de bajada el filósofo—. Rabia y alegría, entonces, pueden
coincidir en nosotros y la solución final de este enlace depende de nuestra
actitud ante la vida. Mira, los amargados terminan quedándose con el enojo.
Por su parte, los que tienen una mejor actitud ante la vida permiten que la
felicidad se enseñoree de su alma. Y estos últimos salen ganando, porque
hicieron de la ira un sentimiento (¿o sensación?) que tuvo un fruto
positivo; fue un combustible para llegar a un estado de ánimo mejor,
propositivo, creativo.
—¡Tiene razón, maestro! —exclamé con gusto genuino.
—Pues
termina de tallarte el ojo —me recomendó— y pon la mejor de tus caras ante
la vida, que finalmente no es muy seria en sus cosas.
Sin tacto
LA
ALEGRÍA
[Alegría, dice el diccionario de la RAE, es: “1. f. Sentimiento grato y vivo
que suele manifestarse con signos exteriores. 2. f. Palabras, gestos o actos
con que se expresa el júbilo”.]
Durante los largos años del fidelato-duartismo, la docena trágica en
Veracruz, lo veíamos muy serio, con el dedo flamígero denunciando
latrocinios, irregularidades, corruptelas.
Después, en la pre-precampaña a la candidatura su figura era la de la
decisión, el semblante decidido aunque hosco en pos del sueño.
Ya
en la campaña electoral de este 2016, el candidato Yunes Linares señalaba la
catástrofe de los dos sexenios, acusaba, revelaba con preocupación el estado
de las cosas públicas en Veracruz, desastrosas.
Como candidato ganador, apenas sí tuvo tiempo de mostrar otra cosa que su
crispación ante las triquiñuelas con las que los otros, los enemigos, los
sin ética alguna, pretendían echar abajo su triunfo electoral.
Y
como Gobernador Electo era el rostro mismo del enojo, de la impaciencia ante
las marrullerías de un gobernante desquiciado, que un día sí y otro también
ideaba “genialidades” para llenarle el camino de abrojos y el buche de
piedritas.
Los
otros poderes le seguían el juego al malandrín, y entonces lo vimos muy
ocupado echando para atrás todas esas “jugadas” de Javier Duarte (los
intentos de basificación para miles de empleados, la cesión de inmuebles,
terrenos, naves, “para que no las pudiera disfrutar”, los nombramientos de
funcionarios transexenales…); jugadas que sólo tenían la intención de
dificultarle la gobernanza, de dejarle la administración en las peores
condiciones financieras, económicas, sociales, legales… aunque el daño fuera
para Veracruz.
A
esas alturas, el enfado enseñoreaba su semblante. Era la justa ira
personificada en él, que tan fuerte carácter tiene, por naturaleza y
cultura.
Era
la indignación, era la ira, era la rabia compartida por todo un pueblo en la
medida en que se iba conociendo el tamaño de la corrupción duartista, el
inconmensurable saqueo.
Era
inevitable esa furia, ante el desastre, la depredación, el engaño mayúsculo
contra todo un pueblo que no se merecía ese tipo de gobernantes.
Veracruz estaba encolerizado.
Miguel Ángel Yunes Linares estaba iracundo.
Por
eso a muchos les causó sorpresa, una grata sorpresa, ver desde el primer
minuto de su mandato a un Gobernador Constitucional contento, feliz, con la
esperanza optimista reflejada en ese rostro que no había podido contener su
furor otras veces.
En
el histórico discurso de toma de posesión (para los suspicaces, no es un
elogio gratuito: fue el primer mensaje dado en la historia de nuestro estado
por un gobernador no priista, después de 70 años) se pudo ver a un Miguel
Ángel alegre, con la sonrisa que resplandecía inevitable en su rostro antes
adusto.
Estaba contento, mucho, y se permitió la broma, la picardía, como tiene que
corresponder al gobernante de un pueblo divertido, inspirado, genial.
Lo
que le espera al Gobernador es muy difícil, una prueba ardua, que lo será
para todos los veracruzanos. Tenemos ante nosotros uno de los retos mayores
de nuestra historia. Tendremos que trabajar muy duro, habrá que sacrificarse
para salir adelante. Todos los veracruzanos de bien, que son casi todos,
tendremos que estar al lado de Miguel Ángel Yunes Linares para salir del
atolladero.
Qué
mejor que las cosas ahora se hagan en serio… pero con una sonrisa.
En
las palabras del Gobernador:
“Con toda la fuerza, con todo el optimismo, con toda la energía, con todo el
entusiasmo, con toda la alegría”…
Sin tacto
ENRIQUE PÉREZ RODRÍGUEZ (3)
Todos los hombres (y
las mujeres) del Gobernador
Si hay alguien que se puede considerar
cercano en el afecto y en la historia personal con el gobernador Miguel
Ángel Yunes Linares, es el licenciado Enrique Pérez Rodríguez, quien lo ha
acompañado en toda su carrera como un colaborador eficaz y como un amigo
leal, y ahora será -es- el Secretario de Educación de Veracruz.
Afecto, confianza, compañerismo, respeto…
muchos, muchos valores humanos y profesionales se pueden acumular en esta
larga amistad, que ha soportado los embates del tiempo, del trato
continuado, de las insidias, de los ataques personales.
Y es historia larga la que existe entre
ambos. Vayamos tan sólo a los años 80 del siglo pasado: en el sexenio de
Patricio Chirinos y en la Secretaría de Gobierno, Enrique Pérez fue un
secretario particular muy particular de Miguel Ángel Yunes Linares. Durante
los más de cinco años que estuvo en el puesto, fue leal y discreto, amable y
eficiente, conciliador y solucionador.
De ahí en adelante, la carrera de Enrique
Pérez va en un justo paralelaje con la de Yunes Linares, y así lo fuimos
viendo como Director del Sistema de Seguridad Industrial, Bancaria y
Comercial en Veracruz, y después con algunos puestos en el IMSS, en la
Secretaría de Trabajo (fue también delegado en el Estado de Morelos) y en el
Departamento del Distrito Federal.
Cuando su jefe y amigo llegó como
Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Pérez
Rodríguez fue ascendido de la Subdirección a la Dirección General de
Prevención y Readaptación Social de la Secretaria de Gobernación.
Igualmente, cuando Yunes Linares fue
nombrado Director General del ISSSTE, nuestro personaje ocupó la delegación
de la Zona Poniente del Distrito Federal y la delegación estatal en
Veracruz.
En esas mismas, fue diputado suplente de
Miguel Ángel Yunes Linares durante la elección de 2017 para la Cámara de
Diputados y ocupó la curul cuando este último pidió licencia para irse como
candidato a Gobernador.
Hoy, el licenciado Enrique Pérez
Rodríguez asume como Secretario de Educación de Veracruz y con su llegada el
Gobernador manda una clara señal de la importancia que le concede al sector
educativo, al ubicar ahí a uno de sus colaboradores más importantes y al más
cercano en el afecto.
Pero, cuidado, no se vaya a ir alguien
con la finta de que por la amistad el licenciado Pérez la tendrá fácil. Al
contrario, será uno de los funcionarios más exigidos, y el que tendrá que
dar los mejores resultados.
Eso sí, Enrique Pérez Rodríguez sabe cómo
cumplirle fehacientemente al amigo.
Siempre lo ha hecho.
ANTERIORES
|